{"id":2251,"date":"2017-10-25T07:00:51","date_gmt":"2017-10-25T05:00:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2251"},"modified":"2017-10-25T21:59:09","modified_gmt":"2017-10-25T19:59:09","slug":"falta-lenguaje-vivencia-fondo-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2251","title":{"rendered":"Experimentamos la falta de lenguaje al comunicar la vivencia del fondo humano"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Juan Antonio Marcos<\/span>) Nuestra pretensi\u00f3n en este art\u00edculo es dejar constancia de uno de los aspectos m\u00e1s sobresalientes de la escritura teresiana, el desenfado (encantador desenfado) con que hace part\u00edcipe al lector de su proceso creador, de los avatares por que ha debido transcurrir el quehacer escriturario.\u00a0Y al fondo, toda esa cantinela de t\u00f3picos y cansinas etiquetas que se han venido colgando del discurso teresiano de una manera acr\u00edtica y consuetudinaria.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Santa Teresa se reconoci\u00f3 \u2018mujer y ruin\u2019 para ganarse al censor, y si parti\u00f3 de la \u2018obediencia\u2019, fue para desobedecer, para hacer las cosas a su modo, y salirse, como siempre, con la suya. El mismo desali\u00f1o o \u2018desconcierto\u2019 de que hace gala, verdadera est\u00e9tica del descuido intencionado, se han convertido para nuestra narradora en su mejor se\u00f1a de identidad. Toda una preceptiva literaria conscientemente asumida por nuestra narradora.<\/p>\n<p>Y es que en santa Teresa, a la hora de comunicar su experiencia, el proceso creador termina por integrarse como un elemento tem\u00e1tico m\u00e1s de la obra creada. Se trata de esa peculiaridad tan humana del <em>hablar sobre su hablar<\/em>, donde el discurso ya no solo es instrumento de comunicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n objeto de reflexi\u00f3n. La falta de lenguaje, el esfuerzo por darse a entender o la satisfacci\u00f3n ante lo bien dicho son realidades que est\u00e1n presentes por doquier en todas las obras escritas por santa Teresa.<\/p>\n<p>La falta de lenguaje surge ante el desajuste que se da entre la condensaci\u00f3n sint\u00e9tica de las \u2018vivencias\u2019 y su expresi\u00f3n \u2018anal\u00edtica\u2019. Santa Teresa, no siempre comprendi\u00f3 sus experiencias m\u00edsticas, y cuando las comprendi\u00f3 no siempre supo comunicarlas: \u201cY era el trabajo que yo no sab\u00eda poco ni mucho decir lo que era mi oraci\u00f3n; porque esta merced de saber entender qu\u00e9 es, y saberlo decir, ha poco que me lo dio el Se\u00f1or\u201d (V 23,11).<\/p>\n<p>Garc\u00eda de la Concha ha visto as\u00ed dicha evoluci\u00f3n: cuando comienza a experimentar gracias elevadas, no sabe escribirlas, y se explica subrayando pasajes de la <em>Subida<\/em><em> del Monte Si\u00f3n, <\/em>de Bernardino de Laredo; en las <em>Cuentas de Conciencia<\/em> ya nos muestra una literatura narrativa introspectiva; en <em>Vida<\/em>, a la narraci\u00f3n se suma la interpretaci\u00f3n; en <em>Moradas<\/em> logra elaborar todo un mensaje de pensamiento sin abandonar el v\u00ednculo con lo vivido.<\/p>\n<p>Pero sin duda alguna, como ya apunt\u00f3 Men\u00e9ndez Pidal, el pasaje paradigm\u00e1tico y que mejor refleja las preocupaciones metaling\u00fc\u00edsicas teresianas, es el siguiente: \u201cPorque una merced es dar el Se\u00f1or la merced y, otra es entender qu\u00e9 merced es y qu\u00e9 gracia, otra es saber decirla y entender c\u00f3mo es\u201d (V 17,5). Aqu\u00ed se nos desvelan los tres niveles de la comunicaci\u00f3n: experiencia, conceptualizaci\u00f3n y transmisi\u00f3n. O dicho con otras palabras: <em>sentir, pensar y comunicar<\/em>, triple categorizaci\u00f3n en la que el recurso al lenguaje se hace imprescindible a partir del segundo estadio, pues, como dec\u00eda Unamuno, <em>pensamos palabras<\/em>.