{"id":3052,"date":"2018-05-30T07:00:16","date_gmt":"2018-05-30T05:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3052"},"modified":"2018-05-31T12:16:52","modified_gmt":"2018-05-31T10:16:52","slug":"limites-de-la-naturalizacion-de-la-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3052","title":{"rendered":"L\u00edmites de la naturalizaci\u00f3n de la espiritualidad"},"content":{"rendered":"<p><b><span lang=\"ES-TRAD\">(Por <u>Camino Ca\u00f1\u00f3n<\/u>) En este art\u00edculo de <em>FronterasCTR<\/em> hacemos una adaptaci\u00f3n de un art\u00edculo que presentamos ya en la revista Pensamiento. En <em>FronterasCTR<\/em> lo publicaremos dividido en dos partes. A su vez, este art\u00edculo ha sido concebido en di\u00e1logo con Jordi Font, cuyo art\u00edculo fue publicado tambi\u00e9n en Pensamiento y ser\u00e1 tambi\u00e9n adaptado para su publicaci\u00f3n en <em>FronterasCTR<\/em>. Nuestro art\u00edculo es la primera parte de una exposici\u00f3n que se orienta a <\/span><\/b><b><span lang=\"ES-TRAD\">presentar una propuesta te\u00f3rica en la que se da cuenta de la espiritualidad como una emergencia de la vida, para ser desarrollada por cualquier persona con independencia de creencias y opciones y que, a la vez, es sustrato para la vivencia de una fe religiosa conscientemente asumida. La construcci\u00f3n de este modelo antropol\u00f3gico pone de manifiesto la insuficiencia de la ciencia natural, en su estado actual, para dar cuenta del fen\u00f3meno de la espiritualidad. Su presentaci\u00f3n es objeto del art\u00edculo del doctor Jordi Font, publicado en este mismo volumen, y va precedido de un estado de la cuesti\u00f3n que muestra expresiones del proceso de naturalizaci\u00f3n de la espiritualidad, como marco en el que situar nuestra propuesta, y que desarrollamos en las p\u00e1ginas que siguen.<\/span><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><em><strong>El porqu\u00e9 de un t\u00edtulo<\/strong><\/em><\/h3>\n<p>Desde muchos \u00e1ngulos se viene afirmando que la espiritualidad es constitutiva del ser humano, m\u00e1s all\u00e1 de las formas que revista en una religi\u00f3n determinada o en una vida sin religi\u00f3n. La b\u00fasqueda de sentido realizada por los humanos a la que llamamos espiritualidad, constituye un proceso en la historia que se ha descrito de m\u00faltiples maneras: como estados de consciencia logrados por el primate evolucionado (Harris<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]), como un intento de responder a la perplejidad de sabernos mortales, contingentes, irrelevantes y, al mismo tiempo, \u00fanicos, l\u00facidos, con relatos de sentido sobre el sentido (Moya)<a name=\"_ftnref2\"><\/a><sup>[2]<\/sup>, como la dimensi\u00f3n del vivir humano que abre a dimensiones que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del mundo (Wittgenstein), la experiencia del sujeto que se dispone a entrar en relaci\u00f3n interior con algo invisible pero que es una realidad que le atrae (Font<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]) o la vivencia que abre al Misterio al que reconoce como fuente de armon\u00eda, de paz, de belleza, de bien, de amor. Los caminos que han conducido a esta situaci\u00f3n son diversos y, como es propio de la historia humana, est\u00e1n llenos de propuestas parad\u00f3jicas, antag\u00f3nicas a veces, dif\u00edcilmente conciliables a menudo. Pero eso mismo aparece como un est\u00edmulo para la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De modo esquem\u00e1tico podr\u00edamos visualizarlo por medio de un tri\u00e1ngulo cuyos v\u00e9rtices -Naturaleza, Ser Humano y Dios (a veces, lo divino o los dioses)- han mantenido una relaci\u00f3n singular y permanente, si bien los tres v\u00e9rtices han protagonizado giros que modifican el lugar de cada una de las tres realidades en \u00e9l, a veces en la base, a veces en el v\u00e9rtice superior.