{"id":2191,"date":"2017-10-18T07:00:05","date_gmt":"2017-10-18T05:00:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2191"},"modified":"2017-10-16T11:58:42","modified_gmt":"2017-10-16T09:58:42","slug":"dios-actua-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2191","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 significa que Dios \u00abact\u00faa\u00bb en la creaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Pedro Castelao<\/span>). Hay algunos presupuestos que dificultan comprender qu\u00e9 quiere decir un creyente cuando afirma que Dios act\u00faa en la creaci\u00f3n. Presupuestos compartidos tambi\u00e9n por quienes niegan sentido a esa afirmaci\u00f3n. En este art\u00edculo se estudian dichos presupuestos y sus consecuencias teol\u00f3gicas. Tambi\u00e9n se estudian las concepciones naturalistas, supranaturalistas y panente\u00edstas a la hora de pensar la interacci\u00f3n entre Dios y la creaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p>Comencemos con una enga\u00f1osa obviedad. Las personas que creen en la existencia de Dios creen, de una u otra manera, que Dios est\u00e1 presente y act\u00faa en el mundo. Las personas que no creen en la existencia de Dios creen lo contrario, a saber: que Dios ni existe ni act\u00faa de ninguna forma en el mundo.<\/p>\n<h2>\u00bfQu\u00e9 se entiende aqu\u00ed por \u00abDios\u00bb, por \u00abactuaci\u00f3n\u00bb y por \u00abcreaci\u00f3n\u00bb?<\/h2>\n<p>Se concitan tras este planteamiento tan simple un gran n\u00famero de presupuestos cuya importancia conviene no despreciar, puesto que se trata de peligrosos prejuicios que, fatalmente, confunden todo. Estos prejuicios son especialmente graves porque son \u2014curiosamente\u2014 compartidos por ambas posturas. Situados creyentes e increyentes en este terreno com\u00fan, no hay forma de escapar a las falsas consecuencias que se derivan tanto en un sentido como en el contrario. De entre todos estos prejuicios destaco, principalmente, tres: a) La reificaci\u00f3n de \u00abDios\u00bb como un sujeto supremo; b) La antropomorfizaci\u00f3n de su \u00abactuaci\u00f3n\u00bb; c) La autonom\u00eda clausurada de la \u00abcreaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>a) Cuando el concepto de \u00abDios\u00bb aparece privado de la l\u00f3gica propia de los s\u00edmbolos religiosos su referente resulta profanado por la peor de las profanaciones: aquella que, precisamente, cree haberlo comprehendido y retenido con s\u00f3lo nombrarlo. \u00abDios\u00bb no es un sujeto susceptible de ser mentado y referido como el resto de sujetos y objetos intramundanos. Eso no es m\u00e1s que una involuntaria y vulgar reificaci\u00f3n. Dicha reificaci\u00f3n puede darse en una eventual afirmaci\u00f3n de su existencia \u2014comprendida \u00e9sta como la sobrenatural naturaleza de un Ser Supremo elevado sobre el mundo en el m\u00e1s excelso grado\u2014 o bien en la 734 Hombre natural y religi\u00f3n PENSAMIENTO, vol. 73 (2017), n\u00fam. 276 pp. 733-739 negaci\u00f3n de su existencia \u2014comprendida \u00e9sta como la ausencia absoluta de ese mismo Ser Supremo. En ambos casos Dios ha dejado de ser Dios para verse reducido y confundido con el \u00e1pice sobresaliente de un sistema de pensamiento y realidad s\u00f3lo inmanente. Tal concepci\u00f3n de Dios mutila y desfigura su configuraci\u00f3n esencial como Misterio Santo que permanece misterio \u2014realidad absoluta e inabarcable\u2014 en su m\u00e1xima revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Cuando el concepto de \u00abDios\u00bb resulta objetivado tambi\u00e9n se contamina la idea de su \u00abactuaci\u00f3n\u00bb. La praxis