{"id":2897,"date":"2018-03-21T07:00:29","date_gmt":"2018-03-21T06:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2897"},"modified":"2018-03-05T12:23:49","modified_gmt":"2018-03-05T11:23:49","slug":"hombres-maquinas-transhumanismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2897","title":{"rendered":"Hombres y m\u00e1quinas: futuro y l\u00edmites del transhumanismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Juan Pedro N\u00fa\u00f1ez Partido<\/u>) El presente art\u00edculo se\u00f1ala los problemas que a nivel psicol\u00f3gico se vislumbran en torno a lo que se conoce como transhumanismo o post humanismo. El futuro de los humanos ciborg con cerebros asistidos por dispositivos de Inteligencia Artificial (I.A.) podr\u00eda traer algunas consecuencias indeseables. Si atendemos a c\u00f3mo nos afecta la interacci\u00f3n con los dispositivos y aplicaciones que el mercado actual de I.A. pone a nuestra disposici\u00f3n, muchas de estas consecuencias parecen inevitables. Tambi\u00e9n se se\u00f1alan otros aspectos que nos preocupan y cuya evoluci\u00f3n es m\u00e1s incierta, as\u00ed como algunas de las consecuencias sociales previsibles.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vivimos en la antesala de un futuro de ciencia ficci\u00f3n. Los avances en inteligencia artificial (I.A.) son constantes y progresan a tal velocidad que contemplarlos genera v\u00e9rtigo. El concepto de singularidad anuncia un punto de inflexi\u00f3n sin marcha atr\u00e1s donde la evoluci\u00f3n de las m\u00e1quinas inteligentes estar\u00e1 controlada por ellas mismas, pues s\u00f3lo su capacidad de computaci\u00f3n tendr\u00e1 la potencia de c\u00e1lculo y la velocidad necesarias para dise\u00f1ar mejoras aprovechando la ingente cantidad de datos que procesar\u00e1n. Y lo har\u00e1n a un ritmo endiablado, alcanzando niveles dif\u00edciles de \u201cimaginar\u201d, entre otras razones, porque ya no ser\u00e1 \u201cnuestra imaginaci\u00f3n\u201d la encargada de su dise\u00f1o. Y el futuro al que los propios seres humanos nos enfrentaremos es lo que se conoce como transhumanismo o posthumanismo, donde gracias a la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, los avances m\u00e9dicos especialmente en neurolog\u00eda con la correspondiente incorporaci\u00f3n de sistemas artificiales que potencien y mejoren nuestra actividad cerebral, har\u00e1n de nosotros una \u201cnueva especie\u201d, una especie de \u201cs\u00faper hombres\u201d a la que algunas de las mentes m\u00e1s privilegiadas del planeta apenas le ponen l\u00edmites (Kurzweil, 1999, 2005).<\/p>\n<p>Nuestra intenci\u00f3n es centrarnos s\u00f3lo en lo que conocemos, pues algunos hechos son suficientemente significativos como para que les dediquemos cierta reflexi\u00f3n a los mismos. Lo que hoy sabemos de nosotros mismos podr\u00eda iluminarnos, en alguna medida, sobre ese futuro tan cargado ya de incertidumbres.<\/p>\n<h2><strong>El l\u00edmite de las m\u00e1quinas<\/strong><\/h2>\n<p>Ninguno de los conocimientos actuales en todas y cada una de las ramas del saber nos permiten una m\u00ednima explicaci\u00f3n o conocimiento fiable sobre la naturaleza f\u00edsica de la experiencia consciente y, por tanto, tampoco comprendemos suficientemente bien su relaci\u00f3n con la actividad neurol\u00f3gica del cerebro. Por supuesto, esto podr\u00eda cambiar en cualquier momento dando un giro radical a cualquiera de las afirmaciones que aqu\u00ed hagamos, pero a d\u00eda de hoy nuestro nivel de conocimiento al respecto es extremadamente precario. Por esta raz\u00f3n, asumir que en un tiempo razonable las m\u00e1quinas inteligentes tendr\u00e1n consciencia como nosotros es obvio que excede los l\u00edmites de los conocimientos cient\u00edficos