{"id":2702,"date":"2018-02-07T07:00:05","date_gmt":"2018-02-07T06:00:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2702"},"modified":"2018-01-24T16:38:38","modified_gmt":"2018-01-24T15:38:38","slug":"libertad-perspectiva-sociologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2702","title":{"rendered":"La libertad desde la perspectiva sociol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Jes\u00fas Romero Mo\u00f1ivas<\/u>) El presente art\u00edculo bien podr\u00eda titularse\u00a0<em>El juego de los m\u00e1rgenes de la acci\u00f3n estrat\u00e9gica: apuntes para una sociolog\u00eda de la libertad<\/em>. Y es que la cuesti\u00f3n de la libertad, que ha sido uno de los temas esenciales de la filosof\u00eda y la teolog\u00eda, hoy se aborda tambi\u00e9n desde las ciencias emp\u00edricas\u00a0que\u00a0analizan los grados y l\u00edmites en los que se enmarcan las acciones concretas de las personas. En este sentido la presente aportaci\u00f3n, de car\u00e1cter sociol\u00f3gico, est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3xima a la\u00a0cotidianidad de la literatura que a la excelsitud conceptual de la filosof\u00eda. La intenci\u00f3n es tratar de comprender la libertad como un juego complejo de m\u00e1rgenes cambiantes de acci\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El problema de la libertad es constitutivo a la reflexi\u00f3n del ser humano sobre s\u00ed mismo, de ah\u00ed que cada generaci\u00f3n tenga que enfrentarse y hacerse cargo de cuestiones como esa. Si la libertad era un tema cautivo de la filosof\u00eda, la teolog\u00eda y, en otro sentido, de la literatura, hoy ya es territorio tambi\u00e9n de las ciencias emp\u00edricas como la gen\u00e9tica conductual, las neurociencias, las ciencias cognitivas y las ciencias sociales. Si los primeros han tratado de reflexionar sobre la libertad como una propiedad (o no) de la naturaleza humana en general y sobre sus condiciones de posibilidad, las ciencias emp\u00edricas de forma m\u00e1s prosaica est\u00e1n analizando los grados y l\u00edmites en los que se enmarcan las acciones concretas de las personas. La literatura, por su parte, siempre se ha situado m\u00e1s cerca de las segundas que de las primeras, poniendo de manifiesto el complejo juego tragic\u00f3mico de la vida humana. En este sentido, mi reflexi\u00f3n sociol\u00f3gica se encuentra m\u00e1s cercana a la cotidianidad de la literatura que a la excelsitud conceptual de la filosof\u00eda. Mi intenci\u00f3n es tratar de comprender la libertad como un juego complejo de m\u00e1rgenes cambiantes de acci\u00f3n estrat\u00e9gica. Comencemos.<\/p>\n<h2><strong>\u00bfExiste la libertad?<\/strong><\/h2>\n<p>Esta es una pregunta demasiado compleja para la que no tengo una respuesta a la altura de las circunstancias. El <em>absoluto determinismo<\/em> y el <em>absoluto libre albedr\u00edo<\/em> son extremos te\u00f3ricos, pero no reales, de un continuo. Hasta la fecha no se ha podido dar ninguna respuesta que pueda certificar de modo definitivo la realidad de cualquiera de los dos extremos. Ni las ciencias emp\u00edricas ni las disciplinas filos\u00f3ficas pueden <em>demostrar<\/em> la libertad o su ausencia. Como mucho pueden <em>mostrar<\/em> que es posible que hay <em>algo de determinismo<\/em> y <em>algo de libertad<\/em>, y ser\u00e1n las inclinaciones ideol\u00f3gicas o los intereses propios los que acaben por decantar a cada uno en cada orilla. Por ello, ya en <a href=\"https:\/\/jesromero.wordpress.com\/tag\/margenes-de-accion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Un intento de reformulaci\u00f3n del problema de la libertad<\/em><\/a> insist\u00ed en que los conceptos de la gnoseolog\u00eda kantiana pueden servirnos para este prop\u00f3sito: yo dir\u00eda que s\u00f3lo podemos mostrar que las personas siempre tienen unas \u201cbarreras\u201d (\u2018Schranken\u2019) a su acci\u00f3n, que son movibles, provisionales y situacionales, pero no podemos decir si en realidad la acci\u00f3n humana tiene tambi\u00e9n \u201cfronteras\u201d (\u2018Grenzen\u2019), es decir, l\u00edmites infranqueables, absolutamente constitutivos y deterministas, o al contrario si carece absolutamente de ellos.