{"id":2606,"date":"2018-01-10T07:00:39","date_gmt":"2018-01-10T06:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2606"},"modified":"2018-01-09T18:59:50","modified_gmt":"2018-01-09T17:59:50","slug":"paradigma-tecnocratico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2606","title":{"rendered":"El saber ante el paradigma tecnocr\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Gianfranco Ravasi<\/u>) Una de las principales cr\u00edticas que hace el papa Francisco en su enc\u00edclica <em>Laudato si&#8217; <\/em>a prop\u00f3sito de la cuesti\u00f3n medioambiental\u00a0va dirijida contra el paradigma tecnocr\u00e1tico que afecta a los m\u00e1s variados \u00e1mbitos de la cultura, y que tiene que ver no tanto con el progreso de la ciencia, la t\u00e9cnica y la tecnolog\u00eda, cuanto con nuestra forma de asumirla en los m\u00e1s variados \u00e1mbitos de la vida. Con ese motivo acaba de salir publicada en la colecci\u00f3n <a href=\"https:\/\/gcloyola.com\/es\/524-ciencia-y-religion\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Ciencia y religi\u00f3n<\/em><\/a> del Grupo de Comunicaci\u00f3n Loyola una obra titulada precisamente\u00a0<em>La Tecnocracia<\/em>, y cuyo pr\u00f3logo est\u00e1 elaborado por el Cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura y que, dado su inter\u00e9s, reproducimos en este nuevo art\u00edculo de <em>FronterasCTR<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Steve Jobs, el aclamado fundador de Apple, estaba a las puertas de la muerte cuando, en el 2011, hizo una declaraci\u00f3n que podr\u00eda ser asumida en cierto sentido como su testamento ideal: \u00abLa tecnolog\u00eda por s\u00ed sola no basta. El matrimonio entre la tecnolog\u00eda y las artes liberales, entre la tecnolog\u00eda y las disciplinas human\u00edsticas, es el que consigue el resultado que hace que nuestros corazones canten\u00bb. Era en la pr\u00e1ctica la s\u00edntesis simb\u00f3lica de una intervenci\u00f3n precedente en la Universidad de Harvard el 12 de junio del 2005, cuando exalt\u00f3 la necesidad del regreso a la figura del \u00abingeniero\u00bb renacentista, es decir, de aquel que era capaz de <em>connecting the dots<\/em>, \u00abunir los puntos\u00bb, y concluy\u00f3: \u00abNo se pueden unir los distintos puntos mirando hacia delante; \u00fanicamente se pueden unir mirando hacia atr\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Dejando la met\u00e1fora, para adentrarnos en el futuro es indispensable un puente entre presente y pasado, entre clasicismo y modernidad, entre <em>patres<\/em> y <em>posteri<\/em>, entre artes y ciencias, entre historia y t\u00e9cnica. Ya en el siglo I d.C. el pensador judeoalejandrino Fil\u00f3n defin\u00eda en el <em>De somniis <\/em>(II, 234) al sabio como <em>meth\u00f3rios<\/em>, es decir, aquel que est\u00e1 en el l\u00edmite del conf\u00edn entre mundos diversos, \u00abcon la mirada dirigida contempor\u00e1neamente hacia delante y hacia atr\u00e1s\u00bb, como lo sugerir\u00eda siglos despu\u00e9s una figura de la cultura occidental y anticipador del humanismo, el poeta Francesco Petrarca (\u00absimul ante retroque prospiciens\u00bb). Es, por tanto, necesario un maridaje entre <em>humanities<\/em> y<em> science<\/em>, y es sugestivo que el acr\u00f3nimo \u00faltimamente dominante <em>STEM<\/em> (<em>Science<\/em>, <em>Technology<\/em>, <em>Engineering<\/em>, <em>Mathematics<\/em>) se haya ampliado a <em>STEAM<\/em> al a\u00f1adirle el componente del <em>Arts<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n, sin embargo, no