{"id":2559,"date":"2017-12-20T07:00:39","date_gmt":"2017-12-20T06:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2559"},"modified":"2017-12-16T07:05:55","modified_gmt":"2017-12-16T06:05:55","slug":"reforma-hermeneutica-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2559","title":{"rendered":"La gran reforma hermen\u00e9utica de la iglesia en nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Javier Monserrat<\/u>) Est\u00e1 pendiente la reforma inevitable del cambio hermen\u00e9utico en la modernidad, la <em>reforma<\/em> de la iglesia actual. \u00bfCu\u00e1l es el criterio, la pauta, que permite construir una respuesta argumentada? <\/strong><\/p>\n<p>Este art\u00edculo complementa al publicado la semana pasada por el mismo autor.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n que la iglesia, la comunidad de los creyentes, debe cumplir en la historia, de acuerdo con el encargo expl\u00edcito de Jes\u00fas para ella. Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es esta misi\u00f3n? Seg\u00fan la teolog\u00eda cat\u00f3lica m\u00e1s tradicional, la misi\u00f3n de la iglesia no es otra que hacer presente y proclamar en cada recodo de la historia, en cada cultura, el mensaje de Jes\u00fas, sus palabras y sus hechos.<\/p>\n<p>La iglesia supo siempre que no deb\u00eda inventar nada, simplemente proclamar el mensaje de Jes\u00fas, que est\u00e1 dado y del que debe ser depositaria. Este mensaje de Jes\u00fas que la iglesia posee y custodia (asistida por la Providencia y el Esp\u00edritu de Dios) se designa con una palabra importante en teolog\u00eda: el <em>kerigma<\/em>, es decir, el mensaje de Jes\u00fas, vivido en la fe de la iglesia y proclamado como tal a todos los hombres como una llamada a la creencia salvadora.<\/p>\n<h2><strong><em>Obligaci\u00f3n moral cristiana de buscar una nueva hermen\u00e9utica<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>La inseguridad hermen\u00e9utica, que es la verdadera causa de la indefinici\u00f3n, tiene un resultado muy negativo: la iglesia queda en el penoso estado de indefensi\u00f3n hermen\u00e9utica. No posee un instrumento hermen\u00e9utico fuerte para explicar y proclamar el kerigma (esta es su misi\u00f3n) a la altura intelectual del <em>logos<\/em> de nuestro tiempo, a saber, de la cultura de la modernidad.<\/p>\n<p>En otros tiempos la iglesia, incluso en el lenguaje de los concilios, asumi\u00f3 la hermen\u00e9utica del paradigma antiguo (no para elevarla a condici\u00f3n de kerigma, sino para exponer la inteligibilidad de \u00e9ste en la cultura de tiempos pasados). Pero lo que la iglesia hizo en el pasado no se est\u00e1 haciendo hoy.<\/p>\n<p>En la modernidad, la iglesia debiera haber hecho algo parecido: asumir un liderazgo intelectual aut\u00e9ntico para decirnos c\u00f3mo y por qu\u00e9 el kerigma cristiano alumbra desde dentro del logos hermen\u00e9utico de la modernidad. Pero no lo ha hecho y se ha replegado insegura a la pura proclamaci\u00f3n del kerigma.<\/p>\n<p>Queremos decir algo que es muy serio, y que tiene el respaldo de la teolog\u00eda tradicional: que la misi\u00f3n de la iglesia, conferida por Cristo, es la de proclamar el kerigma cristiano (que siempre permanece, del que la iglesia es depositaria y custodia) en cada tiempo, en cada momento de la historia y de la cultura.<\/p>\n<p>El kerigma debe ser inteligible y es misi\u00f3n de la iglesia hacerlo inteligible en cada tiempo hist\u00f3rico. Para ello la iglesia debe perfeccionar su hermen\u00e9utica al ritmo del avance del pensamiento humano en la cultura. El kerigma permanece; las hermen\u00e9uticas son coyunturales y cambian.