{"id":3025,"date":"2018-05-16T07:00:14","date_gmt":"2018-05-16T05:00:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3025"},"modified":"2018-05-14T07:20:58","modified_gmt":"2018-05-14T05:20:58","slug":"mistica-y-misticismo-en-teilhard-de-chardin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=3025","title":{"rendered":"M\u00edstica y misticismo en Teilhard de Chardin"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Mar\u00eda Dolores Prieto Santana<\/u>) En otros art\u00edculos de <em>FronterasCTR<\/em> se ha sintetizado el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin sobre el \u00abEl Medio m\u00edstico\u00bb fechado el 13 de agosto de 1917. En este ensayo se describen sucesivamente una serie de \u00abc\u00edrculos\u00bb, que poco a poco componen el \u00abmedio\u00bb habitado por el alma. Se ha comparado esta manera de composici\u00f3n con la de santa Teresa en su Castillo interior. M\u00e1s todav\u00eda que en santa Teresa, hay que guardarse aqu\u00ed de aislar, deteni\u00e9ndose en ella, una de las capas que el an\u00e1lisis distingue en la experiencia de la que se trata de dar cuenta. Santa Teresa jalonaba un itinerario: aqu\u00ed, es una misma experiencia de base la que se integra mediante la conjunci\u00f3n de cinco \u00abc\u00edrculos\u00bb: la Presencia, la Consistencia, la Energ\u00eda, el Esp\u00edritu, la Persona.Ofrecemos algunas de las ideas de un cap\u00edtulo del libro de Kathleen Duffy, ssj, PhD (profesora de f\u00edsica de Chestnut Hill College, en Filadelfia), <em>Teilhard&#8217;s Mysticism: Seeing the Inner Face of Evolution<\/em>, publicado por Orbis Books en 2014. Este cap\u00edtulo se refiere a la primera parte del ensayo, al que Teilhard titula el <em>C\u00edrculo de Presencia<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>En junio de 2017, con ocasi\u00f3n de la Feria del Libro de Madrid, se ha hecho la presentaci\u00f3n de una nueva edici\u00f3n de algunos de los primeros escritos que conservamos procedentes de la mano de Pierre Teilhard de Chardin. Durante la primera Guerra Mundial los fue enviando en cuadernos sucesivos a su prima <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/31736387_Genesis_de_un_pensamiento_cartas_1914-1919_P_Teilhard_de_Chardin_prol_de_Alice_Teillard-Chambon_Max_Henri_Begouen_introd_de_C_Aragonnes_tr_por_Teofilo_Delgado\">Margarita Teillard-Chambon con la que tuvo una densa correspondencia<\/a>.<\/p>\n<p>Los siete ensayos de Teilhard de Chardin incluidos en este volumen, al que hemos denominado <a href=\"http:\/\/teilhard.net\/pierre-teilhard-de-chardin-la-vida-cosmica-escritos-del-tiempo-de-guerra-1916-1917\/\"><em>La Vida C\u00f3smica<\/em>, <em>Escritos del tiempo de la guerra (1916-1917)<\/em><\/a>fueron escritos en el frente de batalla durante la primera guerra mundial entre 1916 y 1917. Forman parte del grupo de 20 ensayos escritos entre 1916 y 1919 publicados en franc\u00e9s en <em>\u00c9crits du temps de la guerre. <\/em>En este momento se prepara por parte de la Editorial Trotta de la edici\u00f3n del segundo volumen al que se ha dado el nombre gen\u00e9rico de <em>La Gran M\u00f3nada. Escritos del tiempo de la guerra (1918-1919)<\/em>. La editorial ha preferido separar en dos vol\u00famenes diferentes estos ensayos por una raz\u00f3n: al incluir en nuestra edici\u00f3n las mutilaciones que sufri\u00f3 la primera, el volumen resultar\u00eda excesivamente extenso y los nuevos lectores iban a encontrarse ante un texto demasiado largo.<\/p>\n<p>Por los datos del mismo Teilhard, el ensayo \u201cEl Medio m\u00edstico\u201d est\u00e1 fechado el 13 de agosto de 1917. Unas semanas antes, el 10 de junio de 1917, el padre Teilhard se encuentra en Paissy, en la retaguardia del c\u00e9lebre Chemin-des-Dames. Ya hace tiempo que viene so\u00f1ando en con escrito espiritual, del que ha hablado a su prima Margarita Teilhard en unas cartas, hoy perdidas.<\/p>\n<h3><strong>Las cinco ideas-fuerza de \u00abEl Medio m\u00edstico\u00bb de Pierre Teilhard de Chardin<\/strong><\/h3>\n<p>El texo del ensayo est\u00e1 presidido por una frase de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, pero citada de memoria, pues no es exactamente lo que dice el texto latino de la Vulgata. Dice Teilhard: <em>\u00abIn eo vivimus, et movemur, et sumus\u00bb<\/em>. Sin embargo, el texto original es: \u201cIn ipso enim vivimus et movemus et sumus\u201d (Hechos de los Ap\u00f3stoles, 17, 28).<\/p>\n<p>El texto teilhardiano est\u00e1 estructurado en cinco partes y una conclusi\u00f3n final:<\/p>\n<ol>\n<li>El c\u00edrculo de la Presencia<\/li>\n<li>El c\u00edrculo de la Consistencia<\/li>\n<li>El c\u00edrculo de la Energ\u00eda<\/li>\n<li>El c\u00edrculo del Esp\u00edritu<\/li>\n<li>El c\u00edrculo de la Persona<\/li>\n<\/ol>\n<h3><strong>La m\u00edstica de Teilhard: \u00bb Circulo de la Presencia\u00bb, seg\u00fan Kahtleen Duffy <\/strong><\/h3>\n<p>Su sugerente ensayo <a href=\"http:\/\/www.orbisbooks.com\/teilhards-mysticism.html\">\u00a0<em>Teilhard&#8217;s Mysticism: Seeing the Inner Face of Evolution<\/em>,<\/a>Orbis Books, Maryknoll, N. Y.2014, la profesora Kathleen Duffy, profundiza en las densas formulaciones de Pierre Teilhard de Chardin sobre la primera de las cinco partes de \u201cEl Medio m\u00edstico\u201d de Teilhard. Y como ella misma apunta, lo realiza \u201cdesde las recientes interpretaciones del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Encabeza sus reflexiones con una cita de Teilhard de \u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d: \u201cEn ciertos momentos me parec\u00eda que una especie de \u00abser universal\u00bb iba a tomar forma en la naturaleza\u201d.<\/p>\n<p>Para la doctora <a href=\"http:\/\/teilharddechardin.org\/mm_uploads\/Duffy_Spanish.pdf\">Duffy, en \u201cEl Medio m\u00edstico\u201d,<\/a>Teilhard da un modelo a seguir para poder comprender el ambiente muy m\u00edstico en el cual viv\u00eda y evolucionaba interiormente. Teilhard describe las diferentes etapas de su evoluci\u00f3n m\u00edstica interior, bajo la forma de cinco c\u00edrculos conc\u00e9ntricos.