fue y no es tan obvia y pac\u00edfica. Es imposible reconstruir la historia secular de las relaciones entre estas dos realidades humanas fundamentales. Nos limitaremos solamente a evocar alg\u00fan rasgo emblem\u00e1tico de este fondo complejo y m\u00f3vil. Qued\u00e9monos en nuestros d\u00edas y partamos de un texto, en cierto sentido, discriminante. Era 1959 cuando el escritor y cient\u00edfico ingl\u00e9s Charles Percy Snow (1905-1980) public\u00f3 el ensayo <em>The Two Cultures<\/em>, en el que denunciaba la ruptura entre la ciencia moderna y los valores humanistas. Por un lado, efectivamente, artistas y literatos miran con superioridad la obra de los cient\u00edficos, y estos \u00faltimos consideran altaneramente las disciplinas humanistas como privadas del rigor epistemol\u00f3gico y de la verificabilidad que ofrecen, en cambio, las ciencias \u00abexactas\u00bb y experimentales. Este doble aspecto dial\u00e9ctico, en realidad, no fue siempre constante, porque nunca faltaron las invasiones entre los dos campos: baste pensar en una figura como Leonardo da Vinci. El mismo Snow era literato: relevante fue su trilog\u00eda de novelas centrada en dos hermanos, un abogado y un f\u00edsico.<\/p>\n<p>Precisamente por esto, en la segunda edici\u00f3n de su ensayo, en 1963, a\u00f1adi\u00f3 un amplio cap\u00edtulo en que se propon\u00eda una \u00abtercera cultura\u00bb, capaz de hacer respetarse y dialogar a los dos actores presentes en la escena: humanistas y cient\u00edficos. Sucesivamente, en 1995, un conocido agente literario, el norteamericano John Brockman, propuso una amplia investigaci\u00f3n entre los investigadores del mundo cient\u00edfico, titul\u00e1ndola precisamente<em> The Third Culture.<\/em> En ella se invitaba a los m\u00e1s destacados cient\u00edficos a aceptar el desaf\u00edo de responder no solamente a las cuestiones referentes a la \u00abescena\u00bb de la realidad material, es decir, al fen\u00f3meno experimental, sino tambi\u00e9n al \u00abfundamento\u00bb, o sea, a las preguntas radicales inherentes al ser y al existir. Se traspasaban, as\u00ed, los r\u00edgidos confines de las academias.<\/p>\n<p>Cierto es que hay un riesgo: se cae en \u00e9l cuando se abandonan la autonom\u00eda y el rigor metodol\u00f3gico propio de cada disciplina. Como subray\u00f3 el fil\u00f3sofo Schelling, es necesario que cada uno de los dos actores \u00abcustodie castamente la propia frontera\u00bb. Esto, sin embargo, no significa \u2013como dec\u00edamos\u2013 estar separados y alejados, ser incapaces de mirar lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del territorio propio. Al contrario, es la ocasi\u00f3n para reconocer el polimorfismo de la conciencia humana, que no adopta un solo canal gnoseol\u00f3gico, sino que se mueve contempor\u00e1neamente a lo largo de m\u00faltiples l\u00edneas del saber, de la simb\u00f3lico-est\u00e9tica a la t\u00e9cnico-cient\u00edfica, de la interrogaci\u00f3n filos\u00f3fica a la teol\u00f3gica, de la psicolog\u00eda a la experiencia amorosa o l\u00fadica, etc. El famoso cient\u00edfico estadounidense Stephen J. Gould (1941-2002), como sabemos, elabor\u00f3 la famosa f\u00f3rmula del NOMA (<em>Non-Overlapping Magisteria<\/em>), es decir, de la no superponibilidad mutua de los itinerarios del conocimiento filos\u00f3fico-teol\u00f3gico y del conocimiento emp\u00edrico-cient\u00edfico. Estos encarnan dos niveles metodol\u00f3gicos, epistemol\u00f3gicos y ling\u00fc\u00edsticos que, perteneciendo a planos diferentes, no pueden entrecruzarse, son inconmensurables entre