{"id":2939,"date":"2018-04-11T07:00:54","date_gmt":"2018-04-11T05:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2939"},"modified":"2018-04-07T12:29:18","modified_gmt":"2018-04-07T10:29:18","slug":"dualismo-y-no-dualismo-religiosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2939","title":{"rendered":"Relativizar el dualismo y el no-dualismo en las tradiciones religiosas"},"content":{"rendered":"<p><b><span lang=\"EN-CA\">(Por <u>Leandro Sequeiros<\/u>) En un art\u00edculo de Carlos Dom\u00ednguez en la Revista <em>Proyecci\u00f3n<\/em> (Facultad de Teolog\u00eda de Granada) se ofrece una reflexi\u00f3n sobre la dualidad y la no dualidad en la espiritualidad occidental. <\/span><\/b><b>Gana terreno en el campo de la espiritualidad la concepci\u00f3n oriental de la no-dualidad, es decir, de una relaci\u00f3n con la realidad \u00faltima con la que se pretende una fusi\u00f3n, identidad y disoluci\u00f3n del yo. Esta comprensi\u00f3n, sin embargo, choca con los planteamientos de la tradici\u00f3n religiosa occidental en la que el concepto de persona ha marcado de modo nuclear la concepci\u00f3n del ser humano y de Dios. Se plantea, pues, la cuesti\u00f3n de hasta qu\u00e9 punto la nueva propuesta de no-dualidad deber\u00eda imponerse en la relaci\u00f3n con Dios o si los planteamientos duales y no duales estar\u00edan ambos llamados a ser relativizados, favoreciendo as\u00ed un di\u00e1logo que evitara todo tipo de imperialismo ideol\u00f3gico impuesto por las modas dominantes.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Diversas tradiciones religiosas, espirituales y filos\u00f3ficas en nuestro tiempo muestran un gran inter\u00e9s por la llamada <a href=\"http:\/\/existodesdesiempre.blogspot.com.es\/p\/que-significa-no-dualidad.html\">no-dualidad<\/a>, aunque no existe un acuerdo sobre su significado. Los planteamientos sobre la no-dualidad en la actualidad despiertan gran fascinaci\u00f3n y no dejan de suscitar serias interrogaciones a los paradigmas del pensamiento occidental, tanto en el terreno de la filosof\u00eda y la psicolog\u00eda, como en los de la teolog\u00eda y la espiritualidad.<\/p>\n<p>Toda una ardua tarea se impone, pues, para revisar nuestros propios esquemas, confrontarlos con esos otros de raigambre oriental y analizar hasta qu\u00e9 punto se hacen compatibles con lo que en nuestra cultura de occidente se puede seguir considerando como v\u00e1lido y defendible. En ocasiones (y esta puede ser una de ellas) las modas y las fascinaciones con lo que llega de otro lado pueden obnubilar y acelerar conclusiones que no vengan sino a generar confusiones, a veces, peligrosas.<\/p>\n<p>Habida cuenta, adem\u00e1s, de las diferencias tan radicales existentes entre los paradigmas de oriente y occidente cabe siempre la interrogaci\u00f3n sobre hasta qu\u00e9 punto en muchos occidentales se ha dado adecuada comprensi\u00f3n de aquello que se pretende asimilar de la sabidur\u00eda oriental y hasta qu\u00e9 punto, por tanto, puedan ser v\u00e1lidas las conclusiones que se extraen en los replanteamientos que se hacen de los propios esquemas. Y como bien afirma <a href=\"http:\/\/www.trotta.es\/libros\/mistica-de-oriente-y-occidente\/9788498794984\/\">Rudolf Otto<\/a>, si existe un lugar en el que con mayor intensidad se pueden mostrar las diferencias radicales y los aspectos m\u00e1s incomunicables entre oriente y occidente es precisamente en el campo de la experiencia y la especulaci\u00f3n m\u00edstica.<\/p>\n<p><strong>La no-dualidad vista desde Oriente<\/strong><\/p>\n<p>En el volumen II del interesante estudio <em><a href=\"http:\/\/www.bubok.es\/libros\/233867\/Encuentros-en-la-fe-a-orillas-del-Ganges-volumen-I\">Encuentros en la fe a orillas del Ganges<\/a><\/em>de <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-transformacion-de-la-religion-hindu-en-una-religion-universal_a34797.html\">Gaspar Rul-lan Buades<\/a>(autoedici\u00f3n, 2015) se encuentra un cap\u00edtulo sobre \u201cLa no-dualidad. Una interpretaci\u00f3n cristiana del Vedanta\u201d. Para el autor, que vivi\u00f3 muchos a\u00f1os en India y conoce bien esta cuesti\u00f3n, en el llamado Oriente del Hinduismo, ya en los Vedas (2000 a.C) ya se habla de un Dios Personal que crea el universo y al que el devoto se dirige con oraciones de petici\u00f3n, adoraci\u00f3n. Ved\u0101nta significa el \u201cfin de los Vedas\u201d y es el conjunto de diversas interpretaciones filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas de las Upanishads, siendo el tema central la relaci\u00f3n entre el alma (<em>atman<\/em>) y el Absoluto (<em>Brahman<\/em>). Aunque, generalmente, se le identifica con la no-dualidad (<em>advaita<\/em>) de Sankara, los mismos textos de las Upanishads han sido interpretados de muy distintas maneras: el puro dualismo (<em>dvaita<\/em>) de Madhva, el no-dualismo cualificado (<em>vishis\u0101dvaita<\/em>) de R\u0101m\u0101nuja, el no-dualismo puro (<em>shuddh\u0101dvaita<\/em>) de Vallabha, y el incomprensible dualismo mon\u00edstico (<em>asinita-bhedabedha<\/em>) de Chaitanya.