<\/p>\n<p>Por este motivo, a la solemne pregunta de si existe la libertad responder\u00eda sencillamente dos cosas: primero, <em>postulo que s\u00ed existe la libertad<\/em> porque hasta la fecha nada nos hace pensar que haya un determinismo absoluto en el ser humano que le niegue todo grado de opci\u00f3n o acci\u00f3n libre; segundo, <em>postulo que s\u00ed existe condicionamiento<\/em> porque ha quedado suficientemente mostrado que la acci\u00f3n humana siempre se encuentra enmarcada, situada e influida por factores neuro-psico-biol\u00f3gicos y socio-culturales. Por ello, m\u00e1s que como propiedad metaf\u00edsica o como rasgo de la naturaleza humana, prefiero considerar la libertad como una \u201cejercitaci\u00f3n estrat\u00e9gica\u201d o \u2014como dir\u00eda Simmel\u2014 una \u201cactividad sociol\u00f3gica\u201d. La libertad en abstracto no tiene m\u00e1s inter\u00e9s que el amor en abstracto. El amor es una posibilidad que s\u00f3lo tiene concreci\u00f3n cuando se ejercita cotidianamente en la alteridad. De la misma forma la libertad como propiedad metaf\u00edsica s\u00f3lo es una posibilidad que adquiere verdadero car\u00e1cter humano cuando se ejercita como actividad, en medio de la vida cotidiana, haciendo de la libertad un juego imperfecto de negociaci\u00f3n con los otros y conmigo, para construirnos a nosotros mismos. La libertad as\u00ed concebida es \u201cpoi\u00e9tica\u201d, porque produce lo que somos o lo que devenimos mientras vivimos, y \u201crelacional\u201d, porque s\u00f3lo tiene sentido en medio de otros, unas veces <em>junto a<\/em> otros y otras <em>frente a<\/em> otros.<\/p>\n<h2><strong>Las barreras de la acci\u00f3n <\/strong><\/h2>\n<p>La ejercitaci\u00f3n de la libertad siempre viene determinada por unas barreras que enmarcan y crean unos m\u00e1rgenes espec\u00edficos (pero cambiantes) para la acci\u00f3n humana. Es importante que nos detengamos en los rasgos de estas barreras:<\/p>\n<ol>\n<li>Son a veces puramente biol\u00f3gicas y otras puramente sociales, pero en la mayor parte de los casos son siempre una compleja interacci\u00f3n entre ambas. A estas alturas es una torpe miop\u00eda intelectual considerar que lo biol\u00f3gico y lo social son esferas o dimensiones separadas o excluyentes. Por ello, hablar de barreras supone siempre aceptar esa continua interacci\u00f3n entre lo uno y lo otro, m\u00e1s como una red sin costuras que como dos ciudadelas enfrentadas con espor\u00e1dicos intercambios comerciales. Sobre esto no insisto m\u00e1s porque he tratado ampliamente en dos art\u00edculos: <a href=\"http:\/\/www.reis.cis.es\/REIS\/PDF\/REIS_142_041365589945520.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>El problema de la libertad en Elias en di\u00e1logo con las neurociencias<\/em><\/a> y <a href=\"http:\/\/revintsociologia.revistas.csic.es\/index.php\/revintsociologia\/article\/view\/664\/801\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>El papel de la naturaleza en la sociolog\u00eda de Norbert Elias: potencialidades y limitaciones para un di\u00e1logo con el programa naturalista<\/em><\/a>.<\/li>\n<li>Estas barreras son ambivalentes: es decir, cumplen la doble funci\u00f3n de limitar y posibilitar, de restringir y de catapultar. El genoma y la sociedad tienen un aspecto condicionador y constrictivo, pero tambi\u00e9n permiten y ampl\u00edan la capacidad de acci\u00f3n de las personas. Las barreras no siempre tienen que entenderse como prohibitivas (una barrera bajada que nos impide entrar) sino tambi\u00e9n como incentivadoras (una barrera subida para que pasemos a un lugar distinto). Las barreras siempre marcan y se\u00f1alizan un camino: unas veces esa se\u00f1alizaci\u00f3n ser\u00e1 liberadora, otras restrictiva. Lo parad\u00f3jico es que s\u00f3lo <em>sentimos<\/em> las barreras cuando act\u00faan limitando, pero no cuando lo hacen posibilitando. S\u00f3lo hablamos de la sociedad cuando lo hacemos de forma despectiva, considerando que act\u00faa en forma de c\u00e1rcel de nuestros libres deseos, pero no lo hacemos cuando se trata de reconocer que s\u00f3lo ella posibilita todo lo que somos. De la misma forma acusamos de deterministas a los que defienden que el genoma influye en nuestra conducta porque lo percibimos como una limitaci\u00f3n de nuestra libertad, pero no hacemos caso a los genes como los verdaderos engranajes evolutivos que nos permiten hacer lo que hacemos. Esto significa que las barreras no son en s\u00ed mismas buenas y malas \u2014al menos desde un punto de vista sociol\u00f3gico, no \u00e9tico\u2014, sino que es la percepci\u00f3n subjetiva de las