actuales, por lo que entrar\u00eda en alguna medida en el terreno de la ficci\u00f3n. Otra cosa es la importancia que pueda tener la experiencia consciente como determinante de nuestra actividad ps\u00edquica. Si como defienden muchos \u00e9sta apenas tuviera relevancia (Chalmers, 1996; Crick, 1994; Dennett, 1991; Searle, 1992) entonces s\u00ed que ser\u00eda m\u00e1s que razonable suponer que las m\u00e1quinas acabar\u00e1n siendo muy parecidas a los seres humanos ya que las operaciones computacionales carentes de consciencia es el reino de la I.A. Sobre la importancia de la consciencia para explicar nuestro funcionamiento ps\u00edquico ya hemos escrito en el pasado y no queremos repetirnos ahora, pero conviene dejar claro que desde nuestro punto de vista la experiencia consciente no s\u00f3lo no es irrelevante, sino que es cualitativamente hablando el epicentro sobre el que se configura una parte muy importante de nuestra actividad ps\u00edquica y a trav\u00e9s de la cual se desarrollan procesos que de otra manera ser\u00edan inviables, especialmente aquellos que est\u00e1n directamente relacionados con eso que entendemos como \u201clibertad\u201d (N\u00fa\u00f1ez, 2012, 2013, 2014, 2015).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tampoco parece razonable que, a la industria, al mercado, a la sociedad, a usted, le interese una inteligencia artificial que fuera exactamente como un ser humano. Que lo parezca, seguro que s\u00ed, har\u00e1 que se venda mucho m\u00e1s, pero \u00bfqueremos androides que puedan enfadarse, dudar de lo que tienen que hacer, tener intereses propios, desobedecer, luchar por sus derechos, hacer huelgas, comportarse en modo y forma contrarios a los objetivos para los que fueron dise\u00f1ados y adquiridos? Si la respuesta es negativa, \u00e9sa ser\u00eda otra de las razones por las que vemos muy dif\u00edcil que la I.A. adquiera consciencia-libertad. Se puede elucubrar que tal vez \u00e9sta sea una consecuencia no deseada ni buscada del h\u00edper desarrollo de la inteligencia artificial, una vez \u00e9sta haya alcanzado independientemente complejos niveles de evoluci\u00f3n. Tal vez, pero es de nuevo un \u201ctal vez\u201d que nos resulta demasiado especulativo, pues que las m\u00e1quinas sin consciencia busquen y alcancen los conocimientos suficientes para dise\u00f1ar algo tan desconocido y extra\u00f1o para ellas como incomprensible para nosotros y que en modo alguno interesa que consigan, parece dif\u00edcil, al menos a medio plazo.<\/p>\n<h2><strong>Una oferta irresistible<\/strong><\/h2>\n<p>En cambio, s\u00ed estamos a las puertas de enfrentarnos a un mont\u00f3n de consecuencias, muchas de ellas negativas y claramente previsibles, en la otra l\u00ednea de avance del binomio inteligencia artificial-medicina que ya son una realidad. Consecuencias directamente relacionadas con la actividad consciente que, como hemos dicho, para nosotros es central a la hora de entender nuestro funcionamiento ps\u00edquico. Nos referimos al fen\u00f3meno ciborg, a las pr\u00f3tesis computacionales de alto nivel y de todo tipo que pueden acoplarse e interaccionar directamente con nuestro tejido neuronal. Hoy en d\u00eda, gracias a ese tipo de pr\u00f3tesis hay personas ciegas que han recuperado la vista, o personas sordas que pueden o\u00edr. Se pueden insertar en nuestro cerebro dispositivos que act\u00faen de forma espec\u00edfica y cuando sea necesario sobre determinados centros neuronales para corregir los desequilibrios neuroqu\u00edmicos responsables de cierta sintomatolog\u00eda. Hay dispositivos que permiten a sus usuarios controlar cerebralmente las pr\u00f3tesis motoras que se les han instalado para sustituir los miembros de los que carec\u00edan (manos, brazos, piernas) y