<\/p>\n<p>De manera simplificada y para situar los grandes hitos, empecemos diciendo que en las culturas antiguas no hay distinci\u00f3n clara entre la naturaleza y lo divino, por lo que la tarea orientada a la viabilidad de la vida exig\u00eda a veces, el auxilio de los dioses o la tr\u00e1gica aceptaci\u00f3n del destino. Todo lo imaginable realizado por el hombre sirve para librarlo de sentimientos de necesidad y para calmar sus sufrimientos, dec\u00eda un icono de la racionalidad cient\u00edfica como Einstein<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4], quien denominaba a este modo de relaci\u00f3n entre los humanos con lo divino, religi\u00f3n del miedo.<\/p>\n<p>El pensamiento griego va a proponer que el v\u00e9rtice que cataliza la relaci\u00f3n de los tres mencionados sea la Naturaleza. La estructura del ser humano se explica desde ella y, se abre, como causa, la posibilidad de lo divino. Con la ca\u00edda del imperio romano, se gesta una cultura en la que el v\u00e9rtice superior, desde el cual se conjuga la relaci\u00f3n de los tres, es Dios. Los sentimientos sociales aparecen como fuente de configuraciones religiosas, emergiendo el concepto de un Dios fuente de moralidad que supone un avance significativo sobre las religiones del miedo. La Naturaleza es vista como creaci\u00f3n y el ser humano como imagen de Dios. En la Modernidad, el ser humano toma nueva conciencia de su interioridad, lo que le lleva a exigir que la relaci\u00f3n se configure desde el yo, a la vez que accede a un sentimiento de experiencia religiosa, que corresponde a lo que se ha llamado Religiosidad C\u00f3smica y, que en algunos contextos constituy\u00f3 el De\u00edsmo, en la que no hay un concepto antropom\u00f3rfico de Dios.<\/p>\n<p>El paso de un lugar a otro por parte de los ocupantes de los v\u00e9rtices de nuestro tri\u00e1ngulo virtual, ha tenido que ver con movimientos, en parte reactivos a la dominancia del elemento que ocupaba el v\u00e9rtice superior en el tiempo precedente, y en parte expansivos de la novedad apuntada, m\u00e1s acorde a las condiciones sociales y culturales de la etapa siguiente. Nuestro tiempo no est\u00e1 exento de ese mismo dinamismo.<\/p>\n<p>En el momento presente, los supuestos desde los que la modernidad concibi\u00f3 la relaci\u00f3n entre los tres v\u00e9rtices han sido profundamente modificados. Por una parte, y en el contexto de la crisis de la modernidad, son muchos los pensadores que vuelven a repensar dicha relaci\u00f3n<a name=\"_ftnref5\"><\/a><sup>[5]<\/sup>. Por otra, los desarrollos de las ciencias han modificado los esquemas mismos del pensamiento<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6]. Todo ello en unas condiciones socioculturales donde la red hace de la globalidad una dimensi\u00f3n que ha trastocado la relaci\u00f3n entre el espacio y el tiempo, desencadenando una b\u00fasqueda en torno a la cuesti\u00f3n del sentido en la que los tres v\u00e9rtices est\u00e1n en continuo movimiento, de modo que, en algunos casos, el tri\u00e1ngulo se ha transformado en un segmento en el que ya no hay lugar para Dios.<\/p>\n<p>En lo que respecta a la religi\u00f3n y su relaci\u00f3n con la espiritualidad, se habl\u00f3 de \u201cvuelta a lo religioso\u201d frente al proceso de secularizaci\u00f3n, que pronto se convirti\u00f3 en \u201creencantamiento del mundo\u201d con la apelaci\u00f3n a una espiritualidad sin Dios. Este fen\u00f3meno cobra unas caracter\u00edsticas propias en las culturas marcadas por la tradici\u00f3n naturalista<a name=\"_ftnref7\"><\/a>[7]. Recientemente, autores como el soci\u00f3logo de la religi\u00f3n Peter Berger, han ofrecido una nueva lectura del fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n y con ella el lugar de la espiritualidad en la vida de las sociedades marcadas por el dinamismo propio de la cultura tecnocient\u00edfica al interaccionar con las culturas plurales de las diversas sociedades.