<\/p>\n<p>En las Upanishadas (800-400 a.C), los m\u00edsticos se hunden en profundas disquisiciones filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas en las que predomina un pensamiento m\u00e1s bien \u201cmonista\u201d. Pero como reacci\u00f3n a estas especulaciones, desde el siglo\u00a0 VIII al XVI, un grupo de fil\u00f3sofos-te\u00f3logos reaccionan frente al\u00a0 peligro del monismo y desarrollan diversas teor\u00edas\u00a0 de la no-dualidad:<a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/tempus\/6-Conciencia-pura-y-Presencia_a8.html\">Shankara<\/a>, la \u201cno-dualidad\u201d, <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-transformacion-de-la-religion-hindu-en-una-religion-universal_a34797.html\">Ramanuja<\/a>la \u201cno-dualidad\u00a0 cualificada\u201d, Vallabha el \u201cpuro no-dualismo\u201d, y Nimbarka, \u201cel dualismo en la unidad\u201d.<\/p>\n<p>El profesor Rul-lan concluye que todos ellos, al hablar de la no-dualidad no quieren afirmar el monismo (como en Europa muchos hacen \u201csi no hay dualidad, hay unicidad\u201d). Todos ellos s\u00f3lo dicen que entre el Absoluto y la criatura NO HAY dualidad, pero esto no significa que sean UNO, simplemente QUE\u00a0 NO SON DOS.\u00a0Y esto cualquier cristiano deber\u00eda admitirlo, pues si Dios y la criatura fuesen UNO, la criatura dejar\u00eda de ser un \u201calguien o algo\u201d, y si fuesen DOS, Dios dejar\u00eda de ser pues no ser\u00eda\u00a0infinitamente perfecto.<\/p>\n<ul>\n<li>Dios ES (de forma absoluta) y la criatura es (de forma relativa). La criatura, por s\u00ed sola no es nada, pero\u00a0participa del SER absoluto de Dios. Los \u00a0dos (Creador y criatura)\u00a0 NO son dos, pero NO son uno!!!. La no-dualidad es perfectamente\u00a0 cristiana, as\u00ed en 1967, el Secretariado para los no-cristianos dijo que \u201cel cristiano se abstendr\u00e1 de un rechazo a priori, por necesariamente y completamente mon\u00edstico y no cristiano, la identificaci\u00f3n de la criatura con el Absoluto que domina en la espiritualidad de la India\u201d.<\/li>\n<li>El concepto de \u201cmaya\u201d tambi\u00e9n ha sido completamente mal entendido. Para muchos europeos al leer que toda la creaci\u00f3n es \u201cmaya\u201d se escandalizan, pues lo traducen por\u00a0 \u201capariencia\u201d ,\u201d ilusi\u00f3n\u201d, \u201cirrealidad\u201d,\u201d sue\u00f1o\u201d,\u00a0 y la liberaci\u00f3n \u00faltima, \u201cmoksha, \u201d es precisamente despertar de esta ilusi\u00f3n y descubrir que todo es UNO.<\/li>\n<li>Pero quiz\u00e1s les convendr\u00eda recordar las palabras de San Pablo que nos dice \u201cVemos ahora mediante un espejo, confusamente; pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco imperfectamente, entonces conocer\u00e9 como fui conocido\u201d, y en otro lugar nos dice \u201cCuando se conviertan al Se\u00f1or, caer\u00e1 el velo\u2026Y todos nosotros con la cara descubierta, reflejando como en un espejo la gloria del Se\u00f1or, nos transformaremos en su misma imagen\u201d. ESTE ES EL \u201cMOKSHA\u201d\u201d CRISTIANO Y EL MOKSHA HIND\u00da!!!!<\/li>\n<li>El verdadero \u201cmaya\u201d o falsa ilusi\u00f3n es creerse autosuficiente, totalmente aut\u00f3nomo; el \u201cmoksha, la liberaci\u00f3n del hombre es el descubrir que si \u00c9L, no es NADA!!! EN EL VIVIMOS, NOS MOVEMOS Y SOMOS.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>La experiencia m\u00edstica entre la dualidad y la no-dualidad<\/strong><\/p>\n<p>Vayamos, pues, al n\u00facleo de nuestro ensayo. En un denso art\u00edculo de <a href=\"http:\/\/www.cclm.org.mx\/espiritualidad\/formacion-jesuita\/carlosdominguezmorano\/\">Carlos Dom\u00ednguez Morano<\/a>, profesor de la <a href=\"http:\/\/www.teol-granada.com\/\">Facultad de Teolog\u00eda de Granada<\/a>, y publicado en la <a href=\"http:\/\/oficinavirtual-teol-granada.com\/publicaciones\/182-rev-proyeccion-nn-264.html\">revista Proyecci\u00f3n<\/a>(n\u00famero 258 (2015) 305-324) aborda la cuesti\u00f3n de la experiencia m\u00edstica (com\u00fan a muchas tradiciones religiosas) desde la perspectiva de la no-dualidad. Con su autorizaci\u00f3n publicamos estas reflexiones.<\/p>\n<p>El autor expone que \u201cen el presente trabajo se parte de las dificultades que la no-dualidad puede plantear a los planteamientos de la psicolog\u00eda occidental, particularmente, del psicoan\u00e1lisis. Desde ah\u00ed revisar\u00e1 la comprensi\u00f3n de la experiencia m\u00edstica y la diversa interpretaci\u00f3n que se podr\u00e1 hacer de ella como experiencia relacional, dual, o como experiencia de identificaci\u00f3n y fusi\u00f3n en la que la dualidad se disuelve y desaparece. Sin duda, el acercamiento y confrontaci\u00f3n entre estos dos modos de vivenciarse e interpretarse la experiencia m\u00edstica puede contribuir de modo muy beneficioso a la mejor comprensi\u00f3n de ella, sea cual sea la modalidad en la que se exprese\u201d.