s\u00ed, resultan rec\u00edprocamente intraducibles y, por tanto, revelan no ser conflictuales. Si queremos quedarnos solamente en el binomio fe-ciencia, recordemos que ya en 1878 Nietzsche, en <em>Humano, demasiado humano<\/em>, escrib\u00eda: \u00abEntre religi\u00f3n y ciencia no existen ni parentesco ni amistad, pero tampoco enemistad: viven en esferas diversas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p>Tal distinci\u00f3n es positiva porque respeta la diversidad de las perspectivas, rechaza los f\u00e1ciles concordismos sincr\u00e9ticos y asigna la misma dignidad a los diferentes recorridos de an\u00e1lisis de la realidad. Es necesario, sin embargo, oponer a tal criterio una reserva, evidente a partir de la misma experiencia hist\u00f3rica e incluso existencial. Ambas, ciencia y teolog\u00eda (o filosof\u00eda u otras disciplinas human\u00edsticas), tienen en com\u00fan el objeto de su investigaci\u00f3n (el hombre, el ser, el cosmos), y \u2013como observ\u00f3 agudamente el fil\u00f3sofo de la ciencia polaco Micha\u0142 Heller, en su ensayo <em>Nowa fizyka i nowa teologia<\/em> (1992)\u2013 \u00abprobablemente existen diversos tipos de aserciones que pueden ser trasladadas del campo de las ciencias experimentales al filos\u00f3fico sin confundir los niveles\u00bb, m\u00e1s a\u00fan, con felices resultados (por ejemplo, la contribuci\u00f3n que la filosof\u00eda ha ofrecido a la ciencia respecto a las categor\u00edas \u00abtiempo\u00bb y \u00abespacio\u00bb).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, continuaba el estudioso polaco, \u00abla distinci\u00f3n de niveles no deber\u00eda legitimar la exclusi\u00f3n <em>a priori<\/em> de la posibilidad de ninguna s\u00edntesis\u00bb. As\u00ed es como ha adquirido fuerza, junto con la siempre v\u00e1lida (en el plano del m\u00e9todo) \u00abteor\u00eda de los dos niveles\u00bb, una subsidiaria \u00abteor\u00eda del di\u00e1logo\u00bb, sostenida por el te\u00f3logo (tambi\u00e9n polaco) J\u00f3zef Tischner, que considera que todo hombre est\u00e1 dotado de una conciencia unificadora y, por ende, toda b\u00fasqueda sobre la vida humana y sobre la relaci\u00f3n con el universo exige una pluralidad arm\u00f3nica de itinerarios y de resultados que se unen entre s\u00ed en la unicidad de la persona. No es satisfactorio, entonces, para dar una respuesta m\u00e1s completa, disociar radicalmente los aportes cient\u00edficos de los filos\u00f3ficos y viceversa, so pena de una p\u00e9rdida de la verdadera \u00abconcreci\u00f3n\u00bb de la realidad y de la autenticidad del mismo conocimiento humano, que \u2013como ya dec\u00edamos\u2013 no es mon\u00f3dico, o sea, solo racional y formal o experimental, sino tambi\u00e9n simb\u00f3lico-afectivo (las \u00abrazones del coraz\u00f3n\u00bb pascalianas).<a href=\"https:\/\/gcloyola.com\/es\/ciencia-y-religion\/3118-la-tecnocracia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2678\" title=\"tecnocracia\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2018\/01\/Captura-de-pantalla-2017-12-19-a-las-15.44.24-187x300.png\" alt=\"\" width=\"178\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2018\/01\/Captura-de-pantalla-2017-12-19-a-las-15.44.24-187x300.png 187w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2018\/01\/Captura-de-pantalla-2017-12-19-a-las-15.44.24.png 350w\" sizes=\"auto, (max-width: 178px) 100vw, 178px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La secuencia de los ensayos que se abren ante el lector en este libro titulado <em>La tecnocracia<\/em> tiene un sutil hilo