divina deviene igualmente profanada al ser comprendida seg\u00fan los c\u00e1nones del actuar intramundano. Toda acci\u00f3n supone un cambio del reposo o la inacci\u00f3n a la realizaci\u00f3n en acto de la actuaci\u00f3n querida. Se trata siempre, y m\u00e1s en el caso de la acci\u00f3n humana, de un tr\u00e1nsito de la voluntad. Aplicada tal concepci\u00f3n a la realidad de Dios surge la insoslayable imagen de un Dios inicialmente ocioso y expectante mutando, seguidamente, hacia la de un Dios puntualmente activo, antes de regresar, nuevamente, a su natural y sab\u00e1tica inactividad. Que Dios \u00abact\u00fae\u00bb en la creaci\u00f3n significar\u00eda para los creyentes su puntual intervenci\u00f3n en un momento concreto del tiempo y en un lugar determinado del espacio precedida de su inacci\u00f3n y seguida por el retorno a la inactividad. La negaci\u00f3n de dicha actuaci\u00f3n comparte en todo la descripci\u00f3n antedicha con la \u00fanica salvedad de que niega que tal cosa se d\u00e9. Pensar en dichos t\u00e9rminos la actuaci\u00f3n de Dios en el mundo es idolatr\u00eda, porque no es el actuar divino el que se piensa, sino un actuar intramundano que usurpa la verdadera \u00abacci\u00f3n\u00bb de Dios.<\/p>\n<p>c) Cuando el concepto de \u00abDios\u00bb y su \u00abactuar\u00bb son objetivados no sale bien parada ni la propia realidad de la creaci\u00f3n. Llamamos \u00abcreaci\u00f3n\u00bb a la totalidad de lo que existe, al conjunto completo de todo aquello que tiene entidad en el espacio y el tiempo por m\u00e1s lejano y desconocido que pueda ser respecto de nuestra min\u00fascula existencia. Pues bien, la creaci\u00f3n resulta clausurada y desdibujada cuando se pretende que su relaci\u00f3n con Dios \u2014en caso de que tal cosa se d\u00e9\u2014 sea del tipo de relaci\u00f3n que caracteriza la alteridad de los entes singulares. Esto no es lo otro, y lo de m\u00e1s all\u00e1 se diferencia de aquello, porque ni esto, ni lo otro, ni aquello ni lo de m\u00e1s all\u00e1 son lo mismo. Su alteridad es la base de su diferencia. Su diferencia la base de su identidad. Y su identidad la base de que todos los entes puedan pensarse como un todo conjunto que, no obstante, no ignore ni anule su irrepetible singularidad. \u00bfPuede este conjunto, pensado como un todo con interna diversidad, ser relacionado con otra entidad distinta de \u00c9l \u2014Dios como Ser Supremo\u2014 susceptible, a su vez de ser nuevamente englobados en una locuci\u00f3n que los nombre como lo uno \u2014la creaci\u00f3n\u2014 y lo otro \u2014Dios\u2014 o viceversa? \u00bfEs posible situarse especulativamente en un neutro tercer lugar desde el cual poder contemplar y nombrar la eventual relaci\u00f3n existente entre ese primer actor llamado \u00abDios\u00bb y ese producto de su \u00abactuaci\u00f3n\u00bb llamado \u00abcreaci\u00f3n\u00bb? \u00bfSon num\u00e9ricamente dos \u00abDios\u00bb y la \u00abcreaci\u00f3n\u00bb? \u00bfHacemos lo correcto al pensar la autonom\u00eda de la creaci\u00f3n en alteridad frontal respecto de su origen y fundamento?<\/p>\n<p>Concretando, pues, un poco m\u00e1s nuestro inicial punto de mira podr\u00edamos decir, por razones que luego se ver\u00e1n, que hay tres modos de enfocar la cuesti\u00f3n de la presencia y actuaci\u00f3n de Dios en la realidad teniendo muy en cuenta todo cuanto acabamos de se\u00f1alar: el \u00abnaturalismo\u00bb, el \u00absupranaturalismo\u00bb y lo que podr\u00edamos llamar \u00abpanente\u00edsmo dial\u00e9ctico\u00bb.