{"id":2743,"date":"2018-02-14T07:00:13","date_gmt":"2018-02-14T06:00:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2743"},"modified":"2018-02-12T11:10:09","modified_gmt":"2018-02-12T10:10:09","slug":"espiritualidad-oriental-fisica-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2743","title":{"rendered":"Espiritualidad oriental y f\u00edsica moderna: ejemplo de di\u00e1logo entre ciencia y religi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Pablo Sanz Bay\u00f3n<\/u>) La presente reflexi\u00f3n tiene como objeto aproximarse al di\u00e1logo entre religi\u00f3n y ciencia sobre la base de algunas semejanzas de naturaleza filos\u00f3fica existentes entre la espiritualidad oriental (principalmente el budismo) y los hallazgos de la f\u00edsica te\u00f3rica contempor\u00e1nea (principalmente la f\u00edsica cu\u00e1ntica). El fin que se propone esta reflexi\u00f3n es mostrar que el di\u00e1logo entre ciencia y religi\u00f3n es posible y fruct\u00edfero, lo cual debe motivar mayores esfuerzos para explorar otras aproximaciones desde religiones y espiritualidades occidentales.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un ejemplo de que es posible construir un di\u00e1logo entre ciencia y religi\u00f3n lo tenemos en la aproximaci\u00f3n de las espiritualidades orientales y la f\u00edsica te\u00f3rica moderna. Un di\u00e1logo que es posible a pesar de que el lenguaje de la literatura de algunas tradiciones religiosas orientales no opera a veces conforme al principio de no contradicci\u00f3n de la l\u00f3gica cl\u00e1sica, base del razonamiento cient\u00edfico, dificultando por ende considerablemente su comprensi\u00f3n a la luz de una mentalidad filos\u00f3fica occidental<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que el principio l\u00f3gico de no contradicci\u00f3n impera en el pensamiento occidental pero no necesariamente en el oriental<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Adicionalmente, en el pensamiento moderno occidental se asocia la categor\u00eda de verdad con aquello emp\u00edricamente demostrable y que se puede fechar, percibir, medir y verificar. Los hechos que no se pueden medir y situar en el espacio-tiempo se abandonan a un mundo legendario, mitol\u00f3gico o imaginario.<\/p>\n<p>Por contraste, en el pensamiento budista e hinduista no operan estos razonamientos l\u00f3gicos de orden cl\u00e1sico. El nivel hist\u00f3rico y el ontol\u00f3gico se confunden, existiendo entre ambos niveles una frontera porosa, como se demuestra en el rechazo a cualquier clase de cronolog\u00eda oficial en sendas tradiciones orientales. La concepci\u00f3n del tiempo en estas tradiciones no es lineal sino c\u00edclica o circular, de ah\u00ed que la historia sea concebida de manera tan diferente respecto de la visi\u00f3n cronol\u00f3gica, determinista y lineal de Occidente, ya sea en clave de la teolog\u00eda b\u00edblica como desde la cosmolog\u00eda m\u00e1s acreditada, como se observa en la temporalidad rectil\u00ednea de la teor\u00eda del Big Bang.<\/p>\n<p>De hecho, algunos autores observan una estrecha relaci\u00f3n entre la f\u00edsica cu\u00e1ntica y el misticismo oriental en principios como el vac\u00edo, la indivisibilidad o la interconexi\u00f3n de todas las realidades. En <em>Tibetan Buddhism and Modern Physic<\/em> el cient\u00edfico Vic Mansfield describe c\u00f3mo el principio del vac\u00edo o <em>sunyata<\/em> (lo carente de realidad, sin identidad, lo deshabitado), n\u00facleo filos\u00f3fico del budismo tibetano, est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con la no-localidad cu\u00e1ntica y otras caracter\u00edsticas fundacionales de la mec\u00e1nica de la f\u00edsica subat\u00f3mica<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Antes de Mansfield, otros f\u00edsicos exploraron la conexi\u00f3n entre la f\u00edsica moderna y las filosof\u00edas orientales. El primero