<\/p>\n<p>Estos c\u00edrculos no est\u00e1n en un mismo plano, sino que pueden ser imaginados\u00a0 de forma gr\u00e1fica tomando la forma de anillos colocados en espiral. Es una estructura similar a la de los heliconos de los caracoles y otros seres vivos de la naturaleza.<\/p>\n<p>Estas ideas fueron el objeto de sus reflexiones toda su vida, y fueron para \u00e9l la piedra de toque que le permit\u00eda de adentrase al fondo de una realidad cada vez m\u00e1s profunda, de una realidad basada en la ciencia de su tiempo, pero tambi\u00e9n basada en sus tradiciones religiosas. Como se podr\u00eda leer de forma gr\u00e1fica, ellas constitu\u00edan la evoluci\u00f3n de su progreso a medida que \u00e9l penetraba m\u00e1s profundamente en el coraz\u00f3n de la materia, y en el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<h3><strong>La Presencia sutil<\/strong><\/h3>\n<p>Este viaje hacia el interior se puede decir que empez\u00f3 con la <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-aportaciones-de-Teilhard-forman-ya-parte-del-patrimonio-cultural-humano_a39356.html\">conciencia de una Presencia sutil<\/a>que invad\u00eda la atmosfera donde \u00e9l viv\u00eda, y termin\u00f3 con la percepci\u00f3n de la irradiaci\u00f3n de una persona c\u00f3smica y amante, \u00abel dios de la evoluci\u00f3n\u00bb. En el cap\u00edtulo siguiente, el autor explica el viaje que sigui\u00f3 Teilhard a trav\u00e9s el primero de estos c\u00edrculos, \u00abEl circulo de la Presencia\u00bb, en el cual Teilhard fue consciente de la belleza Terrestre y donde su comuni\u00f3n con la Naturaleza, le introdujo a la Presencia Divina.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u201cDe mi punto de vista, como cient\u00edfico cat\u00f3lico, Pierre Teilhard de Chardin ha elaborado uno de los aportes m\u00edsticos m\u00e1s novedosos de la \u00e9poca moderna. Esta colaboraci\u00f3n es particularmente original porque ella est\u00e1 alimentada por su amor de la tierra y su pensamiento cient\u00edfico, sobretodo la ciencia de la evoluci\u00f3n. Durante su vida de adulto tuvo dificultad en armonizar sinceramente, su amor de Dios y su amor de la ciencia, pero aprendi\u00f3 a unificar de una manera igual: su experiencia psicol\u00f3gica interior, sus conocimientos cient\u00edficos y su tradici\u00f3n religiosa. As\u00ed permiti\u00f3 a estas influencias de reaccionar entre ellas, hasta llegar a un proceso que procurara una visi\u00f3n de Dios y del mundo, satisfaciente\u201d.<\/p>\n<p>El viaje m\u00edstico de Teilhard empez\u00f3 con el Circulo de la Presencia. Desde muy joven fue un enamorado de la naturaleza, estuvo muy impresionado por la belleza lujuriante del mundo sensible que le rodeaba. Algo tan simple como una melod\u00eda, un rayo de sol, un perfume, o una mirada; le invad\u00edan el coraz\u00f3n y le llenaban de una presencia inexplicable. El placer est\u00e9tico que le procuraban estos encuentros le sumerg\u00eda y le penetraba hasta el fondo del alma. Aunque estos momentos fueran pasajeros, le provocaban unas vibraciones c\u00f3smicas que le invad\u00edan y tomaban posesi\u00f3n de \u00e9l. Estos encuentros le abr\u00edan el camino hacia una nueva dimensi\u00f3n que estaba deseoso de explorar. Provocaban en \u00e9l un deseo de llegar \u00e0 ser \u00abuno\u00bb con el Cosmos, de ba\u00f1arse en un Oc\u00e9ano de Materia [P. Teilhard de Chardin, <em>Le c\u0153ur de la Mati\u00e8re<\/em>, p. 30]<\/p>\n<h3><strong>La insaciable necesidad<\/strong><\/h3>\n<p>Estas experiencias hac\u00edan crecer en \u00e9l \u00bb una insaciable necesidad de mantener el contacto con una especie de ra\u00edz o de matriz universal de todos los entes\u00bb [P. Teilhard de Chardin<em>, Le c\u0153ur de la Mati\u00e8re<\/em>, p.30]. Era una capacidad de \u00abapertura hacia una presencia sagrada\u00bb que ya estaba en \u00e9l desde su infancia, pero que se profundiz\u00f3 y se volvi\u00f3 m\u00e1s evidente durante su vida. Podemos decir que esta capacidad innata que tenia de poderse \u00absumergir en lo sagrado\u00bb le conducir\u00eda \u00e0 poder ver en el coraz\u00f3n de la materia, una Presencia.<\/p>\n<p>Muchas personas se extra\u00f1an de que Teilhard, un cient\u00edfico que comprend\u00eda muy bien las propiedades del sonido y de la luz se dejase enga\u00f1ar por el falso atractivo que estos momentos pueden provocar. Sin embargo el placer que \u00e9l resent\u00eda al contacto del mundo material, era un est\u00edmulo para su vida m\u00edstica y revelaba en \u00e9l unas im\u00e1genes que describ\u00edan una experiencia que era imposible de explicar de ninguna otra manera. Adem\u00e1s su conocimiento de los fen\u00f3menos f\u00edsicos, le permit\u00eda de profundizar su sentimiento m\u00edstico.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n amorosa de Teilhard con la piedra, el hecho que estuviera cautivado por su dureza, su densidad\u2026 est\u00e1\u00a0 en relaci\u00f3n con <a href=\"http:\/\/teilhard.net\/la-presencia-de-dios-en-el-mundo-las-oraciones-de-pierre-teilhard-de-chardin-por-agustin-udias-vallina\/\">su apetito natural por todo lo que es s\u00f3lido, lo que es eterno, lo que es permanente<\/a>. Es lo que le ha conducido al mundo m\u00edstico. Su pasi\u00f3n por la piedra fue tan profunda, que fue la raz\u00f3n para estudiar la geolog\u00eda y la paleontolog\u00eda durante sus estudios superiores, en cuyo \u00e1mbito dio pruebas de un gran talento natural.<\/p>\n<p>Durante toda su vida estuvo a la b\u00fasqueda de f\u00f3siles o de rocas que le parec\u00edan extraordinarias. Iba siempre con \u00bb su martillo de ge\u00f3logo, su lupa y \u00a0su cuaderno de notas\u00bb. Durante todo el tiempo que fue coleccionador de minerales tuvo una grande capacidad para descubrir los m\u00e1s interesantes, sus amigos cuentan que muy f\u00e1cilmente encontraba en el suelo, una piedra trabajada, o esculpida (Claude Cu\u00e9not. <em>Teilhard de Chardin. Las grandes etapas de su evoluci\u00f3n.