{"id":2227,"date":"2018-02-28T07:00:33","date_gmt":"2018-02-28T06:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2227"},"modified":"2018-02-22T13:04:47","modified_gmt":"2018-02-22T12:04:47","slug":"experiencia-mistica-viaje-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2227","title":{"rendered":"La experiencia m\u00edstica es un viaje interior"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por\u00a0<span style=\"text-decoration: underline\">Juan Antonio Marcos<\/span>). Hubo un hombre en la segunda mitad del siglo XVI que protagoniz\u00f3 una de las historias m\u00e1s fascinantes de la b\u00fasqueda de la libertad. Escribi\u00f3 con palabras nuevas de una sabidur\u00eda diferente, m\u00e1s profunda y m\u00e1s verdadera. Viejas palabras de amor que a pesar del paso de los siglos siguen sonando como nuevas. Juan de la Cruz fue un viajero incansable por tierras de Castilla. Pero ante todo fue un viajero del alma, un contemplativo de los viajes interiores.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>Un viaje interior<\/h2>\n<p>La experiencia m\u00edstica es lo m\u00e1s parecido a un viaje interior que termina por llevarnos a un mundo diferente. Para hacer este viaje se necesita, ante todo y sobre todo, confiar. Aunque tu confianza en Dios no sea mayor que la de un grano de mostaza. Pero es el primer paso. Solo desde la confianza, es posible hacer un viaje m\u00edstico.<\/p>\n<p>Todo viaje supone la existencia de un viajero. Y se requiere tiempo para que este viajero pase por diversos lugares, con paradas incluidas, antes de alcanzar el destino final. Va con una continua presencia de la idea de movimiento. Viajar es moverse. La vida es un viaje. La intenci\u00f3n de San Juan es encaminar a la viajera (el alma) a la meta de la uni\u00f3n m\u00edstica con Dios. Para llegar al destino m\u00edstico el alma pasa por distintos lugares durante su viaje. Son las noches del alma o estados m\u00edsticos.<\/p>\n<h2>Salir de s\u00ed mismo por olvido de s\u00ed<\/h2>\n<p>Alcanzar la meta exige movimiento. Los movimientos son las acciones. La primera acci\u00f3n a realizar es salir de uno mismo y empezar a ser t\u00fa mismo. El mayor obst\u00e1culo en el viaje m\u00edstico es el amor propio. No te preocupes por ti mismo y ante todo s\u00e9 t\u00fa mismo. Toda experiencia m\u00edstica implica un olvido o punto de salida para comenzar a ir a Dios. Progresar en este viaje m\u00edstico es moverse.\u00a0 Juan de la Cruz habla de una salida espiritual, que marca los poemas de <em>Noche <\/em>y <em>C\u00e1ntico.<\/em> La fuerza para partir exige desprendimiento y esta fuerza proviene del amor. El amor es la realidad que lo envuelve todo en la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n<p>No hay un solo camino para este viaje. Hay muchos y cada cual ha de encontrar el suyo. Suele ocurrir que al adentrarse en la experiencia m\u00edstica la persona puede sentirse desorientada. Hay que abandonar viejos caminos para seguir caminos nuevos. En todo viaje pueda haber retrasos, se puede retroceder e, incluso, deshacer lo andado. Volver a atr\u00e1s. Y lo mismo ocurre con la experiencia m\u00edstica. La novedad que supone llegar a la contemplaci\u00f3n en el viaje m\u00edstico, adentr\u00e1ndose el alma por ins\u00f3litos lugares (los paisajes del alma), suele provocar cierto desconcierto en la persona, convirti\u00e9ndose en un nuevo obst\u00e1culo para progresar.<\/p>\n<p>Si la experiencia m\u00edstica es movimiento a lo largo de un camino, ese movimiento puede tener distintas velocidades: se puede ir andando, corriendo, volando\u2026\u00a0 A medida que el m\u00edstico va avanzando por su camino, gana tambi\u00e9n en ligereza, de tal forma que <em>el rastro que Dios deja de s\u00ed en el alma la aligera y hace correr tras de \u00e9l\u2026<\/em> (C 25,4).