<\/p>\n<p>En orden a precisar el alcance del t\u00edtulo de este art\u00edculo, mencionamos ahora dos de los elementos dinamizadores de los cambios que est\u00e1n acaeciendo: la crisis de las creencias y el rebrotar del naturalismo. Digamos unas palabras sobre ambos.<\/p>\n<h3><strong><em>La crisis de las creencias<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Las creencias han sido uno de los blancos de la crisis de la modernidad<a name=\"_ftnref8\"><\/a><sup>[8]<\/sup>. Muchas de las creencias asentadas en diversos \u00e1mbitos de la cultura: sean cient\u00edficas, sociales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas, morales, de g\u00e9nero, y en particular las religiosas, se han visto cuestionadas. Unas lo han sido por el pluralismo cultural que han supuesto los grandes movimientos migratorios de diverso tipo y el ya mencionado impacto de la globalizaci\u00f3n propia de la red. Otras, en concreto las antropol\u00f3gicas, se han visto cuestionadas por las nuevas posibilidades que los desarrollos del conocimiento cient\u00edfico y los logros tecnol\u00f3gicos que van aparejados han tra\u00eddo consigo al poner en cuesti\u00f3n el concepto mismo de naturaleza humana. Pero hoy, no se puede reclamar un concepto de humanidad donde la t\u00e9cnica y la ciencia est\u00e9n ausentes<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9]. Con ello tiene relaci\u00f3n la crisis profunda de la conciencia moral que vivimos en cuestiones como la existencia de l\u00edmites en el \u00e1mbito de las llamadas mejoras del cuerpo humano.<\/p>\n<p>Las creencias religiosas han sido el blanco de cuestionamientos desde perspectivas tan diversas como la de ser portadoras de violencia (Nuevo Ate\u00edsmo), hasta rechazarlas por requerir un soporte metaf\u00edsico (Vattimo, Comte-Sponville), por carecer de referente (Dennett), por haber sido fraguadas en contextos culturales preindustriales y resultar ininteligibles para la cultura contempor\u00e1nea (Corb\u00ed), por remitir a interpretaciones contrarias a avances de la ciencia (invocaciones al eterno caso Galileo), etc.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n otras creencias, relacionadas con el horizonte prometeico de las ciencias y la tecnolog\u00eda, han sido cuestionadas. Por una parte, est\u00e1n aquellas que ligaban sin fisuras ciencias y progreso, buscando en \u00e9ste la legitimaci\u00f3n moral para cualquier paso adelante en la investigaci\u00f3n o aplicaci\u00f3n de resultados. Hoy amplios estudios muestran los destrozos para la vida ocasionados en el ecosistema por el uso irrestricto de resultados tecnol\u00f3gicos a la vez que reclaman la aplicaci\u00f3n del principio de precauci\u00f3n y apelan a un desarrollo moral colectivo que sirva de referente \u00e9tico para que las grandes decisiones pol\u00edticas incidan en el cuidado del cosmos<a name=\"_ftnref10\"><\/a>[10].<\/p>\n<h3><strong><em>El naturalismo<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Por su parte, el \u00e9xito de las ciencias biol\u00f3gicas, en particular las que se refieren al genoma y a las neurociencias, ha hecho emerger con nueva fuerza el llamado <em>naturalismo<\/em>, tanto en su aspecto epistemol\u00f3gico (s\u00f3lo es cognoscible lo que es susceptible de ser tratado por el m\u00e9todo cient\u00edfico), como en su dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica (s\u00f3lo existe aquello que es susceptible de ser conocido por el m\u00e9todo cient\u00edfico). De ah\u00ed que para algunos el reconocimiento de la espiritualidad como un hecho en la vida de los seres humanos, va acompa\u00f1ado del reclamo de un estatuto \u201cnaturalizado\u201d para esa dimensi\u00f3n, tradicionalmente ligada la experiencia religiosa.