<\/p>\n<h2><strong><em>Hacer \u201cinteligible\u201d la fe en nuestro tiempo <\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Si lo correcto es buscar inteligibilidad en nuestro tiempo, \u00bfqu\u00e9 significa \u201chacer inteligible\u201d? Si la inteligibilidad es un efecto que se produce en el hombre, no puede significar, sino que el <em>kerigma<\/em> ilumine la vida humana real: significa que el hombre advierta que el <em>kerigma<\/em> (el mensaje cristiano) habla de su vida real y que, en el <em>kerigma<\/em>, Dios, que es el autor de la creaci\u00f3n y de la naturaleza humana, revela el sentido del mundo real, es decir, del porqu\u00e9 de la creaci\u00f3n y de la historia humana que contemplamos. Es lo que, ya antes en otro art\u00edculo, hemos venido llamando la armon\u00eda entre la <em>Voz del Dios de la Creaci\u00f3n<\/em> con la <em>Voz del Dios de la Revelaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Pero esta iluminaci\u00f3n es bidireccional: la creaci\u00f3n ilumina el <em>kerigma<\/em> y el <em>kerigma<\/em> ilumina la creaci\u00f3n. Es la armon\u00eda que debe mostrarse si, en \u00faltimo t\u00e9rmino, el <em>Dios de la Creaci\u00f3n<\/em> y el <em>Dios de la Revelaci\u00f3n<\/em> son el mismo Dios. Que la creaci\u00f3n existe, que ha sido hecha de una cierta manera y que en ella se expresa el plan de Dios para con los hombres, no puede negarse. Sin embargo, que Dios se haya manifestado en la persona de Jes\u00fas de Nazaret no es tan evidente, admitirlo es siempre una decisi\u00f3n humana m\u00e1s comprometida.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cuando el mensaje de Jes\u00fas de Nazaret en el <em>kerigma<\/em> cristiano se hace \u201csignificativo\u201d, es decir, conecta arm\u00f3nicamente con la realidad, es cuando se hace <em>inteligible<\/em> la presencia de Dios en \u00e9l, cuando la <em>Voz del Dios de la Revelaci\u00f3n<\/em> muestra que en ella est\u00e1 la <em>Voz del Dios de la Creaci\u00f3n<\/em>. Y, al contrario: cuando la imagen del mundo y la revelaci\u00f3n cristiana hablan lenguajes diferentes y, todav\u00eda m\u00e1s, si aparecen en contradicci\u00f3n, entonces es muy dif\u00edcil que el hombre intuya en la Revelaci\u00f3n la presencia del Dios real de la Creaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong><em>La Voz del Dios de la Creaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>As\u00ed como la <em>Voz de la Revelaci\u00f3n<\/em> est\u00e1 dada en la obra de Jes\u00fas, es fijada por la iglesia en el <em>kerigma<\/em> que debe proclamarse y se accede a ella por la fe cristiana, en cambio, la <em>Voz del Dios de la Creaci\u00f3n<\/em> est\u00e1 dada en la creaci\u00f3n misma, se muestra en la forma en que Dios ha creado el universo y en las caracter\u00edsticas de la naturaleza humana. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo puede el hombre acceder al conocimiento de la <em>Voz del Dios de la Creaci\u00f3n<\/em>?<\/p>\n<p>No hay otra v\u00eda que observar c\u00f3mo est\u00e1 hecho el universo y c\u00f3mo es el escenario de la vida humana, dise\u00f1ado como plan de salvaci\u00f3n. En otras palabras: el conocimiento de la obra de la creaci\u00f3n no puede hacerse sino por la experiencia intuitiva ordinaria y por la raz\u00f3n natural. As\u00ed como no se accede a la Revelaci\u00f3n sino por la escucha y sometimiento existencial al <em>kerigma<\/em> proclamado por la iglesia, en su lugar, no se accede al conocimiento de la obra de la creaci\u00f3n sino por ejercicio de la raz\u00f3n natural, por la ciencia y por la filosof\u00eda, que nos hacen describir y conocer c\u00f3mo es de hecho el mundo real creado por Dios.<\/p>\n<h2><strong><em>El contenido de la reforma hermen\u00e9utica<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Estamos hablando aqu\u00ed de la necesaria reforma hermen\u00e9utica como la gran tarea pendiente de la iglesia de nuestro tiempo. Pero, si solo nos referirnos a una cierta \u201creforma hermen\u00e9utica\u201d, sin precisar, no acabamos de entender de qu\u00e9 estamos hablando y no nos sentimos estimulados a comprometernos con una reforma que no sabemos en qu\u00e9 pudiera consistir. Pero no es este el caso.<\/p>\n<p>En mis obras me he referido con amplitud al contenido de la gran reforma hermen\u00e9utica que estamos considerando. La ciencia, durante los largos siglos de modernidad dogm\u00e1tica, ofrec\u00eda una imagen del universo que a duras penas era compatible con la fe cristiana. Sin embargo, la evoluci\u00f3n moderna de la ciencia, y su proyecci\u00f3n sobre la filosof\u00eda, que he expuesto ampliamente en las obras mencionadas, se ha trasformado y ofrece hoy la posibilidad de la nueva hermen\u00e9utica cristiana que era demandada ya desde hace varios siglos. Me refiero a ella sumariamente.