personas y sus motivaciones para actuar las que las convierten en buenas o malas. \u00bfEs bueno hacer caso a los padres o desobedecerlos? Depende. Si tu padre te exige que te tomes una raya de coca\u00edna puede que saltarse esa barrera sea bueno. La libertad en s\u00ed misma \u2014a pesar de las declaraciones de fil\u00f3sofos y te\u00f3logos\u2014 no garantiza la elecci\u00f3n de lo bueno frente a lo malo, de lo correcto frente a lo incorrecto. Entre otras cosas porque \u2014en gran medida y a excepci\u00f3n de algunos pocos imperativos \u00e9ticos\u2014 la bondad o maldad de una acci\u00f3n libre y la bondad o maldad de una barrera que pretende se\u00f1alizar el camino o prohibirlo, depender\u00e1 de la situaci\u00f3n concreta en medio de la cual act\u00faa el sujeto. Esto no es relativismo. Es sencillamente realismo social, nos guste o no.<\/li>\n<li>Si seg\u00fan su naturaleza las barreras pueden ser biol\u00f3gicas, culturales y una interacci\u00f3n entre ambas, seg\u00fan su cualidad de rigidez pueden ser <em>blandas<\/em>, <em>medias<\/em> y <em>duras<\/em>. Las biol\u00f3gicas tienen su propio criterio de medir la rigidez de sus barreras, y se lo dejamos a los genetistas, bi\u00f3logos moleculares y neurocient\u00edficos. Sin embargo, considero que la rigidez de las barreras sociales viene determinada por los costes sociales que el sujeto est\u00e1 dispuesto a asumir por salt\u00e1rselas. Es decir, desde un punto de vista social nunca hay barreras imposibles de franquear, sino m\u00e1s bien costes sociales que asumimos o no. Utilizando la met\u00e1fora de la seguridad vial, podemos decir que las l\u00edneas pintadas en el asfalto, los ojos de gato o las luces luminosas son barreras blandas; los conos, bolinches, quitamiedos, barreras de pl\u00e1stico y cadenas son medias; y duras son las barreras de hierro, los muros de hormig\u00f3n y los controles policiales. Las constricciones sociales que existen a nuestro alrededor son tambi\u00e9n blandas, medias o duras dependiendo de qu\u00e9 consecuencias sociales y personales sufriremos si tratamos de esquivarlas: \u00bfse enfadar\u00e1 mi madre conmigo? \u00bfMi pareja me dejar\u00e1? \u00bfMis amigos me har\u00e1n ostracismo social? \u00bfMi jefe no me promocionar\u00e1? \u00bfNo me sentir\u00e9 acogido en el grupo que admiro? \u00bfMe se\u00f1alar\u00e1n con el dedo? \u00bfIr\u00e9 a la c\u00e1rcel? \u00bfMe costar\u00e1 hacer amigos? \u00bfConseguir\u00e9 tener relaciones sexuales? \u00bfMis vecinos me criticar\u00e1n? La ejercitaci\u00f3n de la libertad como juego de acci\u00f3n estrat\u00e9gica tiene siempre en cuenta estas preguntas. Por supuesto, una gran parte del tiempo actuamos rutinariamente siguiendo normas sociales del tipo \u201cHaz X\u201d o \u201cPiensa Y\u201d, sin calibrar las consecuencias de no hacer X y no pensar Y. Pero en otros momentos la influencia de la sociedad no act\u00faa como \u201cHaz X\u201d, sino \u201cQu\u00e9 pasar\u00e1 si no hago X y hago Y\u201d. Las barreras, entonces, cobran objetividad y los costes sociales se eval\u00faan de forma estrat\u00e9gica.<\/li>\n<li>Finalmente, las barreras no s\u00f3lo act\u00faan de forma ambivalente, sino tambi\u00e9n parad\u00f3jica. Precisamente cuantas m\u00e1s barreras existan y cuanto m\u00e1s compleja sea la interacci\u00f3n entre ellas, m\u00e1s espacios de libertad, es decir, m\u00e1s pliegues en los que el sujeto puede movilizar y ejercer sus estrategias de acci\u00f3n. La complejidad del genoma y la complejidad de la sociedad junto a la complejidad de la interacci\u00f3n entre genoma-sociedad hacen de los humanos unos seres con mayor posibilidad de despliegue de estrategias de acci\u00f3n. Si afirmo esta hip\u00f3tesis es porque nunca las barreras (ni las biol\u00f3gicas ni las sociales) act\u00faan en el mismo sentido, sino que la experiencia real es que muchas de esas barreras apuntan a sentidos diferentes, muchos de ellos contrapuestos, y no encajan entre s\u00ed. Y justo porque no encajan quedan suficientes espacios y pliegues entre ellas para la estrategia personal. Si existe un solo carcelero seguramente la unidad de criterio hace que los presos est\u00e9n m\u00e1s controlados; si hay varios carceleros y diferentes criterios de vigilancia, castigo y flexibilidad de control, los presos sentir\u00e1n mayores m\u00e1rgenes de acci\u00f3n. Por supuesto, podr\u00eda darse el caso de que todos los