<\/p>\n<p>Salir del yo supone perder el propio control, hacerse vulnerable y renunciar a las viejas seguridades humanas, tales como tener, poder y saber. Solo saliendo de tu propio yo eres libre de verdad. La experiencia m\u00edstica es una salida, un viaje a la libertad. Alcanzada esa libertad, la del esp\u00edritu, se retorna a la vida cotidiana, y por primera vez se descubre que lo divino est\u00e1 ah\u00ed, en la vida diaria: andar, comer, llorar, tener hijos\u2026 Cada cosa es noticia de Dios, oscura y amorosa, pero real como la vida misma.<\/p>\n<p>Pero son muchos los muros a derribar para volar a lo invisible. Son los muros alzados alrededor del coraz\u00f3n y que comienzan a caer al crecer la confianza en Dios. Hay que derribarlos, saltar por encima de ellos. O, al menos, ignorarlos. Sin muros, siempre sin muros. Es la clave para andar, correr, volar\u2026 a lo largo del viaje m\u00edstico. Cuando se llegue al final del viaje todo quedar\u00e1 en las manos de Dios.<\/p>\n<h2>Los tres viajes de la experiencia m\u00edstica<\/h2>\n<p>El amor y la fe est\u00e1n presentes en todas las etapas del viaje m\u00edstico. Juan de la Cruz nos lo recuerda una y otra vez: <em>son los dos mozos de ciego que te guiar\u00e1n, por donde no sabes, all\u00e1 a lo escondido de Dios<\/em>. La fe aparece siempre como gu\u00eda del alma en su viaje a la uni\u00f3n. El amor, sin embargo, es la emoci\u00f3n que te mueve a avanzar en este viaje. Es la verdadera fuerza de movimiento a lo largo de todo viaje m\u00edstico. Un amor que est\u00e1 presente desde el principio del viaje. La m\u00e1s de las veces no pasa de ser una sensaci\u00f3n oscura de presencia. Cual si fuera una voz silenciosa que aporta la seguridad de una llamada profundamente personal y amorosa.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en <em>Noche<\/em>, el viaje es posible porque el alma est\u00e1 inflamada <em>con ansias en amores<\/em>; y en <em>C\u00e1ntico<\/em> desde el principio est\u00e1 presente la herida del amor. En el viaje m\u00edstico, lo primero es la emoci\u00f3n de un encuentro, el rastro de una huella, el hallazgo de un tesoro fascinante o una perla preciosa\u2026 Ante tal hallazgo no es el esp\u00edritu de sacrificio lo que te empuja, sino la fascinaci\u00f3n y el gozo. Es el comienzo de un viaje interior que es gozoso porque est\u00e1 lleno de amor, y que es doloroso, porque lleva a lo desconocido.<\/p>\n<p>El amor es la verdadera fuerza de movimiento en este viaje. Y lo es en cada momento, en cada lugar, en cada estado. Es un viaje <em>hacia adelante<\/em>, porque la meta est\u00e1 siempre delante de nosotros (<em>salida m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo<\/em>). Es, adem\u00e1s, un viaje <em>hacia arriba<\/em>, porque arriba est\u00e1 siempre lo positivo, lo bueno, la felicidad (<em>superaci\u00f3n de s\u00ed en un movimiento ascensional<\/em>). Y es, finalmente, un viaje <em>hacia adentro<\/em>, porque solo dentro y en lo profundo del hombre est\u00e1 lo importante (<em>recogimiento hacia el interior<\/em>).<\/p>\n<h2>El viaje hacia adelante<\/h2>\n<p>La meta, que es la uni\u00f3n m\u00edstica, est\u00e1 siempre delante de nosotros. De ah\u00ed la necesidad de: <em>caminar adelante, pasar adelante, ir adelante\u2026<\/em> Son las expresiones de movimiento las que m\u00e1s se reiteran a lo largo de la experiencia m\u00edstica que nos cuenta Juan de la Cruz.