<\/p>\n<h2>Naturalismo<\/h2>\n<p>Llamo naturalismo a aquella concepci\u00f3n del mundo que sostiene que existe \u00fanica y exclusivamente aquello que es susceptible de ser observado, medido o experimentado. El naturalismo es, por una parte y en cierto sentido, una gran conquista de la modernidad, puesto que, con la matematizaci\u00f3n de la naturaleza, ha desterrado al mundo de los sue\u00f1os y la imaginaci\u00f3n a realidades ilusorias que antes se consideraban como causas efectivas de sucesos cotidianos.<\/p>\n<p>No obstante, este innegable triunfo del naturalismo ha tenido una consecuencia contundente para toda experiencia religiosa. De un mundo que funciona de manera aut\u00f3noma en su acontecer natural, \u00bfpuede decirse que \u00abact\u00faa\u00bb Dios en \u00e9l? Y en caso de una respuesta positiva: \u00bfc\u00f3mo afirmar la presencia y actuaci\u00f3n de Dios en el mundo, habida cuenta de que, en di\u00e1logo con la ciencia actual, la forma tradicional de pensar dicha actuaci\u00f3n y presencia \u2014intervencionista y arbitraria\u2014 resulta de todo punto inadecuada?<\/p>\n<p>Cuando un naturalista investiga el mundo Dios no aparece por ning\u00fan lado. Ni a trav\u00e9s del microscopio entre las nanopart\u00edculas subat\u00f3micas ni a trav\u00e9s del telescopio junto a la \u00faltima estrella de la \u00faltima galaxia de la \u00faltima constelaci\u00f3n visible. \u00bfSignificar\u00e1, pues, el naturalismo el triunfo definitivo de la increencia frente a esa \u00abilusi\u00f3n\u00bb de un Dios presente y actuante?<\/p>\n<p>Existe una espiritualidad naturalista que, para contrarrestar esa apurada conclusi\u00f3n, tiende a identificar a Dios y su presencia con el natural y esencial desarrollo del mundo. Dios vendr\u00eda a ser, pues, esa presencia total y completa \u2014en una llamada dimensi\u00f3n hol\u00edstica\u2014 en continuo movimiento y continua quietud que no se diferencia del cosmos mismo ya que no es sino su m\u00e1s profunda y esencial constituci\u00f3n. Lo que las gotas de agua son al oc\u00e9ano somos las criaturas al pi\u00e9lago de la divinidad. Una divinidad libre de contornos y perfiles extendida en su ser como desplegadas y extendidas est\u00e1n las constelaciones del universo.<\/p>\n<p>El naturalismo sostiene la ausencia de Dios en el mundo. La teolog\u00eda naturalista responde: Dios no est\u00e1, ciertamente, en el mundo ni act\u00faa en \u00e9l porque la divinidad es el propio mundo y, por tanto, no hay necesidad de hablar de la \u00abacci\u00f3n\u00bb de Dios en \u00e9l, a no ser como identidad sin diferencia entre el actuar del mundo y el propio \u00abactuar\u00bb de Dios.<\/p>\n<h2>Supranaturalismo<\/h2>\n<p>El supranaturalismo se resiste con u\u00f1as y dientes a la apurada conclusi\u00f3n del naturalismo y rechaza ferozmente su teolog\u00eda y espiritualidad. Y lo hace en dos versiones. Una cl\u00e1sica y una m\u00e1s actualizada. La primera es tradicional y muy clara. La segunda es m\u00e1s fina y moderna y, por ello, puede parecer m\u00e1s atractiva.<\/p>\n<ul>\n<li>\u00a0Versi\u00f3n cl\u00e1sica<\/li>\n<\/ul>\n<p>En su primera versi\u00f3n el supranaturalismo nos dice que Dios s\u00ed act\u00faa en la creaci\u00f3n, que est\u00e1 presente en ella y, para hacerlo, suspende, cuando lo considera 736 Hombre natural y religi\u00f3n necesario, el acontecer ordinario de los fen\u00f3menos del mundo para hacer algo literalmente \u00abextraordinario\u00bb. Dios es Se\u00f1or del mundo y gobierna a su antojo sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>Esta es la concepci\u00f3n apolog\u00e9tica y decimon\u00f3nica \u2014que no b\u00edblica\u2014 del milagro. \u00bfC\u00f3mo actuar\u00eda Dios en el mundo? El supranaturalismo tradicional responde: interrumpiendo el modo normal de suceder las cosas contraviniendo as\u00ed las mismas leyes que el creador de la naturaleza ha establecido. El presupuesto aqu\u00ed presente es claro: Dios no est\u00e1 en el mundo, est\u00e1 fuera de \u00e9l y, para hacerse presente en \u00e9l tiene que hacerse un hueco en el entramado del mundo anulando o impidiendo que el mundo funcione como suele hacerlo de forma ordinaria.