carceleros tuvieran el mismo criterio, pero eso en la realidad cotidiana y en la interacci\u00f3n genoma-sociedad es improbable. Adem\u00e1s, los huecos no s\u00f3lo aumentan cuanto mayores y diversas son las barreras, sino tambi\u00e9n cuanto mayor es el colectivo social en el que se encuentra el sujeto (valga decir, cuanto mayor es la comunidad de presidiarios). Por este motivo, los soci\u00f3logos desde hace mucho han hecho hincapi\u00e9 en las diferencias de rigidez del control social que existen en una comunidad rural o en una mega-urbe, en una comunidad de cinco vecinos o de ciento cincuenta, en una secta o en una iglesia, en una familia de un hijo o de cuatro, etc. La mayor posibilidad de escapar de las consecuencias sociales por saltarse las barreras incentiva su transgresi\u00f3n y, por tanto, minimiza los costes sociales y aumenta la capacidad estrat\u00e9gica de acci\u00f3n, es decir, de libertad.<\/li>\n<\/ol>\n<h2><strong>La triple constituci\u00f3n de la libertad<\/strong><\/h2>\n<p>Aunque la existencia de barreras externas es un ingrediente importante de toda reflexi\u00f3n sobre la libertad, no es suficiente para entender su complejidad como juego de acci\u00f3n estrat\u00e9gico. En mi art\u00edculo sobre <a href=\"https:\/\/jesromero.wordpress.com\/tag\/margenes-de-accion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Un intento de reformulaci\u00f3n del problema de la libertad<\/em><\/a> inicialmente distingu\u00ed entre una \u201cestructura objetiva de la situaci\u00f3n\u201d y una \u201capropiaci\u00f3n subjetiva de la situaci\u00f3n\u201d, ahora considero que faltaba un tercer factor. Por ello, en definitiva es necesario distinguir tres factores que constituyen el ejercicio de la libertad.<\/p>\n<ol>\n<li><em> Estructura objetiva de oportunidad<\/em>: esta estructura est\u00e1 constituida por la red compleja de esas barreras externas a las que hemos aludido antes y que afectan de forma directa o indirecta al sujeto en una situaci\u00f3n dada. Centr\u00e1ndonos \u00fanicamente en las barreras sociales (aunque todas ellas tienen un fundamento psico-biol\u00f3gico evolutivo) podemos distinguir un complejo conjunto de ellas, desde el nivel micro al macro. En mi art\u00edculo <a href=\"https:\/\/jesromero.files.wordpress.com\/2014\/12\/3_jesus-romero-monivas_mohan-rv.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>The Margins of Free Action<\/em><\/a> he dedicado un gran espacio a tratar esos condicionamientos sociales sobre la acci\u00f3n de las personas. Pero haciendo un recorrido breve por la teor\u00eda sociol\u00f3gica podemos destacar algunas de esas influencias que, no lo olvidemos, nunca son <em>deterministas<\/em> sino solamente <em>condicionantes<\/em> del pensamiento, de la acci\u00f3n y la volici\u00f3n humana. Por ejemplo: la posici\u00f3n en la estratificaci\u00f3n social y sus intereses asociados (Marx), la influencia de los hechos sociales como pr\u00e1cticas pautadas socialmente (Durkheim), la orientaci\u00f3n social de nuestros actos (Weber), la socializaci\u00f3n e integraci\u00f3n de modelos normativos y el problema del orden social (Parsons), el papel activo y estrat\u00e9gico a trav\u00e9s de interacciones con el \u201cotro generalizado\u201d, las actuaciones dramat\u00fargico-sociales y la negociaci\u00f3n de micro-c\u00f3digos del orden social (Mead, Goffman, Garfinkel), la necesidad de aprobaci\u00f3n social por el grupo de referencia (Homo suadens), el aumento de nuestra Energ\u00eda Emocional y autoestima social a trav\u00e9s del reforzamiento que los otros hacen de lo que somos (Collins), la presencia real, imaginada e impl\u00edcita de los otros en nuestra vida (Allport), la influencia de las reglas formales e informales en nuestra acci\u00f3n en medio de organizaciones de todo tipo (institucionalismo), la compleja red de la tecnoestructura y las pautas de acci\u00f3n que nos permiten (Rammert), etc. Estos y otros muchos factores sociales entretejidos crean una estructura objetiva de oportunidad que act\u00faa como barrera en el doble sentido de posibilitar y restringir.