<\/p>\n<h2><strong><em>El cambio en la imagen del universo en la modernidad<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Pero estamos diciendo que la <em>modernidad<\/em>, ante todo por la imagen del universo en la Era de la Ciencia que ha acompa\u00f1ado a la constituci\u00f3n del mundo moderno, supone un cambio sustancial en relaci\u00f3n a la imagen del universo en el paradigma antiguo. \u00bfEs as\u00ed? \u00bfEn qu\u00e9 consisten, en efecto, esos cambios sustanciales? Podemos ahora resumirlos en dos puntos: por una parte, un cambio sustancial en la idea de la ontolog\u00eda del universo y, por otra, un cambio, no menos sustancial, en la idea del alcance del conocimiento humano.<\/p>\n<p><em>Una nueva ontolog\u00eda del universo, de la vida y del hombre<\/em>. \u00bfC\u00f3mo es el universo? \u00bfC\u00f3mo es el mundo real creado por Dios? La respuesta es inequ\u00edvoca: tal como la ciencia describe y valora de acuerdo con sus principios epistemol\u00f3gicos. Se trata, pues, de una aceptaci\u00f3n integral de la ciencia, sin restricciones ni l\u00edmites.<\/p>\n<p>La naturaleza de las propiedades de la materia, el <em>big bang<\/em>, el modelo cosmol\u00f3gico est\u00e1ndar, la vida, la evoluci\u00f3n, los mundos especulativos de los multiversos y de las supercuerdas, la realidad del universo antr\u00f3pico, la determinaci\u00f3n y la indeterminaci\u00f3n, el mundo cu\u00e1ntico, la posibilidad de explicar el origen de la sensibilidad de la conciencia en el mundo f\u00edsico, la neurolog\u00eda y la explicaci\u00f3n del cerebro como sede de la vida ps\u00edquica de animales y hombres, el origen de la raz\u00f3n, un universo constituido por campos f\u00edsicos y dimensiones hol\u00edsticas que producen deslumbrantes avances tecnol\u00f3gicos, etc., todo muestra la imagen monista de la realidad evolutiva del mundo <em>psicobiof\u00edsico <\/em>en la unidad del universo. Una nueva imagen del universo que apenas tiene algo que ver con la imagen del universo en el paradigma antiguo que ofrec\u00eda una imagen dualista, est\u00e1tica, no evolutiva.<\/p>\n<h2><strong><em>El tr\u00e1nsito desde una cultura dogm\u00e1tica a una cultura de la incertidumbre<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El cambio esencial producido por la ciencia ha consistido en caer en la cuenta de los l\u00edmites y precariedad del mismo saber cient\u00edfico producido. Aunque el objetivo de la ciencia, o sea, su intenci\u00f3n final, deber\u00eda ser producir un conocimiento del universo hasta su \u00faltimo fundamento metaf\u00edsico, la misma ciencia ha reconocido que los conocimientos producidos de hecho en la ciencia, seg\u00fan sus m\u00e9todos, no le permiten con rigor formular ese conocimiento final, definitivo, \u00faltimo, metaf\u00edsico, que en principio podr\u00eda desear.<\/p>\n<p>La ciencia pas\u00f3 la deliberaci\u00f3n sobre las grandes cuestiones metaf\u00edsicas a la filosof\u00eda. La reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, condicionada por los mismos resultados de la ciencia, qued\u00f3 abierta al enigma del universo. Los resultados de la ciencia dejaban abierto el universo a un fondo profundo, \u00faltimo, desconocido, misterioso, del que, de momento, no pod\u00eda decir nada como ciencia y del que adem\u00e1s dif\u00edcilmente podr\u00eda decirse algo en el futuro.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda, por tanto, condicionada as\u00ed por los resultados de la ciencia, quedaba abierta al <em>enigma del universo<\/em> que instalaba al hombre en una profunda <em>incertidumbre metaf\u00edsica<\/em>. A lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XX hemos pasado desde una <em>cultura dogm\u00e1tica<\/em> (te\u00edsta y atea, pero siempre dogm\u00e1tica) a una <em>cultura de la incertidumbre<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed, la historia moderna habr\u00eda llevado a descubrir el estado de incertidumbre profundo que probablemente constituy\u00f3 la experiencia humana de todos los tiempos. El hombre no vive en la patencia dogm\u00e1tica de la verdad, sino en la incertidumbre metaf\u00edsica, entendida en toda su radicalidad, sin suced\u00e1neos.