<\/p>\n<h2><strong>El esfuerzo por \u2018darse a entender\u2019<\/strong><\/h2>\n<p>A la hora de tomar la pluma, pocas cosas le preocupaban tanto a santa Teresa como el hecho de \u2018dar a entender\u2019 al lector vivencias y sentimientos, preocupaci\u00f3n guiada siempre por un prop\u00f3sito did\u00e1ctico y pedag\u00f3gico. En carta escrita a su hermano Lorenzo, describe su trato y conversaci\u00f3n con D\u00aa. Juana Dantisco, en los siguientes t\u00e9rminos: <em>una llaneza y claridad por la que yo soy perdida<\/em>. Se trata de la m\u00e1s afortunada, sint\u00e9tica y poderosa expresi\u00f3n para definir lo que es su propio estilo literario, el car\u00e1cter pragm\u00e1tico y funcional de todas sus obras. <em>Llaneza y claridad<\/em> buscadas infatigablemente para resolver, de la manera m\u00e1s exitosa, el problema de la comunicaci\u00f3n que es, al fin y al cabo, la \u00faltima finalidad de toda palabra, sea escrita o proferida.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, \u2018saber figurar\u2019 o \u2018dar a entender\u2019, son dos sintagmas verbales que se reiteran una y otra vez para hacer part\u00edcipe al lector de sus obsesiones comunicativas. Interpoladas, entreveradas y salpicadas a lo largo del discurso, se multiplican las m\u00e1s variadas secuencias de este tipo (con sus variantes formales) guiadas por un expl\u00edcito inter\u00e9s y af\u00e1n comunicativo: \u201cPues querr\u00eda dar a entender esto\u201d (V 14,7), \u201cSolo esto es lo que querr\u00eda dar a entender\u201d (CE 50,1), \u201cQuiero decir algo por donde me entiendan\u201d (CE 32,3). Las preocupaciones comunicativas aparecen casi siempre sobre la marcha, en el devenir y hacerse del discurso:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Qui\u00e9rome declarar m\u00e1s, que creo me meto en muchas cosas. Siempre tuve esta falta de no me saber dar a entender -como he dicho- si no es a costa de muchas palabras (V 13,17).<\/em><\/p>\n<p><em>Querr\u00eda dar a entender, querr\u00eda saberme declarar, querr\u00eda saberlo decir, querr\u00eda que entendieseis muy bien&#8230;,<\/em> y as\u00ed, una y otra vez, se hace presente la modalidad volitiva o desiderativa del lenguaje. Y detr\u00e1s, la constante preocupaci\u00f3n por que el lector capte lo que es relevante para el emisor, lo que hace al caso, lo que viene a cuento. Se trata de secuencias que se interpolan en la cadena discursiva ante cuestiones que la Santa considera especialmente relevantes.<\/p>\n<p>Es lo que ocurre cuando Teresa insiste en no prescindir, a lo largo del camino espiritual, de la humanidad de Cristo (\u201cLo que querr\u00eda dar a entender es&#8230; Y enti\u00e9ndase bien este punto, que querr\u00eda saberme declarar\u201d-V 22,8); o cuando insiste en algo tan importante para ella como era la oraci\u00f3n de recogimiento (\u201cYo querr\u00eda que entendieseis muy bien esta manera de orar que se llama recogimiento\u201d, CE 47,5).<\/p>\n<p>Ocurre muy a menudo, como no pod\u00eda ser para menos en una literatura religiosa, que los deseos por ser comprendida y darse a entender, se ven introducidos y reforzados por invocaciones a la divinidad, a la que se pretende as\u00ed convertir en aliada o fuente de inspiraci\u00f3n para tan ardua tarea: \u201cPlega a su Majestad me d\u00e9 gracia para que yo d\u00e9 esto a entender bien\u201d (V 15,2); \u201cPlega a su Majestad que me sepa dar a entender\u201d (V 22,1); \u201c\u00a1Oh Jes\u00fas! Qui\u00e9n pudiera dar a entender bien a vuestra merced esto&#8230;\u201d (V 20,22). Invocaciones o evocaciones exclamativas que son, en buena medida, reflejo de la afectividad desbordada de la autora y, no menos, viej\u00edsimos t\u00f3picos de la tradici\u00f3n ret\u00f3rica.