<\/li>\n<li><em>Estructura objetiva personal<\/em>: la segunda estructura tiene que ver con las propias cualidades y propiedades personales del actor. Algunas de estas cualidades son m\u00e1s estables a lo largo de la vida del sujeto, pero otras son cambiantes y din\u00e1micas. Algunas de las que pueden destacarse son las siguientes: la complejidad multiyoica del sujeto dependiendo del enriquecimiento personal y de la cantidad y calidad de sus est\u00edmulos exteriores, la edad, el nivel formativo, la salud f\u00edsica y ps\u00edquica, la disposici\u00f3n espiritual, etc. Es todo aquello que pertenece m\u00e1s al sujeto que a la sociedad que le rodea, aunque por supuesto las fronteras entre uno y otra son porosas.<\/li>\n<li><em>Apropiaci\u00f3n subjetiva<\/em>: esto hace referencia a c\u00f3mo el sujeto percibe subjetivamente la relaci\u00f3n que existe entre la estructura de oportunidad y la personal, y que coherencia hay entre ambas. La relaci\u00f3n entre ambas estructuras y su acoplamiento no es autom\u00e1tico, sino que pasa siempre por la apropiaci\u00f3n subjetiva del actor. De hecho, visto desde un punto de vista sociol\u00f3gico, el problema de la libertad es resultado de la coherencia que el sujeto percibe entre la estructura objetiva de oportunidad y la estructura objetiva personal. Y es aqu\u00ed donde, creo, reside el problema de la libertad en cuanto juego de acciones estrat\u00e9gicas:<\/li>\n<\/ol>\n<p>La <em>m\u00e1xima coherencia<\/em> entre ambos hace que la persona no sea consciente si quiera de los condicionamientos que sufre. De alguna forma las <em>barreras externas objetivas que de hecho existen<\/em> no parecen ser consideradas como limitadoras de la libertad. Esta m\u00e1xima coherencia se percibe muy bien en el concepto de <em>illusio<\/em> de Bourdieu, pero tambi\u00e9n en la <em>libertad disciplinada<\/em> de George Hillery, que podr\u00eda aplicarse a casos de vidas mon\u00e1sticas, de deportistas de \u00e9lite o incluso de prisionizaci\u00f3n de reclusos penitenciarios. Pero en general a cualquier persona que considere que su estructura personal encaja perfectamente con la estructura de oportunidad. En este caso de m\u00e1xima coherencia la cuesti\u00f3n fundamental no es que no haya barreras, es que el sujeto no las percibe como tal. Decirle a alguien que no es libre cuando en realidad \u00e9l se siente libre es paternalismo intelectual y social. Explicarle a un monje o a un deportista de \u00e9lite que sus vidas est\u00e1n plagadas de barreras es exponerse a que nos responda que \u00e9l puede decir lo mismo de nosotros. Decirle a un persona que durante treinta a\u00f1os ha estado presa en una c\u00e1rcel, que ahora que ha salido es m\u00e1s libre, es olvidar que la libertad no s\u00f3lo tiene que ver con las limitaciones objetivas sino con las evaluaciones subjetivas: ese preso dominaba la estructura de oportunidad de su entorno y conoc\u00eda los pliegues que le permit\u00edan estrategias de acci\u00f3n, y ahora, sin embargo, se siente incapaz de vivir fuera de la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La <em>m\u00e1xima incoherencia<\/em> entre ambos hace que la persona pueda percibir subjetivamente que tiene m\u00e1s condicionamientos de los que de hecho tiene. Esto suele ocurrir cuando un sujeto siente que sus cualidades y propiedades personales no se ajustan con la estructura objetiva de oportunidad. Por ejemplo, el s\u00edndrome del impostor es seguramente una conciencia subjetiva que conducir\u00e1 a una percepci\u00f3n de barreras externas que, de hecho, no existen para esa persona. Del mismo modo, dos ancianos con la misma edad y la misma enfermedad no concebir\u00e1n de la misma forma la alternativa de permanecer en casa o ingresar en una residencia: para uno es posible que su casa se haya convertido en una prisi\u00f3n de la que apenas puede salir, en la que se siente solo y en la que no tiene est\u00edmulos y que, por ello, una residencia le permite mayores espacios, m\u00e1s compa\u00f1\u00eda y amplitud de est\u00edmulos. Sin embargo, puede que otra persona haga una apropiaci\u00f3n subjetiva contraria. Por lo mismo, un sujeto con pocas destrezas inform\u00e1ticas puede encontrar esclavizador el simple hecho de comprar un ticket de metro en una m\u00e1quina de la estaci\u00f3n y afirmar rotundamente que las m\u00e1quinas esclavizan y quitan la libertad. \u00bfEs esta afirmaci\u00f3n objetivamente real o es subjetivamente dependiente de la incoherencia entre la estructura de oportunidad y la personal? \u00bfHay alguna diferencia real entre decir que las m\u00e1quinas esclavizan porque <em>yo<\/em> no las entiendo o, al contrario, creer que las m\u00e1quinas liberan porque <em>yo<\/em> las s\u00e9 manejar?