que incluso les proporcionan sensaciones propioceptivas\u2026<\/p>\n<p>Todo ello es maravilloso, como maravilloso es internet y lo que ha facilitado nuestras vidas, con todo lo que nos proporciona y lo que la nube supone para nuestro trabajo, ocio, relaciones personales y desempe\u00f1os cotidianos de todo tipo. E igual de maravilloso es el desarrollo de la realidad virtual que nos permite tener sensaciones conscientes de ilimitadas experiencias sin salir de casa. Como maravillosas son todas las aplicaciones de I.A. que identifican el lenguaje hablado y escrito en cualquier lengua y lo traducen, transcriben y leen con un grado de \u201ccomprensi\u00f3n\u201d y precisi\u00f3n casi perfectos. O las distintas aplicaciones que reconocen rostros, lugares, edificios, estados emocionales, s\u00edntomas cl\u00ednicos, patrones estad\u00edsticos complejos tanto de la actividad de los mercados como de fen\u00f3menos climatol\u00f3gicos\u2026, que razonan, deducen y toman decisiones al nivel de un experto en su campo. Todo esto ya es real y las mejoras son casi diarias.<\/p>\n<p>Cada uno de estos avances han entrado en nuestras vidas invadi\u00e9ndolo todo y han sido recibidos como grandes \u00e9xitos y logros a los que dif\u00edcilmente nos hemos podido resistir, por eso, del mismo modo hemos de asumir que entrar\u00e1n y formar\u00e1n parte de nuestro cerebro las versiones \u201cneurales\u201d de las aplicaciones que est\u00e1n por venir y que acabaremos dependiendo de ellas como nunca antes hemos dependido de ning\u00fan otro ap\u00f3sito o herramienta externa.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los seres humanos que no utiliza un tel\u00e9fono m\u00f3vil es porque no tiene acceso al mismo. El resto de la humanidad ya no discute su uso sino el cu\u00e1ndo considerarlo excesivo y cu\u00e1nto gastarse en el siguiente modelo, algo que va cambiando a medida que su uso se dispara y se extiende, normalizando paulatinamente lo que poco tiempo antes hubiera parecido exagerado. Imag\u00ednese tener acceso a todas las aplicaciones de la nube de forma permanente y universal (o a algunas de ellas, las que m\u00e1s le guste y pueda pagarse llegado el caso) a trav\u00e9s de un peque\u00f1o chip personalizado, a modo de tarjeta sim, insertado en su cerebro\u2026 Tener acceso ilimitado a bases de datos, conocimientos espec\u00edficos de cualquier \u00e1rea del saber, conexi\u00f3n directa con software que pudiera resolver cualquier problema en cualquier \u00e1mbito en tiempo real\u2026<\/p>\n<p>Porque de eso se trata, de ser s\u00faper hombres o s\u00faper mujeres capaces de sobrepasar los l\u00edmites del dise\u00f1o gen\u00e9tico y del ritmo que marca la evoluci\u00f3n de forma natural, o por lo menos eso es lo que nos venden. Nos acercar\u00edamos sin lugar a dudas a nuestro yo ideal, al menos al yo ideal que de nosotros mismos tenemos ahora, desconozco a lo que aspirar\u00e1n los \u201cs\u00faper hombres\u201d del futuro. Pero est\u00e1 claro que en alguna medida ser\u00edamos m\u00e1s sabios y poderosos, pudiendo hacer m\u00e1s cosas y con mayor eficacia que ahora, con capacidad para mantener un contacto social permanente a capricho, pudiendo encontrar altos niveles de satisfacci\u00f3n a trav\u00e9s de una alta estimulaci\u00f3n en cualquier faceta o \u00e1rea de la vida, pudiendo tener m\u00e1s experiencias y m\u00e1s intensas, as\u00ed como reducir much\u00edsimo los niveles de sufrimiento tanto f\u00edsico como psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El problema es que tal vez estemos pasando algunas cosas por alto\u2026, cosas que ya sabemos de nosotros mismos y que ser\u00edan los \u201cefectos secundarios\u201d de esta \u201cevoluci\u00f3n\u201d, pero que no aparecen en la \u201cletra peque\u00f1a\u201d porque el contrato a\u00fan no ha sido escrito, y cuando lo tengamos delante daremos al bot\u00f3n de \u201caceptar\u201d sin leerlo, tal y como ya hacemos, porque si queremos tener las mismas habilidades que el resto no nos quedar\u00e1 otra.