<\/p>\n<p>Exclamaciones dirigidas al mismo Dios nos descubren las cuitas expresivas de la Santa, sus confesados anhelos por trasladar a la palabra escrita, lo que siente o entiende o pasa por su alma: \u201c\u00a1Oh Dios m\u00edo, qui\u00e9n tuviera <em>entendimiento y letras y nuevas palabras<\/em> para encarecer vuestras obras como lo entiende mi alma!\u201d (V 25,17). Y todo con la apelaci\u00f3n a las personales carencias, <em>entendimiento <\/em>(nivel intelectivo), <em>letras<\/em> (formaci\u00f3n-lecturas) y sobre todo <em>nuevas palabras<\/em>: he aqu\u00ed el verdadero anhelo del m\u00edstico, \u2018nuevas palabras\u2019 para transmitir nuevas experiencias. Y es que, en buena medida, la labor del m\u00edstico es la de la b\u00fasqueda apasionada de las palabras que\u00a0 no se encuentran. Esas palabras que se sienten en lo profundo del ser, o que se tocan con la punta de la lengua.<\/p>\n<p>En ocasiones, se le escapa la pluma en exclamaciones de deseos y afanes expresivos de un atrevimiento verdaderamente inaudito para una mujer de aquel siglo XVI: \u201c\u00a1Qu\u00e9 valiera aqu\u00ed ser fil\u00f3sofo para saber las propiedades de las cosas y saberme declarar!; que me voy regalando en ello, y no s\u00e9 decir lo que entiendo, y por ventura no lo s\u00e9 entender\u201d (CE 31,1). Cuando reescribe el mismo pasaje en la segunda redacci\u00f3n de <em>Camino<\/em> (CV), se percata de su audacia y descuido expresivo, y lo corrige inmediatamente. De tal manera que el \u201cQu\u00e9 valiera aqu\u00ed ser fil\u00f3sofo&#8230;\u201d pasa a \u201cMucho valiera aqu\u00ed poder hablar con quien supiera filosof\u00eda&#8230;\u201d (C 19,3), \u201cpara que no se pensase que ella, una mujer, pod\u00eda llegar a explicar de un modo sistem\u00e1tico las propiedades de las cosas\u201d. Su escritura parece estar siempre te\u00f1ida por una intencionalidad y estrategia demasiado consciente, incluso cuando hace gala de espontaneidad y descuido. Otra a\u00f1agaza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2275\" aria-describedby=\"caption-attachment-2275\" style=\"width: 290px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2275 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Caligraf\u00eda-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Caligraf\u00eda-300x198.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Caligraf\u00eda-768x508.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Caligraf\u00eda.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2275\" class=\"wp-caption-text\">La obsesi\u00f3n teresiana por el pragmatismo es absolutamente moderna. Busca la atenci\u00f3n de lector y hacerle entender su mensaje.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hay una expresi\u00f3n teresiana que condensa de manera muy afortunada este rasgo de su lenguaje: \u2018trastornar la ret\u00f3rica\u2019 (V 15,9). A este respecto, A. Egido ha escrito: Teresa \u201csiempre est\u00e1 parapet\u00e1ndose en que es inculta, y claro que no tiene los vastos conocimientos de fray Luis, pero en verdad encierra una cantidad tremenda de lecturas, que no confiesa pero que est\u00e1n ah\u00ed. Su ventaja es que, haci\u00e9ndose la tonta y la inculta, lo ama\u00f1a todo a su manera, lo lleva a su propio terreno y hace que la prosa destile formulaciones nuevas, discurriendo con rupturas de la sintaxis que no estaban permitidas y rompiendo las reglas de la ret\u00f3rica. Despu\u00e9s de ella, solo Cervantes es capaz de hablar en ese estilo abierto y suelto, ese estilo de apertura que no se somete a las reglas\u201d.