<\/p>\n<p><strong>Constituci\u00f3n del sujeto y separatividad. <\/strong><\/p>\n<p>De entrada, tendremos que convenir que en la constituci\u00f3n del sujeto humano partimos de una no-dualidad inicial que, a trav\u00e9s de largos y complejos procesos, va dando pie a la conquista de una dualidad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el profesor Dom\u00ednguez Morano, tan solo as\u00ed se hace posible salir del magma del narcisismo original para abrirse a la realidad de lo otro y los otros en una relaci\u00f3n dual que ha de ser mantenida adem\u00e1s como condici\u00f3n inexcusable para el establecimiento de una identidad propia y, desde ella, para el establecimiento de una comunicaci\u00f3n y encuentro con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Cada uno de nosotros <\/em>-afirma el psicoanalista hind\u00fa Sudhir Kakar- <em>empieza la vida como un m\u00edstico, inundado de un sentimiento de unidad omnipresente donde no hay distancia entre uno mismo y el mundo exterior<\/em>. El proceso de separar \u201cYo\u201d del \u201cno-Yo\u201d es, continua Kakar, <em>una de las principales tareas de nuestros primeros a\u00f1os, reconocer que \u201csoy algo separado de todo lo que no es yo, que mi \u201cYo\u201d no est\u00e1 fusionado sino desligado del \u201cOtro\u201d <\/em>(S. KAKAR- K. KAKAR, <em>La India. Retrato de una sociedad<\/em>,Kair\u00f3s, Barcelona).<\/p>\n<p><strong>\u201cSomos seres separados\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Somos, en ese sentido \u201cseres separados\u201d, aunque no siempre lo fuimos. Todo se inicia, en efecto, en un momento bien determinado: aquel en el que cortan el cord\u00f3n umbilical que nos separa de la matriz materna. Inicio \u00e9ste de lo que ser\u00e1 un largo proceso de separatividad que nos perseguir\u00e1 hasta el final de la existencia y que contar\u00e1 con momentos particularmente decisivos a lo largo, sobre todo, de la primera infancia, en los que no nos podemos ahora detener. Lo que en el momento del parto fue una separaci\u00f3n biol\u00f3gica tendr\u00e1 que ir convirti\u00e9ndose progresiva y tambi\u00e9n dolorosamente en una separaci\u00f3n asumida en el nivel de lo ps\u00edquico. Solo as\u00ed adquirimos la conciencia de individuo, es decir, de un ente organizado que no puede ser dividido.<\/p>\n<p>\u201cSeparados\u201d, pues, desde una inevitable violencia y abiertos a enfrentar una realidad con la que ya ser\u00e1 imposible mantener la relaci\u00f3n fusional de la que todos partimos. Tan s\u00f3lo podr\u00e1 ser \u201calucinada\u201d, como la alucina el beb\u00e9 en su incapacidad inicial para diferenciar el pecho del que se alimenta de la boca que se amamanta. Una \u201cno-dualidad\u201d perdida, que se convierte por ello en dinamismo de encuentro y uni\u00f3n a trav\u00e9s del deseo y la palabra.<\/p>\n<p>Un dinamismo de uni\u00f3n que, recordando de nuevo al analista indio Sudhir Kakar, se va a organizar de modos muy diversos dependiendo de los esquemas socio-culturales en lo que el sujeto se desarrolla. En India, insiste Kakar, da lugar a un \u00e9nfasis en la conexi\u00f3n con la naturaleza, lo divino y todos los seres vivos como experiencia de uni\u00f3n entre la persona y la comunidad. En sus expresiones religiosas el hind\u00fa lleva a cabo una aut\u00e9ntica negaci\u00f3n de la separaci\u00f3n, con una paralela celebraci\u00f3n de la conexi\u00f3n. Todo acaece de un modo muy diferente a lo ser\u00e1 en la cultura de Occidente.<\/p>\n<p><strong>La lectura desde el occidente cristiano<\/strong><\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-ombligo-y-la-voz-el-psicoanalisis-de-dos-ninos\/9788461040438\/130407\">El ombligo y la voz<\/a><\/em>, tal es el sugerente t\u00edtulo del libro de Denis Vasse, jesuita y psicoanalista franc\u00e9s, con el que quiere poner de relieve esa marca en nuestro cuerpo que es el ombligo, como cierre de nuestra individualidad corporal tras la separaci\u00f3n del cuerpo materno. Y la \u201cvoz\u201d, como apertura en el cuerpo y puente para salvar la distancia y la separaci\u00f3n trav\u00e9s del lenguaje y la palabra.<\/p>\n<p>Pero ya ser\u00e1 imposible <em>entrar de nuevo en el vientre de nuestra madre<\/em>, tal como se planteaba Nicodemo. La separatividad inicial tendr\u00e1 que ser asumida como condici\u00f3n de posibilidad para constituirnos como sujeto parlantes, para transitar del r\u00e9gimen de lo imaginario a lo simb\u00f3lico, de la naturaleza a la cultura.<\/p>\n<p>Permanecer\u00e1 por siempre la nostalgia de la \u201cno-dualidad\u201d, de la fusi\u00f3n primordial, de la totalidad indiferenciada. Esa es precisamente la aspiraci\u00f3n m\u00e1s radical del deseo, la de eliminar toda distancia y toda diferencia que dificulte o imposibilite la uni\u00f3n perfecta, a\u00f1orada y perdida. Pero tal como atinadamente lo formul\u00f3 Jaques Lacan, \u201ces imposible el objeto del deseo\u201d.