conductor precisamente en la b\u00fasqueda de un di\u00e1logo que recomponga en una unidad no ficticia la fragmentaci\u00f3n del saber a la que nos hab\u00eda conducido el tel\u00f3n de acero que separaba arte y ciencia, aunque tambi\u00e9n el exceso de especializaci\u00f3n, \u00abla barbarie del especialismo\u00bb, como lo calific\u00f3 el fil\u00f3sofo Ortega y Gasset. Se subraya as\u00ed la necesidad de una \u00abvisi\u00f3n completa e \u00edntegra de la raz\u00f3n humana\u00bb. Ciertamente, no se quiere cancelar la necesidad del an\u00e1lisis, la autonom\u00eda de las diversas epistemolog\u00edas, la autorreferencialidad de los lenguajes espec\u00edficos, la sectorialidad de algunas investigaciones, ni reducir todo a una s\u00edntesis concordista gen\u00e9rica. Como lo precisa sugestivamente uno de los textos de esta colecci\u00f3n, se deber\u00eda elaborar una integraci\u00f3n de la \u00abinterdisciplinariedad\u00bb con una \u00abtransdisciplinariedad\u00bb, formulada, por lo dem\u00e1s, en un documento firmado por varios intelectuales en noviembre de 1994 en el convento de Arr\u00e1bida.<\/p>\n<p>Esta nota nuestra, puesta solo en el umbral del volumen, no pretende, sin embargo, entrar en el m\u00e9rito del vasto y rico horizonte delineado por los estudios presentes en las p\u00e1ginas que siguen. No pretende tampoco abordar de manera m\u00e1s amplia uno de los temas m\u00e1s delicados, el ya mencionado del nexo entre ciencia y fe que Max Planck, en su conferencia <em>Religion und Naturwissenschaft<\/em>, de 1937, consideraba necesario \u00abpara completarse en la mente de un hombre que piensa seriamente\u00bb. Einstein le hac\u00eda eco en su escrito autobiogr\u00e1fico <em>Out of My Later Years<\/em> (1950): \u00abLa ciencia sin la religi\u00f3n es coja, la religi\u00f3n sin la ciencia es ciega\u00bb. Y el Nobel de F\u00edsica 1978, Arno A. Penzias, se\u00f1alaba que \u00abfe y ciencia son complementarias y no opuestas e incompatibles\u00bb. M\u00e1s preciso a\u00fan fue Juan Pablo II en el discurso conclusivo ante la comisi\u00f3n del caso Galileo: \u00abLa distinci\u00f3n entre los dos campos del saber (ciencia y fe) no debe entenderse como una oposici\u00f3n. Los dos sectores no son extra\u00f1os el uno al otro, sino que tienen puntos de encuentro. Las metodolog\u00edas propias de cada uno permiten poner en evidencia aspectos diversos de la realidad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p>Nosotros, para concluir, querr\u00edamos recordar \u00fanicamente que este argumento, sin embargo, ha recibido en los \u00faltimos decenios una espina en el costado. Esta se \u00abextrae\u00bb idealmente en las reflexiones de los seis estudiosos presentes en este libro. Tal espina se llama \u00abtecnocracia\u00bb, vocablo acu\u00f1ado por primera vez en 1919. Ahora bien, es curioso notar que el griego <em>t\u00e9chn<\/em><em>\u0113<\/em> significa \u00abarte\u00bb y, por lo tanto, etimol\u00f3gicamente se quer\u00eda subrayar el nexo arte-ciencia del que arriba habl\u00e1bamos. A partir de la primera mitad del siglo XX, sobre todo en los Estados Unidos, la t\u00e9cnica, que de por s\u00ed es un instrumento necesario a la ciencia, adquiri\u00f3 una independencia y una autorreferencialidad tales que cre\u00f3 casi un nuevo fenotipo antropol\u00f3gico. La t\u00e9cnica, en efecto \u2013y la confirmaci\u00f3n la encontramos sobre todo en la actual civilizaci\u00f3n medi\u00e1tico-digital\u2013, se convierte en una suerte de ambiente general, una atm\u00f3sfera, una realidad omnicomprensiva, capaz de condicionar la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la ecolog\u00eda, la comunicaci\u00f3n, pr\u00e1cticamente la sociedad y la existencia personal.