<\/p>\n<h2><strong>S\u00faper hombres con pies de barro<\/strong><\/h2>\n<p>Otro problema es la disparidad entre la imagen ideal de lo que creeremos ser y que ya nos venden, y lo que de verdad seamos. A d\u00eda de hoy, en la sociedad occidental, ya somos muchos los que tenemos problemas para identificar lo que verdaderamente somos, para aceptar nuestras limitaciones y relacionarnos de forma madura y equilibrada con lo que nos gustar\u00eda ser, con las im\u00e1genes de un yo ideal muy determinado por patrones culturales. Aceptar la imagen que nos devuelve el espejo cuando no nos gusta es complicado y un buen maquillaje una soluci\u00f3n fant\u00e1stica para acercarnos a lo que verdaderamente nos gustar\u00eda. Ser el campe\u00f3n del mundo en una especialidad deportiva es un sue\u00f1o que se hace m\u00e1s asequible si mejoras tu rendimiento con alg\u00fan tipo de sustancia. Ser una estrella de la canci\u00f3n si no tienes voz es posible si utilizas un procesador que convierte tu graznido en un c\u00e1ntico celestial. Pero \u00bfes nuestro verdadero rostro el que vemos s\u00faper maquillado, es de verdad el mejor deportista el que se ha dopado, es real que tengas una hermosa voz cuando ha sido sintetizada por un dispositivo? A d\u00eda de hoy, supongo que la mayor\u00eda de nosotros todav\u00eda responderemos de forma negativa a todas estas cuestiones, as\u00ed pues, por una sencilla regla de tres, no es cierto que vayamos a convertirnos en s\u00faper hombres o s\u00faper mujeres cuando hagamos un mont\u00f3n de cosas gracias a los dispositivos artificiales que incorporemos a nuestro cerebro u otras partes del cuerpo.<\/p>\n<p>No seremos s\u00faper hombres ni s\u00faper mujeres, seremos personas igual de limitadas que ahora, s\u00f3lo que estaremos s\u00faper asistidos por pr\u00f3tesis y herramientas artificiales. Y tal vez seamos incluso m\u00e1s limitados porque es innegable que lo que no ejercitamos se atrofia o ni siquiera se desarrolla, perdiendo as\u00ed habilidades y destrezas que de otro modo tendr\u00edamos a pleno rendimiento. A m\u00ed ahora me costar\u00eda hacer bien una ra\u00edz cuadrada cuando de chaval las hac\u00eda a gran velocidad y sin problemas, pero son demasiados a\u00f1os ya haci\u00e9ndolas con calculadora\u2026Y no nos vale el argumento de que desarrollaremos nuevas destrezas porque apretar los botones de una calculadora no aumenta nuestra capacidad de c\u00e1lculo, ni supone una gran mejora intelectual. Es cierto que durante siglos las m\u00e1quinas, incluidos los primeros dispositivos de I.A., han sustituido al hombre en las tareas m\u00e1s pesadas y rutinarias que le robaban tiempo y energ\u00eda, liber\u00e1ndolo para tareas superiores que requer\u00edan la exclusiva complejidad y potencia de su cerebro. Pero el verdadero cambio que est\u00e1 trayendo el vertiginoso avance de la I.A. es precisamente la progresiva alteraci\u00f3n de dicho principio. Cada vez las m\u00e1quinas inteligentes asumen la realizaci\u00f3n de tareas m\u00e1s complejas y sofisticadas, relegando nuestra actividad a meras acciones mec\u00e1nicas y rutinarias de puesta en marcha y parada de determinados procesos y de cierta supervisi\u00f3n y valoraci\u00f3n de los resultados, algo que de hecho cada vez nos compete menos. No se nos pueden vender simult\u00e1neamente que la I.A. llegar\u00e1 a igualarnos y\/o superarnos, y que aun as\u00ed nosotros seguiremos estando \u201cpor encima\u201d. La I.A. no avanza para hacernos mejores, avanza para mejorar ella misma, abaratar costes a la industria y para satisfacernos como consumidores de servicios.