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os setenta el debate suscitado por el Nobel franc\u00e9s Jacques Monod, en su libro el <em>Azar y la Necesidad<\/em><a name=\"_ftnref11\"><\/a><em><sup><strong>[11]<\/strong><\/sup><\/em>sac\u00f3 a la luz aspectos del naturalismo epistemol\u00f3gico al considerar que el llamado \u201cpostulado de objetividad de la Naturaleza\u201d, era la piedra angular del m\u00e9todo cient\u00edfico. Pregunt\u00e9monos por qu\u00e9 esta afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el tiempo en que la Nueva Ciencia transform\u00f3 las causas aristot\u00e9licas en relaciones matem\u00e1ticas, la causa final se mostr\u00f3 irreductible a ellas. Este hecho viene consider\u00e1ndose como elemento de demarcaci\u00f3n para decidir si la interpretaci\u00f3n de un fen\u00f3meno del mundo natural puede considerarse o no como un resultado cient\u00edfico. Es decir, cualquier interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos dada en t\u00e9rminos causas finales, o sea, de proyecto, queda excluida de serlo, por no cumplir el requisito de objetividad requerido.<\/p>\n<p>Esta cuesti\u00f3n ha reaparecido en el momento presente, y lo hace de varias maneras. Por una parte, nos conduce a uno de los temas estrella de los autores del Nuevo Ate\u00edsmo, en particular de Richard Dawkins: la supuesta incompatibilidad de la biolog\u00eda evolutiva y el te\u00edsmo, expresada por este autor en su afirmaci\u00f3n: \u201cDarwin hizo posible ser un ateo intelectualmente satisfecho\u201d<a name=\"_ftnref12\"><\/a>[12].Una manera de afirmar que una visi\u00f3n de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n que incluya la perspectiva teleol\u00f3gica resultar\u00eda rechazada en su pretensi\u00f3n cient\u00edfica, y a fortiori, cualquier visi\u00f3n teista queda excluida del \u00e1mbito de las ciencias naturales, lo que para Dawkins es suficiente para justificar la no existencia de Dios, ya que \u00e9ste, de existir, deber\u00eda ser cognoscible en ese \u00e1mbito.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo se corresponde con la otra cara de la cuesti\u00f3n planteada por Monod, relevante en el momento presente, a saber, la prevalencia del naturalismo como perspectiva no s\u00f3lo epistemol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n ontol\u00f3gica. Si para conocer la Naturaleza, hay que presuponer la ausencia total de finalidad en ella, resulta innecesaria una ontolog\u00eda que no reduzca la realidad a lo dado en la Naturaleza.<\/p>\n<p>En algunos autores la tesis ontol\u00f3gica es m\u00e1s d\u00e9bil, limit\u00e1ndose a afirmar que la acci\u00f3n causal sobre entidades del universo s\u00f3lo puede deberse a entidades naturales, sin postular la identificaci\u00f3n de la realidad con el mundo natural.Con ello, dejan abierta la posibilidad de existencia de Dios<a name=\"_ftnref13\"><\/a>[13]. Estas posiciones tienen consecuencias para la visi\u00f3n te\u00edsta, y por ende para la concepci\u00f3n de la espiritualidad,en cuanto que est\u00e1 en juego el modo de comprender la acci\u00f3n de Dios en la naturaleza y en el mundo humano<a name=\"_ftnref14\"><\/a><sup>[14]<\/sup>.<\/p>\n<h3><strong><em>El continuo entre biolog\u00eda y cultura<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>El naturalismo de hoy tiene caracter\u00edsticas nuevas relacionadas con lo que se ha llamado segunda sociobiolog\u00eda o psicolog\u00eda evolucionista, propuestas de autores que apuntan a la desaparici\u00f3n del corte entre biolog\u00eda y cultura<a name=\"_ftnref15\"><\/a><sup>[15]<\/sup>. El proceso de naturalizaci\u00f3n en el que estamos inmersos nos coloca incesantemente ante nuevas posibilidades de cambios que, en el caso del ser humano, inciden en el control de su propia evoluci\u00f3n. Hablar de naturaleza humana a la luz de nuestra animalidad, biolog\u00eda y ascendencia evolutiva es decir algo novedoso sobre