<\/p>\n<p>No se trata de decir, por tanto, que un Dios \u201cpatente\u201d en su existencia sea un enigma o un misterio, sino que su misma existencia es una inc\u00f3gnita radical por el enigma de un universo que crea la incertidumbre metaf\u00edsica de no saber, por la raz\u00f3n natural, si es Dios o un puro mundo sin Dios. La idea de enigma o misterio en autores del teocentrismo cristiano antiguo no es la misma idea de incertidumbre que se ha impuesto, con mayor radicalidad, en la modernidad cr\u00edtica.<\/p>\n<h2><strong><em>Los supuestos de la hermen\u00e9utica moderna<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Esta hermen\u00e9utica moderna debe suponer a) aceptar plenamente la imagen del universo, de la vida, del hombre y de la historia, en el mundo moderno, entendiendo la creaci\u00f3n desde dentro de la nueva ontolog\u00eda del universo y dentro de la nueva forma de la cultura y b) aceptar que el universo no es un escenario de <em>patencia<\/em> de la verdad absoluta, de la Verdad de Dios, sino un <em>universo enigm\u00e1tico<\/em> en que se despliega el <em>silencio-de-Dios<\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa, pues, la Era de la Ciencia para la metaf\u00edsica, para el te\u00edsmo, el ate\u00edsmo, para las religiones y para el cristianismo? Hoy se marea mucho la perdiz en el di\u00e1logo ciencia-religi\u00f3n, pero, en el fondo, todo se reduce a dos puntos cruciales: aceptar la imagen de un universo monista, evolutivo, abierto y autocreador, y, fund\u00e1ndonos en ella, aceptar que el universo moderno no es un universo de <em>patencia-de-la-Verdad<\/em>, sino un <em>universo enigm\u00e1tico<\/em> que nos coloca en la <em>incertidumbre metaf\u00edsica<\/em> de no saber si su fundamento \u00faltimo es Dios o un puro mundo sin Dios.<\/p>\n<p>Esta <em>incertidumbre<\/em> moderna, en que tiene lugar la nueva experiencia existencial del <em>silencio-de-Dios<\/em> es el <em>humus<\/em> natural inevitable para entender el te\u00edsmo y el ate\u00edsmo. Es el <em>humus<\/em> que debe llevarnos a entender hoy la verdadera naturaleza de la <em>religi\u00f3n natural<\/em> (el <em>universal religioso<\/em>) en profunda armon\u00eda con el cristianismo como <em>religi\u00f3n universal<\/em> (el <em>universal cristiano<\/em>).<\/p>\n<p>En la modernidad cr\u00edtica hemos pasado de un <em>universo de patencia-de-la-Verdad<\/em> a un <em>universo-de-incertidumbre-metaf\u00edsica<\/em>. Este cambio es el <em>hilo conductor<\/em> que lleva a la <em>alternativa hermen\u00e9utica<\/em> que deber\u00e1 hacer posible la entrada del cristianismo en el mundo moderno.<\/p>\n<h2><strong><em>La religi\u00f3n radical en el universal religioso<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El <em>paradigma de la modernidad<\/em> reconoce el enigma del universo y la incertidumbre metaf\u00edsica que imponen la clara conciencia de que el posible Dios, si existiera, est\u00e1 lejano y en silencio. El <em>factum<\/em> del <em>silencio-de-Dios<\/em> es una conciencia de la real ausencia-de-Dios-en-el-mundo, muy distinta de la apelaci\u00f3n ret\u00f3rica al misterio o enigma de un Dios cuya <em>patencia absoluta<\/em> en la naturaleza se afirmaba por la raz\u00f3n natural (como hac\u00edan el teocentrismo cl\u00e1sico y el neotomismo transcendental, antes aludidos).<\/p>\n<p>El <em>silencio-de-Dios<\/em> que la <em>modernidad cr\u00edtica<\/em> constata y describe es el <em>silencio-de-Dios<\/em> que emocionalmente se vive en toda existencia humana: el silencio ante el conocimiento que no conoce con seguridad la existencia de Dios, que podr\u00eda no existir (enigma del universo) y el silencio ante el drama de la historia (el sufrimiento personal\/colectivo y la perversidad humana).