<\/em>Taurus, Madrid, 1966), esta sensibilidad que ten\u00eda para apreciar la forma de una punta de flecha, o los sedimentos de un f\u00f3sil, le permit\u00eda de ser consciente de la belleza de un paisaje y de su naturaleza. \u00a0Segun sus amigos, Teilhard ten\u00eda una gran capacidad de observaci\u00f3n. George Le Febre, cuenta que su mirada hacia el suelo descubr\u00eda el m\u00e1s peque\u00f1o trozo de piedra trabajada porque su color rojo de destacaba en medio de un suelo gris batido por el viento. Su colega George Barbour dec\u00eda que pod\u00eda descubrir un \u00fanico fragmento paleol\u00edtico en medio de un mont\u00f3n de piedras, \u00e0 una distancia de tres metros, sin bajar de su montura. Su amigo Helmut de Terra dice que reconoc\u00eda los artefactos paleol\u00edticos, instintivamente, recog\u00eda uno en el suelo, lo miraba r\u00e1pidamente por todos los lados, y me dec\u00eda\u00bb es extra\u00f1o, tenemos de buscar m\u00e1s para estar seguros\u2026\u00bb\u00a0\u00a0 seg\u00fan afirma su bi\u00f3grafo Claude Cu\u00e9not.<\/p>\n<h3><strong>Ver la presencia de Dios en todas las cosas<\/strong><\/h3>\n<p>Su trabajo profesional de ge\u00f3logo y paleont\u00f3logo sobre el terreno, le procuraron una gran satisfacci\u00f3n. Su actividad se basaba en la observaci\u00f3n de estratos geol\u00f3gicos, la b\u00fasqueda de f\u00f3siles y de utensilios primitivos; con la intenci\u00f3n de descubrir las razones de la evoluci\u00f3n de las rocas en la superficie terrestre, pero tambi\u00e9n el nacimiento de diferentes formas de vida. Ten\u00eda la impresi\u00f3n de acercarse a lo que seg\u00fan \u00e9l, \u00abanimaba y dirig\u00eda todo\u00bb seg\u00fan escribe en sus <em>Cartas de Viaje.<\/em><\/p>\n<p>Los centelleos de Presencia Divina que \u00abve\u00eda\u00bb en los estratos de la Tierra le iluminaban, le alimentaban, seg\u00fan escribe Cu\u00e9not, y hac\u00edan nacer en \u00e9l un deseo de unirse con la Tierra y le ayudaban a profundizar su relaci\u00f3n con una Presencia, que ser\u00eda \u00abuna especie de ra\u00edz, o de matriz universal para todos los seres\u00bb [Teilhard de Chardin <em>Le coeur de la Mati\u00e8re<\/em>p. 30, \u00ab\u00a0El Coraz\u00f3n de la Materia\u00a0\u00bb]<\/p>\n<p>A pesar que Teilhard dedico mucho tiempo al estudio de la rocas, fue adem\u00e1s un observador muy fino para estudiar la naturaleza en todas sus formas, sin dejar pasar nunca una oportunidad para gozar de la perfecci\u00f3n de la Tierra \u00a0Sus cartas para sus amigos o su familia, est\u00e1n repletas de observaciones sobre las personas que encontraba, sobre su trabajo, o los pensamientos que nac\u00edan en \u00e9l. Adem\u00e1s est\u00e1n llenos de detalles preciosos y sensibles cuando habla de los paisajes.<\/p>\n<p>Por ejemplo en una carta dirigida a su prima Margarita, le habla de \u00abgrullas, cisnes, ocas, esp\u00e1tulas y patos magn\u00edficos, con un plumaje esplendido que se esconden y nadan sin ning\u00fan miedo, como si estuvieran en un jard\u00edn p\u00fablico\u00bb (<em>Cartas de <\/em>Viaje). Durante sus largos viajes, dedicaba mucho tiempo a contemplar la belleza del mar y del cielo.<\/p>\n<h3><strong>La opacidad transparente<\/strong><\/h3>\n<p>Durante su viaje \u00e0 China escribi\u00f3 una carta a su prima Margarita en la cual cuenta una puesta de sol extraordinaria: \u00abAyer no pod\u00eda dejar de mirar hacia el Este, donde hab\u00eda un mar lechoso y verde, con una opacidad que no llegaba a ser \u00a0transparente pero que era m\u00e1s clara que el fondo del cielo. S\u00fabitamente, apareci\u00f3 una ligera nube rosada, luego surgieron unas peque\u00f1as ondas sobre el oc\u00e9ano, rosadas de un lado y volvi\u00e9ndose lilas del otro, el mar entero parec\u00eda una seda de \u00abmoar\u00e9\u00bb . Despu\u00e9s la luz desapareci\u00f3 y las estrellas empezaron a lucir alrededor nuestro de una manera tan placida como si fueran reflejadas en una piscina (<em>Cartas de Viaje)<\/em><\/p>\n<p>En otros textos teilhardianos aparece la palabra \u201cdiafanidad\u201d como un concepto muy importante. En \u201cLa Misa sobre el Mundo\u201d es un concepto clave para entender el fondo de la presencia de Dios en la patena del mundo<em>: \u201c<\/em><em>En \u00e9l, la encarnaci\u00f3n se ofrece de manera independiente con una intensidad y matices incomunicables. Y he aqu\u00ed, por qu\u00e9 en nuestra plegaria eucar\u00edstica, pedimos que en nuestro favor se realice la consagraci\u00f3n: \u00abUt Nobis Corpus et Sanguis fiat&#8230;..\u00bb Si creo firmemente que todo, alrededor m\u00edo, es el Cuerpo y la Sangre del verbo; entonces para m\u00ed (y en cierto sentido para mi), se produce la maravillosa \u00abDiafan\u00eda\u00bb. Ella hace objetivamente transparentar, en la profundidad de todo hecho y de todo elemento, el calor luminoso de una misma vida. Si por desgracia, mi fe me abandona e inmediatamente la luz se apaga, todo se vuelve oscuro, todo se descompone\u201d<\/em>. (\u201cLa Misa sobre el Mundo\u201d).<\/p>\n<h3><strong>Trascendencia en el coraz\u00f3n de la Materia<\/strong><\/h3>\n<p>El cantar de los p\u00e1jaros y su plumaje, el zumbido de los insectos, la incansable exuberancia\u00a0 de las flores, le emocionaba enormemente. Sus sentidos eran sensibles a los colores, a los perfumes, a los sonidos que le rodeaban. En uno de sus ensayos durante la guerra, dice: \u00abhe mirado tanto la Naturaleza, y he amado tanto su rostro\u00bb (\u201cLa Vida C\u00f3smica\u201d)<\/p>\n<p>Teilhard se sent\u00eda a menudo atra\u00eddo por algo que brillaba en el coraz\u00f3n de la materia, seg\u00fan escribe en \u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d. La Naturaleza ten\u00eda un poder sobre \u00e9l. El ve\u00eda una luminosidad misteriosa que parec\u00eda transformar del interior cada ser y de cada hecho. En uno de sus primeros ensayos, \u201cMi Universo\u201d, dice: \u00abYo he amado y escrutado la Naturaleza\u2026 como un devoto, no como un cient\u00edfico\u00bb.<\/p>\n<p>El respeto, lo maravilloso y el sentido del deber, eran las expresiones de esta relaci\u00f3n exquisita. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, cuando en el curso de su vida reflexionaba sobre la \u00e9poca de cuando \u00e9l era estudiante de teolog\u00eda a Hastings dec\u00eda: \u00abLa <em>extraordinaria intensidad y densidad que los paisajes de Inglaterra <\/em>\u00a0<em>ejercieron en m\u00ed, sobre todo a la puesta de sol, cuando los bosques de Sussex parec\u00edan cargarse de toda la Vida f\u00f3sil que yo persegu\u00eda entre los acantilados y las canteras\u00a0 \u2026 realmente me parec\u00eda que un ser universal iba a aparecer de golpe delante de mis ojos y tomar forma en la Naturaleza\u2026.