nuestro status ontol\u00f3gico y existencial<a name=\"_ftnref16\"><\/a><sup>[16]<\/sup>. Las fuentes en las que beben los autores que en estas corrientes tratan de las preguntas sobre la libertad o la naturaleza de la conciencia, hasta ahora propias de la filosof\u00eda, son la f\u00edsica y la biolog\u00eda, es decir, aquellas disciplinas cient\u00edficas cuyo objeto es el mundo natural. Y desde ellas tratan no solo de dar cuenta, en el marco del proceso evolutivo, de lo que hasta ahora conocemos de nuestro cuerpo: genes, sistema nervioso central, sino tambi\u00e9n de aproximarse, mediante modelos explicativos, a la conducta humana, incluyendo la dimensi\u00f3n moral de la misma o lo que conocemos como la dimensi\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>En este contexto, se han hecho investigaciones orientadas a investigar las bases gen\u00e9ticas de la espiritualidad en los humanos. El hallazgo del llamado \u201cgen de Dios\u201d (VMAT2)<a name=\"_ftnref17\"><\/a>[17] es el inicio de un proceso complejo que incluye estudiar la naturaleza de la conciencia, an\u00e1lisis gen\u00e9tico y evaluaci\u00f3n de los cambios detectables en el cerebro en personas que muestran un temperamento m\u00edstico. Flannagan<a name=\"_ftnref18\"><\/a>[18] habl\u00f3 del \u201cproblema realmente duro\u201d para nombrar la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo dar cuenta cient\u00edficamente de la espiritualidad, como comentaremos en el segundo apartado.<\/p>\n<p>El genetista y pensador espa\u00f1ol, Andr\u00e9s Moya, recuerda c\u00f3mo son muchos los fil\u00f3sofos que han reflexionado sobre la naturaleza humana en el interior de sus propios sistemas filos\u00f3ficos, y lo han hecho con la particularidad de que la l\u00f3gica que rige el discurso est\u00e1 encorsetada por \u201cla propia necesidad de dar sentido a la existencia\u201d. Considera este autor que \u201cla ciencia puede venir a ayudar a tales sistemas para evitar en cierto modo el dogmatismo que supone el encorsetamiento de la necesidad de sentido\u201d<a name=\"_ftnref19\"><\/a><sup>[19]<\/sup>. De este modo, la espiritualidad aparecer\u00eda como \u201cun fino logro, primero, de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, y luego, de la cultural\u201d<a name=\"_ftnref20\"><\/a><sup>[20]<\/sup>. Para este autor, tanto la racionalidad como la espiritualidad tienen grados, de modo que cada persona puede ser una mezcla de ambas en dosis diferentes y atribuye a esta causa el que haya \u201cesp\u00edritus con capacidad para sostener el agnosticismo como Gould<a name=\"_ftnref21\"><\/a>[21] o Ayala<a name=\"_ftnref22\"><\/a>[22] o el ate\u00edsmo al modo de Dawkins<a name=\"_ftnref23\"><\/a>[23], aun cuando eso comporte desasosiego y amargura en grado variable\u201d.<a name=\"_ftnref24\"><\/a><sup>[24]<\/sup><\/p>\n<p>En la perspectiva de la segunda sociobiolog\u00eda o psicolog\u00eda evolucionista, a la que nos refer\u00edamos m\u00e1s arriba, se apunta a un naturalismo en el que entre biolog\u00eda y cultura hay un continuo, por el cual, el acceso al territorio de la espiritualidad le corresponde a la ciencia natural. Es otra manera de presentar lo que Flanagan llamaba el \u201cproblema realmente duro\u201d, seg\u00fan hemos dicho. De ah\u00ed que estemos hablando de naturalizaci\u00f3n de la espiritualidad y de espiritualidad naturalizada.<\/p>\n<p>Y junto a este renacimiento del naturalismo en la afirmaci\u00f3n de la existencia de un continuo entre naturaleza y cultura, a favor de la reducci\u00f3n de \u00e9sta la primera, se ha abierto paso unaantropolog\u00eda que apunta como criterio de conocimiento lo que es <em>verificable experiencialmente.