<\/p>\n<p>El movimiento hacia adelante tiene su fundamento en la imagen del <em>camino<\/em> y en la met\u00e1fora concepttual <em>los prop\u00f3sitos son metas <\/em>o lugares de destino. Para alcanzar la meta del viaje m\u00edstico el alma tendr\u00e1 que recorrer un camino sembrado de obst\u00e1culos por doquier. Por eso, la idea de progreso o avance hacia adelante aparece unida a los obst\u00e1culos o impedimentos con que el alma se va topando antes de llegar a la uni\u00f3n.<\/p>\n<p>El m\u00edstico insiste: si no se educa el mundo de los afectos, nunca se podr\u00e1 <em>ir adelante en perfecci\u00f3n y noticia de Dios<\/em>.<\/p>\n<p>S\u00f3lo si no est\u00e1s asido, atado o apegado, estar\u00e1s capacitado para avanzar por el camino m\u00edstico: <em>conviene y es necesario a los que pretenden pasar adelante saberse desasir. <\/em>Y desasirse no s\u00f3lo de las cosas, sino tambi\u00e9n de las ideas, sentimientos y pensamientos. De ah\u00ed la necesidad que tienes de aprender a olvidar. \u00a1Es tan importante tener mala memoria para poder avanzar en este viaje!<\/p>\n<p>Hay recuerdos que no te sientan nada bien. No des vueltas en tu cabeza a viejos resentimientos o rencores, ni te detengas tampoco en tus pensamientos negativos. Todo eso no sirve de nada y, adem\u00e1s, no te dejar\u00e1 avanzar hacia adelante. No est\u00e9s apegado a nada. A nada que pueda hacerte da\u00f1o o que pueda robarte tu libertad. La experiencia m\u00edstica es, ante todo, una cuesti\u00f3n de libertad y libertad frente a toda forma de apego o apetito o atadura. Aviso para navegantes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Por lo cual es harto de llorar la ignorancia de algunos, que se cargan de extraordinarias penitencias y de otros muchos voluntarios ejercicios, y piensan que les bastar\u00e1 eso y esotro para venir a la uni\u00f3n de la Sabidur\u00eda divina, si con diligencia ellos no procuran negar sus apetitos. <\/em>\u00a0(1S 8,4)<\/p>\n<p>La vida toda se puede comprender como un viaje en barco, donde las dificultades son escollos o tempestades, y el \u00e9xito final ser\u00e1 llegar a buen puerto. De ah\u00ed que en la virtud de la concepci\u00f3n metaf\u00f3rica de la experiencia m\u00edstica como un viaje por mar, llegar a la uni\u00f3n m\u00edstica sea llegar a <em>puerto de perfecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>El despojo ha de ser total. Si te apegas a tus emociones o tus ideas rom\u00e1nticas sobre Dios, nunca sabr\u00e1s disfrutar de verdad de Dios. De ese Dios que se cuela los mil recodos de la visa cotidiana. Simplemente goza del momento. Y tampoco te obsesiones por el futuro. Preoc\u00fapate m\u00e1s por ser que por hacer. Si quieres hacer este viaje <em>hacia adelante <\/em>tienes que salir m\u00e1s all\u00e1 de ti mismo.<\/p>\n<h2>El viaje hacia arriba<\/h2>\n<p>En su viaje al encuentro con lo divino, el alma avanza hacia adelante, avanza hacia arriba, avanza hacia adentro. Tambi\u00e9n arriba est\u00e1 Dios, y hacia all\u00ed se encamina el hombre. Progresar en la experiencia m\u00edstica ser\u00e1 subir a lo alto del monte. La monta\u00f1a es lugar hierof\u00e1nico por excelencia. Lugar de encuentro y comunicaci\u00f3n del hombre con Dios. De ah\u00ed que el alma-viajera se aventure a <em>subir a este monte de perfecci\u00f3n a comunicar con Dios.<\/em><\/p>\n<p>La subida hacia arriba se puede explicar tambi\u00e9n con la imagen de la escala. Las escalas suelen tener una dimensi\u00f3n vertical, y en ocasiones un car\u00e1cter acumulativo. En cierta medida experimentamos nuestro mundo en t\u00e9rminos de <em>m\u00e1s<\/em> y <em>menos<\/em>. Esta dimensi\u00f3n del <em>m\u00e1s<\/em> y del menos de la experiencia humana se basa en la imagen de la <em>escala<\/em>.