<\/p>\n<p>El mismo hecho de recurrir a todo tipo de comparaciones, est\u00e1 tambi\u00e9n guiado por la expl\u00edcita intencionalidad de darse mejor a entender: \u201cPara darlo mejor a entender, me quiero aprovechar de una <em>comparaci\u00f3n<\/em> que es buena para este fin&#8230;\u201d (5M 2,1); \u201cQuiero poner una <em>comparaci\u00f3n<\/em>, si acertare, para d\u00e1roslo a entender&#8230;\u201d (6M 10,2). Incluso ante arrobamientos, raptos o experiencias ext\u00e1ticas, el af\u00e1n expresivo y comunicativo se pone de manifiesto en la anhelante b\u00fasqueda de la comparaci\u00f3n que cuadre:<\/p>\n<p>Deseando estoy acertar a poner una <em>comparaci\u00f3n<\/em> para si pudiese <em>dar a entender<\/em> algo de esto que voy diciendo, y creo no la hay que cuadre, mas digamos esta&#8230; (6M 4,8).<\/p>\n<h2><strong>La satisfacci\u00f3n ante \u2018lo bien dicho\u2019<\/strong><\/h2>\n<p>\u201cEl malhadado prejuicio hagiogr\u00e1fico ha impedido reconocer algo muy obvio, nunca afirmado hasta este momento, y que todav\u00eda causar\u00e1 esc\u00e1ndalo en algunos: santa Teresa gozaba del placer de crear como una verdadera adicci\u00f3n, especie de bendito \u2018asimiento\u2019 de que, por fortuna nuestra, no lleg\u00f3 a ser consciente\u201d. Nuestra narradora es perfectamente consciente de sus capacidades expresivas, algo de lo que nos deja constancia en los pr\u00f3logos de sus obras: \u201cPodr\u00e1 ser aproveche para atinar en cosas menudas m\u00e1s que lo letrados&#8230;\u201d (CE pr\u00f3l. 3). Incluso en ocasiones, como ocurre en <em>Moradas<\/em>, complaci\u00e9ndose en transmitir las alabanzas que hab\u00edan recibido sus obras precedentes: \u201cSi el Se\u00f1or quisiere diga algo nuevo, su Majestad lo dar\u00e1, o ser\u00e1 servido traerme a la memoria lo que otras veces he dicho; [&#8230;] me holgar\u00eda de atinar en algunas cosas <em>que dec\u00edan estaban bien dichas<\/em>\u201d (M pr\u00f3l. 2).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la pragm\u00e1tica es m\u00e1s interesante estudiar por qu\u00e9 un discurso es afortunado que estudiar por qu\u00e9 est\u00e1 bien construido. Y un discurso ser\u00e1 feliz o afortunado en la medida en que cumpla con su finalidad comunicativa, o sea, en la medida en que capte la atenci\u00f3n del lector, y este lo entienda. Se trata de una obsesi\u00f3n teresiana absolutamente moderna, de car\u00e1cter pragm\u00e1tico. Y por eso se complace y tiene a gala su \u2018grosero estilo\u2019, que contrapone al m\u00e1s elegante y concertado de los letrados, y lo hace adem\u00e1s con el convencimiento de que el suyo ser\u00e1 mejor entendido: \u201cImpertinente parece, mas para vosotras todo vale; quiz\u00e1s lo entender\u00e9is mejor por mi grosero estilo que por otros muy elegantes\u201d (CE 26,6).<\/p>\n<p><em>Cu\u00e1drame mucho, en extremo le viene al propio, al pie de la letra, al natural me parece<\/em>&#8230;, son algunos de los muchos comentarios metaling\u00fc\u00edsticos con los que la Santa muestra su complacencia por lo afortunadas que encuentra ciertas comparaciones tra\u00eddas a cuento: \u201cY advertid mucho a esta comparaci\u00f3n que me puso el Se\u00f1or estando en esta oraci\u00f3n, <em>y cu\u00e1drame mucho<\/em>\u201d (CE 53,5); \u201c<em>En extremo me parece le viene al propio<\/em> esta comparaci\u00f3n\u201d (V 17,6); \u201c<em>Al pie de la letra <\/em>es esta comparaci\u00f3n\u201d (V 21,28); \u201c<em>Al natural me parece<\/em> este ejemplo o comparaci\u00f3n\u201d (V 30,19). Y nada tenemos que decir cuando es el mismo Dios el que entra en escena para alabar sus comparaciones m\u00e1s felices:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Suplicando yo a su Majestad fuese as\u00ed, y que de nuevo comenzase a servirle, me dijo: Buena comparaci\u00f3n has hecho, mira no se te olvide para procurar mejorarte siempre (V 39,23).\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Y el mismo Dios que alaba sus comparaciones afortunadas es el que termina por convertirse en fuente de inspiraci\u00f3n, aut\u00e9ntico activador del \u2018furor po\u00e9tico\u2019:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Querr\u00eda saber declarar la diferencia&#8230; Decl\u00e1relo el Se\u00f1or -como ha hecho lo dem\u00e1s- que, cierto, si su Majestad no me hubiera dado a entender por qu\u00e9 modos y maneras se puede algo decir, yo no supiera (V 20,1).