\u00bb <\/em>\u00a0(\u201cEl coraz\u00f3n de la Materia\u201d).<\/p>\n<p>El aspecto est\u00e9tico de su relaci\u00f3n con la Naturaleza, le amplificaba el placer que encontraba en esta experiencia.\u00a0Cuando \u00e9l se abandonaba a la seducci\u00f3n de la naturaleza, la perfecci\u00f3n\u00a0 resonaba hasta el fondo mismo de su ser \u00a0(escribe en \u201cEl Medio m\u00edstico) y le hac\u00eda salirse de s\u00ed mismo , llam\u00e1ndole a \u00abla consciencia apasionada de\u00a0 una mayor extensi\u00f3n \u00a0y de una desbordante Unidad. \u00bb En efecto, dec\u00eda: \u00bb estamos tan envueltos y atravesados -por la Presencia divina- que no hay sitio ni para podernos arrodillar\u00bb (<em>El Medio divino<\/em>).<\/p>\n<h3><strong>El Medio divino<\/strong><\/h3>\n<p>Los sentidos de Teilhard eran particularmente sensibles a la interacci\u00f3n entre la luz del sol y el paisaje. Lo mismo que el pintor impresionista Claude Monet, que ensayaba de\u00a0 captar en sus pinturas los reflejos de la luz del sol con el agua, las motas de trigo y los nen\u00fafares, mientras que esta luz cambiaba todo el d\u00eda. Teilhard estaba fascinado por la forma que \u00abel rayo profundo del sol parec\u00eda hacer brillar toda la superficie de las cosas\u00bb, escribe en <em>El Medio Divino<\/em>.<\/p>\n<p>Tomemos como ejemplo la forma en que describ\u00eda lo que se ve\u00eda desde la ventana de su habitaci\u00f3n en su casa de Tiensin (China): \u00abtambi\u00e9n veo un gran espacio de brumosos campos y de agua apacible, que todos los atardeceres me encanta de admirar por la belleza y la pureza de los diferentes colores que le ha dado la puesta de sol\u00bb (<em>Cartas de Viaje<\/em>) .<\/p>\n<p>En sus cartas precisaba a menudo los detalles de la belleza extraordinaria que ve\u00eda, como: \u00ablas grandes mariposas negras con un reflejo verde-met\u00e1lico y con largas colas\u00bb (<em>Cartas de Viaje<\/em>) o bien diciendo que \u00abel mar a menudo liso como una balsa de aceite\u2026con una superficie blanca y opaca como la leche\u00bb y tambi\u00e9n cuando habla de las tormentas que estallan en las monta\u00f1as y dice que \u00abforman unas nubes espesas que la puesta del sol colorea de magn\u00edficos colores\u00bb (<em>Cartas de Viaje<\/em>). Estaba siempre pendiente del paisaje que le rodeaba.<\/p>\n<p>La sensibilidad de Teilhard por la luz y el color, abr\u00eda en \u00e9l un camino hacia la Presencia divina. \u00c9l lo explica diciendo que sent\u00eda \u00abuna resonancia particular y singular, que ampliaba cada armon\u00eda. \u00abTodos los elementos de la vida psicol\u00f3gica, diarios, se volv\u00edan \u00abmas brumosos, mas irisados, mas pat\u00e9ticos\u00bb (<em>El Medio Divino<\/em>) .<\/p>\n<p>A veces estaba encantado, mirando \u00abla variedad de colores como en una burbuja de jab\u00f3n\u00bb (\u201cHimno del Universo\u201d), en otros momentos una corona de luz parec\u00eda que lo iluminara todo y revelara la esencia \u00fanica del universo (\u201cLa Gran M\u00f3nada\u201d) de la misma forma que un rayo de luz nos permite de ver las peque\u00f1as part\u00edculas de polvo, volvi\u00e9ndolas s\u00fabitamente visibles, de la misma manera la Luz divina iluminaba todo lo que le revelaba su mirada interior.<\/p>\n<p>Como los \u00abreflejos de un rayo de sol sobre un espejo roto,\u00bb (<em>El Medio Divino<\/em>) esta luz estaba reflejada y dispersa en todas direcciones de tal manera que su mundo interior se volv\u00eda luminoso (\u201cLa Gran M\u00f3nada\u201d).<\/p>\n<h3><strong>La luz divina<\/strong><\/h3>\n<p>Hablando de Luz divina, dijo: \u00abEsta Luz, no es un matiz superficial\u2026 ni un golpe brutal que destruir\u00eda los objetos, y quemar\u00eda la mirada. Ella es el sosegado, y poderoso rayo engendrado por la s\u00edntesis de todos los elementos del mundo en Jes\u00fas (<em>El Medio Divino<\/em>).<\/p>\n<p>Teilhard ha comparado la Presencia divina que el sent\u00eda \u00abbrillar en el coraz\u00f3n de la materia\u00bb (Teilhard de Chardin, <em>Journal 26 Ao\u00fbt 1915- 4 Janvier<\/em>1919, p.13) a una buj\u00eda colocada al interior de una l\u00e1mpara hecha con una materia translucida. Cuando la luz de la buj\u00eda traviesa la pantalla de esta l\u00e1mpara, ella transforma la l\u00e1mpara del interior. Para Teilhard tanto la Naturaleza como la l\u00e1mpara est\u00e1n siempre iluminadas por una luz interior (<em>El Medio Divino<\/em>).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de poder \u201cver\u201d la Presencia divina, Teilhard\u00a0 tambi\u00e9n pod\u00eda apreciarla; no solamente ella iluminaba sus ojos, pero tambi\u00e9n ella ocupaba sus pensamientos y sus afectos (\u201cLa Gran M\u00f3nada\u201d).Cuando la percepci\u00f3n de la luz interior se intensificaba y que los colores se volv\u00edan cada vez m\u00e1s brillantes , estaba incitado a explorar su naturaleza y a empaparse en su calor . Esta luz interior, dec\u00eda, \u00abse vuelve tangible y evidente en el cristal de los seres\u00bb (<em>El Medio Divino<\/em>). No quiere otra cosa que esta luz: \u00bb si la luz se apaga, porque el objeto se ha desplazado , o se ha cambiado de sitio, la m\u00e1s preciosa substancia se vuelve \u00e0 sus ojos, ceniza\u00bb \u00a0(<em>El Medio Divino<\/em>).<\/p>\n<p>A pesar que es capaz de escribir textos con las cualidades de un poeta, a Teilhard le sabia mal no haber recibido la capacidad musical en su lugar.. Porque le m\u00fasica es m\u00e1s inmediata que la lengua, ella tiene a su disposici\u00f3n un mundo de asociaciones mucho mayor y ella habla directamente\u00a0 al alma [Para documentarse sobre el tema de Teilhard y la m\u00fasica, ver: T. M. King, <em>Teilhard Beauty and the Arts<\/em><em>Rediscouvering Teilhard&#8217;s]-<\/em>Su naturaleza ambivalente y ef\u00edmera, y el car\u00e1cter intangible de su contenido, hubieran sido el mejor medio de\u00a0comunicar a los dem\u00e1s su experiencia m\u00edstica.