<\/p>\n<p>Es capital se\u00f1alar, aunque ya se habr\u00e1 advertido, que el naturalismo y el supranaturalismo comparten \u2014fatalmente\u2014 el mismo presupuesto: Dios no est\u00e1 en el mundo. Y s\u00f3lo se diferencian en que uno niega su presencia puntual, fragmentaria y excluyente \u2014ya que Dios ser\u00eda el mismo mundo para la espiritualidad naturalista\u2014 mientras el otro, el supranaturalismo, afirma esa presencia puntual, fragmentaria y excluyente contra viento y marea.<\/p>\n<ul>\n<li>Versi\u00f3n moderna<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00daltimamente se ha puesto muy de moda sostener una versi\u00f3n actualizada del supranaturalismo cl\u00e1sico. Se afirma, por ejemplo, que Dios respeta la autonom\u00eda de las leyes de la naturaleza y ni las interrumpe ni las anula en su matem\u00e1tico acontecer, sino que su actuaci\u00f3n y su presencia habr\u00eda que buscarla, m\u00e1s concretamente, en los \u00e1mbitos de indeterminaci\u00f3n de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica o, m\u00e1s en general, en todo proceso regido \u00fanicamente por la probabilidad en el que parezca imperar el \u00abazar\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, situar la acci\u00f3n divina en \u00e1mbitos o en procesos intramundanos no susceptibles de una determinaci\u00f3n causal predecible es, por lo pronto, una simple variaci\u00f3n de la posici\u00f3n supranaturalista cl\u00e1sica que en nada modifica su presupuesto fundamental. Contraponer el acontecer regular de unos procesos intramundanos al acontecer azaroso de otros y, asumir que los primeros no son aptos para reconocer en ellos la \u00abacci\u00f3n de Dios\u00bb, de forma que s\u00ed parecer\u00eda que s\u00f3lo pudieran serlo los segundos, es un planteamiento del problema de fondo \u2014qu\u00e9 es \u00abacci\u00f3n\u00bb de Dios\u2014 que incurre, ya desde el principio, en la asunci\u00f3n del mismo presupuesto teol\u00f3gicamente inadecuado que hemos visto en la versi\u00f3n tradicional.<\/p>\n<p>Este presupuesto, como estamos viendo, es el siguiente: la \u00abacci\u00f3n de Dios\u00bb ser\u00eda completamente concurrente \u2014en su puntual, fragmentario y excluyente acaecer\u2014 con los procesos intramundanos. Si Dios act\u00faa, la creaci\u00f3n queda anulada. Si act\u00faa la creaci\u00f3n, Dios ni puede actuar ni puede estar presente. En consecuencia, Dios s\u00f3lo podr\u00eda actuar en el mundo en los \u00abvac\u00edos\u00bb, en los \u00abhuecos\u00bb o en los \u00abagujeros\u00bb de indeterminaci\u00f3n de cualquier proceso f\u00edsico. Esta concepci\u00f3n \u2014por muy moderna y actual que parezca\u2014 presupone que la acci\u00f3n de Dios ser\u00eda incompatible con procesos regulares susceptibles de ser descritos con leyes f\u00edsicas traducibles a f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas fijas y que, por el contrario, \u2014conviene insistir en ello\u2014 la acci\u00f3n de Dios podr\u00eda ser armonizable solo con procesos abiertos o indeterminados \u00fanicamente referibles a trav\u00e9s de estad\u00edsticas o f\u00f3rmulas de probabilidad. Es necesario subrayar que dicho planteamiento implica una grav\u00edsima desdivinizaci\u00f3n de la acci\u00f3n divina porque, en el fondo, la sit\u00faa en el mismo plano de actuaci\u00f3n que la de todos los procesos intramundanos. Ya sea privilegiando unos (azar), ya rechazando otros (regularidad).