<\/em><\/p>\n<p>El mismo hecho de pedir la inspiraci\u00f3n divina se ha convertido en un estribillo tem\u00e1tico en los escritos teresianos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Estando hoy suplicando a nuestro Se\u00f1or hablase por m\u00ed, porque yo no atinaba a cosa que decir ni c\u00f3mo comenzar a cumplir esta obediencia&#8230;\u201d (1M 1,1); \u201cPara comenzar a hablar de las cuartas moradas bien he menester lo que he hecho, que es encomendarme al Esp\u00edritu Santo y suplicarle que de aqu\u00ed adelante hable por m\u00ed&#8230; (4M 1,1).<\/em><\/p>\n<p>No podemos olvidar que dichas invocaciones tienen su correlato y precedente literario en la invocaci\u00f3n a las musas, de neto car\u00e1cter formulario, y presente por doquier en la literatura cl\u00e1sica. Pero se atribuya a la divinidad o a las musas, la inspiraci\u00f3n aparece siempre como un misterio. Y nunca ser\u00e1 f\u00e1cil deslindar lo escrito merced a esta, de lo que procede\u00a0 de la t\u00e9cnica, astucia o facultades personales.<\/p>\n<p>La misma Teresa es consciente de que muchas de las cosas que escribe \u2018vienen de su cabeza\u2019, pero otras no: \u201cque muchas cosas de las que aqu\u00ed escribo no son de mi cabeza, sino que me las dec\u00eda este mi Maestro celestial\u201d (V 39,8). Al igual que los poetas cl\u00e1sicos se consideraban disc\u00edpulos de las musas, santa Teresa se considera disc\u00edpula del mismo Dios, y su inspiraci\u00f3n es concebida como un \u2018docere\u2019 por parte de la instancia inspiradora.<\/p>\n<p>Y cuando en el proceso creador nuestra narradora reavive viejos trances o experiencias espirituales para ponerlas por escrito, aparece un fen\u00f3meno similar al del \u201c\u00e9x-tasis\u201d m\u00edstico. Es la vertiente \u2018ext\u00e1tica\u2019 del acto creador, del acto po\u00e9tico, \u201ccomo un \u2018\u00e9xtasis\u2019 imaginativo, que entra\u00f1a una salida del alma y traslado, en el sentido m\u00e1s literal, a un mundo que no es el cotidiano\u201d. Una realidad supracategorial, con la inconsciencia, arrebato y posesi\u00f3n, como notas definitorias:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00a1Ay, que no s\u00e9 qu\u00e9 me digo, que casi sin hablar yo escribo ya esto!; porque me hallo turbada y algo fuera de m\u00ed, como he tornado a traer a mi memoria estas cosas (V 38,22).<\/em><\/p>\n<p>Es la concepci\u00f3n plat\u00f3nica de la inspiraci\u00f3n creadora, la \u2018locura\u2019 o \u2018furor\u2019 po\u00e9ticos. \u00c9xtasis creador que, en santa Teresa, se confunde con el \u00e9xtasis m\u00edstico, acaso fuente y origen del primero.<\/p>\n<h2><strong>La falta de lenguaje y de nuevas palabras<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u00a0<\/em>No se cansa Teresa de llevar a cabo todo tipo de asedios (a lo indecible) para ensayar una posible conceptualizaci\u00f3n de su experiencia m\u00edstica, en un af\u00e1n desmesurado por plasmar en categor\u00edas anal\u00edticas, vivencias y experiencias para las que com\u00fanmente falta el lenguaje. Sus recurrentes dificultades expresivas (aunque sinceras), constituyen una estrategia discursiva m\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo mismo que ocurre cuando apela a sus dificultades o carencias extraling\u00fc\u00edsticas, como son la falta de tiempo para escribir, o de letras, o de memoria, o de entendimiento. Y as\u00ed escribe \u201ccasi hurtando el tiempo y con pena, porque me estorbo de hilar, por estar en casa pobre y con hartas ocupaciones\u201d (V 10,7). Y lo mismo ocurre con la falta de letras o de entendimiento o de memoria, plasmando en categor\u00edas ling\u00fc\u00edsticas lo que dice no entender, y trayendo una y otra vez a cuento lo que dice no recordar.