en hacerlo fue el norteamericano de origen austr\u00edaco Fritjof Capra, que en 1975 public\u00f3 <em>El Tao de la F\u00edsica<\/em> en el que se tratan las correspondencias entre las teor\u00edas de la f\u00edsica cu\u00e1ntica y las tradiciones m\u00edsticas como el hinduismo, el budismo o el tao\u00edsmo. En esta obra, Capra demostr\u00f3 que la visi\u00f3n que poseen f\u00edsicos y m\u00edsticos orientales presenta ciertos paralelismos, y que la religi\u00f3n y la ciencia pueden acercarse<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Con todo, uno de los puntos de fricci\u00f3n entre la ciencia moderna y el budismo se encuentra en el significado de causalidad y sus implicaciones \u00e9ticas. En f\u00edsica, la causalidad se limita a describir la relaci\u00f3n entre causas y efectos. Por el contrario, en el budismo la causalidad ha tenido siempre un significado espiritual, esto es, dotada de sentido. Los actos de cada sujeto tienen efectos y estos efectos volver\u00e1n siempre al sujeto por la interdependencia entre \u00e9ste y la totalidad del cosmos, tal y como enuncia la \u201cley de la retribuci\u00f3n moral de las acciones\u201d o ley del <em>karma. <\/em>As\u00ed, seg\u00fan expone Saddhatissa, la doctrina budista del <em>kamma\/vipaka<\/em>, establece la interdependencia de causa y efecto, no como un fatalismo ni como una doctrina de la predeterminaci\u00f3n, sino en el sentido de que el pasado y el presente influyen sobre el futuro: \u201cEstamos condicionados por todo lo que hemos sido, por todo lo dicho, pensado o hecho en innumerables vidas anteriores; sin embargo, en el momento presente estamos, consciente o inconscientemente determinando el futuro<em>\u201d<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Esta interdependencia entre espacio y tiempo, adem\u00e1s de reflejarse en la concepci\u00f3n budista del vac\u00edo, se encuadra tambi\u00e9n en la idea del Universo como una totalidad indivisible. Dicha interdependencia, particularmente entre el observador y lo observado, constituye un eje central de la teor\u00eda de la relatividad y de la f\u00edsica cu\u00e1ntica, como postula el principio de indeterminaci\u00f3n o incertidumbre de Heisenberg, por el cual la observaci\u00f3n altera el fen\u00f3meno observado. De acuerdo a este principio f\u00edsico no es posible localizar la posici\u00f3n de una part\u00edcula subat\u00f3mica mientras no estemos dispuestos a aceptar la incertidumbre en relaci\u00f3n con su movimiento, no habiendo medio de precisar el movimiento exacto de una part\u00edcula mientras no se acepte la incertidumbre absoluta respecto a su posici\u00f3n determinada, dada la imposibilidad de calcular ambos datos con exactitud al mismo tiempo.<\/p>\n<p>A este respecto, el gran divulgador de la ciencia Isaac Asimov afirma que: \u201cEl principio de incertidumbre afect\u00f3 profundamente al pensamiento de los f\u00edsicos y fil\u00f3sofos. Ejerci\u00f3 una influencia directa sobre la cuesti\u00f3n filos\u00f3fica de causalidad (es decir, la relaci\u00f3n causa-efecto). Pero sus implicaciones para la ciencia no son las que se suponen por lo com\u00fan. Se lee a menudo que el principio de incertidumbre anula toda certeza acerca de la naturaleza y muestra que, al fin y al cabo, la ciencia no sabe ni sabr\u00e1 nunca hacia d\u00f3nde se dirige, que el conocimiento cient\u00edfico est\u00e1 a merced de los caprichos imprevisibles de un Universo donde el efecto no sigue necesariamente a la causa. Tanto si esta interpretaci\u00f3n es v\u00e1lida desde el \u00e1ngulo visual filos\u00f3fico como si no, el principio de incertidumbre no ha conmovido la actitud del cient\u00edfico ante la investigaci\u00f3n (\u2026). Ciertamente, en muchas observaciones cient\u00edficas, la incertidumbre es tan insignificante comparada con la escala correspondiente de medidas, que se la puede descartar para todos los prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos (\u2026). El principio de incertidumbre significa que el Universo es m\u00e1s complejo de lo que se supon\u00eda, pero no irracional\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>Desde la dimensi\u00f3n espiritual y moral del budismo, dicha interdependencia entre el observador y lo observado parte de un conocimiento que combina abstracci\u00f3n, razonamiento y experiencia con el fin de evitar el conflicto interior, la divisi\u00f3n y el sufrimiento personal. As\u00ed lo expone mediante lenguaje parab\u00f3lico Dogen Zenji: \u201cSi salimos en barco a alta mar y oteamos desde un punto en que no se vea tierra, se percibe el horizonte redondo. Sin embargo, sabemos que no es as\u00ed, ni es redondo ni es cuadrado el espacio del mar. Sus caracter\u00edsticas no se reducen a estos dos adjetivos. El mar, visto desde dentro por los peces, parecer\u00eda un gran palacio y visto desde arriba por los seres celestes, parecer\u00eda una joya. Pero a los ojos del vig\u00eda es tan s\u00f3lo un inmenso c\u00edrculo. Lo mismo ocurre con todo. Tienen todas las cosas muchos aspectos, pero s\u00f3lo los comprendemos en la medida en que nos hemos entrenado para percibirlos. Para conocer el aire familiar de todas las cosas no hay que quedarse como en el ejemplo anterior del mar, tan s\u00f3lo en su redondez o cuadratura. Y esto vale no s\u00f3lo para lo que est\u00e1 lejos sino para lo que tenemos a mano. Esto puede decirse hasta de una gota de agua\u201d. Este c\u00e9lebre pensador budista japon\u00e9s del siglo XIII no se entretiene en disquisiciones teor\u00e9ticas acerca de lo inefable, sino que prefiere ofrecer una soluci\u00f3n pr\u00e1ctica para el sufrimiento humano, que nace de su propia comprensi\u00f3n de la naturaleza de la realidad y de la experiencia de la iluminaci\u00f3n. Dogen, y por extrapolaci\u00f3n el budismo en general, en paralelo a las teor\u00edas de la relatividad y de la f\u00edsica cu\u00e1ntica, considera la situaci\u00f3n del observador mismo como parte inseparable de la realidad f\u00edsica<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la teor\u00eda de la relatividad, no hay en el exterior algo absoluto como el tiempo, el espacio o la energ\u00eda que sean independientes del observador<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. La f\u00edsica cu\u00e1ntica llega a\u00fan m\u00e1s lejos y plantea que nada es siquiera independiente del hecho mismo de la observaci\u00f3n. La observaci\u00f3n es la que crea el fen\u00f3meno y este mismo no existe en s\u00ed sin el hecho de su observaci\u00f3n. Ambos planteamientos -espiritualidad budista y f\u00edsica moderna- parecen converger en el sentido de que no aceptan una visi\u00f3n del mundo como un lugar lleno de realidades absolutas, es decir, de observadores privilegiados. Cada observador mide unos valores y propiedades de la realidad, que son distintos de los que mide otro observador. S\u00f3lo hay una realidad y por tanto una verdad, pero m\u00faltiples puntos de observaci\u00f3n y en consecuencia m\u00faltiples vivencias o experiencias de esa misma verdad.<\/p>\n<p>La paradoja de esta convergencia entre la espiritualidad de Oriente y la ciencia moderna, constituida y desarrollada \u00e9sta \u00faltima mayormente desde Occidente, deber\u00eda operar como un acicate que impulse el desarrollo de un di\u00e1logo fruct\u00edfero entre la cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica y la cosmovisi\u00f3n religiosa tradicional de Occidente, que es todav\u00eda cristiana. En esta tarea ha de tenerse en cuenta que precisamente la ciencia moderna se forja hist\u00f3ricamente en Europa, es decir, en el \u00e1mbito cultural judeocristiano, siendo en cierta medida la tecnociencia moderna uno de sus epifen\u00f3menos<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>Al igual que sucede con las