<\/p>\n<p>En 1999 un fil\u00f3sofo italiano, Umberto Galimberti, public\u00f3 un denso estudio titulado <em>Psiche e techne<\/em>, en el que ofrec\u00eda el mapa de una evoluci\u00f3n que, parad\u00f3jicamente, podr\u00eda ser el preanuncio de un \u00abtranshumanismo\u00bb. Recalcando que la t\u00e9cnica no es neutra, sino que crea un mundo en el que estamos obligados a habitar, escrib\u00eda: \u00abLa t\u00e9cnica [en el sentido \u201ctecnocr\u00e1tico\u201d arriba indicado] no tiende a una finalidad, no promueve un sentido, no abre escenarios de salvaci\u00f3n, no redime, no revela la verdad: la t\u00e9cnica <em>funciona<\/em>, y, as\u00ed como su funcionamiento deviene planetario, se deben revisar los conceptos de individuo, identidad, libertad, salvaci\u00f3n, verdad, sentido, meta, pero tambi\u00e9n los de naturaleza, \u00e9tica, pol\u00edtica, religi\u00f3n, historia, de donde se nutr\u00eda la edad pretecnol\u00f3gica y que ahora, en la edad de la t\u00e9cnica, deber\u00e1n ser reconsiderados, abandonados o refundados desde las ra\u00edces\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s que \u00abt\u00e9cnica\u00bb \u2013que, como hemos dicho, de por s\u00ed es indispensable\u2013, esta concepci\u00f3n es \u00abtecnol\u00f3gica\u00bb, ciertamente no en el sentido de estudio de los procedimientos pr\u00e1cticos de aplicaci\u00f3n de las ciencias, sino m\u00e1s bien como ideolog\u00eda exclusivista y condicionante. Es exactamente la \u00abtecnocracia\u00bb la que se constituye en paradigma, como fue ampliamente afirmado cr\u00edticamente por el papa Francisco, que en su enc\u00edclica <em>Laudato si\u2019<\/em> (2015) dedic\u00f3 toda una secci\u00f3n del cap\u00edtulo 3 a la \u00abglobalizaci\u00f3n del paradigma tecnocr\u00e1tico\u00bb (nn. 106-114), un modelo \u00abhomog\u00e9neo y unidimensional\u00bb. Se trata de una concepci\u00f3n, impregnada de <em>h\u00fdbris<\/em>, que no implica solamente a la \u00abcasa com\u00fan\u00bb de la Tierra en la que estamos colocados, sino tambi\u00e9n a la misma vida de la <em>p\u00f3lis<\/em>, la econom\u00eda, la democracia, la cultura. Ya en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, en diversas formas y cualidades, los riesgos de tal visi\u00f3n, entonces a\u00fan embrionaria, hab\u00edan sido se\u00f1alados por figuras como H. Marcuse, A. Touraine, N. Luhmann y otros.<\/p>\n<p>Nos encontramos, pues, a menudo aplanados y aplastados en una \u00fanica dimensi\u00f3n. Este particular uso de la t\u00e9cnica ha producido en nosotros un cambio que no es solo de superficie. Si se crean robots con cualidades humanas muy marcadas, si se desarrolla una inteligencia artificial, si se interviene de manera sustancial en el sistema nervioso, si se enfr\u00edan las relaciones interpersonales reduci\u00e9ndolas a contactos solamente virtuales, no solo se est\u00e1 dando un gran paso tecnol\u00f3gico, en muchos casos precioso, por ejemplo, en el plano terap\u00e9utico m\u00e9dico. Se da tambi\u00e9n un verdadero y propio salto antropol\u00f3gico, que toca cuestiones como la libertad, la responsabilidad, la culpa, la conciencia y, si se quiere, tambi\u00e9n el alma.