<\/p>\n<h2><strong>Adictos de por vida<\/strong><\/h2>\n<p>Con lo dicho hasta ahora ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil comprender la envergadura del problema de dependencia profunda y a distintos niveles que desarrollaremos en torno a estos avances. Estos futuros dispositivos ser\u00e1n irresistibles manjares de versatilidad y potencia para cualquiera que los pruebe y, en consecuencia, adictivos a m\u00e1s no poder. A modo de ejemplo, si ahora no veo bien la televisi\u00f3n y me pongo las gafas de lejos disfruto de una visi\u00f3n n\u00edtida y clara, pero si me las quito una hora despu\u00e9s ya no veo lo poco que ve\u00eda bien antes de pon\u00e9rmelas. Multipliquemos este efecto por\u2026 \u00bfun mill\u00f3n? As\u00ed ser\u00e1 como nos sentiremos, as\u00ed ser\u00e1 c\u00f3mo seremos tras el uso continuado de los ap\u00f3sitos neurales que la I.A. traiga a nuestras vidas.<\/p>\n<p>Como ya hemos se\u00f1alado, sin esos dispositivos perderemos estatus social e identidad personal porque seremos incapaces de hacer casi nada y los necesitaremos para llegar a la altura de los dem\u00e1s. Viviremos con angustia no disponer de los m\u00ednimos avances de los que el resto disfruta y con la atrofia de muchas de nuestras funciones mentales, un posible fallo de dichos dispositivos traer\u00e1 un grado de disfunci\u00f3n tal que dif\u00edcilmente podremos reconocernos, la diferencia entre lo que \u201cseamos\u201d y podamos hacer con o sin ellos ser\u00e1 como pasar de golpe a un estado pseudo zombi. Ser\u00e1 el tr\u00e1gico \u201cser o no ser\u201d de Shakespeare, pero llevado a una dimensi\u00f3n muy distinta de a la que originalmente se refer\u00eda el autor ingl\u00e9s. Creo que son f\u00e1ciles de imaginar los niveles de dependencia y adicci\u00f3n a los que podr\u00edamos llegar. Pagaremos lo que haga falta para ser lo que creamos ser y lo que nos gustar\u00eda llegar a ser antes que enfrentarnos al oscuro pozo de la angustia del no ser y a un traum\u00e1tico sentimiento de incompetencia.<\/p>\n<h2><strong>Toxicidad funcional<\/strong><\/h2>\n<p>Por ahora no vamos a inquietarnos por posibles \u201cvirus inform\u00e1ticos\u201d en nuestro cerebro, o por el acceso externo a datos \u00edntimos (pensamientos, recuerdos, deseos\u2026) o por la publicidad, cookies etc. Esperemos que la legislaci\u00f3n nos porteja y sigamos s\u00f3lo valorando lo que de nosotros sabemos. Nos sigue quedando una cuesti\u00f3n en el aire de calado tan incierto como inquietante, la posible toxicidad funcional que estos dispositivos puedan suponer en el entramado de actividad arm\u00f3nica y global que en gran medida es nuestra mente.<\/p>\n<p>Como ya dijimos al inicio, poco sabemos a d\u00eda de hoy de la naturaleza de nuestra actividad consciente y por tanto es dif\u00edcil saber c\u00f3mo se podr\u00eda ver afectada por una invasi\u00f3n de datos y actividad creada y sostenida por dispositivos artificiales que interaccionar\u00e1n de forma masiva y directa con diferentes centros neurales. Pero s\u00ed sabemos que, precisamente, la actividad consciente parece ser sostenida y creada por la acci\u00f3n conjunta y coordinada de muchos de estos centros, seg\u00fan los objetivos y tareas requeridas en cada caso. La suma de ambos factores, el nivel de ignorancia que a d\u00eda de hoy tenemos respecto a nuestra actividad consciente y la complejidad y armon\u00eda requerida para ponerla en marcha, sugiere que no parece que vaya a ser f\u00e1cil prever los efectos secundarios que sobre dicha actividad cerebral vaya a tener el uso a largo plazo de distintos ap\u00f3sitos cerebrales.