<\/p>\n<h3><strong>La profunda m\u00fasica del silencio c\u00f3smico<\/strong><\/h3>\n<p>Dec\u00eda Teilhard a uno de sus amigos:\u00bb Me gustar\u00eda poder traducir de una forma tan fiel como posible, lo que oigo murmurar en m\u00ed, como una voz, como un canto, que no me son personales, y que son las voces del Mundo en mi\u00bb (<em>Cartas de Viaje<\/em>)\u00a0 sin embargo a pesar de los esfuerzos que hac\u00eda para poder decir su experiencia m\u00edstica, se daba cuenta que no es posible de comunicar la percepci\u00f3n de una cualidad, de un sabor, directamente con palabras.<\/p>\n<p>Se daba cuenta de que ciertos sonidos, sobre todo musicales o po\u00e9ticos, incluso una conversaci\u00f3n de un cierto nivel, elevaban el alma. \u00abSi la m\u00e1s simple y el m\u00e1s natural de los alimentos es capaz de influenciar profundamente nuestras capacidades espirituales, \u00bfqu\u00e9 podr\u00edamos decir de las energ\u00edas infinitivamente m\u00e1s penetrantes que vehicula la m\u00fasica, que expresa los tonos, las notas, las palabras, las ideas?\u00bb (<em>El Medio Divino<\/em>).<\/p>\n<p>La emoci\u00f3n que le procuraban los colores, era muy intensa, pero la magia del sonido que llegaba a sus o\u00eddos con sus vibraciones, se transmit\u00eda a \u00a0su cerebro en forma de inspiraci\u00f3n (\u201cEl Fen\u00f3meno Humano\u201d) y emoci\u00f3n, era consciente que la m\u00fasica puede inspirar emociones muy fuertes, algunas veces solamente con la emisi\u00f3n de una sola nota, en medio de un silencio, en otros momentos, en una armon\u00eda, entrelazada por diferentes voces, y que cada una de ellas tiene su propia melod\u00eda [Teilhard de Chardin,L. Bernstein, <em>The Joy of Music<\/em>, p. 239]<\/p>\n<p>Los compositores tienen a su disposici\u00f3n una variedad de melod\u00edas, de \u00abtiempos\u00bb, de armon\u00edas, de intensidades, y de ritmos que pueden suscitar una emoci\u00f3n: [R. Jourdain, <em>Music, the brain et Extasy: How Music Captures our Imagination<\/em>, pp.309-312]-la sonoridad de un violoncelo, o de una \u00abcornamusa \u00bb que interpreta un tema que os subyuga, la interacci\u00f3n de las diferentes melod\u00edas en una \u00abfuga\u00bb, los ritmos complejos del Jazz,- cada uno de estos elementos puede provocar una felicidad a un nivel que sobrepasa el aparato auditivo, y puede abrir el auditor al amor. Primeramente, instalando en la persona un sentimiento de anticipaci\u00f3n, y luego una satisfacci\u00f3n inmediata, o tambi\u00e9n un placer diferente cuando utiliza las disonancias bien controladas, los m\u00fasicos ejercen sobre el auditorio una influencia muy profunda.<\/p>\n<h3><strong>Tocar la presencia invisible de lo intangible<\/strong><\/h3>\n<p>O\u00edr, es una forma de llegar \u00e0 \u00bb tocar alguien\u00bb a distancia [R M Schafer, <em>The Tuning of de World: A Pioneering Exploration<\/em><em>into the Past History and Present State of the<\/em>Most Neglectet aspect of Our Environment: <em>The Soundscape<\/em>, p. 11].Para el \u00f3rgano complejo que es el o\u00eddo humano y para el cerebro que transmite su mensaje al resto del cuerpo, esta forma de \u00abtocar\u00bb puede ser dulce y amable, o dura y fr\u00eda. Las mol\u00e9culas del aire son captadas por el pabell\u00f3n en la forma c\u00f3ncava de nuestra oreja externa, luego resuenan en el t\u00edmpano y lo hacen vibrar. Estas vibraciones provocan unas ondas en el o\u00eddo mediano que se transforman en fuerzas de presi\u00f3n en el o\u00eddo interno y finalmente en descargas el\u00e9ctricas al cerebro. Este mecanismo auricular nos permite de diferenciar las notas y de apreciar las armon\u00edas.<\/p>\n<p>Aunque a menudo no tengamos consciencia de nuestro entorno sonoro, y de los efectos que \u00e9l produce en nuestro psiquismo, nuestras o\u00eddos est\u00e1n constantemente bombardeados por ondas sonoras que provienen ya sea de la naturaleza, como el ruido de fuertes borrascas de viento, o el cantar de un p\u00e1jaro, o los ruidos mec\u00e1nicos de la circulaci\u00f3n, de motores, de m\u00fasica\u00a0 ambiental, y cuando nos damos cuenta, ya es dif\u00edcil de cerrar los o\u00eddos para evitar estos ruidos como lo hubi\u00e9ramos deseado. Nuestro o\u00eddo externo est\u00e1 afectado por todas la poluciones sonoras que el aire nos trae continuamente. Sin embargo, la m\u00fasica educa nuestros o\u00eddos, al mismo tiempo que nos hace m\u00e1s sensibles y receptivos a nuestro entorno sonoro.\u00bb [J M Ortiz, <em>The Tao of Music: Sound Psychology- Using Music to Change Your Life<\/em>p. 213]<\/p>\n<p>Teilhard que hab\u00eda hecho estudios de f\u00edsica, conoc\u00eda perfectamente la leyes f\u00edsicas de la armon\u00eda. Sab\u00eda que el o\u00eddo humano se educa, y el esp\u00edritu se condiciona psicol\u00f3gicamente para poder responder de una manera favorable a ciertas armon\u00edas, a ciertas combinaciones de notas que son agradables. Los compositores han comprendido como reunir un\u00a0grupo de notas que sean consonantes y se han dado reglas para componer una m\u00fasica que sea harm\u00f3nica, los cient\u00edficos comprueban las bases f\u00edsicas de estas reglas.<\/p>\n<h3><strong>El silencio clamoroso del cosmos<\/strong><\/h3>\n<p>Las estructuras que hay en el caracol del o\u00eddo interno determinan los modos de armon\u00eda que nos son agradables. Las notas que entran en el caracol hacen vibrar las pesta\u00f1as de la membrana de base con una cierta frecuencia, lo que produce que algunos sonidos son agradables y otros no. Las notas que tienen una frecuencia vecina, mueven las pesta\u00f1as que son vecinas en la membrana de base, y producen en los o\u00eddos un desorden f\u00edsico que da como resultado un sonido disonante.