<\/p>\n<p>La falta de lenguaje que se manifiesta en las confesiones de impotencia comunicativa, sigue siendo lenguaje, o metalenguaje, en una dimensi\u00f3n eminentemente afectiva. Es lo que ocurre cuando nuestra narradora no encuentra comparaciones que cuadren para poner por escrito visiones o experiencias m\u00edsticas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>No hac\u00eda sino poner comparaciones para darme a entender; y, cierto, para esta manera de visi\u00f3n -a mi parecer- no la hay que mucho cuadre\u201d (V 27,3). Como no las hay para dar a entender ese no s\u00e9 qu\u00e9 de la experiencia del misterio: \u201csent\u00ed en mi esp\u00edritu un no s\u00e9 qu\u00e9, [&#8230;] ni yo sabr\u00e9 decir c\u00f3mo fue, ni por comparaciones podr\u00eda&#8230; (V 33,9).<\/em><\/p>\n<p>Ya en las quintas moradas del alma, se amontonan las reflexiones teresianas sobre las dificultades expresivas frente a lo que se le viene encima. Dificultades intelectivas y anal\u00edticas, inutilidad de recursos ret\u00f3ricos o comparaciones, y esto de tal manera, que ser\u00eda mejor <em>no decir nada<\/em>, reconoce la narradora:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00a1Oh hermanas!, \u00bfc\u00f3mo os podr\u00eda yo decir la riqueza y tesoros y deleites que hay en las quintas moradas? Creo fuera mejor no decir nada de las que faltan, pues no se ha de saber decir, ni el entendimiento lo sabe entender, ni las comparaciones pueden servir de declararlo&#8230; (5M 1,1).<\/em><\/p>\n<p>\u00a0 \u201cEl atractivo no est\u00e1 en la \u2018facilidad\u2019, sino en la obvia dificultad con que la Santa intenta, en vano, reflejar unos sentires que desbordan su escritura\u201d, ha escrito Francisco Rico.<\/p>\n<p>Al adentrarse en la descripci\u00f3n del cuarto grado de oraci\u00f3n, las dificultades expresivas alcanzan un grado de frecuencia inaudito. No hay m\u00e1s que recorrer detenidamente los primeros p\u00e1rrafos del cap\u00edtulo 18 de <em>Vida<\/em> para percatarse de ello. Todo comienza con la invocaci\u00f3n a la divinidad como auxilio y fuente de inspiraci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>El Se\u00f1or me ense\u00f1e palabras c\u00f3mo se pueda decir algo de la cuarta agua. [&#8230;] Ac\u00e1 no hay sentir, sino gozar sin entender lo que se goza. Enti\u00e9ndese que se goza un bien, adonde junto se encierran todos los bienes; mas no se comprende este bien [&#8230;] Ac\u00e1 el alma goza m\u00e1s sin comparaci\u00f3n, y pu\u00e9dese dar a entender muy menos [&#8230;] El c\u00f3mo es esta que llaman uni\u00f3n y lo que es, yo no lo s\u00e9 dar a entender. [&#8230;] Esto vuestras mercedes lo entender\u00e1n -que yo no lo s\u00e9 m\u00e1s decir- con sus letras. [&#8230;] Cierto, a m\u00ed me acaba el entendimiento, y cuando llego a pensar en esto, no puedo ir adelante. [&#8230;] Con decir disparates me remedio algunas veces (V 18,1-3).<\/em><\/p>\n<p>Y es que en cuestiones m\u00edsticas, dice Teresa, no habr\u00e1 \u00e9xito en el estadio intelectivo (<em>el entender<\/em>, que machaconamente reclama ella) si no hay experiencia. Experiencia y entendimiento son dos compa\u00f1eros de viaje que no se pueden divorciar. De tal manera que el m\u00edstico parece hablarnos en un lenguaje nuevo, cr\u00edptico, comprensible solo para iniciados, donde <em>se habla sin hablar<\/em>. Un lenguaje que excede los l\u00edmites de nuestro mundo euclidiano y categorial, y por lo tanto, lenguaje supracategorial, que ya no es terreno, sino <em>lenguaje tan del cielo<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>As\u00ed es tambi\u00e9n en otra manera que Dios ense\u00f1a el alma y la habla sin hablar, de la manera que queda dicha. Es un lenguaje tan del cielo, que ac\u00e1 se puede mal dar a entender aunque m\u00e1s queramos decir, si el Se\u00f1or por experiencia no lo ense\u00f1a (V 27,6).