<\/em>Es decir, adem\u00e1s del experimento propio de las ciencias matematizables, se contempla la experiencia humana como <em>locus<\/em>generador de conocimiento. Un hilo que retoma de manera nueva la \u201ccomprensi\u00f3n\u201d propia de las ciencias humanas (Diltey), frente al exclusivismo de la \u201cexplicaci\u00f3n\u201d propia de las ciencias de la Naturaleza (Mill). Por supuesto que esta aproximaci\u00f3n no est\u00e1 exenta de la confrontaci\u00f3n del naturalismo, pues todas las dimensiones de la experiencia humana, son reducibles, seg\u00fan las tesis de \u00e9ste a procesos de la materia.<\/p>\n<p>Son muchos, los autores que han tomado distancia respecto de posiciones naturalistas al tratar de dar cuenta de la experiencia espiritual y religiosa. Podr\u00edamos nombrar a Max Weber y Peter Berger en el campo de la sociolog\u00eda, Henri Bergson, Maurice Blondel, Enmanuel Mounier, Teilhard de Chardin o Miguel de Unamuno en el campo del pensamiento. En el \u00e1mbito de la psicolog\u00eda, nombres como Carl G. Jung o Abraham Maslow, W.R. Bion, por no hablar de Freud, Melanie Klein, D.W. Winnicott, y otros muchos que partieron de nuevos supuestos para constatar que la dimensi\u00f3n espiritual y, para algunostambi\u00e9n la dimensi\u00f3n religiosa,es constitutiva del ser humano.<\/p>\n<p>Hoy, el acercamiento a la experiencia humana, a la espiritualidad tambi\u00e9n, precisa un saber que conjugue las diversas visiones disponibles sobre el ser humano, desde sus bases biol\u00f3gicas a los procesos f\u00edsicos, incorporando los desarrollos interpretativos de la psicolog\u00eda del inconsciente y el saber acumulado de las tradiciones espirituales cultivadas en el seno de las grandes tradiciones religiosas.\u00a0 La radicalidad de los cambios en la comprensi\u00f3n de los tres elementos de los v\u00e9rtices de nuestro tri\u00e1ngulo: Dios, naturaleza y ser humano, han llevado a algunos autores a hablar incluso de un nuevo \u201ctiempo axial\u201d<a name=\"_ftnref25\"><\/a><sup>[25]<\/sup>.<\/p>\n<p>En el momento presente podemos mirar los cambios en la interacci\u00f3n de los tres v\u00e9rtices de nuestro tri\u00e1ngulo inicial como din\u00e1micas suscitadas por las b\u00fasquedas de sentido de la vida y podemos mirar tambi\u00e9n las indagaciones que tratan de dar raz\u00f3n de por qu\u00e9 se dan esas b\u00fasquedas, como hemos apuntado. Encontramos met\u00e1foras que buscan abrirnos a nuevas perspectivas<a name=\"_ftnref26\"><\/a><sup>[26]<\/sup>: cambio de territorio, espiritualidad sin Dios, sin creencias, sin religiones, New Age, espiritualidad naturalizada,\u2026Y siempre queda la b\u00fasqueda de una espiritualidad que mantiene a Dios en el v\u00e9rtice superior y le pone en relaci\u00f3n con la Naturaleza y con el ser humano, que supone un corte epistemol\u00f3gico con las anteriores porque incorpora una Existencia no reducible a lo emp\u00edrico ni a lo que pudiera emerger de ello. Una v\u00eda que sigue mostrando caminos en los que las mejores aspiraciones del esp\u00edritu humano est\u00e1n expuestas a una luz que genera esperanza y que dinamiza tanto las capacidades de conocimiento para penetrar en lo desconocido del Universo y del ser humano, como las de la sensibilidad para promover compasi\u00f3n, y servicio hacia los m\u00e1s fr\u00e1giles, sentimientos de justicia y de solidaridad hacia todos y deseo de soledad sonora ante el Misterio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Notas<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Harris, S.,<em>El fin de la fe,<\/em>Paradigma, Barcelona, 2007, pp. 221 y 222 ss.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn2\"><\/a><sup>[2]<\/sup>Moya, A.,<em>Pensar desde la ciencia<\/em>, Trotta, Madrid, 2010, pp. 69-70.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]Font, J.,Ver su art\u00edculo en este n\u00famero de <em>Pensamiento<\/em>.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]V\u00e9ase el escrito de Einstein, A.,\u201cCiencia y Religi\u00f3n\u201d en: <em>Berliner Tageblatt,<\/em>11 de nov.1930. Tomado de la versi\u00f3n espa\u00f1ola en: <em>Mis ideas y opiniones<\/em>, Antoni Bosch, editor, 2011.