<\/p>\n<p>Durante varios siglos las frecuencias y las intensidades harm\u00f3nicas producidas por los instrumentos de viento o por los instrumentos de cuerdas han servido de base \u00e0 la m\u00fasica harm\u00f3nica Occidental. Los instrumentos de viento y los de cuerdas nos dan armon\u00edas que se completan bien, los modelos de sonidos est\u00e1n de acuerdo. Pero la pr\u00e1ctica de la armon\u00eda es diferente seg\u00fan las culturas y la \u00e9pocas, adem\u00e1s los compositores contin\u00faan \u00e0 experimentar nuevas combinaciones de sonidos que dan lugar a nuevas reglas. \u00daltimamente los compositores han experimentado una nueva\u00a0 gama de armon\u00edas musicales; unas que no tienen una tonalidad central, y otras que llevan en si notas que tienen una frecuencia intermediaria entre dos notas que se siguen en la gama crom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Aunque Teilhard no fue compositor, utilizaba a menudo el lenguaje de la ac\u00fastica musical para describir su experiencia de la Presencia. Lo hac\u00eda as\u00ed para ense\u00f1ar a los dem\u00e1s como deb\u00edan escuchar su m\u00fasica interior y dejarse impresionar por su belleza. Las frecuencias sonoras de una cuerda que resuena, o de un tubo a mitad cerrado, estaban en\u00a0relaci\u00f3n con la frecuencias que resonaban en su coraz\u00f3n como respuesta a la m\u00fasica interior que le encantaba..<\/p>\n<p>El sonido armonioso creado por la asociaci\u00f3n de voces que al origen eran\u00a0 divergentes, le daba a comprender\u00a0 la grande armon\u00eda de la comuni\u00f3n, principio de toda experiencia m\u00edstica y direcci\u00f3n indicada.<\/p>\n<p>La m\u00fasica del\u00a0 mundo exterior de Teilhard despertaba la m\u00fasica en su mundo interior, nos dice: \u00abEsto empez\u00f3 con una resonancia particular, singular, que ampliaba cada armon\u00eda\u00bb. Su sensibilidad innata por los sonidos de la naturaleza, le ayudaba a escuchar con un o\u00eddo m\u00e1s atento esta Nota musical, \u00fanica que cantaba en su coraz\u00f3n. Porque: <em>Todos los sonidos creados se funden sin confundirse en una Nota \u00fanica que los domina y los sostiene, .. para responder a esta llamada, todas las capacidades del alma se ponen a resonar , y sus tonos m\u00faltiples a su vez, se encuentran en una vibraci\u00f3n extraordinariamente simple, donde todas la experiencias espirituales de amor y de intelecto, de ardor y de calma, de plenitud y de \u00e9xtasis, de pasi\u00f3n y de indiferencia, de ambici\u00f3n y de abandono, de reposo y de movimiento; nacen, pasan y se iluminan\u00bb. <\/em>(<em>El Medio Divino<\/em>)<\/p>\n<h3><strong>El palpitar de la presencia escondida<\/strong><\/h3>\n<p>Teilhard sent\u00eda que la presencia Divina irradiaba al interior de todo, y adem\u00e1s escuchaba palpitar esta Presencia en el coraz\u00f3n de la materia, tal como escribe en \u201cLa Energ\u00eda Humana\u201d. \u00abHay una nota, dec\u00eda, que provoca la vibraci\u00f3n del Mundo entero\u00bb, una vibraci\u00f3n inefable, inagotable tanto en la riqueza de sus tonalidades y de sus notas sin l\u00edmites \u00a0que en la perfecci\u00f3n de su unidad, escribe en \u201cCiencia y Cristo\u201d. \u00abLa vibraci\u00f3n condensada en el fondo de cada m\u00f3nada humana\u00bb (\u201cLa Gran M\u00f3nada\u201d) \u00able hac\u00eda vibrar a su vez, como una respuesta de lo m\u00e1s profundo \u00a0de su ser,(\u201cHimno del Universo\u201d) como si \u00e9l fuera un instrumento de m\u00fasica, su esp\u00edritu resonaba\u00a0 respondiendo a esta Nota \u00danica que emit\u00eda la Presencia Divina, en todo su ser sent\u00eda resonar \u00bb un eco tan dilatado como el Universo \u00bb (\u201cLa Gran M\u00f3nada\u201d)<\/p>\n<p>Teilhard pensaba que el m\u00edstico ten\u00eda que tener conciencia del ritmo interno del mundo, y escuchar atentamente los latidos del coraz\u00f3n de la realidad superior. El resultado de esta escucha, le hac\u00eda salir de si-mismo, haci\u00e9ndole entrar \u00aben una armon\u00eda m\u00e1s amplia, en un ritmo cada vez m\u00e1s intenso y espiritual\u00bb, de tal manera que \u00abtodo su ser estaba prisionero de la M\u00fasica esencial del Mundo\u00bb y \u00aby era una repuesta a la armon\u00eda fundamental del Universo\u00bb (\u201cLas direcciones del Porvenir\u201d) \u00e9l nos dice: en este lugar privilegiado \u00bb el menor de nuestros deseos, de nuestros esfuerzos, \u2026 puede hacer vibrar todos los huesos del Universo\u00bb (<em>El Medio Divino<\/em>). Y escribe, \u00bb En realidad cada uno de nosotros estamos llamados a responder con una harm\u00f3nica pura y incomunicable, a la nota Universal\u00bb (\u201cLa Energ\u00eda Humana\u201d).<\/p>\n<p>En m\u00fasica, como en la vida corriente, escuchar al otro, compartir la emociones del otro, son tan importantes como expresarse uno mismo. Los artistas tienen que ser conscientes de las relaciones existentes entre sus propias voces y las otras voces con las que conversan. La belleza y el equilibrio se obtiene cuando cada hilo del tejido polif\u00f3nico est\u00e1 interpretado tan distintamente, y tejido con los otros de un modo tan apretado que se puede o\u00edr y apreciar cada voz como formando parte de un tejido \u00fanico. [D. Barembo\u00efn, <em>Music quickens time<\/em>, pp.53, 50,131]<\/p>\n<p>La sensibilidad de Teilhard por los sonidos y por los ruidos de la naturaleza le hac\u00edan estar continuamente haciendo atenci\u00f3n por \u00ablo Divino\u00bb cuyos latidos de su coraz\u00f3n son reflejados en cualquiera parte del mundo (\u201cCristianismo y Evoluci\u00f3n\u201d) y estas voces se vuelven evidentes para la persona que quiere o\u00edrlas. Es esta voz que le guio cuando viv\u00eda las alegr\u00edas y la penas que formaron su vida y a las que \u00e9l respondi\u00f3.<\/p>\n<p>A pesar de su extrema sensibilidad por la m\u00fasica del Cosmos, algunas veces \u00abse sent\u00eda sordo, y se esforzaba para o\u00edr una m\u00fasica que el sab\u00eda que le envolv\u00eda\u00bb (<em>Cartas de Viaje<\/em>). La Presencia divina, no es un objeto concreto. De la misma forma que las energ\u00edas que se han o\u00eddo se amparan del coraz\u00f3n, provocan una respuesta sutil, y desaparecen inmediatamente en el silencio; una experiencia m\u00edstica no dura m\u00e1s que un momento, evaneci\u00e9ndose inmediatamente y dejando solamente un recuerdo. [D. Barembo\u00efm, <em>Music quickens time<\/em>p.7]. Sin embargo, sobre todo al final de su vida Teilhard estaba consciente en permanencia de la Presencia divina.