{"id":2992,"date":"2018-05-02T07:00:45","date_gmt":"2018-05-02T05:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2992"},"modified":"2018-04-23T17:52:19","modified_gmt":"2018-04-23T15:52:19","slug":"religion-y-evidencia-cientifica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2992","title":{"rendered":"Religi\u00f3n y evidencia cient\u00edfica"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Lluis Oviedo<\/u>) Los paralelismos entre los intentos de comprender mejor la religi\u00f3n y la naturaleza humana son evidentes en el periodo moderno. Respecto de la religi\u00f3n, han resultado siempre apor\u00e9ticos y frustrantes: todav\u00eda se percibe una insatisfacci\u00f3n general ante las muchas propuestas disponibles. Por otro lado, los intentos de explicar la naturaleza humana dan lugar a otras dificultades: no se puede explicar el comportamiento humano sin tener en cuenta los contenidos conscientes; y sin pensamientos conscientes no se puede explicar el mundo f\u00edsico y corporal; una dimensi\u00f3n llama a la otra, y la circularidad es inevitable. Sin embargo, sabemos de muchos intentos para obviar una de las dimensiones; una vez la v\u00edctima a sacrificar era el lado \u2018externo\u2019, es decir, el cuerpo, la alteridad. Es lo que ocurri\u00f3 en la mayor parte de la filosof\u00eda moderna Trascendental e Idealista, una tendencia que encuentra versiones actualizadas en varios programas de la filosof\u00eda del siglo XX. Pero, de repente, el estado de \u00e1nimo cambi\u00f3, y el \u201cpartido fisicalista\u201d se impuso, sacrificando los contenidos mentales y todo lo que pod\u00eda estar relacionado con los procesos conscientes. Una vez m\u00e1s, el sujeto humano se vuelve demasiado intrincado y complejo para permitir una teor\u00eda de f\u00e1cil soluci\u00f3n<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1].<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Teor\u00edas naturalistas de la religi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Sin embargo, los mencionados fracasos no deber\u00edan desalentar nuevos intentos en el estudio de la religi\u00f3n y la antropolog\u00eda, y de establecer relaciones entre ambos. En cualquier caso, la reflexi\u00f3n y la investigaci\u00f3n en curso desde el inicio de la modernidad han ayudado en gran medida a conocer \u2013 m\u00e1s que a \u2018explicar\u2019 \u2013 la religi\u00f3n y el ser humano, o al menos a proporcionar informaci\u00f3n sobre algunos de sus aspectos m\u00e1s intrigantes. No obstante, se debe deducir de todo ello que los esfuerzos modernos en la explicaci\u00f3n de la religi\u00f3n y el ser humano hayan sido vanos y f\u00fatiles; m\u00e1s bien hay que reconocer que todos estos esfuerzos nos han ayudado a poner de relieve aspectos antes ignorados, asumiendo importantes distinciones; lo que nos ha hecho m\u00e1s conscientes de nuestros l\u00edmites cognitivos ante tales complejidades. Una conciencia similar ha sido expresada recientemente, por ejemplo, en un trabajo colectivo en relaci\u00f3n con el lenguaje humano y la falta de explicaciones convincentes sobre sus or\u00edgenes<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]. Algo an\u00e1logo sucede en relaci\u00f3n con la conciencia en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas; quiz\u00e1s una de las voces m\u00e1s respetadas que se unen a la lista de esc\u00e9pticos acerca de las explicaciones disponibles en dicho campo es la de Thomas Nagel<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2].<\/p>\n<p>El hecho es que los \u00faltimos veinte a\u00f1os han sido testigos de muchos intentos de \u2018explicar la religi\u00f3n\u2019<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3], aunque tales esfuerzos, vistos desde cierta distancia, no proporcionan la evidencia esperada y el poder explicativo que promet\u00edan sus t\u00edtulos. Sin embargo, la lista de propuestas se ha ampliado con creces. He preparado una nueva \u2018revisi\u00f3n sistem\u00e1tica\u2019 \u2013 en prensa \u2013 que recoge m\u00e1s de 60 teor\u00edas naturalistas originales y con matices diferentes publicadas en los \u00faltimos 15 a\u00f1os tratando de \u201cexplicar la religi\u00f3n\u201d. Algo ha fallado en todo este programa, posiblemente una descripci\u00f3n m\u00e1s precisa de la naturaleza y la mente humana en las que se enmarca dicho estudio. Es preocupante que esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n, a pesar de sus muchos defectos, haya sido utilizada de forma expl\u00edcita con el fin de descalificar las creencias religiosas e incluso de justificar un programa de ateismo militante<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4].