<\/p>\n<p>Atendiendo una vez m\u00e1s a lo que sabemos de situaciones similares, aunque sean cualitativa y cuantitativamente mucho m\u00e1s precarias, vamos a ir se\u00f1alando algunos de esos posibles efectos secundarios relacionados con posibles disfunciones de nuestra actividad ps\u00edquica.<\/p>\n<p>Sabemos desde hace tiempo que la sobrecarga de estimulaci\u00f3n sensorial y cognitiva genera estr\u00e9s, cansancio, problemas de atenci\u00f3n, concentraci\u00f3n y alteraciones del sue\u00f1o, de la conducta y emocionales (Goldberger, 1993; Hatayama, Takayama &amp; Komatsu, 1970; Lipowski, 1974)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Pues bien, en el futuro ciborg estaremos expuestos como ahora a los est\u00edmulos externos de la realidad de nuestro entorno y a los que internamente genere nuestra mente (pensamientos, recuerdos&#8230;) pero tambi\u00e9n a los que la red y las distintas aplicaciones cerebrales pondr\u00e1n 24h al d\u00eda y 365 d\u00edas al a\u00f1o a nuestra disposici\u00f3n, alterando probablemente las entradas e interacciones de los primeros. Sin lugar a dudas, inquieta pensar el coste que para la salud mental pudiera tener soportar tal cantidad de informaci\u00f3n en una constante e impredecible interacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado, el cerebro est\u00e1 dise\u00f1ado para relacionarse con la realidad externa, pero en el futuro tendremos acceso ilimitado a una estimulaci\u00f3n artificial interna de experiencias virtuales que podr\u00eda superar con creces la primera. Muchos ni\u00f1os ya prefieren jugar al futbol con sus consolas que en la realidad. La mayor\u00eda de las personas no miran su entorno cuando viajan en el metro o en el autob\u00fas, est\u00e1n centrados en sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles. Es f\u00e1cil prever que buscaremos con ah\u00ednco experiencias virtuales positivas, huyendo de las realidades mon\u00f3tonas y negativas que nos rodeen. \u00bfQu\u00e9 vida querremos vivir, d\u00f3nde encontraremos m\u00e1s f\u00e1cilmente el placer, la distracci\u00f3n, las satisfacciones anheladas&#8230;, en la \u00e1rida y limitada realidad f\u00edsica o en \u201ca la carta\u201d e ilimitada realidad virtual? \u00bfDurante cu\u00e1nto tiempo podr\u00e1 un cerebro as\u00ed de bombardeado diferenciar la realidad externa de la virtual?<\/p>\n<p>As\u00ed pues, no parece que la humanidad vaya a ser m\u00e1s feliz, ni sea tan f\u00e1cil concebirla como mejor, m\u00e1s desarrollada ni mucho menos formada por s\u00faper personas. Del mismo modo que los desinfectantes y los antibi\u00f3ticos vinieron para salvarnos la vida y ahora sabemos que su uso en exceso merma la capacidad de nuestro sistema inmunol\u00f3gico \u00bfqu\u00e9 efecto tendr\u00e1 en nuestra delicada y sofisticada actividad consciente toda esta asistencia e interferencia artificial? \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de una actividad consciente inundada de datos de bases artificiales y de realidad virtual, que no resolver\u00e1 activamente casi nada, que apenas gestionar\u00e1 la individualidad, sin identidad personal clara, que depender\u00e1 angustiosamente de ap\u00f3sitos y asistentes virtuales, que no vivir\u00e1 determinadas experiencias y apenas afrontar\u00e1 sufrimiento alguno\u2026? \u00bfHasta qu\u00e9 punto la persona oculta tras el s\u00faper ciborg ser\u00e1 m\u00e1s sabia y m\u00e1s libre que el <em>homo vulgaris<\/em> actual?<\/p>\n<h2><strong>La sociedad de los ciborgs <\/strong><\/h2>\n<p>Y aunque no es nuestro campo, creemos conveniente se\u00f1alar alguno de los retos sociales que traer\u00e1n estos cambios y que tambi\u00e9n ya se vislumbran.