<\/p>\n<p>Pero, desde el <em>humus<\/em> de esta dram\u00e1tica ausencia de Dios, el impulso humano hacia la Vida y la Liberaci\u00f3n mueven a la religi\u00f3n radical que toma forma en el <em>universal religioso<\/em>: la creencia en un <em>Dios oculto y liberador<\/em>, que alienta un plan de salvaci\u00f3n de la historia, por encima de su lejan\u00eda y de su silencio en el mundo. El <em>paradigma de la modernidad<\/em> sabe que un universo en incertidumbre hace entender que la \u00fanica religi\u00f3n radical, generada en las vivencias radicales de la existencia humana, es la que responde al <em>universal religioso<\/em>, es decir, la creencia en el <em>Dios oculto y liberador<\/em>, que est\u00e1 en el fondo del <em>historicismo<\/em> de todas las religiones, constituyendo su esencia profunda.<\/p>\n<h2><strong><em>El kerigma como Voz del Dios de la Creaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El <em>paradigma de la modernidad<\/em> entiende tambi\u00e9n que el eventual Dios de la Creaci\u00f3n es el que ha situado al hombre en un escenario mundano en el que la <em>religi\u00f3n radical<\/em> acaba siendo posible si se cree en el <em>Dios oculto y liberador<\/em>. Desde ah\u00ed, alcanza tambi\u00e9n a entender que la <em>Voz del Dios de la Revelaci\u00f3n<\/em> que el cristianismo proclama, no podr\u00eda responder a un <em>proyecto de salvaci\u00f3n<\/em> distinto de aquel que aparece en el escenario natural, ya que el <em>Dios de la Creaci\u00f3n<\/em> y el <em>Dios de la Revelaci\u00f3n<\/em> son el mismo Dios.<\/p>\n<p>La armon\u00eda pues de esta expectativa se constata en el kerigma cristiano al entender la respuesta de Dios en el Misterio de Cristo a las dos grandes preguntas metaf\u00edsicas del hombre natural: la pregunta por el Dios oculto y la pregunta por el Dios liberador. El kerigma, en efecto, revela la existencia de un Dios creador que ha decidido permanecer oculto en el universo, ante el conocimiento y ante el drama de la historia, creando la libertad, la santidad y el pecado, que son redimidos, aceptados para ser creados por m\u00e9rito del excelso proyecto de santidad que emprender\u00e1 Dios mismo en el Misterio de Cristo, cuya k\u00e9nosis por la encarnaci\u00f3n y la muerte en cruz asumir\u00e1 la manifestaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n en la historia de la k\u00e9nosis de Dios en la creaci\u00f3n del universo.<\/p>\n<p>Pero el kerigma revela tambi\u00e9n que ese Dios ken\u00f3tico, en la creaci\u00f3n, en la encarnaci\u00f3n y en la cruz de Cristo, se manifestar\u00e1 tambi\u00e9n en la Gloria de su condici\u00f3n divina cuando emprenda la Liberaci\u00f3n escatol\u00f3gica m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, tal como ha sido anticipado por la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<h2><strong><em>El camino hacia la reforma hermen\u00e9utica<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Una idea de la que estoy persuadido desde hace bastante tiempo, y a la que sigo firmemente aferrado hasta el momento, es que la gran reforma hermen\u00e9utica que mencionamos, de forma sumaria, en este art\u00edculo, deber\u00eda realizarse en el marco de un gran Concilio ecum\u00e9nico. Recapitulemos.<\/p>\n<p>A) No es posible negar hoy que la imagen de la realidad en el mundo moderno ha supuesto un cambio sustancial en relaci\u00f3n al mundo antiguo.<\/p>\n<p>B) Es tambi\u00e9n obvio que no se puede negar que la imagen moderna del universo, de la vida, del hombre y de la historia (sin ser verdad absoluta, ya que el conocimiento sigue abierto y en evoluci\u00f3n) debe ser considerada como una descripci\u00f3n de c\u00f3mo es de hecho el universo creado por Dios, a la que cabe atribuir, en principio, en nuestro tiempo, mayor correcci\u00f3n que a la imagen del mundo antiguo.<\/p>\n<p>C) Adem\u00e1s, es claro que la iglesia cristiana no est\u00e1 comprometida en esencia sino s\u00f3lo coyunturalmente (hist\u00f3ricamente) con los principios hermen\u00e9uticos del paradigma greco-romano.