<\/p>\n<p>El agua calma la sed y el alimento sacia el hambre. Pero no existe un objeto que pueda venir a colmar y calmar plenamente la distancia que nos separa y el dolor de la una ya imposible no-dualidad. Esa carencia, esa hendidura irresta\u00f1able en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, se convertir\u00e1, por otra parte, en el dinamismo fundamental de nuestras inquietudes. Ella es la fuente y el motor mismo del deseo, como la expresi\u00f3n m\u00e1s clara y directa de nuestra separaci\u00f3n y como dinamismo que nos mueve en una b\u00fasqueda permanente.<\/p>\n<p>De continuo el ser humano ilusionar\u00e1 ese objeto del deseo en un lugar y otro. Pero el crecimiento y la maduraci\u00f3n pasar\u00e1n necesariamente por la adquisici\u00f3n de una capacidad para elaborar duelos que nos ajusten a nuestra condici\u00f3n de seres inevitablemente carentes y separados y por la aceptaci\u00f3n de que no somos todo para nadie y de que nadie ser\u00e1 todo para nosotros. Dios aqu\u00ed tampoco. Y esa ser\u00e1 una de las grandes y mejores lecciones de los m\u00edsticos, precisamente los grandes \u201cprofesionales\u201d de la experiencia de Dios.<\/p>\n<p><strong>La relaci\u00f3n sexual y la experiencia m\u00edstica<\/strong><\/p>\n<p>Para Dom\u00ednguez Morano, \u201cQuiz\u00e1s no existan dos situaciones humanas que mejor revelen lo que es la aspiraci\u00f3n \u00faltima del deseo y, al mismo tiempo, lo que es su imposibilidad, como son las de la relaci\u00f3n sexual y la de la experiencia m\u00edstica. Ambas, adem\u00e1s, en su profunda analog\u00eda, se han convertido en met\u00e1foras mutuas de lo que son y experimentan. Porque en ambas el deseo impulsa a una uni\u00f3n vivenciada como disoluci\u00f3n de los l\u00edmites, \u00e9xtasis, salida de s\u00ed, y ambas, al mismo tiempo, est\u00e1n marcadas por la transitoriedad y tendr\u00e1n que asumir que, consumada la experiencia, fatalmente se vuelve a imponer la distancia y la diferencia, la separaci\u00f3n y la ineludible dualidad\u201d.<\/p>\n<p><strong>M\u00edstica y separatividad<\/strong><\/p>\n<p>Desde la vertiente psicodin\u00e1mica la asunci\u00f3n de la separatividad es, como ya he se\u00f1alado, la condici\u00f3n de posibilidad para establecer cualquier modalidad de encuentro con la alteridad. La palabra tan solo se hace posible en el espacio que nos separa del otro. De cualquier otro.<\/p>\n<p>Esa obligada separaci\u00f3n para el desarrollo y maduraci\u00f3n del sujeto necesita la intervenci\u00f3n del s\u00edmbolo paterno. Tan s\u00f3lo \u201c<a href=\"http:\/\/nucep.com\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/ref_Dolores-Castrillo-_EL-NOMBRE-DEL-PADRE.pdf\">el nombre del padre<\/a>\u201d (seg\u00fan la terminolog\u00eda de Lacan) garantiza, en efecto, ese segundo nacimiento, m\u00e1s all\u00e1 del biol\u00f3gico, que abre al mundo del s\u00edmbolo, de la palabra, de la inter-subjetividad. Sin esa marca de lo paterno como ley separadora y como proyecto de encuentro con la historia y los otros no es posible la constituci\u00f3n del sujeto humano.<\/p>\n<p>Es ese s\u00edmbolo paterno, como lo formul\u00f3 <a href=\"http:\/\/cepsifotocopiadora.com.ar\/archivos\/folios\/37770_2015828.pdf\">Louis Althusser<\/a>, el que genera la aventura por la que <em>un animalito engendrado por un hombre y una mujer se transforma en una criatura humana<\/em>.<\/p>\n<p>El modo en el que se haya podido llevar a cabo la incorporaci\u00f3n del s\u00edmbolo paterno, la capacidad, por tanto, que se haya ido abriendo paso en la aceptaci\u00f3n de la distancia y de la diferencia, marcar\u00e1n indefectiblemente la cualidad de todo encuentro y de toda comunicaci\u00f3n posterior. Tambi\u00e9n con Dios. Y a prop\u00f3sito de la experiencia m\u00edstica, como vinculaci\u00f3n amorosa y gozosa con lo que se considera el origen de la vida, habr\u00eda que acordar que s\u00f3lo cuando esa vinculaci\u00f3n se presenta como una superaci\u00f3n de una mera b\u00fasqueda fusional con lo materno, podr\u00e1 convertirse en una v\u00eda de acceso a la alteridad.<\/p>\n<p>Un acceso al Otro, en cuya comuni\u00f3n el sujeto ni se pierde ni se disuelve, sino que, por el contrario, se dinamiza en la b\u00fasqueda y encuentro de todos los otros con los que le ha tocado vivir. M\u00edstica, por tanto, de \u201cojos abiertos\u201d, como muy bien se ha dicho, que desde el compromiso y la compasi\u00f3n, se abre a la historia y al mundo concreto en el que le ha tocado vivir.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, como ya ha se\u00f1alado Carlos Dom\u00ednguez Morano en otro lugar [\u201cM\u00edsticos y profetas: dos identidades religiosas\u201d, en <em><a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-experiencia-cristiana-y-psicoanalisis\/9788429316384\/1082869\">Experiencia cristiana y psicoan\u00e1lisis<\/a><\/em>, Sal Terrae, Santander 2005, 169-199], la experiencia m\u00edstica madura muestra siempre de un modo u otro una relaci\u00f3n \u00edntima con la profec\u00eda.