<\/p>\n<p>Claramente las relaciones personales virtuales aumentar\u00e1n frente a los contactos cara a cara, incluso la interacci\u00f3n con sistemas artificiales de tipo androide ajustados a nuestros gustos y necesidades ocupar\u00e1n una gran relevancia, lo que mermar\u00e1 nuestro desarrollo social como individuos al reducirse nuestras relaciones a los contactos a \u201ccapricho\u201d. Ahora una parte importante de nuestra batalla vital consiste en enfrentar la soledad, la incorporaci\u00f3n, la ruptura y la permanencia en los grupos sociales en los que nos toca vivir. En el futuro no tendremos que afrontar el aburrimiento, ni la soledad, ni la dificultad de la gesti\u00f3n de los conflictos en persona y ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil eludir la propia responsabilidad gracias a la distancia o el anonimato, y el coste de la p\u00e9rdida ser\u00e1 menor gracias al acceso instant\u00e1neo a otros grupos y personas a nivel mundial.<\/p>\n<p>Disminuir\u00e1 dr\u00e1sticamente la variabilidad social, si ya es dif\u00edcil ser original y distinto en un grupo de diez, parece improbable que nadie se aventure a intentar serlo frente los \u201cgrupos humanos\u201d de millones de personas hiper conectadas, cuando adem\u00e1s podremos asumir distintas personalidades entre las ya estandarizadas en la aplicaci\u00f3n correspondiente.<\/p>\n<p>El progreso estar\u00e1 m\u00e1s determinado que nunca por las modas y no por las verdaderas necesidades de una humanidad cada vez m\u00e1s perdida y angustiada en no quedarse al margen de las utilidades de las que disfrute el resto.<\/p>\n<p>Nos enfrentaremos a una dr\u00e1stica revisi\u00f3n de nuestro sistema de valores \u00bfser\u00e1 infiel el c\u00f3nyuge que mantenga relaciones sexuales en un espacio virtual con otro ciborg? \u00bfQu\u00e9 maldad real hay en la crueldad desarrollada en un mundo virtual o ejercida sobre seres artificiales (androides)? Y la adem\u00e1s responsabilidad jur\u00eddica de los individuos habr\u00e1 de ser revisada tambi\u00e9n por la dif\u00edcil diferenciaci\u00f3n entre lo que podr\u00eda ser un fallo de las aplicaciones neurales, o un acto \u201cdeliberado\u201d en sentido cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Las diferencias entre las clases sociales se volver\u00e1n dram\u00e1ticas ya que podr\u00edan acarrear f\u00e1cilmente diferencias insalvables en niveles funcionales y ejecutivos de todo tipo.<\/p>\n<p>Aquellas corporaciones que controlen los sistemas m\u00e1s vendidos en el mercado tendr\u00e1n un poder dif\u00edcilmente controlable por gobiernos y sociedades dependientes de ellos.<\/p>\n<p>Dejaremos de ser creadores de conocimiento, al menos los individuos de a pie, la sabidur\u00eda estar\u00e1 en manos del sistema \u00bfqui\u00e9n se atrever\u00e1 a contradecir las conclusiones extra\u00eddas de los sistemas que trabajen con Big Data?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><strong><u>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/u><\/strong><\/h5>\n<h5>Chalmers, D. (1996). <em>The conscious mind: In search of a fundamental theory<\/em>. New York, NY US: Oxford University Press.<\/h5>\n<h5>Crick, F. (1994). <em>The Astonishing Hypothesis: The Scientific Search for the Soul<\/em>. New York, NY US: Scribner.<\/h5>\n<h5>Crick, F., &amp; Koch, C. (1990). Towards a neurobiological theory of consciousness. In <em>Seminars in the Neurosciences<\/em> (Vol. 2, pp. 263-275). Saunders Scientific Publications.<\/h5>\n<h5>Dennett, D. C., &amp; Weiner, P. (1991).\u00a0<em>Consciousness explained<\/em>. New York, NY, US: Little, Brown and Co.<\/h5>\n<h5>Goldberger, L. (1993). Sensory deprivation and overload. In L. Goldberger, S. Breznitz, L. Goldberger, S. Breznitz (Eds.). <em>Handbook of stress: Theoretical and clinical aspects<\/em>, 2nd ed (pp. 333-341). New York, NY, US: Free Press.