espiritualidades orientales, con m\u00e1s raz\u00f3n la religi\u00f3n tradicional de Occidente, que es la cristiana, puede formular o reformular una espiritualidad trascendente debido a las analog\u00edas que tambi\u00e9n podr\u00eda presentar su teolog\u00eda con los avances y descubrimientos de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Es por ello necesario abogar por una campo interdisciplinario y transdisciplinario que impulse este ambicioso di\u00e1logo, examinando transversalmente la interrelaci\u00f3n cada vez m\u00e1s estrecha de los objetos de las filosof\u00edas contempor\u00e1neas de la ciencia y de la religi\u00f3n, la teolog\u00eda y la f\u00edsica, la psicolog\u00eda y la sociolog\u00eda de la religi\u00f3n etc.<\/p>\n<p>Con este entendimiento rec\u00edproco entre creyentes e increyentes, cient\u00edficos y no cient\u00edficos, as\u00ed como por la proyecci\u00f3n de una \u00e9tica p\u00fablica dial\u00f3gica, se limitar\u00eda no s\u00f3lo el avance de las increencias antirreligiosas amparadas en discursos tecno-cient\u00edficos sino tambi\u00e9n de las doctrinas religiosas anticient\u00edficas. Ambos extremos perjudican un di\u00e1logo conciliador entre la ciencia y la religi\u00f3n, y entre la cosmovisi\u00f3n espiritual trascendente y la inmanente.<\/p>\n<p>Los aportes y descubrimientos de tantos cat\u00f3licos a la ciencia moderna (Cop\u00e9rnico, Grimaldi, Boskovic, Riccioli, Mendel, Lema\u00eetre\u2026), as\u00ed como la s\u00edntesis teilhardiana, atestiguan que esa conciliaci\u00f3n es posible, necesaria y satisfactoria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><em><strong>Notas<\/strong><\/em><\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Conforme Gottlieb, P., \u201cAristotle on Non-contradiction\u201d en Zalta, E.N., <em>Stanford Encyclopedia of Philosophy<\/em>, 2008, (<a href=\"http:\/\/plato.stanford.edu\/archives\/fall2008\/entries\/aristotle-noncontradiction\">http:\/\/plato.stanford.edu\/archives\/fall2008\/entries\/aristotle-noncontradiction<\/a>) el principio de no contradicci\u00f3n es un teorema de l\u00f3gica proposicional que tiene una versi\u00f3n ontol\u00f3gica que consiste en que nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido; y una versi\u00f3n dox\u00e1stica que afirma que nadie puede sostener al mismo tiempo y en el mismo sentido una proposici\u00f3n y su negaci\u00f3n. Aunque hunde sus ra\u00edces en la filosof\u00eda occidental, Plat\u00f3n (<em>La Rep\u00fablica<\/em>), Arist\u00f3teles (<em>Metaf\u00edsica<\/em>) y Avicena (<em>Comentario a la Metaf\u00edsica de Arist\u00f3teles<\/em>), en l\u00f3gica moderna ha sido estudiado por Leibniz (<em>Nuevos Ensayos<\/em>) y analizado en el siglo XX por Whitehead\/Russell, <em>Principia Mathematica<\/em>, Cambridge, 1910, p\u00e1gs. 116\u2013117. Adicionalmente, como asevera Piaget, J., <em>Estudios sobre l\u00f3gica y psicolog\u00eda<\/em>, Barcelona, 1993, p\u00e1g. 135: \u201clas estructuras l\u00f3gicas son en todo los casos isomorfas a ciertas formas de la lengua y por consiguiente a ciertas estructuras del pensamiento verbal\u201d.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> V\u00e9ase el art\u00edculo del profesor Priest, G., \u201cBeyond true or false\u201d en <a href=\"https:\/\/aeon.co\/essays\/the-logic-of-buddhist-philosophy-goes-beyond-simple-truth\">https:\/\/aeon.co\/essays\/the-logic-of-buddhist-philosophy-goes-beyond-simple-truth<\/a>, donde expone c\u00f3mo el budismo contiene una doctrina (<em>Catuskoti<\/em>) que rechaza el principio de no contradicci\u00f3n, como as\u00ed lo afirma Nagarjuna, fundador del Mahayana o camino medio, y conocido como el segundo Buda. A este respecto: Berger, D., \u201cNagarjuna\u201d en <em>Internet Encyclopedia of Philosohy<\/em> (<a href=\"http:\/\/www.iep.utm.edu\/nagarjun\/#H2\">http:\/\/www.iep.utm.edu\/nagarjun\/#H2<\/a>).