<\/em><\/p>\n<p>T\u00f3picas apelaciones a la ignorancia o a decir desatinos y vaguedades, se enmarcan dentro de la m\u00e1s pura <em>captatio benevolentiae<\/em>. Y el colmo es llegar a afirmar que se pone a escribir \u2018como cosa boba\u2019 (precisamente en su obra cumbre a nivel m\u00edstico), y \u2018sin saber qu\u00e9 decir ni c\u00f3mo comenzar\u2019 (en una obra escrita a velocidad de v\u00e9rtigo, en apenas dos meses):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Son tan oscuras de entender estas cosas interiores que a quien tan poco sabe, como yo, forzado habr\u00e1 de decir muchas cosas superfluas y aun desatinadas para decir alguna que acierte. Es menester tenga paciencia quien lo leyere, pues yo la tengo para escribir lo que no s\u00e9; que, cierto, algunas veces tomo el papel como cosa boba que no s\u00e9 qu\u00e9 decir ni c\u00f3mo comenzar (1M 2,7).<\/em><\/p>\n<p>Las reflexiones continuas sobre el propio discurso adquieren en ocasiones unas connotaciones verdaderamente l\u00fadicas, echando en risa sus propios fracasos escriturarios. Uno de los estudiosos m\u00e1s audaces del lenguaje teresiano, F. M\u00e1rquez Villanueva, escrib\u00eda atinadamente que \u201cSanta Teresa no solo borda sus p\u00e1ginas, sino que las autocritica y apostilla, entrando y saliendo por ellas en el papel zumb\u00f3n del escritor metido a faena. A fuerza de humor y de encanto incorpora as\u00ed, de un modo que habr\u00eda que llamar ya \u2018cervantino\u2019, el proceso creador como elemento tem\u00e1tico de la obra creada\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Ri\u00e9ndome estoy de estas comparaciones, que no me cuadran, mas no s\u00e9 otras; pensad lo que quisiereis; ello es verdad lo que he dicho (7M 2,11).<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_2278\" aria-describedby=\"caption-attachment-2278\" style=\"width: 290px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2278 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Experiencia-m\u00edstica-Mariposas-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"173\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Experiencia-m\u00edstica-Mariposas-300x173.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Experiencia-m\u00edstica-Mariposas-768x443.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Experiencia-m\u00edstica-Mariposas.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2278\" class=\"wp-caption-text\">Experiencia y entendimiento son compa\u00f1eros de la m\u00edstica. El \u00e9xito literario de Santa Teresa, es hacernos part\u00edcipes de su falta de lenguaje.<\/figcaption><\/figure>\n<p>He aqu\u00ed el aut\u00e9ntico \u00e9xito literario de Santa Teresa, el desenfado con que nos hace part\u00edcipes de sus torpezas y dificultades expresivas, de su falta de lenguaje. Porque su mismo fracaso literario es ya parte para leerla y admirarla. Y junto a ello, un esfuerzo verdaderamente tit\u00e1nico por darse a entender. Af\u00e1n comunicativo que, en medio de los fracasos, nos permite captar cu\u00e1l es la meta a que tiende, por qu\u00e9 es inaccesible, c\u00f3mo, en fin, trastoca todo su ser:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Deshaci\u00e9ndome estoy, hermanas, por daros a entender esta operaci\u00f3n de amor, y no s\u00e9 c\u00f3mo\u201d (6M 2,3).