<\/h5>\n<h5>Hatayama, T., Takayama, T., &amp; Komatsu, H. (1970). Studies on sensory overload: I. Part 2. Effect of sensory overload and sensory deprivation upon physiological functions: Results of polygraphic records. <em>Tohoku Psychologica Folia<\/em>, 23(3-4), 73-83.<\/h5>\n<h5>Kurzweil, R. (2000). <em>The age of spiritual machines: When computers exceed human intelligence<\/em>. Baltimore, MD, US: Penguin Books.<\/h5>\n<h5>Kurzweil, R. (2005). <em>The singularity is near: When humans transcend biology<\/em>. Baltimore, MD, US: Penguin Books.<\/h5>\n<h5>Lipowski, Z. J. (1974). Sensory overloads, information overloads and behavior. <em>Psychotherapy And Psychosomatics<\/em>, 23 (1-6), 264-270.<\/h5>\n<h5>N\u00fa\u00f1ez, J.P. (2013). La consciencia: de misterio a objetivo cient\u00edfico muy preciado. Revisi\u00f3n de diversas concepciones sobre la mente humana. <em>Tendencias 21. Tendencias de las religiones. Revista electr\u00f3nica de ciencia, tecnolog\u00eda, sociedad y cultura<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/La-consciencia-de-misterio-a-objetivo-cientifico-muy-preciado_a14761.html\">http:\/\/www.tendencias21.net\/La-consciencia-de-misterio-a-objetivo-cientifico-muy-preciado_a14761.html<\/a><\/h5>\n<h5>N\u00fa\u00f1ez, J.P. (2014). M\u00e1s que monos y m\u00e1quinas. <em>Pensamiento: Revista de Investigaci\u00f3n e Informaci\u00f3n filos\u00f3fica<\/em> (6), 839-854.<\/h5>\n<h5>N\u00fa\u00f1ez, J.P. (2015). Libertad o determinismo neurol\u00f3gico. <em>Cuenta y Raz\u00f3n<\/em> (2\u00aa Etapa, n\u00ba 34), 51\u201358. ISSN: 1889-1489. Versi\u00f3n electr\u00f3nica (2017) en: <a href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/2017\/09\/06\/libertad-fenomenologica-fundamentos-neurologicos\/\">https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/2017\/09\/06\/libertad-fenomenologica-fundamentos-neurologicos\/<\/a><\/h5>\n<h5>Searle, J. R. (1992). <em>The rediscovery of the mind<\/em>. Cambridge, MA, US: MIT Press.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> De hecho, es una forma de tortura y por ello conlleva serias dificultades \u00e9ticas para su investigaci\u00f3n en la actualidad.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Juan Pedro N\u00fa\u00f1ez Partido<\/strong><em><strong>, Doctor en Filosof\u00eda y Letras, profesor de la Universidad Pontificia Comillas y colaborador de FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Juan Pedro N\u00fa\u00f1ez Partido) El presente art\u00edculo se\u00f1ala los problemas que a nivel psicol\u00f3gico se vislumbran en torno a lo que se conoce como transhumanismo o post humanismo. El futuro de los humanos ciborg con cerebros asistidos por dispositivos de Inteligencia Artificial (I.A.) podr\u00eda traer algunas consecuencias indeseables. Si atendemos a c\u00f3mo nos afecta &#8230; <a title=\"Hombres y m\u00e1quinas: futuro y l\u00edmites del transhumanismo\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2897\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Hombres y m\u00e1quinas: futuro y l\u00edmites del transhumanismo\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2906,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[86,317,80,314,250],"class_list":["post-2897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-conciencia","tag-cyborg","tag-libertad","tag-posthumanismo","tag-transhumanismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2897"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2897\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2900,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2897\/revisions\/2900"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2906"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}