<\/p>\n<p><strong>La perspectiva de Javier Melloni<\/strong><\/p>\n<p>Como se\u00f1ala <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/libros\/Voces-de-la-mistica-II_a353.html\">Javier Melloni<\/a>, la autenticidad de las experiencias m\u00edsticas se acreditar\u00e1 tan s\u00f3lo por los efectos transformadores que dejan. Lo transformativo est\u00e1 en la capacidad para abrir a m\u00e1s realidad, posibilitando una integraci\u00f3n mayor de los dos polos que la constituyen: lo absoluto y lo relativo, lo intangible y lo tangible, lo trascendente y lo inmanente. <em>Cuanto m\u00e1s se ensancha el espacio interior para percibir y entregarse al Misterio, m\u00e1s crece tambi\u00e9n la exquisitez y la ternura hacia todos los seres. Cuando no se produce esta integraci\u00f3n sino una escisi\u00f3n que lleva a rechazar uno de los dos polos, no estamos ante un fen\u00f3meno m\u00edstico sino ante una regresi\u00f3n del psiquismo hacia estadios primitivos<\/em>. Tal es la atinada conclusi\u00f3n de Javier Melloni.<\/p>\n<p>Desde el respeto a la distancia y a la diferencia, desde la asunci\u00f3n de nuestro car\u00e1cter de \u201cseres separados\u201d a trav\u00e9s del reconocimiento del \u201cnombre del padre\u201d, la uni\u00f3n con Dios que tenga lugar en la experiencia m\u00edstica podr\u00e1 expresar un dinamismo ps\u00edquico madurativo. Sin ning\u00fan tipo de confusi\u00f3n psic\u00f3tica se podr\u00e1 acceder a un apogeo amoroso, a una especie de \u201corgasmo mental\u201d -como afirma <a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-religion-psicopatologia-y-salud-mental-introduccion-a-la-psicolo-gia-de-las-experiencias-religiosas-y-de-las-creencias\/9788449307416\/667480\">Jordi Font<\/a>&#8211; que se produce cuando se ama como adulto. Un amor que no genera confusi\u00f3n entre el s\u00ed mismo y el otro y que posee la capacidad de transformar y hacer crecer a la persona que lo experimenta.<\/p>\n<p>Una experiencia amorosa que manifiesta un desnudamiento del narcisismo y de los propios intereses, y que en el encuentro unitivo con el Otro no pierde su propia identidad ni se confunde con lo que encuentra. Porque s\u00f3lo a trav\u00e9s de un intenso y laborioso trabajo de desposesi\u00f3n y vaciamiento personal, de hondo sentir depresivo, de noche oscura, de cuestionamiento radical de su Yo en cuanto opuesto al otro, de sospecha y duda permanente sobre sus propios sentimientos, de aniquilaci\u00f3n de su imaginario narcisista, de desapego absoluto de toda realidad que arriesgue su libertad, se hace posible esa radical salida de s\u00ed (el \u00e9xtasis, entendido m\u00e1s all\u00e1 de una espectacular situaci\u00f3n de rapto) que hace posible el encuentro con el Otro, la uni\u00f3n plena, el gozo cumplido.<\/p>\n<p>Esta experiencia m\u00edstica puede poseer caracteres bien diversos dependiendo de las diferentes configuraciones personales y los diversos esquemas socio-culturales en las que se incardinen y a lo que luego vendremos m\u00e1s detenidamente: M\u00edstica de la esencia en la que la uni\u00f3n se conciba como experiencia de unidad de la criatura y del creador o como participando de la unidad divina; m\u00edstica nupcial desde la met\u00e1fora amorosa de pareja; o, incluso una m\u00edstica de la ausencia que participa en el dolor y la oscuridad de la comuni\u00f3n-separaci\u00f3n de Cristo con el Padre en su <em>\u00bf<a href=\"https:\/\/www.editionsducerf.fr\/librairie\/livre\/4037\/croire-au-temps-du-dieu-fragile\">por qu\u00e9 me has abandonado<\/a><\/em>? [J. AR\u00c8NES, <em>Croire au temps du Dieu fragile. <\/em><em>Psychanalyse du deuil de Dieu<\/em>, Cerf. Paris, 2012, 206-209] Pero siempre mostrar\u00e1 esa marca del s\u00edmbolo paterno, de la separaci\u00f3n asumida, que abre a la alteridad, por m\u00e1s que esa alteridad sea reconocida al mismo tiempo como la fuente misma y el fundamento de la propia realidad.<\/p>\n<p><strong>\u00a0La \u201cexperiencia suprema\u201d y su interpretaci\u00f3n: Melloni, Rizzuto y Mart\u00edn Velasco<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia m\u00edstica se interpreta, en efecto, en t\u00e9rminos muy diversos. De ah\u00ed que habr\u00eda que referirse a \u201clas m\u00edsticas\u201d siempre en plural, pues si bien las \u201cteor\u00edas esencialistas\u201d consideran que todas ellas poseen unos elementos de fondo que son comunes, habr\u00eda que acordar con las llamadas \u201cteor\u00edas constructivista\u201d, que no se puede obviar la determinaci\u00f3n del contexto, de la cultura y, sobre todo, de la interpretaci\u00f3n que se hace de la experiencia.