<\/p>\n<p>Cuando Juan de la Cruz habla de <em>escala de contemplaci\u00f3n secreta<\/em> afirma que <em>sin saber c\u00f3mo, sube el alma a escalar, conocer y poseer los bienes y tesoros del cielo<\/em>. Una subida que es gradual, estructurada a modo de escala con diferentes grados de amor por los que va pasando el alma hasta llegar al grado m\u00e1s alto y elevado, que es el de la uni\u00f3n m\u00edstica. En todo el viaje m\u00edstico, el amor funciona como verdadera fuerza de movimiento y como causa \u00faltima de la uni\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2233\" aria-describedby=\"caption-attachment-2233\" style=\"width: 290px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2233\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Escala-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Escala-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Escala-768x512.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171025-Escala.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2233\" class=\"wp-caption-text\">Sin saber c\u00f3mo, sube el alma a escalar, conocer y poseer los bienes y tesoros del cielo (Juan de la Cruz)<\/figcaption><\/figure>\n<p>M\u00e1s es arriba. Arriba est\u00e1 lo positivo, lo bueno y la felicidad. Por eso Dios mueve el alma para <em>levantarla del fin y extremo de su bajeza al otro fin y extremo de su alteza en su divina uni\u00f3n. <\/em>Lo alto, lo celestial, lo divino\u2026, todo est\u00e1 <em>arriba. <\/em>El destino del m\u00edstico est\u00e1 en las alturas. Y en las alturas se alcanza la <em>libertad dichosa. <\/em>Probablemente Juan de la Cruz concibi\u00f3 la <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>como un viaje por el que ir m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos hasta la uni\u00f3n divina.<\/p>\n<p>La experiencia m\u00edstica es movimiento <em>hacia arriba. <\/em>Es adem\u00e1s un viaje a trav\u00e9s de un camino o senda. En cuanto viaje, requiere la presencia de unos viajeros o viadores (el alma es la viajera). Y como en todo viaje se ha de contar con la presencia de obst\u00e1culos, que se localizan en lo inferior y en lo superior.<\/p>\n<p>Los deseos (lo inferior) son como cargas que no dejan a la persona avanzar en su camino a la uni\u00f3n. De la misma manera, el entendimiento (lo superior), con sus pensamientos e ideas, pueden embarazar (impedir, estorbar) al alma en su viaje al encuentro con lo Real \u00daltimo. Educar los deseos y los pensamientos nos permite llegar a la meta, a lo alto del monte. Porque es en lo alto del monte donde se realiza la uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Al final el movimiento hacia arriba termina por convertirse en vuelo vertiginoso y frenes\u00ed ascensional. As\u00ed se refleja en el poema <em>Tras de un amoroso lance. <\/em>Junto al vuelo ascensional, en su dimensi\u00f3n de verticalidad (<em>vol\u00e9 tan alto, tan alto<\/em>) y velocidad (<em>mil vuelo pas\u00e9 de un vuelo<\/em>), aparecen las peripecias del vuelo m\u00edstico, con desfallecimiento (<em>no habr\u00e1 quien alcance<\/em>) y zozobra (<em>perderse de vista<\/em>) incluidas. Y el amor sigue siendo la verdadera fuerza de movimiento (<em>m\u00e1s el amor fue tan alto<\/em>), que es lo que al final propicia la llegada a la meta (<em>que le di a la caza alcance<\/em>). Es la imagen del vuelo como idea de libertad y felicidad.<\/p>\n<p>Si quieres hacer este viaje <em>hacia arriba<\/em> tendr\u00e1s que aprender a caminar ligero de equipaje. Y entonces se aprende a andar por la vida, interiormente como de fiesta.<\/p>\n<h2>El viaje hacia adentro<\/h2>\n<p>Poco a poco este viajero, el m\u00edstico, se va acercando a la meta. El alma, metaf\u00f3ricamente concebida como un recipiente, tiene un interior y une exterior. El centro del alma, es decir, el centro de la persona, aparce como el verdadero espacio del encuentro con lo divino. <em>El centro del alma es Dios.