<\/p>\n<h3><strong>El aroma de la Presencia<\/strong><\/h3>\n<p>El olfato es un sentido directo, que despierta en nosotros vivos recuerdos. Las mol\u00e9culas org\u00e1nicas que son los esteres se evaporan a la base de una substancia olfativa, flotan en el aire, entran por las narices, van hasta el fondo de las narices hasta legar a una especie de pesta\u00f1as que filtran las impurezas que hay en el aire, estas mol\u00e9culas se disuelven en el \u00abmucus\u00bb y se reagrupan en los receptores del olfato que est\u00e1n situados en las neuronas receptoras olfativas del epitelio nasal. Este \u00f3rgano activa las\u00a0 neuronas del cerebro\u00a0 el cual interpreta y clasifica el est\u00edmulo entre diez mil olores posibles y permite de darse cuenta de un olor preciso.<\/p>\n<p>Teilhard estaba profundamente emocionado por las visiones y los sonidos de la Tierra, era tambi\u00e9n muy sensible a los perfumes de la Tierra, \u00abla atmosfera cargada del olor de los naranjos en flor\u00bb o los \u00abardientes desiertos de Arabia, perfumados de incienso y de caf\u00e9\u00bb, con flores como el lilas, y la lavanda \u00bb que ol\u00edan bien y brillaban alegremente en la c\u00e1lida luz\u00bb (<em>Cartas de Viaje<\/em>). Estos olores deliciosos le encantaban y le animaban para \u00bb correr y dejarse llevar libremente y apasionadamente, hacia la v\u00eda m\u00edstica\u00bb (\u201cEl Medio m\u00edstico\u201d) .<\/p>\n<p>Teilhard reconoc\u00eda tambi\u00e9n la Presencia divina que ve\u00eda brillar en los ojos de otras personas y respond\u00eda a esta presencia. Cuando preparaba su doctorado de geolog\u00eda y paleontolog\u00eda a Paris, al Instituto Cat\u00f3lico, al \u00abColl\u00e8ge de France y al Museum d&#8217;Histoire Naturelle, estuvo alg\u00fan tiempo cerca de su prima Margarita Teillard-Chambon, que no hab\u00eda visto desde que fueron ni\u00f1os. En esta \u00e9poca se dieron cuenta que ten\u00edan intereses semejantes y una relaci\u00f3n profunda y durable se entreteji\u00f3 \u00a0entre ellos. Mientras hablaban de lo que sent\u00edan en lo m\u00e1s profundo de sus seres, Teilhard estaba fascinado por la luminosidad que ve\u00eda brillar en el rostro de Margarita: \u00abuna luz pas\u00f3 en el fondo de sus ojos\u201d, \u00abbajo su mirada que me hab\u00eda conmovido, el nido en la que dorm\u00eda mi coraz\u00f3n se rompi\u00f3\u201d (<em>G\u00e9nesis de un pensamiento<\/em>) .<\/p>\n<p>Una energ\u00eda nueva surg\u00eda de su interior que le daba la sensaci\u00f3n de ser tan grande y tan diversa como el Universo. Margarita le hab\u00eda despertado a la descubierta de la \u00a0feminidad. Su amor por ella le hac\u00eda salir de s\u00ed mismo, le volv\u00eda m\u00e1s sensible, estimulaba su capacidad de relaciones m\u00e1s profundas, m\u00e1s \u00edntimas [Ursula King, Spirit of <em>Fire, The life and vision of Teilhard de C<\/em>hardin p. 70]<\/p>\n<p>Teilhard fue enfermero durante la guerra y tuvo la ocasi\u00f3n de ver la mirada de muchos soldados que se estaban muriendo, justo antes de morir aparec\u00eda en la mirada del soldado una luz extra\u00f1a. Teilhard no supo nunca si esta luz proced\u00eda de una \u00abindecible agon\u00eda, o al contrario de una alegr\u00eda gloriosa\u00bb (\u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d). Cada vez que la luz se apagaba y que el herido mor\u00eda, Teilhard sent\u00eda un profundo sentimiento de tristeza.<\/p>\n<p>Goethe dijo un d\u00eda que: \u00bb todo nuevo objeto si lo miras atentamente, abre en nosotros un nuevo \u00f3rgano de percepci\u00f3n\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n es particularmente justa por Teilhard, subyugado por la naturaleza majestuosa, era capaz de \u00abver\u00bb toda nueva\u00a0 dimensi\u00f3n formando parte del Cosmos. \u00a0<em>\u00abEste centelleo de perfecciones era total,\u00a0 ambiental y tan r\u00e1pido, que mi ser, herido y penetrado en todas sus posibilidades al mismo tiempo, vibraba hasta la medula\u00a0 de si-mismo, en una nota de efusi\u00f3n y de felicidad absolutamente \u00fanica\u00bb <\/em>(\u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d)<\/p>\n<h3><strong>La emoci\u00f3n de la Presencia escondida<\/strong><\/h3>\n<p>Como repuesta a las bellezas, diversas y cautivantes que le rodeaban: \u00absensaciones, sentimientos, pensamientos; todos los elementos de su vida psicol\u00f3gica ven\u00edan uno despu\u00e9s de otro\u00bb <em>(El Medio Divino<\/em>). Sent\u00eda una emoci\u00f3n dif\u00edcilmente confundible, (si ya se ha tenido una experiencia de ella) con ninguna otra pasi\u00f3n del alma; &#8211; ni la alegr\u00eda del saber, ni el gozo de descubrir, ni\u00a0 la satisfacci\u00f3n de crear, ni el placer de amar- no porque esta emoci\u00f3n \u00a0fuera diferente, \u00a0\u00a0si no, porque ella es de un orden superior y que todas est\u00e1n contenidas en ella.\u00bb (\u201cEl Coraz\u00f3n de la Materia\u201d). Su relaci\u00f3n con la belleza de la naturaleza\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y de la persona dio lugar a que su sentimiento de separaci\u00f3n radical entre \u00e9l y los otros, entre sujeto y objeto, se fraccionara, cosa que hubiera tenido tendencia a adquirir naturalmente, [T. M. King, <em>Teilhard&#8217;s<\/em>\u00a0<em>Mysticism of Knowing<\/em>]y as\u00ed empez\u00f3 a disolverse su dependencia en relaci\u00f3n con su \u00abego\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando m\u00e1s emocionado estaba\u00a0 por una belleza, cualquiera que fuera su forma- la dulzura de una caricia, el sonido brillante de una nota de m\u00fasica, el olor exquisito de un perfume, o un color delicado,- \u00a0se sent\u00eda a\u00fan m\u00e1s \u00a0libre de compartir una uni\u00f3n verdadera con los dem\u00e1s. La belleza le \u00abhacia salir fuera de s\u00ed-mismo, para encontrar una armon\u00eda m\u00e1s importante que la de los sentidos, con un ritmo cada vez m\u00e1s exquisito, y espiritual (\u201cEl Medio m\u00edstico\u201d) . El hecho de ser prisionero de algo que era exterior a \u00e9l, y de perderse en esta cosa, iba en el sentido de la disminuci\u00f3n de su \u00abego\u00bb [D. Soelle, <em>The silent Cry: Mysticism and Resistance<\/em>].