<\/p>\n<p>La uni\u00f3n constituye el objetivo \u00faltimo y el n\u00facleo de toda experiencia m\u00edstica. Pero esa uni\u00f3n se describe de hecho de muchas maneras y con im\u00e1genes, s\u00edmbolos y met\u00e1foras muy diferentes, siempre en \u00edntima conexi\u00f3n con los esquemas socio-culturales y sistemas religiosos propios de la cultura en la que acaecen esas experiencias. Como afirma <a href=\"http:\/\/www.trotta.es\/libros\/repensando-la-experiencia-mistica-desde-las-insulas-extranas\/9788498794403\/\">A. M. Rizzuto<\/a>, los m\u00edsticos isl\u00e1micos tienen experiencias m\u00edsticas isl\u00e1micas, los hebreos, hebreas y los cristianos, cristianas. La religi\u00f3n y la cultura <em>condicionan<\/em>la posibilidad de la experiencia m\u00edstica y de sus expresiones concretas. A todo ello habr\u00eda que a\u00f1adir las diferencias relativas a las peculiares din\u00e1micas de personalidad, as\u00ed como lo que Mart\u00edn Velasco denomina los <a href=\"http:\/\/www.trotta.es\/libros\/el-fenomeno-mistico\/9788481643152\/\">diversos modos de representarse la realidad<\/a>.<\/p>\n<p>No obstante, dentro de los numerosos tipos de experiencias m\u00edsticas que se podr\u00e1n describir, los fenomen\u00f3logos de la religi\u00f3n suelen distinguir entre dos modos fundamentales de experimentarse o, m\u00e1s bien, de interpretarse esa uni\u00f3n vivenciada. De una parte, en las espiritualidades de corte monistas o pante\u00edstas, esa uni\u00f3n se interpreta como una especie de disoluci\u00f3n del Yo, en una plena identidad con el Todo. La uni\u00f3n, por tanto, adquirir\u00eda un car\u00e1cter m\u00e1s fusional, no-dual. En la espiritualidad m\u00e1s te\u00edsta, la uni\u00f3n se interpreta m\u00e1s bien en clave de comuni\u00f3n, en la que los l\u00edmites del propio Yo no se diluyen ni desaparecen. En los t\u00e9rminos de Jordi Font, se entender\u00eda como una m\u00e1xima uni\u00f3n con una m\u00e1xima diferenciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos dos modos de interpretarse la experiencia m\u00edstica responden a dos \u00e1reas culturales y religiosas bien diferentes. Occidente ha tendido a privilegiar el entendimiento de esa uni\u00f3n en clave de comuni\u00f3n que no diluye la diferencia y Oriente ha generado una modalidad en la que han predominado esos modos unitivos de car\u00e1cter m\u00e1s monistas o pante\u00edstas. En los t\u00e9rminos de <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/libros\/Voces-de-la-mistica-II_a353.html\">Javier Melloni,<\/a>Dios concebido como T\u00fa o como Todo (J. MELLONI,Ib. 311-341).<\/p>\n<p>Esta adscripci\u00f3n, sin embargo, no debe olvidar sus excepciones, pues tanto en Occidente como en Oriente se pueden detectar corrientes en las que la uni\u00f3n m\u00edstica de vive y se expresa indistintamente como fusi\u00f3n o comuni\u00f3n. M\u00e1s adelante volveremos a ello.<\/p>\n<p><strong>La aportaci\u00f3n de R. Panikkar<\/strong><\/p>\n<p>Raimon Panikkard (<a href=\"https:\/\/es.scribd.com\/document\/338417966\/Panikkar-Raimon-Obras-Completas-Mistica-Y-Espiritualidad-Tomo-I-Mistica-Y-Plenitud-de-Vida-Vol-1\"><em>\u201c<\/em>La experiencia suprema: Las v\u00edas de Oriente y de Occidente\u201d en Obras Completas, I, 1. <em>M\u00edstica y espiritualidad<\/em><\/a>, Herder 2015, 419-448), en su hermosa descripci\u00f3n de lo que \u00e9l denomina la <em>experiencia suprema, <\/em>lleva a cabo un clarificador an\u00e1lisis diferencial sobre los modos diversos en los que esa experiencia de \u201cser arrastrado fuera\u201d puede ser interpretada (p\u00e1g. 437).<\/p>\n<p>La experiencia siempre ser\u00e1 la de un sentirse <em>transportado m\u00e1s all\u00e1, <\/em>por una realidad que, m\u00e1s all\u00e1 de los propios sentidos o la propia mente, sobrepasa y supera.\u00a0 Algo, por tanto, que no permite afirmar que la experiencia sea en alguna manera propia. Y experiencia que transforma la existencia cuando se regresa a la vida ordinaria. \u201cEs la experiencia del <em>t\u00fa<\/em>, la realizaci\u00f3n de m\u00ed mismo como un t\u00fa: <em>tat tvam asi <\/em>(eso eres t\u00fa), o <em>filius meus es tu<\/em>, o <em>ecce ego qui vocasti me <\/em>o <em>esthe sy<\/em>(t\u00fa eres), por usar el lenguaje de cuatro tradiciones, al cual podr\u00eda a\u00f1adir la experiencia que est\u00e1 en la base de los <em>nairatmyavada\u201d <\/em>(p\u00e1g. 437). Es decir, una experiencia que puede ser y ser\u00e1 interpretada de modos diferentes en Oriente u Occidente, en esos mundos que, como bien afirma Panikkar, han permanecido separados durante tanto tiempo, viviendo en una incomprensi\u00f3n mutua y distantes a\u00f1os luz el uno del otro.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.scribd.com\/document\/332911719\/325078257-Raimon-Panikkar-2008-De-la-mistica-Experiencia-plena-de-la-vida-pdf\">La tipolog\u00eda que ofrece Panikkar en las interpretaciones de la experiencia m\u00edstica<\/a>(la llamada por \u00e9l \u201cexperiencia suprema\u201d) responder\u00eda a cuatro arquetipos antropol\u00f3gicos de la realidad \u00faltima.