<\/em><\/p>\n<p>El centro del alma, donde te encuentras con Dios, no es un lugar. O lo es solo en sentido figurado. Tras encontrar ese centro, las prioridades de tu vida dan un vuelco. El tiempo ya no se vive como una coacci\u00f3n, sino como un don o regalo. Y tu vida se hace m\u00e1s amable al dejar de lado obligaciones in\u00fatiles. Por primera vez vives centrado.<\/p>\n<p>Lo importante es lo centra, lo interior. Los buenos principiantes son quienes guardan lo valioso (sus tesoros) en su interior, adentro y en secreto. Son los secretos que mantienen el alma sana y los que conducen al encuentro con lo divino. Si la interioridad de la persona hay que mantenerla en secreto es porque trata de una realidad fr\u00e1gil: es el yo interno de la persona, tan valioso como vulnerable, tan vulnerable como valioso.<\/p>\n<p>Y si en un sentido la noche del m\u00edstico es un proceso de sanaci\u00f3n, en otro sentido es un proceso de purificaci\u00f3n, que va desde fuera hacia adentro. En el viaje al centro o a lo interior de la impresi\u00f3n de que nunca se llega a la meta, de que siempre hay un m\u00e1s adentro, un m\u00e1s profundo y un m\u00e1s interior. Es a lo interior adonde el mismo Dios va llev\u00e1ndote. La propia interioridad se concibe como refugio, donde el m\u00edstico se sabe a salvo.<\/p>\n<p>La experiencia m\u00edstica es siempre dinamismo y movimiento, y termina por llevarte a lo central, a lo interior y a lo profundo\u2026 de tu propia alma y tambi\u00e9n de Dios mismo.La experiencia m\u00edstica es un viaje cuyo destino es la uni\u00f3n.<\/p>\n<h2>Para finalizar<\/h2>\n<p>Si quieres hacer este viaje hacia adentro tendr\u00e1s que superar viejas dispersiones y aprender a recogerte hacia el interior para centrar tu vida. Viajar <em>hacia adelante<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 de ti mismo, movido siempre por el amor. Viajar <em>hacia arriba<\/em>, para as\u00ed alcanzar la libertad y la felicidad. Viajar <em>hacia adentro<\/em> para as\u00ed vivir centrado. Pero para hacer tanto bendito viaje, ante todo y sobre todo, necesitas fiarte de un Dios que siempre ha estado a tu lado y que siempre lo estar\u00e1, pase lo que pase.<\/p>\n<p><strong><em>Art\u00edculo elaborado por\u00a0<\/em>Juan Antonio Marcos,\u00a0<em>profesor de Espiritualidad en Universidad Comillas y colaborador de FronterasCTR.\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por\u00a0Juan Antonio Marcos). Hubo un hombre en la segunda mitad del siglo XVI que protagoniz\u00f3 una de las historias m\u00e1s fascinantes de la b\u00fasqueda de la libertad. Escribi\u00f3 con palabras nuevas de una sabidur\u00eda diferente, m\u00e1s profunda y m\u00e1s verdadera. Viejas palabras de amor que a pesar del paso de los siglos siguen sonando como &#8230; <a title=\"La experiencia m\u00edstica es un viaje interior\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2227\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La experiencia m\u00edstica es un viaje interior\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2230,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[148,80,218,178],"class_list":["post-2227","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-espiritualidad","tag-libertad","tag-misterio","tag-trascendencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2227","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2227"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2227\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2879,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2227\/revisions\/2879"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}