<\/p>\n<p>D) Por consiguiente, la consecuencia que se sigue es intachable en teolog\u00eda cristiana: es una obligaci\u00f3n moral primaria de la misi\u00f3n de proclamar el kerigma en cada momento hist\u00f3rico afrontar el cambio hermen\u00e9utico que muestre hoy la armon\u00eda entre la imagen moderna del universo y el kerigma cristiano (hermen\u00e9utica moderna que no supone absolutizarla, sino s\u00f3lo la exposici\u00f3n de la armon\u00eda entre creaci\u00f3n y revelaci\u00f3n, a la altura de la raz\u00f3n humana en este momento de la historia).<\/p>\n<p>E) Si, al responder positivamente a la exigencia de una b\u00fasqueda del cambio hermen\u00e9utico, la iglesia viera que la imagen del universo en la modernidad es incompatible con el kerigma cristiano (n\u00f3tese que no decimos con la hermen\u00e9utica antigua), entonces habr\u00eda una justificaci\u00f3n a permanecer en lo que se tiene (a saber, el paradigma antiguo), aunque sin cesar en la b\u00fasqueda del cambio hist\u00f3ricamente inevitable (esta incompatibilidad es la que se dio en el tiempo en que la modernidad estuvo dominada por el dogmatismo te\u00edsta y el dogmatismo ate\u00edsta).<\/p>\n<p>F) Sin embargo, desde el momento en que la <em>modernidad dogm\u00e1tica<\/em> ha ido transform\u00e1ndose en <em>modernidad cr\u00edtica<\/em> (en los dos \u00faltimos tercios del siglo XX), se ha ido perfilando poco a poco lo que deber\u00eda ser el <em>cambio alternativo<\/em> hacia la nueva hermen\u00e9utica del kerigma cristiano en el mundo moderno. Es lo que hemos venido exponiendo en este ensayo, y en otros anteriores. Ahora bien, cuando se vaya viendo que la <em>alternativa<\/em> para ese <em>cambio hermen\u00e9utico<\/em> buscado, es intelectualmente rigurosa (responde al mundo moderno y su proceso hist\u00f3rico), es fiable para el kerigma cristiano (que es asumido en su integridad de forma arm\u00f3nica), ofrece un entendimiento del kerigma cristiano mucho m\u00e1s rico y profundo que la hermen\u00e9utica antigua, que es apto para generar una proclamaci\u00f3n del cristianismo en los tiempos modernos mucho m\u00e1s seria e impactante que la proclamaci\u00f3n que entr\u00f3 en crisis en los \u00faltimos siglos, <em>entonces<\/em> no habr\u00e1 otra salida para la exigencia moral cristiana: afrontar el <em>cambio hermen\u00e9utico<\/em> de acuerdo con lo que exige la l\u00f3gica de la historia.<\/p>\n<h2><strong><em>El Nuevo Concilio en la l\u00f3gica de la historia<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Lo que estamos diciendo tiene una relevancia hist\u00f3rica inmensa. Despu\u00e9s de un largo camino de veinte largos siglos de permanencia en el paradigma antiguo greco-romano, despu\u00e9s de cuatro penosos siglos de larga tribulaci\u00f3n por la crisis del cristianismo ante la modernidad, despu\u00e9s de la aguda crisis social moderna en las \u00faltimas d\u00e9cadas de indiferencia, de ate\u00edsmo y de agnosticismo, despu\u00e9s de una penosa situaci\u00f3n en que la iglesia oficial se ha visto privada de un logos racional adecuado a nuestro tiempo, despu\u00e9s de una penosa crisis disciplinar y moral de la iglesia, se est\u00e1 entrando hoy en unos <em>tiempos excepcionales<\/em> en que la iglesia va a poder disponer de la <em>alternativa hermen\u00e9utica<\/em> que estaba siendo exigida durante los \u00faltimos siglos.<\/p>\n<p>Es decir, la iglesia est\u00e1 disponi\u00e9ndose hoy para estar en condiciones de afrontar el <em>cambio hermen\u00e9utico<\/em> transcendente que la har\u00e1 entrar en una nueva \u00e9poca en la historia del cristianismo y de las religiones, pero que ser\u00e1 tambi\u00e9n una nueva \u00e9poca para la historia de la cultura universal. El <em>cambio hermen\u00e9utico<\/em> ser\u00e1 el m\u00e1s importante suceso en la historia de la iglesia desde hace veinte siglos: la <em>salida del mundo antiguo<\/em> y la <em>entrada en el mundo moderno<\/em>.