<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Vid. Mansfield, V., <em>Tibetan Buddhism and Modern Physic<\/em>, West Conshohocken, 2008.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Vid. Capra, F., <em>El Tao de la F\u00edsica<\/em>, Barcelona, 2000.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Vid. Saddhatissa, H., <em>Introducci\u00f3n al budismo<\/em>, 2\u00aa ed., Madrid, 1979, p\u00e1g. 44 y sigs.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Vid. Asimov, I., <em>Introducci\u00f3n a la Ciencia. Ciencias F\u00edsicas<\/em>, Barcelona, 1973, p\u00e1gs. 349-350.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> \u201cEpifan\u00eda de lo absoluto\u201d, en <em>Para aprender a mirar<\/em>, escrito por Dogen en 1233.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Como se refiere Kourganoff, V., <em>Introducci\u00f3n a la teor\u00eda de la relatividad<\/em>, Barcelona, 1967, p\u00e1g. 169: \u201cLos efectos relativistas no son ya una simple curiosidad filos\u00f3fica: constituyen una parte integrante de la ciencia moderna\u201d.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> As\u00ed, como expone Thomas E. Woods Jr, <em>How The Catholic Church Built Western Civilization<\/em>, Regnery History, Washington 2005, y particularmente en su Cap\u00edtulo V, bajo el t\u00edtulo <em>La Iglesia y la Ciencia<\/em> (p\u00e1gs. 67-114), la doctrina cat\u00f3lica ofreci\u00f3 el marco conceptual que hizo posible el surgimiento de la ciencia moderna. Basta mencionar las escuelas mon\u00e1sticas y catedralicias as\u00ed como las universidades cat\u00f3licas de la Edad Media, que fueron los \u00e1mbitos propicios en los que se gest\u00f3 la ciencia moderna. En cuanto a la crisis y emergencia de las teor\u00edas cient\u00edficas y la aparici\u00f3n de paradigmas queda patente un hist\u00f3rico eurocentrismo y omnipresencia de los cient\u00edficos europeos (mayormente jud\u00edos y cristianos) en el desarrollo de la ciencia moderna, como puede examinarse en las referencias y autores citados en la c\u00e9lebre obra Kuhn, T.S., <em>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/em>, M\u00e9xico, 1971.<\/h5>\n<h5><em><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/em><\/h5>\n<h5>Asimov, I., <em>Introducci\u00f3n a la Ciencia. Ciencias F\u00edsicas<\/em>, Barcelona, 1973.<\/h5>\n<h5>Capra, F., <em>El Tao de la F\u00edsica<\/em>, Barcelona, 2000.<\/h5>\n<h5>Dogen, <em>Epifan\u00eda de lo Absoluto<\/em>, 1233.<\/h5>\n<h5>Kourganoff, V., <em>Introducci\u00f3n a la teor\u00eda de la relatividad<\/em>, Barcelona, 1967.<\/h5>\n<h5>Kuhn, T.S., <em>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/em>, M\u00e9xico, 1971.<\/h5>\n<h5>Mansfield, V., <em>Tibetan Buddhism and Modern Physic<\/em>, West Conshohocken, 2008.<\/h5>\n<h5>Piaget, J., <em>Estudios sobre l\u00f3gica y psicolog\u00eda<\/em>, Barcelona, 1993.<\/h5>\n<h5>Saddhatissa, H., <em>Introducci\u00f3n al budismo<\/em>, 2\u00aa ed., Madrid, 1979.<\/h5>\n<h5>Whitehead, A.N.\/ Russell, B., <em>Principia Mathematica<\/em>, Cambridge, 1910, p\u00e1gs. 116\u2013117.<\/h5>\n<h5>Woods Jr., T.E., <em>How The Catholic Church Built Western Civilization<\/em>, Washington, 2005.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Pablo Sanz Bay\u00f3n<\/strong><em><strong>, profesor de la Universidad Pontificia Comillas y colaborador de la C\u00e1tedra Francisco Jos\u00e9 Ayala de ciencia, tecnolog\u00eda y religi\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Pablo Sanz Bay\u00f3n) La presente reflexi\u00f3n tiene como objeto aproximarse al di\u00e1logo entre religi\u00f3n y ciencia sobre la base de algunas semejanzas de naturaleza filos\u00f3fica existentes entre la espiritualidad oriental (principalmente el budismo) y los hallazgos de la f\u00edsica te\u00f3rica contempor\u00e1nea (principalmente la f\u00edsica cu\u00e1ntica). 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