<\/p>\n<p>En general, las personas en su d\u00eda a d\u00eda pasan por situaciones que se encuentran entre los dos extremos de m\u00e1xima coherencia y m\u00e1xima incoherencia. Por ello, insisto, el problema de la libertad no es un problema abstracto de propiedades ontol\u00f3gicas de la naturaleza humana, pero tampoco un problema pol\u00edtico que caracterice de forma simple e ingenua a las estructuras de oportunidad como m\u00e1s o menos libres. En realidad es un problema de estrategia de acci\u00f3n de las personas, de relaciones complejas entre las barreras y mis cualidades, de percepciones subjetivas propias que no pueden ser compartidas ni comprendidas universalmente por todos los actores. En definitiva, la libertad es un problema a la vez objetivo y subjetivo.<\/p>\n<h2><strong>La libertad es situacional y ambivalente<\/strong><\/h2>\n<p>Finalmente, la libertad tambi\u00e9n tiene que ser captada en su situacionalidad y ambivalencia. En este sentido, la coherencia entre estructura de oportunidad, estructura personal y apropiaci\u00f3n subjetiva, hace que en cada situaci\u00f3n una persona tenga unos m\u00e1rgenes de acci\u00f3n concretos, es decir, una praxis cambiante resultado de la interacci\u00f3n objetivo-subjetiva. <em>La situaci\u00f3n es el lugar o espacio donde real y efectivamente el sujeto pone en juego su poder de acci\u00f3n<\/em>. Por este motivo, hablar de la libertad de una persona en abstracto, sin especificar su concreci\u00f3n situacional, s\u00f3lo es posible en el discurso filos\u00f3fico y teol\u00f3gico, all\u00ed donde se reflexiona sobre las condiciones de posibilidad metaf\u00edsicas de la libertad; pero desde un punto de vista m\u00e1s cercano la libertad cobra sentido s\u00f3lo dentro de cada configuraci\u00f3n situacional, que siempre ser\u00e1 cambiante y provisional, una ejercitaci\u00f3n trabajosa; en definitiva, <em>una conquista de cada sujeto de carne y hueso en cada vida real a trav\u00e9s de cada situaci\u00f3n espec\u00edfica<\/em>. De hecho, las personas jugamos con nuestras libertades y aprendemos a gestionar aquellas barreras que aceptamos de esas otras que nunca asumiremos; podemos consentir en perder libertad si con ello creemos que conseguiremos otra cosa que vale m\u00e1s la pena, y cada evaluaci\u00f3n subjetiva de este juego de asumir-resistir es cambiante y provisional.<\/p>\n<p>Por lo mismo, este car\u00e1cter cambiante hace que la libertad sea ambivalente en varias dimensiones<em>: <\/em>en<em> primer <\/em>lugar, porque para liberarnos de unas cosas nos sometemos a otras: si pretendemos liberarnos de los instintos de la animalidad es siempre a costa de someternos a los dictados de la moralidad; para liberarnos de la tiran\u00eda de la naturaleza nos anclamos a la tiran\u00eda de la tecnolog\u00eda; cuando reclamamos liberarnos de los heterocontroles impositivos de otros es s\u00f3lo para caer en los autocontroles impositivos de uno mismo; buscando la liberaci\u00f3n de un grupo A siempre terminaremos cayendo en las redes colectivas de un grupo B. El ser humano es as\u00ed, <a href=\"http:\/\/revistas.uned.es\/index.php\/empiria\/article\/viewFile\/15863\/13816\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>ambivalente<\/em><\/a>, y por tanto su ejercitaci\u00f3n de la libertad tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En<em> segundo <\/em>lugar, la mayor parte de las barreras, como ya hemos dicho, act\u00faan a la vez como se\u00f1ales de stop y catapultas, como barreras que cortan el paso pero que a la vez lo permiten. As\u00ed, tener mucho capital social puede proporcionar grandes oportunidades de cooperaci\u00f3n y abrir muchas puertas, pero a la vez mantener esas relaciones generar\u00e1 costes sociales de tiempo y esfuerzo (el amor libera a la vez que constri\u00f1e). Este tipo de ambivalencia es muy com\u00fan respecto a los artefactos tecnol\u00f3gicos como he tratado de mostrar ampliamente en <a href=\"http:\/\/institucional.us.es\/revistas\/argumentos\/18\/JES%C3%9AS%20ROMERO%20MO%C3%91IVAS.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Hacia una comprensi\u00f3n micro-situacional de la ambivalencia entre libertad humana y entornos artificiales<\/em><\/a>.