<\/p>\n<p>De entrada, diferencia dos tendencias bien definidas: la que subraya la trascendencia (primordialmente en las grandes religiones abrah\u00e1micas: juda\u00edsmo, cristianismo e islam) y la que subraya la inmanencia, representada por las tradiciones religiosas que circulan bajo el nombre de hinduismo.\u00a0 Dentro de esta \u00faltima, se podr\u00eda todav\u00eda diferenciar la que subraya el car\u00e1cter trascendente de la inmanencia, el budismo, y la que pone el acento en el aspecto inmanente de la inmanencia, es decir, la tradici\u00f3n religiosa china o, lo que no deja de sorprender al autor, el esp\u00edritu laico moderno.<\/p>\n<ol>\n<li>El primer arquetipo antropol\u00f3gico de la realidad \u00faltima ser\u00eda el de la \u201ctrascendencia trascendente\u201d. En este caso -se\u00f1ala Panikkar- la actitud es marcadamente masculina. Se trate de Yahv\u00e9, del <em>Theos<\/em>cristiano o de Al\u00e1, este Dios es sobre todo Padre y, por tanto, crea, tutela, juzga al mundo sin mezclarse con \u00e9l. La experiencia suprema radicar\u00e1 esencialmente en ver esa luz cegadora cara a cara. Es el Santo: y eso significa separaci\u00f3n, segregaci\u00f3n. Trascendencia total y libertad soberana para tratar con los hombres. S\u00f3lo podemos estar unidos mediante el amor o el conocimiento en una experiencia concreta, personal, que salvaguarda nuestras peculiaridades. Nos libera de nuestros l\u00edmites, pero la distinci\u00f3n entre los dos es escrupulosamente preservada. Panikkar reconoce que dentro de este esquema hay que considerar lo que llama \u201cel hecho mitigante\u201d de la Encarnaci\u00f3n cristiana, o los tonos m\u00e1s delicados de la C\u00e1bala, del sufismo o la espiritualidad has\u00eddica.<\/li>\n<li>El segundo arquetipo es el de la \u201ctrascendencia inmanente\u201d. Aqu\u00ed, la actitud es manifiestamente femenina. Tambi\u00e9n el <em>brahman<\/em>es trascendente, aunque no por distante, por diferente, ni porque est\u00e9 por encima. Al contrario, est\u00e1 debajo, es com\u00fan, base de toda la existencia. Es trascendente por su inmanencia, tan inmanente que no tiene consistencia alguna en s\u00ed mismo. Ni siquiera sabe que es<em>brahman<\/em>. Es la <em>matriz<\/em>, semejante a una madre que alimenta desde abajo. La experiencia suprema consiste en estar inmersos en esa realidad primordial<em>. <\/em>No tanto convertirse en <em>brahman, <\/em>sino m\u00e1s bien descubrir el <em>brahman<\/em>que hay en mi, que yo soy. La experiencia no es tanto permanecer dentro de la condici\u00f3n humana, adhiri\u00e9ndose a un nombre y una forma que son transitorios y provisionales, como experimentar la totalidad, ser la totalidad. Es un sendero negativo que niega toda individualidad y toda diferencia. Un criterio para verificar la autenticidad de la experiencia consiste en comprobar que el candidato ha perdido el miedo a desaparecer, a perderse, o si, por el contrario, est\u00e1 enganchado todav\u00eda a su peque\u00f1o <em>ego<\/em>.<\/li>\n<li>El tercer arquetipo antropol\u00f3gico es el de la \u201cinmanencia trascendente\u201d. No es masculino ni femenino. M\u00e1s bien neutro y, sin embargo, de alguna manera, personal, en sentido no antropom\u00f3rfico. Pero su inmanencia es tan radical que tan solo transcendiendo cualquier cosa construida puede alcanzarse en su realidad \u00faltima. Toda idea debe desaparecer para que la pura nada pueda emerger como la no-emergencia de cosa alguna. El <em>nirvana<\/em>es la experiencia suprema. No es experiencia de Otro. Se trata de extinguir el deseo de trascender la condici\u00f3n humana. No se trata de ver a Dios en todas las cosas (caso primero), ni viendo todas la cosas en Dios (segundo), sino de negarse a divinizar cualquier cosa que entre en el \u00e1mbito de la experiencia. La \u201cexperiencia suprema\u201d reside en el hecho de que no hay experiencia suprema alguna. Darse cuenta de ello conduce a la verdadera liberaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Por \u00faltimo, tendr\u00edamos el arquetipo de la \u201cinmanencia inmanente\u201d. En este caso, la actitud es radicalmente terrestre. No hay que trascender la inmanencia, ni corregirla. Sencillamente, no hay salida. No existe m\u00e1s mundo que este y no hay que buscar nada m\u00e1s fuera de \u00e9l. La religi\u00f3n es la suprema indiferencia. La \u201cexperiencia suprema\u201d es la del sabio que conoce a fondo los enga\u00f1os del coraz\u00f3n humano y opta por sumergirse en el mundo sin trascenderlo.