<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta este panorama introductorio, el presente ensayo intenta mostrar los l\u00edmites que plantea el actual programa de estudio cient\u00edfico de la religi\u00f3n. En ese sentido, el m\u00e9todo es eminentemente cr\u00edtico, y tiene como objetivo mostrar que los varios defectos que pueden percibirse en el programa actual del nuevo estudio cient\u00edfico de la religi\u00f3n \u2013 b\u00e1sicamente en su versi\u00f3n cognitiva y evolucionista \u2013 se deben principalmente a una antropolog\u00eda deficitaria que, consciente o inconscientemente, ha servido de base para construir ese modelo. El principal problema es la metodolog\u00eda altamente reductiva aplicada hasta ahora, como resultado de un uso deficiente del principio de parsimonia, es decir la necesidad de limitar al m\u00e1ximo las explicaciones de los fen\u00f3menos bajo estudio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Cuestiones generales en torno\u00a0<\/strong><strong>al estudio cognitivo y evolucionista de la religi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>El estudio en clave cognitiva y evolucionista de la religi\u00f3n representa un programa que ha madurado en casi veinte a\u00f1os y ha producido un importante corpus bibliogr\u00e1fico, con revistas y series de libros especializados. No es el objetivo del presente ensayo hacer una presentaci\u00f3n de dichas claves y de las l\u00edneas principales de desarrollo de dicho programa; ya existen excelentes s\u00edntesis<a name=\"_ftnref5\"><\/a>[5]. A grandes rasgos, hay que tener en cuenta que dicho programa se inscribe en la l\u00ednea de una completa \u2018naturalizaci\u00f3n\u2019 del hecho religioso, es decir, trata de explicarlo sin ninguna referencia trascendente o sin tener en cuenta el valor de las creencias que animan a las personas religiosas. A diferencia de otros intentos de describir el fen\u00f3meno religioso desde una \u00f3ptica cient\u00edfica, la nueva orientaci\u00f3n se sirve de un an\u00e1lisis de los esquemas o mecanismos mentales, y de los comportamientos que se asocian a la actitud religiosa, para tratar de explicarla a partir de dichos esquemas, que de alguna manera canalizan las creencias trascendentes; o bien a partir de la norma evolutiva, que platea el significado de una conducta cuando sirve para mejorar las condiciones de supervivencia o de reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las pautas de las que se sirve la nueva ciencia cognitiva y evolucionista de la religi\u00f3n seguramente proporcionan explicaciones de gran valor heur\u00edstico de algunos de los aspectos de la mente y del comportamiento religiosos, aunque no pueden pretender construir teor\u00edas generales y completas de todas las dimensiones implicadas en la experiencia religiosa. Seguramente las creencias religiosas se sirven de circuitos neuronales en la base de procesos cognitivos amplios, aunque se apliquen a campos espec\u00edficos, como el conocimiento de factores trascendentes, lo que puede implicar una \u2018re-utilizaci\u00f3n\u2019 de esquemas mentales cuyo origen y \u00e1mbito aplicativo original era mucho m\u00e1s simple o serv\u00eda funciones m\u00e1s elementales. Algo parecido ha sido observado en otras aplicaciones cognitivas, como la capacidad de escribir o de leer, que implican una \u2018re-utilizaci\u00f3n\u2019 de circuitos no previstos para dicho uso<a name=\"_ftnref6\"><\/a>[6].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la atenci\u00f3n a las valencias adaptativas de los comportamientos religiosos muestra claves de inter\u00e9s, incluso desde un punto de vista teol\u00f3gico. Seguramente dichas explicaciones se vinculan a la tradici\u00f3n del pensamiento funcionalista, que ya identific\u00f3, al menos desde Emile Durkheim funciones asociadas a la fe religiosa, tanto a nivel individual como social. En esta nueva fase, la orientaci\u00f3n m\u00e1s biol\u00f3gica trata de identificar los elementos que podr\u00edan servir a una mejor adaptaci\u00f3n de individuos o de grupos, o bien que pudieran conferir alguna ventaja a sus portadores a nivel de mejorar la capacidad reproductiva, y la mejor adaptaci\u00f3n de la prole. Son muchos los puntos sugeridos a dicho respecto, como la capacidad de incentivar el comportamiento prosocial; la identificaci\u00f3n de individuos m\u00e1s solidarios, y \u2013 al mismo tiempo \u2013 la correcci\u00f3n de aquellos m\u00e1s aprovechados; o bien las \u2018virtudes\u2019 que se asocian a un buen parentesco.