<\/p>\n<p>En <em>tercer<\/em> lugar, lo que puede ser liberador para una persona, puede no serlo para el colectivo, y a la inversa, como ha puesto de manifiesto de forma sangrante el dilema del prisionero. Es decir, hay una distinci\u00f3n entre \u201cautonom\u00eda personal\u201d y \u201cdominaci\u00f3n pol\u00edtica\u201d: con el primero se alcanza movilidad social dentro del marco hegem\u00f3nico, con el segundo se cuestiona y transforma, como se\u00f1ala Moreno Pesta\u00f1a. Dos ejemplos evidentes pondr\u00e1n de manifiesto esto con toda claridad: el debate actual en el feminismo respecto a la prostituci\u00f3n es clarificador; mientras un bando defiende la prostituci\u00f3n como capacitadora para las mujeres que pueden explotar su capital sexual de forma libre, el otro considera que en realidad la prostituci\u00f3n es una dominaci\u00f3n machista al colectivo de la mujer, independientemente de que algunas mujeres particulares puedan obtener beneficio de ello. El segundo ejemplo son aquellos jud\u00edos que pertenec\u00edan a los <em>Sonderkommando<\/em> que ayudaban a los nazis a trasportar e incinerar a sus compa\u00f1eros; por supuesto estos jud\u00edos no sol\u00edan hacerlo por voluntad propia (de hecho, acababan asesinados igualmente), pero mientras que ejerc\u00edan esas funciones se liberaban de algunas de las miserias de sus compa\u00f1eros; sin embargo, como colectivo, esos liberados espec\u00edficos no ejerc\u00edan influencia en la liberaci\u00f3n del resto.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>En definitiva, la libertad es m\u00e1s un juego estrat\u00e9gico de acci\u00f3n que una simple propiedad metaf\u00edsica. La libertad es siempre relacional y poi\u00e9tica, una ejercitaci\u00f3n o actividad sociol\u00f3gica. Las barreras (biol\u00f3gicas y\/o sociales) son siempre ambivalentes y su rigidez viene determinada por los costes sociales que suponen su transgresi\u00f3n. Por ello, cuantas m\u00e1s barreras seguramente m\u00e1s pliegues de acci\u00f3n estrat\u00e9gica habr\u00e1 para el sujeto. Lo esencial, sin embargo, es que el problema de la libertad no s\u00f3lo est\u00e1 relacionado con la objetividad de la estructura de barreras externas, sino con la apropiaci\u00f3n subjetiva que hace el sujeto de la coherencia o no entre esas barreras externas y las propiedades y cualidades personales que \u00e9l mismo posee.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente alguien puede argumentar que de este modo todo entorno de barreras puede ser considerado un entorno libre si a las personas se les manipula y socializa para que \u201camen sus barrotes\u201d. Mi respuesta es sencilla: s\u00ed, as\u00ed es. \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre quedarse a hacer horas extra en una empresa capitalista o acudir a los s\u00e1bados rojos de la URSS? \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre un deportista de \u00e9lite que se priva de comer demasiado y de salir por las noches o una persona que se encadena a la fiesta, al alcohol y a las grasas saturadas? \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre un monje que se priva del sexo y un hombre que habitualmente s\u00f3lo piensa en el sexo? \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre el budista que obtiene la felicidad negando el deseo del hippie que cree obtener la felicidad entreg\u00e1ndose al deseo? \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre aquellos que trabajan para una empresa y aquellos que se entregan al Partido? \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre aquellos que viven con lo m\u00ednimo y aquellos que se esclavizan para vivir de lo m\u00e1ximo?<\/p>\n<p>Pues s\u00ed, la respuesta es sencilla: todo depende de la apropiaci\u00f3n subjetiva del actor, y esta subjetividad, por supuesto, tambi\u00e9n viene condicionada por factores biol\u00f3gicos y socio-culturales. Cada contexto hist\u00f3rico tiene unas coordenadas diferentes de tolerancia a las barreras, y una conciencia diferente de lo que asumen como libertad o como constricci\u00f3n. Nuestra conciencia de lo que es o no soportable no se puede extrapolar a sociedades diferentes ni a \u00e9pocas hist\u00f3ricas diversas, como bien nos ense\u00f1\u00f3 Norbert Elias respecto a los grados de civilizaci\u00f3n y a la relaci\u00f3n entre heterocontroles y autocontroles. No es posible siquiera comparar el sometimiento musical de Bach o Haydn con las incipientes libertades de Mozart o Beethoven. S\u00e9 que las posibles consecuencias pol\u00edticas de este hecho son peligrosas: se pueden crear sociedades