<\/p>\n<p>Para mantenernos en el \u00e1mbito de la evoluci\u00f3n inform\u00e1tica, los nativos digitales son ya funcionalmente diversos respecto a la generaci\u00f3n precedente. Subvierten frecuentemente la relaci\u00f3n entre lo real y lo virtual, o el modo tradicional de considerar lo verdadero y lo falso. Es como si se encontrasen dentro de un videojuego. Adem\u00e1s, el hombre, que siempre ha sido un observador y custodio de la naturaleza, se convierte en una especie de cocreador. La biolog\u00eda sint\u00e9tica, la creaci\u00f3n de virus y bacterias que no existen en la naturaleza, son expresi\u00f3n de esta tendencia. Si mediante las c\u00e9lulas madre se logra manipular el proceso de envejecimiento, la muerte deviene de l\u00edmite metaf\u00edsico a l\u00edmite f\u00edsico solamente. Todas estas operaciones tienen implicaciones \u00e9ticas y culturales que deben ser consideradas.<\/p>\n<p>El arco multicolor de las p\u00e1ginas que ahora siguen, sin caer en la ret\u00f3rica del pesimismo nost\u00e1lgico, pone sobre la mesa el gran abanico de las cuestiones suscitadas por este nuevo horizonte y busca identificar precisamente en el regreso al di\u00e1logo entre humanismo y ciencia, entre arte y t\u00e9cnica, el ant\u00eddoto eficaz ante la deriva tecnocr\u00e1tica y sus efectos deshumanizantes. En una civilizaci\u00f3n como la que actualmente vivimos se puede verificar cuanto Paul Ricoeur se\u00f1al\u00f3 con agudeza: asistimos a una hipertrofia de medios tecnol\u00f3gicos y a una atrofia de fines. La persona humana no puede ser reducida a un mero fen\u00f3meno biotecnol\u00f3gico, sino que es un <em>mikr\u00f3s k\u00f3smos<\/em>, como afirmaba Dem\u00f3crito (fragmento 34): \u00abEl \u00fanico animal para el cual su misma existencia sigue siendo un problema que debe resolver\u00bb (E. Fromm). Y si tomamos, adem\u00e1s, la instancia religiosa, a trav\u00e9s del testimonio del \u00abgran c\u00f3digo\u00bb de nuestra cultura, la Biblia, se nos exhorta a considerar al hombre incluso \u00abpoco menos que un dios\u00bb (Salmo 8,6).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por el <\/strong><\/em><strong>Cardenal Gianfranco Ravasi<\/strong><em><strong>,\u00a0Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, para el pr\u00f3logo del libro La tecnocracia.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Gianfranco Ravasi) Una de las principales cr\u00edticas que hace el papa Francisco en su enc\u00edclica Laudato si&#8217; a prop\u00f3sito de la cuesti\u00f3n medioambiental\u00a0va dirijida contra el paradigma tecnocr\u00e1tico que afecta a los m\u00e1s variados \u00e1mbitos de la cultura, y que tiene que ver no tanto con el progreso de la ciencia, la t\u00e9cnica y &#8230; <a title=\"El saber ante el paradigma tecnocr\u00e1tico\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2606\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El saber ante el paradigma tecnocr\u00e1tico\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2618,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142,145],"tags":[130,170,244,281],"class_list":["post-2606","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-ecologia","tag-etica","tag-humanismo","tag-tecnocracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2606","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2606"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2606\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2696,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2606\/revisions\/2696"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2618"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2606"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2606"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2606"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}