<\/p>\n<p>De todos modos cierta insatisfacci\u00f3n queda en los estudiosos tradicionales de la religi\u00f3n \u2013 te\u00f3logos, fil\u00f3sofos y fenomen\u00f3logos \u2013 ante dichas propuestas. Hay mucho que es simplemente ignorado y que sin duda alguna tambi\u00e9n contribuye a la experiencia religiosa, dimensiones que son sistem\u00e1ticamente descuidadas y que siempre han tenido un papel relevante, como la capacidad simb\u00f3lica, el marco cultural, la provisi\u00f3n de sentido y de esperanza, la capacidad de \u2018afrontamiento\u2019 y muchas otras. Dicha parcialidad es preocupante, pero puede ser explicada a partir de la tendencia est\u00e1ndar en las ciencias a asumir un programa claramente reductivo, es decir, a reducir al m\u00ednimo los factores implicados a la hora de facilitar una explicaci\u00f3n convincente y \u2018econ\u00f3mica\u2019, en el sentido de no dilapidar argumentos.<\/p>\n<p>De todos modos, conviene ir m\u00e1s a fondo en nuestro intento de comprender los l\u00edmites del nuevo estudio cient\u00edfico de la religi\u00f3n, en parte para neutralizar sus efectos m\u00e1s negativos para los creyentes, y en parte para corregir y ayudar a progresar en el estudio de la fe religiosa, como algo que tambi\u00e9n puede contribuir al avance teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El proceso de recepci\u00f3n de esa l\u00ednea de investigaci\u00f3n ha alcanzado un nivel suficiente de madurez que permite evaluar sus propuestas y resultados. Varios intentos ya han sido avanzados en vistas a una valoraci\u00f3n cr\u00edtica<a name=\"_ftnref7\"><\/a>[7]. El debate en curso ofrece la oportunidad de discernir mejor los m\u00e9ritos y defectos en el material publicado, y como resultado, para profundizar en el di\u00e1logo interdisciplinar con las formas tradicionales en el estudio de la religi\u00f3n. Dos l\u00edneas cr\u00edticas emergen es este panorama. La primera se refiere a los problemas que plantean las bases te\u00f3ricas en las que se apoyan los desarrollos del nuevo programa de estudio cient\u00edfico de la religi\u00f3n, y que b\u00e1sicamente se refiere al marco cognitivo y al antropol\u00f3gico. La segunda analiza los niveles de evidencia que han facilitado hasta la fecha dichos estudios para apoyar sus teor\u00edas. El presente ensayo se concentra en la primera l\u00ednea, y pantea brevemente la revisi\u00f3n de los datos emp\u00edricos que confieren plausibilidad cient\u00edfica a dichos estudios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Cuestiones cognitivas y antropol\u00f3gicas<\/strong><\/h3>\n<p>La primera estrategia cr\u00edtica se concentra en la matriz te\u00f3rica, o los marcos en que se inscriben los estudios cognitivos y biol\u00f3gicos de la religi\u00f3n. Dos casos merecen un escrutinio m\u00e1s detallado: los modelos cognitivos aplicados en la primera generaci\u00f3n de estos estudios; y los modelos antropol\u00f3gicos que han guiado m\u00e1s la construcci\u00f3n de teor\u00edas en ese campo. El punto es claro: si los marcos te\u00f3ricos que sirvieron de base para los nuevos desarrollos en el estudio de la religi\u00f3n est\u00e1n sujetos a fuertes cr\u00edticas, entonces las teor\u00edas derivadas van a sufrir seriamente en su capacidad explicativa. Esto es evidente en lo que se refiere a las teor\u00edas conexionistas de la mente y su estructura neurol\u00f3gica, un modelo ampliamente superado desde otros estudios de la mente en a\u00f1os recientes. Por otro lado, la antropolog\u00eda cient\u00edfica ha desarrollado en los \u00faltimos diez a\u00f1os modelos de niveles m\u00faltiples que ofrecen puntos de vista m\u00e1s plausibles sobre la naturaleza humana y su complejidad<a name=\"_ftnref8\"><\/a>[8]. A partir de estos desarrollos las anteriores propuestas m\u00e1s reductivas, al igual que las deudoras de la psicolog\u00eda evolutiva, la gen\u00e9tica o la neurolog\u00eda, aparecen como poco satisfactorias, cuando no fuera de contexto, cuando se desarrolla un modelo m\u00e1s integral, donde cada dimensi\u00f3n puede encontrar su propio lugar y funci\u00f3n.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n descrita significa mucho para la actual ciencia cognitiva y evolucionista de la religi\u00f3n: una nueva comprensi\u00f3n de la cognici\u00f3n y de la complejidad de la evoluci\u00f3n humana exige una revisi\u00f3n profunda de los modelos que se construyeron sobre los conocimientos cient\u00edficos de finales de los noventa o principios del nuevo milenio.