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn5\"><\/a><sup>[5]<\/sup>Pensadores como Rosenzweig en el \u00e1mbito jud\u00edo, o los autores del llamado giro teol\u00f3gico de la fenomenolog\u00eda francesa: Ricoeur, Levinas, J-L Marion; o el mismo Zubiri en la filosof\u00eda espa\u00f1ola.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]Este hecho qued\u00f3 reflejado en las ponencias del Simposio Naturaleza Humana 2.0, algunas de las cuales se publican en el presente volumen.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn7\"><\/a>[7]V\u00e9ase Ca\u00f1\u00f3n, C.,\u201cEl territorio de la espiritualidad naturalizada\u201d en: <em>Scientia et Fides, <\/em>3 (1) 2015, pp. 13-36.\u00a0 (Elaborado en el contexto del proyecto de Investigaci\u00f3n Naturaleza Humana.2.0).<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn8\"><\/a><sup>[8]<\/sup>Puede verse: Ca\u00f1\u00f3n, C.,\u201cCiencia, humanismo y creencia, \u00bfun encuentro en el l\u00edmite?\u00bb en: Morano, C., Campos, J. y Alcubilla, M. (coords.)., <em>Ciencia, humanismo y creencia en una sociedad plural<\/em>, Ed. Univ. de Oviedo-Fundaci\u00f3n Castroverde, Oviedo, 2012, pp. 17- 36.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn9\"><\/a>[9]V\u00e9ase Moya, A.,<em>Biolog\u00eda y esp\u00edritu<\/em>, Sal Terrae, Santander, 2014, p. 121.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn10\"><\/a>[10]En el a\u00f1o, 2015, el papa Franciscoha publicado <em>Laudato si,<\/em>una enc\u00edclica que confronta a fondo con la realidad inherente a esta cuesti\u00f3n y propone una \u201c\u00e9tica integral\u201d.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn11\"><\/a><em><sup><strong>[11]<\/strong><\/sup><\/em>Monod, J.,<em>El azar y la necesidad<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Madrid, 1973<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn12\"><\/a>[12]Dawkins, R.,<em>El espejismo de Dios,<\/em>Espasa, Madrid, 2007 (original ingl\u00e9s: 2006), p. 30.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn13\"><\/a>[13]Sostiene esta posici\u00f3n autores como el editor de <em>Zygon<\/em>, Dress, W.B.,<em>Religion, Science and Naturalism,<\/em>Cambridge University Press, 1996.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn14\"><\/a><sup>[14]<\/sup>Puede verse, por ejemplo, Sweetman, B., <em>La religi\u00f3n y la ciencia,<\/em>Sal Terrae\/UPComillas, 2016, pp. 185-ss. (Original ingl\u00e9s 2010). Cuestiones comola posibilidad misma de los milagros o el sentido de la oraci\u00f3n, en particular, de la oraci\u00f3n de petici\u00f3n podr\u00edan considerarse afectadas.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn15\"><\/a><sup>[15]<\/sup>V\u00e9ase Moya, A., (2014) <em>op.cit<\/em>., p. 117. Entre los autores est\u00e1 Sam Harris, uno de los cuatro Jinetes del Nuevo Ate\u00edsmo, del que hablaremos en el apartado siguiente.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn16\"><\/a><sup>[16]<\/sup>V\u00e9ase Moya, A.,(2014) <em>op.cit<\/em>., pp. 114-115<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn17\"><\/a>[17]Hamer, D., <em>El gen de Dios,<\/em>La Esfera de los libros, Madrid, 2006.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn18\"><\/a>[18]Flanagan, O.J., <em>The Really Hard Problem: Mea<\/em><em>ning in a material World<\/em>, MIT, Cambridge Massachussets, 2007.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn19\"><\/a><sup>[19]<\/sup>Moya, A. (2014)<em>op.cit<\/em>., p. 156.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn20\"><\/a><sup>[20]<\/sup>Ib\u00edd., 156.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn21\"><\/a>[21]Gould, S. J.,<em>Ciencia versus religi\u00f3n. Un falso conflicto, <\/em>Critica, Barcelona, 2000.