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: \u00bfFusi\u00f3n o comuni\u00f3n? <\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo con las ideas del profesor Carlos Dom\u00ednguez Morano, \u201cel elemento m\u00e1s significativo que marca la diferencia entre estos dos modos de vivenciarse y de interpretarse la uni\u00f3n viene dado por el car\u00e1cter personal o no personal de la realidad con que el sujeto se experimenta unido. Es el concepto de persona o individuo, tan querido a la cultura occidental, el que marca la diferencia esencial en el modo de vivirse y traducirse la experiencia unitiva m\u00edstica\u201d.<\/p>\n<p>Ese rostro personal o ese car\u00e1cter impersonal con el que se piensa la realidad \u00faltima es lo que configura esencialmente que la uni\u00f3n sea vivenciada y entendida en clave de comuni\u00f3n, encuentro, comunicaci\u00f3n o, por el contrario, en<a href=\"http:\/\/www.elcultural.com\/revista\/letras\/La-religion-y-la-nada\/15477\">clave de fusi\u00f3n o disoluci\u00f3n en esa realidad \u00faltima<\/a>(K. NISHITANI, <em>La religi\u00f3n y la nada<\/em>, Siruela, Madrid 2003, particularmente las p\u00e1ginas 120-128 del cap\u00edtulo 2: \u201cLo personal y lo impersonal en la religi\u00f3n\u201d)<\/p>\n<p>Cuando la realidad \u00faltima es impersonal, el ser humano puede vivir su uni\u00f3n con la realidad \u00faltima en una clave que esencialmente ser\u00e1 \u201cno-dual\u201d. Ya sea en el dinamismo para la toma de conciencia de la identidad de la mismidad (<em>Atman<\/em>) del sujeto con el <em>Brahman<\/em>o Absoluto, ya sea como sometimiento al <em>Tao<\/em>en tanto principio que regula interiormente la totalidad de lo real, o sea en la extinci\u00f3n (<em>nirvana<\/em>) de los agregados que componen la existencia mundana para lograr la liberaci\u00f3n. Todas estas formas de vivir y representarse la uni\u00f3n se orientan hacia una comprensi\u00f3n del t\u00e9rmino de la misma como una representaci\u00f3n no personal. Y es esa representaci\u00f3n del t\u00e9rmino la que <a href=\"http:\/\/www.trotta.es\/libros\/el-fenomeno-mistico\/9788481643152\/\">configura la uni\u00f3n como abismamiento, identificaci\u00f3n, fusi\u00f3n o disoluci\u00f3n en la realidad \u00faltima<\/a>(Mart\u00edn Velasco, 387-388). En este sentido no deja de tener gran inter\u00e9s la aproximaci\u00f3n psicoanal\u00edtica realizada por Sudhir Kakar sobre la figura de Ramakrisna (Cf. <em><a href=\"http:\/\/press.uchicago.edu\/ucp\/books\/book\/chicago\/A\/bo3625163.html\">The Analyst and the Mystic. Psychoanalytic Reflections on Religi\u00f3n and Mysticism,<\/a><\/em>The University Of Chicago Press, Chicago 1991)<\/p>\n<p>Pero, \u00bfes posible una Reflexi\u00f3n en el occidente cristiano sobre estas cuestiones? Es cierto que en la tradici\u00f3n occidental y, en general, en las religiones de ra\u00edz abrah\u00e1mica, ha predominado una representaci\u00f3n de Dios como ser personal con el que la uni\u00f3n se vivencia y describe preferentemente en clave de comuni\u00f3n, encuentro. Uni\u00f3n \u201ccon\u201d y no tanto uni\u00f3n \u201cen\u201d.\u00a0 M\u00e1s en particular, desde una conceptualizaci\u00f3n cristiana en la que Dios aparece como la fuente y origen de toda personalizaci\u00f3n, la relaci\u00f3n con \u00e9l llevar\u00e1 la marca de\u00a0 encuentro y comuni\u00f3n entre dos sujetos, la dualidad. M\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s ac\u00e1 de toda formulaci\u00f3n dogm\u00e1tica, el creyente cristiano experimenta a Dios como un T\u00fa, al que adem\u00e1s, se atreve a denominar Padre.<\/p>\n<p>Pero debemos remitirnos a otro ensayo que esperamos ver publicado pr\u00f3ximamente para responder a estas preguntas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Leandro Sequeiros<em>, colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n (Universidad P. Comillas).<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Leandro Sequeiros) En un art\u00edculo de Carlos Dom\u00ednguez en la Revista Proyecci\u00f3n (Facultad de Teolog\u00eda de Granada) se ofrece una reflexi\u00f3n sobre la dualidad y la no dualidad en la espiritualidad occidental. Gana terreno en el campo de la espiritualidad la concepci\u00f3n oriental de la no-dualidad, es decir, de una relaci\u00f3n con la realidad &#8230; <a title=\"Relativizar el dualismo y el no-dualismo en las tradiciones religiosas\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2939\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Relativizar el dualismo y el no-dualismo en las tradiciones religiosas\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2948,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[148,232,264,255],"class_list":["post-2939","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-espiritualidad","tag-experiencia","tag-fe","tag-teologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2939"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2939\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2951,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2939\/revisions\/2951"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2948"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}