<\/p>\n<h4><strong><em>Cuestiones relativas al marco cognitivo<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>Los avances en las ciencias cognitivas sirvieron de base para aplicaciones en la ciencia cognitiva de la religi\u00f3n. Desde la publicaci\u00f3n del libro de Jerry Fodor sobre la modularidad de la mente<a name=\"_ftnref9\"><\/a>[9], hasta su propia refutaci\u00f3n a\u00f1os m\u00e1s tarde<a name=\"_ftnref10\"><\/a>[10], podr\u00eda describirse un arco que cubre los cambiantes estados de \u00e1nimo dominantes en ese campo. El modelo original que se desarroll\u00f3 en las primeras etapas de la psicolog\u00eda cognitiva ha proporcionado un buen marco para los estudiosos que trataban de describir la religi\u00f3n en t\u00e9rminos cognitivos; esto es bastante claro en el caso de Pascal Boyer y varios otros. Sin embargo, el modelo modular, la propuesta conexionista, e incluso el uso de modelos computacionales para describir c\u00f3mo funciona la mente humana, han sido objeto de fuertes cr\u00edticas en los \u00faltimos a\u00f1os<a name=\"_ftnref11\"><\/a>[11].<\/p>\n<p>Algunas tendencias actuales en la ciencia cognitiva describen la mente desde un programa \u2018multi-componente\u2019 que incluye un conjunto de dimensiones que deben tenerse en cuenta m\u00e1s all\u00e1 de posiciones demasiado reductivas. Estos desarrollos tienen un profundo impacto en cualquier modelo que intente explicar la naturaleza y el funcionamiento de la religi\u00f3n, y dado que la producci\u00f3n disponible se basa casi exclusivamente en los primeros desarrollos de la biolog\u00eda evolutiva y de la ciencia cognitiva, las propuestas existentes sufren una urgente necesidad de revisi\u00f3n y actualizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una segunda caracter\u00edstica a tener en cuenta se refiere a la reducci\u00f3n del pensamiento religioso a sus niveles m\u00e1s intuitivos e inconscientes. Una impresi\u00f3n general, despu\u00e9s de tratar durante muchos a\u00f1os con el nuevo estudio cient\u00edfico de la religi\u00f3n, es que el \u00e9nfasis recae en las din\u00e1micas inconscientes, las ideas intuitivas, y en rasgos de comportamiento casi mec\u00e1nicos. Todo lo que es consciente o vinculado a la dimensi\u00f3n reflexiva a menudo se descuida o se vuelve secundario en ese an\u00e1lisis de la mente religiosa. Por otra parte, la libertad de elegir y la toma de decisiones pierden significado en ese nuevo marco. No es de extra\u00f1ar que los aspectos claramente relacionados con la dimensi\u00f3n consciente pasen a un segundo plano, como algo extra\u00f1o a la mirada cient\u00edfica. Tal descuido es bastante sorprendente, ya que, en muchos casos, los estudiosos de la ciencia cognitiva de la religi\u00f3n han citado los llamados \u201cesquemas cognitivos duales\u201d elaborados por la psicolog\u00eda experimental desde los a\u00f1os setenta, y que hacen hincapi\u00e9 en una doble dimensi\u00f3n en el funcionamiento de la cognici\u00f3n humana: r\u00e1pida y lenta; intuitiva y reflexiva; espont\u00e1nea y calculada. Sin embargo, parec\u00eda que s\u00f3lo la dimensi\u00f3n intuitiva o inconsciente funciona en la mente religiosa, y la otra dimensi\u00f3n queda de alguna manera profundamente condicionada por aquella. Tal descripci\u00f3n se aleja claramente de c\u00f3mo las personas religiosas elaboran sus creencias y toman decisiones pertinentes, que a menudo tienen una clara reca\u00edda moral<a name=\"_ftnref12\"><\/a>[12].<\/p>\n<p>La sospecha es que la ciencia puede introducir alguna distorsi\u00f3n en el estudio de la religi\u00f3n, al igual que sucede en otras \u00e1reas de investigaci\u00f3n. Como consecuencia, ser\u00eda aconsejable mantener una cierta cautela al acceder a esas nuevas perspectivas<a name=\"_ftnref13\"><\/a>[13]. La gran pregunta es, entonces, si el punto de vista cient\u00edfico no puede evitar una reducci\u00f3n unilateral de ciertos rasgos humanos, que deben ser ignorados como condici\u00f3n para llegar a un an\u00e1lisis m\u00e1s preciso. En otras palabras, la cuesti\u00f3n que se plantea ahora es si el enfoque cient\u00edfico no puede hacer otra cosa, y por lo tanto tenemos que asumir esta limitaci\u00f3n como un precio a pagar por la exactitud y el car\u00e1cter comprobable de sus puntos de vista y de los resultados que presenta.