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn22\"><\/a>[22]Ayala, F.,<em>Evoluci\u00f3n, \u00e9tica y religi\u00f3n<\/em>, Universidad de Deusto, Bilbao, 2013.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn23\"><\/a>[23]Dawkins, R.,<em>El espejismo de Dios<\/em>, Espasa Calpe, Madrid, 2009.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn24\"><\/a><sup>[24]<\/sup>Moya, A. (2014)<em>op.cit<\/em>. p. 157.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn25\"><\/a><sup>[25]<\/sup>\u00abSi ahora dirigimos nuestra atenci\u00f3n al siglo XXI, podemos observar otra transformaci\u00f3n de la conciencia, que Cousins denomina <em>segunda era axial<\/em>. Tal como la primera, esta nueva era ha estado desarroll\u00e1ndose durante varios siglos y ha alcanzado un punto cr\u00edtico. Y al igual que primera, est\u00e1 causando una transformaci\u00f3n radical de la conciencia. Mientras que la primera era axial produjo una conciencia individual e introspectiva, la segunda era se caracteriza por la conciencia global. La segunda era axial es, en gran medida, resultado de la creatividad y el ingenio humanos. La tecnolog\u00eda ha modificado radicalmente nuestra visi\u00f3n del mundo y de nosotros mismos\u2026 La segunda era axial interpela a las religiones a llevar a cabo una nueva integraci\u00f3n de lo espiritual y lo material, de la energ\u00eda sagrada y la energ\u00eda secular en una \u00fanica energ\u00eda humana global. Por tanto, esta era fomenta el di\u00e1logo, la comunidad y las relaciones con una conciencia creciente de que cada persona es parte de un todo.\u00bb Cf. Delio, I.,<em>Cristo en evoluci\u00f3n<\/em>(Pr\u00f3logo de John F. Haught), Sal Terrae\/Comillas, Santander, 2014, pp. 57-58.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn26\"><\/a><sup>[26]<\/sup>Esta es la funci\u00f3n principal de la met\u00e1fora en opini\u00f3n de R. Rorty. V\u00e9ase Ca\u00f1\u00f3n, C.,\u201cRedescribir, un m\u00e9todo para una utop\u00eda\u201d en: <em>Di\u00e1logo Filos\u00f3fico<\/em>, 76 (2010), pp. 21-38 (ISSN:0213-1196).<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Cuerpo\"><em><b><span lang=\"ES-TRAD\">Art\u00edculo elaborado por <\/span><\/b><\/em><b><span lang=\"ES-TRAD\">Camino Ca\u00f1\u00f3n Loyes<\/span><\/b><em><b><span lang=\"ES-TRAD\">, Universidad P. Comillas, Madrid, miembro de la C\u00e1tedra CTR y colaboradora de FronterasCTR. Este art\u00edculo es la primera parte de una adaptaci\u00f3n para FronterasCTR de un art\u00edculo publicado en el volumen ocho, 2017, de la Serie Especial Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n de la revista PENSAMIENTO. <\/span><\/b><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Camino Ca\u00f1\u00f3n) En este art\u00edculo de FronterasCTR hacemos una adaptaci\u00f3n de un art\u00edculo que presentamos ya en la revista Pensamiento. En FronterasCTR lo publicaremos dividido en dos partes. A su vez, este art\u00edculo ha sido concebido en di\u00e1logo con Jordi Font, cuyo art\u00edculo fue publicado tambi\u00e9n en Pensamiento y ser\u00e1 tambi\u00e9n adaptado para su &#8230; <a title=\"L\u00edmites de la naturalizaci\u00f3n de la espiritualidad\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3052\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre L\u00edmites de la naturalizaci\u00f3n de la espiritualidad\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":3058,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[331,148,328],"class_list":["post-3052","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-ateismo","tag-espiritualidad","tag-naturalismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3052"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3052\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3091,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3052\/revisions\/3091"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}