<\/p>\n<p>Los momentos de \u00e9xtasis confund\u00edan los l\u00edmites de su ser, lo embarcaban hacia movimientos Oce\u00e1nicos y pon\u00edan al descubierto sus enlaces con el mundo infinito [Jourdain <em>, Music, the Brain and Extasy<\/em>, p. 327]. Se puso a mirar con los ojos de un artista sensible a los movimientos interiores del alma, de tal forma que la belleza pod\u00eda penetrar en su vida y curar sus heridas [D. Soelle, <em>The silent cry<\/em>\u00a0p.22].<\/p>\n<h3><strong>Salir de si y sumergirse en el oc\u00e9ano sin fin<\/strong><\/h3>\n<p>Estos momentos de \u00e9xtasis le ayudaron a comprender mejor el mundo [Jourdain, <em>Music the brain and extasy<\/em>, p.222], \u00a0ayud\u00e1ndole a rechazar los sentimientos de asilamiento y a descubrir \u00abuna unidad de orden superior\u00bb (\u201cLa Gran M\u00f3nada\u201d) .Por consiguiente fue capaz de sobrepasar los l\u00edmites imaginarios que se hab\u00eda impuesto \u00e9l mismo,\u00a0 de abandonar su autonom\u00eda, y de abrirse a la realidad m\u00e1s amplia que se le ofrec\u00eda [D. Soelle, <em>The silent cry,<\/em>p.27]. Habiendo invadido su persona, y penetrado hasta su coraz\u00f3n, la Belleza le atrajo hasta este punto \u00fanico y privilegiado, en que la Presencia divina se expresa por todas partes de una forma igual, y en ella todas las impurezas y divergencias aspiran a desaparecer.<\/p>\n<p>Aunque Teilhard estuviese sumergido en la belleza f\u00edsica de la naturaleza, se dio cuenta que el hecho de estar absorbido por la belleza, no era suficiente. De hecho \u00e9l sab\u00eda que la materia por ella misma, no pod\u00eda ser el origen de su felicidad. En vez de ella, \u00e9l se sent\u00eda atra\u00eddo por la Presencia divina que era la base del mundo sensible, penetrando cada vez hasta lo m\u00e1s profundo de este mundo, llegaba a salir fuera de s\u00ed mismo (\u201cEl Medio m\u00edstico\u201d). En vez de cautivarle, la Belleza, le llamaba continuamente hacia una consciencia apasionada por una expansi\u00f3n m\u00e1s amplia et una unificaci\u00f3n que incluir\u00eda la totalidad. Despu\u00e9s de haber entrado en lo m\u00e1s profundo de su ser, la Belleza se retiraba de \u00e9l, y le llevaba al exterior.<\/p>\n<p>La belleza terrestre era un alimento para el alma de Teilhard y le conduc\u00eda a ver una luz brillante en el coraz\u00f3n de la materia. El mundo se volv\u00eda transparente porque estaba iluminado por la luz que sal\u00eda de su Centro. Esta experiencia le hac\u00eda feliz. En realidad hab\u00eda adquirido un nuevo sentido,\u00bb<em>el sentido de una cualidad, de una nueva dimensi\u00f3n\u00bb<\/em>, se hab\u00eda revelado en \u00e9l, una profunda transformaci\u00f3n en el modo \u00ab<em>de aprehender el ser\u00bb <\/em>(<em>El Medio Divino<\/em>).Hab\u00eda llegado a un punto en el que \u00ablas Cosas que tienen en apariencia la misma textura de siempre, parecen hechas de otra sustancia.\u00bb (\u201cEl Medio m\u00edstico\u201d), es el momento en que la Presencia divina\u00bb <em>se muestra a nosotros como una modificaci\u00f3n del ser profundo de las<\/em>c<em>osas<\/em>\u00ab:<\/p>\n<p>Teilhard aprend\u00eda una cosa que Thomas Merton dice muy bien: <em>En todo ser visible hay una fecundidad invisible, una luz difusa, algo muy dulce, que es indecible, algo escondido\u2026En todas las cosas hay una dulzura y una pureza insondables, un silencio que es una fuente de acci\u00f3n y de alegr\u00eda. Se agranda poco a poco con una dulzura silenciosa y se desvanece\u2026a partir de ra\u00edces invisibles que tiene todo ser creado, acogi\u00e9ndome con ternura y salud\u00e1ndome con una humildad indescriptible. <\/em>[C. Pramuk, Sophia, <em>The Hidden Christ of Thomas Me<\/em>rton, p.301]<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Teilhard ten\u00eda conciencia de la Presencia divina, era como si fuera un sabor.una intuici\u00f3n que \u00e9l ten\u00eda sobre ciertas cualidades superiores de la cosas. Algo que no puede obtenerse directamente por la raz\u00f3n ni por un artificio humano. Sab\u00eda que detr\u00e1s las perfecciones de la superficie de la Tierra, hay escondida en el interior una Presencia viva que lo penetra todo. Era la \u00fanica fuente que pod\u00eda traerle la luz y la \u00fanica atmosfera que era capaz de respirar. Ard\u00eda en el deseo de afinar sus sentidos para poder discernir cada vez mejor, la realidad en el coraz\u00f3n de la materia.<\/p>\n<h3><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Finalizamos con este texto de Pierre Teilhard de Chardin: <em>\u201cSi se puede modificar ligeramente la palabra sagrada, diremos que el gran misterio del Cristianismo no es exactamente la Aparici\u00f3n, sino la Transparencia de Dios en el Universo. S\u00ed, Se\u00f1or, no solo el rayo que roza, sino el rayo que penetra. No vuestra Epifan\u00eda, Jes\u00fas, sino VUESTRA DIAFAN\u00cdA<\/em>(<em>El Medio Divino, 1927, p. 141)<\/em><\/p>\n<p>En este C\u00edrculo primero, del mundo palpable, se hab\u00eda convertido para \u00e9l en un espacio santificado (<em>El Medio Divino<\/em>), un espacio divinopenetrado por una presencia, amplia, formidable, llena de vida, al mismo tiempo. Es evidente que esto era un \u00abdon\u00bb que recibi\u00f3 \u00bb una gracia como es la gracia de la vida\u00bb(<em>El Medio Divino<\/em>), una gracia de la que estaba muy agradecido. Una vez fortificado por este don, estaba decidido de continuar su viaje hac\u00eda el coraz\u00f3n de Dios atravesando los otros cuatro C\u00edrculos, el Circulo de la Consistencia, el Circulo de la Energ\u00eda, el Circulo del Esp\u00edritu, el Circulo de la Persona.\u00a0\u00a0 <em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Dolores Prieto Santana<\/strong><em><strong>, antrop\u00f3loga y educadora, colaboradora de la C\u00e1tedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.\u00a0 <\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Mar\u00eda Dolores Prieto Santana) En otros art\u00edculos de FronterasCTR se ha sintetizado el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin sobre el \u00abEl Medio m\u00edstico\u00bb fechado el 13 de agosto de 1917. En este ensayo se describen sucesivamente una serie de \u00abc\u00edrculos\u00bb, que poco a poco componen el \u00abmedio\u00bb habitado por el alma. 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