<\/p>\n<p>Estamos hablando de la necesidad de cambio en la iglesia oficial. Es evidente que, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, numerosos pensadores cristianos han sido conscientes de la necesidad de buscar un cambio hermen\u00e9utico y han hecho variadas propuestas, con mayor o menor acierto. Nosotros mismos nos contamos entre ellos. Pero estamos aqu\u00ed hablando de la necesidad de un cambio que sea liderado por la iglesia como tal y que sea capaz de interpelar con fuerza al mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>No hablamos de \u201cte\u00f3logos\u201d, sino de la \u201ciglesia como tal\u201d. Por ello defendemos que la importancia del cambio que debe afrontarse es de tal calibre que exige ser realizado poniendo en juego el instrumento mayor que posee la iglesia para los grandes momentos de su historia: el concilio ecum\u00e9nico. El <em>Nuevo Concilio<\/em> deber\u00eda establecer los criterios y los contenidos de la entrada del cristianismo en la modernidad y supondr\u00eda sin duda su mayor cambio hist\u00f3rico en veinte siglos de existencia.<\/p>\n<h2><strong><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El concilio deber\u00eda proclamar que la modernidad permite entender que el designio creador de Dios ha sido crear un <em>universo para la libertad<\/em> y permite entender tambi\u00e9n de qu\u00e9 forma este designio ha influido en la creaci\u00f3n. El concilio deber\u00eda reconocer y respetar la posibilidad del ate\u00edsmo y de la increencia, as\u00ed como reconocer que el Dios que est\u00e1 presente en todas las religiones y en el cristianismo, es el mismo Dios del <em>universal religioso<\/em>. Pero el concilio, al mismo tiempo que reconociera una creaci\u00f3n para la libertad que se manifiesta creativamente en la configuraci\u00f3n libre del sentido de la vida y del orden regulado de la libertad en las sociedades nacidas de la modernidad, as\u00ed igualmente deber\u00eda proclamar la extraordinaria fuerza con que, desde la incertidumbre y el <em>silencio-de-Dios<\/em>, la armon\u00eda del movimiento religioso universal y del cristianismo mueven en una misma l\u00ednea a confiar que el universo nace del Amor de un <em>Dios oculto y liberador<\/em>. En <em>Hacia el Nuevo Concilio<\/em> he expuesto con mayor amplitud la necesidad, significaci\u00f3n hist\u00f3rica y contenido del Nuevo Concilio que deber\u00eda producirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por\u00a0<\/strong><\/em><strong>Javier Monserrat<\/strong><em><strong>, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid y miembro de la C\u00e1tedra Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n, Universidad Comillas, Madrid.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2547&amp;preview=true#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Ha salido ya publicado:\u00a0<em>Q\u00fcestions de Vida Cristiana. Luter<\/em>, la Reforna i les reformes pendents (n\u00famero monogr\u00e1fico), 2017, n\u00fam. 258. 123-141.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Javier Monserrat) Est\u00e1 pendiente la reforma inevitable del cambio hermen\u00e9utico en la modernidad, la reforma de la iglesia actual. \u00bfCu\u00e1l es el criterio, la pauta, que permite construir una respuesta argumentada? Este art\u00edculo complementa al publicado la semana pasada por el mismo autor. La misi\u00f3n que la iglesia, la comunidad de los creyentes, debe &#8230; <a title=\"La gran reforma hermen\u00e9utica de la iglesia en nuestro tiempo\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2559\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La gran reforma hermen\u00e9utica de la iglesia en nuestro tiempo\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2562,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[184,218,187,209],"class_list":["post-2559","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-jesuitas","tag-misterio","tag-modernidad","tag-reconciliacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2559"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2559\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2600,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2559\/revisions\/2600"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2562"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2559"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2559"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}