<\/p>\n<h4><strong><em>La cuesti\u00f3n antropol\u00f3gica en sus desarrollos m\u00e1s recientes<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>Parte del problema con las propuestas est\u00e1ndar en el paradigma cognitivo y bio-evolucionista actual es el marco antropol\u00f3gico que presuponen, que a menudo se vuelve demasiado simplista, ignorando rasgos que casi todo el mundo da por sentado. Este punto necesita una aclaraci\u00f3n. El debate antropol\u00f3gico ha procedido en los \u00faltimos veinte a\u00f1os como un intento de discernir el mejor acceso a la naturaleza humana, y si conviene deshacerse de algunos rasgos humanos que siempre se han considerado importantes en la tradici\u00f3n occidental. De hecho, el enfoque cient\u00edfico no parece capaz de reconocerlos o no est\u00e1 dispuesto a considerarlos. La cuesti\u00f3n es si podemos obtener una mejor comprensi\u00f3n de la naturaleza humana evitando los escollos del reduccionismo excesivo, pero manteniendo al mismo tiempo un buen nivel cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Muchos t\u00edtulos se han publicado en los \u00faltimos a\u00f1os para denunciar una aplicaci\u00f3n incorrecta de los modelos cient\u00edficos que tratan de explicar la naturaleza humana. Raymond Tallis ha sido uno de los m\u00e1s cr\u00edticos en esta campa\u00f1a contra el uso incorrecto de teor\u00edas biol\u00f3gicas o neurol\u00f3gicas<a name=\"_ftnref14\"><\/a>[14]. No es el \u00fanico en asumir un tono tan cr\u00edtico. Despu\u00e9s de una larga lista de pensadores \u2018humanistas\u2019 que han participado en tales esfuerzos desde principios de los noventa, cabe citar algunas incorporaciones recientes, como: Marilynne Robinson, <em>Absence of Mind<\/em>; Paolo Legrenzi y otros,<em>Neuromania: On the Limits of Brain Science<a name=\"_ftnref15\"><\/a><strong>[15]<\/strong><\/em>; Estos y otros t\u00edtulos constituyen en s\u00ed mismos una protesta en contra de una tendencia incapaz de describir la verdadera realidad humana, haciendo caso omiso de sus rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos, como su pensamiento consciente, su lenguaje y capacidad de comunicaci\u00f3n, y la generaci\u00f3n de mundos culturales en los que est\u00e1 incrustada.<\/p>\n<p>Tallis ofrece algunas ideas respecto a una antropolog\u00eda alternativa que podr\u00eda satisfacer las condiciones mencionadas: la auto-conciencia aparece en el centro, junto con la estructura social de los seres humanos, con toda su riqueza y complejidad. En cualquier caso, no es dif\u00edcil encontrar propuestas alternativas que tratan de construir antropolog\u00edas m\u00e1s completas, evitando las trampas del reduccionismo excesivo o haciendo caso omiso de las caracter\u00edsticas centrales de la vida humana. Desarrollos recientes apuntan m\u00e1s bien a modelos \u2018multinivel\u2019 capaces de dar cuenta de distintos aspectos de la compleja realidad humana. Varios investigadores han seguido las propuestas de Eva Jablonka y Marion Lamb, <em>Evoluci\u00f3n en cuatro dimensiones: Gen\u00e9tica, epigen\u00e9tica, del comportamiento, y la variaci\u00f3n simb\u00f3lica en la historia de la vida<a name=\"_ftnref16\"><\/a><strong>[16]<\/strong><\/em>. Como plantea dicho t\u00edtulo, la evoluci\u00f3n humana ha estado marcada por factores biol\u00f3gicos y culturales, en referencia al mundo de los s\u00edmbolos.<\/p>\n<p>El principal reto de la antropolog\u00eda contempor\u00e1nea consiste en integrar el enfoque de lo humano en una amplia red de varias dimensiones, que han influido en su historia evolutiva, y que apenas se han tenido en cuenta en los intentos cient\u00edficos anteriores. La lista debe incluir, al menos: los procesos conscientes, el lenguaje, la provisi\u00f3n de sentido, y el contexto cultural. Una abundante literatura apunta en los \u00faltimos a\u00f1os en esa direcci\u00f3n, como por ejemplo los estudios sobre la capacidad simb\u00f3lica; estudios que subrayan la co-evoluci\u00f3n gen\u00e9tica y cultural, o consideran la dimensi\u00f3n cultural como un elemento central en la comprensi\u00f3n de lo humano; los intentos de tratar el lenguaje como un rasgo humano espec\u00edfico; y los estudios sobre el sentido y la toma de decisiones. Es significativo c\u00f3mo un debate reciente entre los bi\u00f3logos evolutivos muestra c\u00f3mo la cuesti\u00f3n antropol\u00f3gica puede ayudar a reconfigurar el paisaje evolutivo. El punto es que, cuando los seres humanos son parte del tema, entonces no es el proceso est\u00e1ndar de la evoluci\u00f3n el que ayuda a comprender la naturaleza humana, sino que es el estudio de los seres humanos el que ayuda a comprender mejor y ampliar un enfoque demasiado estrecho del proceso adaptativo<a name=\"_ftnref17\"><\/a>[17].