totalitarias en las que las personas vivan felices porque as\u00ed han sido manipuladas para creerlo. \u00bfLes suena? Todas las utop\u00edas de derechas y de izquierdas, las ambientalistas y las genetistas, se basan en la misma idea: cuando la gente sepa y ame a su Estado, su Naci\u00f3n, su Raza, su Iglesia, su Partido, su Soviet, y comprenda que las barreras que esos entes colectivos imponen a los individuos son necesarias para la felicidad del colectivo y del individuo, entonces todos aprender\u00e1n que ser libres es realmente estar entregado al funcionamiento de esas barreras y amarlas como propias. Ninguno de nosotros podemos estar seguros de que nuestra aparente conciencia de libertad en un entorno determinado se deba realmente a que somos libres, a que hemos llegado a dominar el juego de pliegues de ese entorno plagado de barreras o a que nos han ense\u00f1ado a amar las barreras de nuestro entorno. Y la pregunta es inevitable: \u00bfamar las barreras de nuestro entorno significa que somos libres? Si la respuesta es no: entonces, \u00bfqu\u00e9 es ser libre? \u00bfEs libre el intelectual que se cree liberado de la ignorancia del \u201cpopulacho\u201d y de su falta de conciencia de sus barreras, sin ser \u00e9l consciente de sus sometimientos a las jerarqu\u00edas acad\u00e9micas, a los procesos de concursos de promoci\u00f3n, a las reglas de publicaci\u00f3n de las revistas, etc.? Otra vez el ciego paternalismo del intelectual.<\/p>\n<p>No estoy diciendo que sea igual vivir en una dictadura totalitaria que en una democracia, ni que sea lo mismo estar preso que estar libre. Pero el problema sociol\u00f3gico de la libertad no es sim\u00e9trico con el problema pol\u00edtico de la libertad, y de hecho el primero es m\u00e1s complejo que el segundo. Como he tratado de poner de manifiesto la libertad como ejercitaci\u00f3n sociol\u00f3gica opera con unas coordenadas m\u00e1s sutiles, que tienen que tener en cuenta la relaci\u00f3n objetivo-subjetivo y el contexto situacional. Como aquello de ver la mota de polvo en el ojo ajeno y no la viga en el propio: es muy f\u00e1cil percibir las esclavitudes de los dem\u00e1s, acusarles de someterse a sus creencias, a la presi\u00f3n de los otros, a sus placeres, y a mil cosas m\u00e1s, sin reconocer a la vez que nosotros tambi\u00e9n nos sometemos a \u201cnuestras creencias\u201d, a la presi\u00f3n de \u201cnuestros otros\u201d y a \u201cnuestros placeres\u201d. \u00bfC\u00f3mo saber si realmente uno es libre? F\u00e1cil: no podemos <em>saberlo<\/em>, solamente es posible <em>confiar<\/em> en que lo somos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Jes\u00fas Romero Mo\u00f1ivas<\/strong><em><strong>,Universidad Complutense de Madrid y UNED.\u00a0Asociaci\u00f3n Interdisciplinar de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica e Intervenci\u00f3n social-UBUNTU.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Jes\u00fas Romero Mo\u00f1ivas) El presente art\u00edculo bien podr\u00eda titularse\u00a0El juego de los m\u00e1rgenes de la acci\u00f3n estrat\u00e9gica: apuntes para una sociolog\u00eda de la libertad. Y es que la cuesti\u00f3n de la libertad, que ha sido uno de los temas esenciales de la filosof\u00eda y la teolog\u00eda, hoy se aborda tambi\u00e9n desde las ciencias emp\u00edricas\u00a0que\u00a0analizan &#8230; <a title=\"La libertad desde la perspectiva sociol\u00f3gica\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2702\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La libertad desde la perspectiva sociol\u00f3gica\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2708,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[83,190,80],"class_list":["post-2702","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-determinismo","tag-incertidumbre","tag-libertad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2702","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2702"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2702\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2705,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2702\/revisions\/2705"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2708"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2702"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2702"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2702"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}