\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Las no veladas deficiencias del lenguaje, confiando una y otra vez sus dudas y dificultades al lector, o lament\u00e1ndose de sus escasas letras, son un testigo m\u00e1s de la oralidad que recorre sus escritos. Y lo mismo ocurre con sus apasionados deseos por darse a entender, o sus candorosas complacencias ante lo bien dicho. Y al fondo, los tormentosos problemas de elaboraci\u00f3n literaria con que machaconamente se ve confrontada la Santa. Sus reflexiones sobre el imprevisible proceso en la elaboraci\u00f3n del discurso, de cuyos altibajos nos hace part\u00edcipes, constituyen \u201cuna riqu\u00edsima e ins\u00f3lita novedad en la historia de la literatura espa\u00f1ola\u201d (C. Mart\u00edn Gaite).<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Ser\u00eda un pecado mortal contemplar la obra teresiana con los fr\u00edvolos anteojos de la literatura sola (o de la historia sola, o de la espiritualidad sola), un pecado que, sin duda alguna, Dios iba a demandarnos. Teresa es siempre mucho m\u00e1s. Humanamente inmensa y desmesurada, se escapa al an\u00e1lisis de cualquier disciplina. Y por eso solo una visi\u00f3n multidisciplinar, asediando su obra y su persona desde diversos enfoques, lograr\u00e1 devolvernos la mejor imagen de la verdadera Teresa, la del siglo XVI, la que, por ser ya un cl\u00e1sico de la literatura espa\u00f1ola, conservar\u00e1 siempre su vigencia, desarrollando en cada \u00e9poca unas potencialidades nuevas. Tambi\u00e9n en la nuestra.<\/p>\n<p>La vigencia de una obra como la de nuestra narradora radica en que la suya es una literatura de compromiso total. Su obra, la de Teresa, no es la de un intelectual puro (de esos que se pasan su vida entre libros, que no se comprometen con nada m\u00e1s que con su inteligencia), sino la de una escritora comprometida. Lo suyo no es un fr\u00edo producto fruto de la especulaci\u00f3n mental. Arrancando de la experiencia individual ha logrado crear un mundo literario nuevo y a contracorriente, universal. Porque la verdadera universalidad surge siempre desde las experiencias individuales y concretas que est\u00e1n en el fondo de lo humano. Y nadie como Teresa ha buceado hasta dicho fondo para ofrecernos una literatura m\u00edstica que, escap\u00e1ndose del tiempo y espacio en que surgi\u00f3, se ha colado de rond\u00f3n en nuestro tiempo (en todo tiempo) convertida ya en un cl\u00e1sico.<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por\u00a0<\/strong><\/em><strong>Juan Antonio Marcos,\u00a0<\/strong><em><strong>profesor de Teolog\u00eda en Universidad Comillas, director de la Revista de Espiritualidad (<a href=\"http:\/\/www.revistadeespiritualidad.com\">www.revistadeespiritualidad.com<\/a>) y colaborador de FronterasCTR.\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Juan Antonio Marcos) Nuestra pretensi\u00f3n en este art\u00edculo es dejar constancia de uno de los aspectos m\u00e1s sobresalientes de la escritura teresiana, el desenfado (encantador desenfado) con que hace part\u00edcipe al lector de su proceso creador, de los avatares por que ha debido transcurrir el quehacer escriturario.\u00a0Y al fondo, toda esa cantinela de t\u00f3picos &#8230; <a title=\"Experimentamos la falta de lenguaje al comunicar la vivencia del fondo humano\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2251\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Experimentamos la falta de lenguaje al comunicar la vivencia del fondo humano\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2254,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[148,232,264,218],"class_list":["post-2251","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-espiritualidad","tag-experiencia","tag-fe","tag-misterio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2251"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2251\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2296,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2251\/revisions\/2296"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2254"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}