<\/p>\n<p>Toda esta investigaci\u00f3n apuesta claramente por un cambio de marco en el estudio cient\u00edfico de la religi\u00f3n, una vez se han integrado estos nuevos desarrollos. La idea central es que una antropolog\u00eda m\u00e1s \u2018humana\u2019obliga a un enfoque distinto de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>En este breve ensayo hay escasas posibilidades de revisar la considerable cantidad de literatura que apunta a la extensi\u00f3n de los modelos m\u00e1s reductivos de lo humano, su evoluci\u00f3n y los factores que intervienen en su comportamiento real. Sin duda una mejor antropolog\u00eda podr\u00eda proporcionar un fundamento m\u00e1s exacto para el estudio cognitivo de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este breve recorrido por la antropolog\u00eda contempor\u00e1nea, una conclusi\u00f3n es que todo estudio acerca de un rasgo o comportamiento humano debe asumir de manera consciente qu\u00e9 marco es m\u00e1s apropiado para el propio programa de investigaci\u00f3n. A este respecto, el estudio cient\u00edfico de la religi\u00f3n, al igual que el de la moral o del amor, debe explicitar el marco antropol\u00f3gico dentro del cual se mueve: si se trata del biol\u00f3gico, neurol\u00f3gico \u2013 ambos bastante reductivos \u2013 o uno m\u00e1s integral y complejo. Esta es una opci\u00f3n muy arriesgada, y un dilema dif\u00edcil. La mayor parte del estudio cognitivo y bio-evolucionista de la religi\u00f3n ha sguido una pauta reductiva, y esto es evidente cuando se analizan los principales estudios publicados; en general han tratado de \u2018explicar la religi\u00f3n\u2019 a costa de perder de vista la verdadera naturaleza de los seres humanos. Aunque dicho ejercicio es leg\u00edtimo, debe admitir que se trata de un enfoque basado en lo que podr\u00eda ser dise\u00f1ado como un m\u00e9todo <em>ceteris paribus<\/em>, o de \u201cdejar todas las dem\u00e1s variables constantes\u201d. Si se pueden aislar algunos mecanismos cognitivos o reglas biol\u00f3gicas de todo el resto de los factores humanos complejos y las interacciones sociales, entonces se puede obtener alguna explicaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo la mente y el comportamiento religioso procede dentro de esos estrechos m\u00e1rgenes. El problema es que el investigador tiene que dar m\u00e1s pasos para integrar otros factores que intervienen en el proceso, o simplemente ignorarlos y desestimar su importancia o efecto real; sin embargo, este paso significa una elecci\u00f3n consciente de una antropolog\u00eda reductiva, o una visi\u00f3n conscientemente limitada de la complejidad humana.<\/p>\n<p>El enfoque descrito podr\u00eda ser comparado con algunos juegos imaginarios, como por ejemplo el llamado \u2018juego de la tierra plana\u2019 (<em>flatland<\/em>), o un intento de visualizar la realidad cuando se reduce a s\u00f3lo dos dimensiones. Esto puede ser de gran ayuda para comprender mejor la naturaleza de una realidad m\u00e1s compleja, pero s\u00f3lo cuando sus practicantes est\u00e1n convencidos de que el suyo es s\u00f3lo un ejercicio que ayuda a comprender mejor la complejidad de los procesos reales, en los que est\u00e1n implicadas m\u00e1s dimensiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>La cuesti\u00f3n de la evidencia emp\u00edrica<\/strong><\/h3>\n<p>Un segundo motivo de preocupaci\u00f3n se refiere a los niveles de evidencia reunidos por las nuevas propuestas de dicha ciencia. Este punto afecta a la credibilidad o poder explicativo pretendido por esas teor\u00edas. Incluso si una parte de la construcci\u00f3n te\u00f3rica actual puede obviar la evidencia emp\u00edrica o experimental, hay algunos puntos que podr\u00edan ser verificados o pueden proporcionar predicciones que ser\u00edan objeto de evaluaci\u00f3n. En este caso, dos principios centrales en el llamado \u2018modelo est\u00e1ndar\u2019 merecen un escrutinio cr\u00edtico: el primero se refiere a la idea de que las religiones evolucionaron debido a su capacidad para incentivar un comportamiento pro-social; y el segundo vincula las ideas religiosas a la \u2018teor\u00eda de la mente\u2019. En el primer caso, la evidencia disponible es bastante concluyente y la discusi\u00f3n actual no logra dilucidar la cuesti\u00f3n. Una reciente revisi\u00f3n sistem\u00e1tica extensa de estudios publicados ha demostrado que la religi\u00f3n se vuelve pro-social s\u00f3lo en algunos casos y no para todo el mundo<a name=\"_ftnref18\"><\/a>[18](Oviedo 2016). La misma revisi\u00f3n del archivo hist\u00f3rico muestra la presencia de muchas religiones sin rasgos prosociales.<\/p>\n<p>En el segundo caso, es decir, en qu\u00e9 medida la religi\u00f3n est\u00e1 relacionada con la \u2018teor\u00eda de la mente\u2019, carecemos por ahora de pruebas que demuestren que las personas con deficiencias en la capacidad de reconocer los estados mentales de los otros, algo caracter\u00edstico de los individuos en el trastorno del espectro autista (ASD), sean, en promedio, menos religiosas. Es probable que estas personas logren desarrollar una forma propia de cognici\u00f3n religiosa, o aprendan de forma diferente a ser religiosas, pero, en principio, no resultan \u2018religiosamente desfavorecidas\u2019. Algunos datos recientes apuntan a correlaciones moderadas entre los niveles de empat\u00eda en una escala estandarizada e indicadores de religiosidad, pero en todo caso pueden ser entendidas en ambos sentidos: es decir que los sujetos m\u00e1s religiosos en algunas tradiciones que enfatizan la compasi\u00f3n, podr\u00edan ser m\u00e1s sensibles hacia aquellos en mayor dificultad. Sin embargo la experiencia y la observaci\u00f3n nos confirman que en muchos casos la orientaci\u00f3n religiosa se especializa, y que quien sigue una v\u00eda m\u00e1s m\u00edstica, acaba por descuidar la de la caridad.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica anterior no significa que las ciencias cognitivas de la religi\u00f3n no tienen nada que ofrecer a los estudiosos que se mueven en campos paralelos en el estudio religioso. El discernimiento propuesto debe tratar de distinguir las contribuciones \u00fatiles para comprender mejor la fe religiosa, que son bastantes, y aquellos que es mejor dejar de lado. El verdadero problema, desde mi punto de vista, es la postura reduccionista que a menudo detentan los nuevos estudiosos de la religi\u00f3n. Es una l\u00e1stima, ya que sus contribuciones tienen un valor explicativo dentro del marco en el que se mueven, pero no anulan las explicaciones complementarias y puntos de vista hermen\u00e9uticos que se mueven en un escenario m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Notas<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Hauser, M. D., Yang, Ch.,\u00a0Berwick, R. C., Tattersall, I.,\u00a0Ryan, M. J.,\u00a0Watumull, J.,\u00a0Chomsky, N.,\u00a0and Lewontin, r. c.,\u201cThe mystery of language evolution\u201d en: <em>Frontiers in Psychology<\/em>, 2014, doi: 10.3389\/ fpsyg.2014.00401.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn2\"><\/a>[2]Nagel, T.,\u00a0<em>Mind and Cosmos: Why the materialist neo-Darwinian conception of nature is almost certainly false, <\/em>Oxford University Press, Oxford New York 2012.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn3\"><\/a>[3]Hinde, R., <em>Why gods persist: a scientific approach to religion<\/em>, Routledge, London 1999; Boyer, P., <em>Religion Explained: The Evolutionary Origins of Religious Thought<\/em>, Basic Books, New York 2001.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn4\"><\/a>[4]Dennett, D., <em>Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon<\/em>, Viking, New York 2006; <strong>Shults, F., <\/strong><em>Theology after the Birth of God: Atheist Conceptions in Cognition and Culture, <\/em>Palgrave-Macmillan,<em>London<\/em>, New York 2014.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn5\"><\/a>[5]Watts, F. and Turner, L.(eds.), <em>Evolution, Religion and Cognitive Science<\/em>:<em>Critical and Constructive Essays<\/em>, Oxford University Press, Oxford, New York 2014; Jones, J. W., <em>Can Science Explain Religion? The Cognitive Science Debate<\/em><strong>, <\/strong>Oxford University Press Oxford, New York 2015.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn6\"><\/a>[6]Colag\u00e8, I., \u201cThe Human Being Shaping and Transcending Itself: Written Language, Brain, and Culture\u201d en:<em>Zygon<\/em>, 50-4, 2015, pp. 1002-1021.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn7\"><\/a>[7]Laidlaw, J., \u201cA well-disposed social anthropologist problem with the \u2018cognitive science of religion\u201d, en: Whitehouse, H., andLaidlaw, J.,<em>Religion, Anthropology, and Cognitive Science<\/em>, Caroline Academic Press, Durham, NC2007,211-246; Day, M., \u201cLet\u2019s Be Realistic: Evolutionary Complexity, Epistemic Probabilism, and the Cognitive Science of Religion\u201d en: <em>Harvard Theological Review<\/em>, 100-1, 2007, pp. 47-64; Barrett, N. F., \u201cToward an Alternative Evolutionary Theory of religion: Looking Past Computational Evolutionary Psychology to a Wider Field of Possibilities\u201d en: <em>Journal of the American Academy of Religion<\/em>, 78-3, 2010, pp. 583-621; Visala, A.,<em>Naturalism, Theism and the Cognitive Study of Religion: Religion Explained?<\/em>\u00a0Ashgate,\u00a0Farnham UK, Burlington VT, 2011; Van Slyke, J.A., <em>The Cognitive Science of Religion<\/em>, Ashgate, Farnham UK, Burlington VT, 2011; Sch\u00fcler, S., <em>Religion, Kognition, Evolution: Eine religionswissenschaftliche Auseinandersetzung mit der Cognitive Science of Religion<\/em>, Kohlhammer, Stuttgart, 2012; Turk, M., <em>Being Religious: Cognitive and Evolutionary Theories in Historical Perspective<\/em>, Pickwick, Eugen, OR, 2013; Watts, F. and Turner, L.(eds.), <em>Evolution, Religion and Cognitive Science<\/em>: <em>Critical and Constructive Essays<\/em>, Oxford University Press, Oxford, New York, 2014; Smith, A.C.T., <em>Thinking About Religion: Extending the Cognitive Science of Religion<\/em>, Palgrave-Macmillan, London, New York 2014; Jones, J.W., <em>Can Science Explain Religion? The Cognitive Science Debate<\/em><strong>, <\/strong>Oxford University Press Oxford, New York, 2015.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn8\"><\/a>[8]Jablonka, E. and Lamb, M.,<em>Evolution in four dimensions: Genetic, epigenetic, behavioral, and symbolic variation in the history of life<\/em>, MIT Press, Cambridge, MA, 2005.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn9\"><\/a>[9]Fodor, J., <em>Modularity of Mind<\/em>: <em>An Essay on Faculty Psychology<\/em>, MIT Press, Cambridge, MA, 1983.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn10\"><\/a>[10]Fodor, J., <em>The mind doesn\u2019t work that way<\/em>, MIT Press, Cambridge, MA, 2000.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn11\"><\/a>[11]Palm, G., \u201cNeural Information Processing in Cognition: We Start to Understand the Orchestra, but Where is the Conductor?\u201d en: <em>Frontiers in Computational Nuerosciecne,<\/em>2016, doi: 10.3389\/fncom.2016.00003<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn12\"><\/a>[12]Oviedo, Ll., \u201cReligious Cognition as a Dual-Process: Developing the Model\u201d en: <em>Method and Theory in the Study of Religion<\/em>, 27-1, 2015, pp. 31-58; Vainio, O-P., \u201cWhat Does Theology Have to Do With Religion? Dual-process Accounts, Cognitive Science of Religion and a Curious Blind Spotin Contemporary Theorizing\u201d en: <em>Open Theology<\/em>, 2, 2016, pp. 106-112.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn13\"><\/a>[13]Bolger,R.,<em>Kneeling at the Altar of Science: The Mistaken Path of Contemporary Religious Scientism<\/em>, Wipf and Stock,Eugene, OR,2012.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn14\"><\/a>[14]Tallis, R., <em>Aping Mankind: Neuromania, Darwinitis and the Misrepresentation of Humanity<\/em>, Acumen, Durham, 2011.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn15\"><\/a>[15]Robinson, M.,\u00a0 <em>Absence of Mind: The Dispelling of Inwardness from the Modern Myth of the Self<\/em>, Yale University Press, New Haven, London, 2010; Legrenzi, P., Umilt\u00e0. C.and Anderson, f.,<em>Neuromania: On the Limits of Brain Science<\/em>, Oxford University Press, Oxford, New York, 2011.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn16\"><\/a>[16]Jablonka, E. and Lamb, M.,<em>Evolution in four dimensions: Genetic, epigenetic, behavioral, and symbolic variation in the history of life<\/em>, MIT Press, Cambridge, MA, 2005.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn17\"><\/a>[17]Laland, K., Wray, G. A., et al. \u201cDoes evolutionary theory need a rethink?\u201d en: <em>Nature<\/em>514, 2014, pp. 161-164.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn18\"><\/a>[18]Oviedo, Ll., \u201cReligious attitudes and prosocial behavior: A systematic review of published research\u201d en: <em>Religion, Brain &amp; Behavior<\/em>,6-2, 2016, pp. 169-184.<\/h6>\n<h6><a name=\"_ftn1\"><\/a>[1]Deacon, T. W., <em>The Symbolic Species: The Co-evolution of Language and the Brain<\/em>, Norton &amp; Co., New York, London 1997.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Lluis Oviedo Torr<\/b><b>\u00f3, OFM<\/b><em><b>, Pontificia Universidad Antonianum, Roma, es colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n. Adaptaci\u00f3n para FronterasCTR de un art\u00edculo publicado en la revista PENSAMIENTO, n\u00ba 276, Serie especial Ciencia, Filosof\u00eda y Religi\u00f3n, vol. 8 (2017).<\/b><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Lluis Oviedo) Los paralelismos entre los intentos de comprender mejor la religi\u00f3n y la naturaleza humana son evidentes en el periodo moderno. Respecto de la religi\u00f3n, han resultado siempre apor\u00e9ticos y frustrantes: todav\u00eda se percibe una insatisfacci\u00f3n general ante las muchas propuestas disponibles. 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