<\/p>\n<h2>Panente\u00edsmo dial\u00e9ctico<\/h2>\n<p>Si la \u00abacci\u00f3n de Dios\u00bb en el mundo y, por tanto, su presencia es efectivamente de Dios \u2014a saber: si es realmente divina\u2014 entonces, ha de ser absolutamente trascendente a todo cuanto acontece y existe, al tiempo que absolutamente inmanente a todo proceso intramundano. Lo cual significa que se encuentra a igual distancia \u2014en la m\u00e1xima cercan\u00eda de la inmanencia y en la total diferencia de la absoluta trascendencia\u2014 tanto de los procesos regulares como de los azarosos o indeterminados sin poder identificarse ni confundirse con ninguno de ellos. Este movimiento dial\u00e9ctico que acabo de se\u00f1alar es absolutamente capital.<\/p>\n<p>Azar y regularidad n\u00f3mica, por tanto, han de ser pensados de forma conjunta (y no disyuntiva) a la hora de plantear la cuesti\u00f3n de la acci\u00f3n de Dios y de su providencia en la historia del mundo.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de esto es que tanto el azar como la regularidad describen fen\u00f3menos propios de una creaci\u00f3n que, seg\u00fan la fe cristiana, toda ella \u2014en su azar y necesidad, en su materia y esp\u00edritu, en su principio y en su fin\u2014 procede de Dios. Dicho de otro modo: todos los fen\u00f3menos creaturales \u2014seg\u00fan la teolog\u00eda cristiana\u2014 tienen en su inicio absoluto, en su presente m\u00e1s \u00edntimo y en su futuro definitivo el impulso, el sost\u00e9n y la orientaci\u00f3n del amor incondicional del Dios creador.<\/p>\n<p>Con todo, hay que reconocer que el supranaturalismo acierta cuando, frente a la reducci\u00f3n naturalista, intenta salvaguardar la trascendencia de Dios se\u00f1alando que s\u00f3lo Dios es Dios y que, por lo tanto, Dios no es ni una realidad mundana ni la totalidad de los procesos del mundo. Se equivoca, sin embargo, cuando para salvaguardar la trascendencia de Dios respecto al mundo, acepta compartir el mismo presupuesto que el naturalismo respecto de la ausencia de Dios del mundo negando, as\u00ed, la inmanencia de Dios en \u00e9l.<\/p>\n<p>Por su parte, el naturalismo tambi\u00e9n es correcto cuando, frente a la heteronom\u00eda arbitraria del supranaturalismo, intenta salvaguardar la autonom\u00eda de la creaci\u00f3n se\u00f1alando que el cosmos es susceptible de matematizaci\u00f3n y que el principio de raz\u00f3n suficiente excluye causalidades puntuales que se refugien m\u00e1s all\u00e1 de lo emp\u00edricamente constatable. Pero se equivoca cuando piensa que, si no se afirma de Dios un modo de presencia y actuaci\u00f3n puntual, fragmentaria y excluyente, entonces no hay m\u00e1s salida que o bien negar su existencia o, de afirmarla, identificarla sin diferencia \u2014es decir: confundi\u00e9ndola\u2014 con la totalidad de los fen\u00f3menos de la naturaleza.<\/p>\n<p>Ante este dilema s\u00f3lo cabe, a mi juicio, la posici\u00f3n del \u00abpanente\u00edsmo dial\u00e9ctico\u00bb: Dios est\u00e1 en todas las cosas y no hay ninguna de ellas privada de la presencia y actuaci\u00f3n de Dios en ella \u2014debido a su absoluta inmanencia\u2014 sin que, no obstante, Dios pueda ser identificado ni confundido con ninguna de ellas \u2014habida cuenta de su absoluta trascendencia\u2014. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 significa todo esto y qu\u00e9 consecuencias pr\u00e1cticas puede tener?<\/p>\n<h2>\u00bfC\u00f3mo act\u00faa Dios en la creaci\u00f3n?<\/h2>\n<p>En primer lugar, dando el ser a todo cuanto existe.<\/p>\n<p>En segundo lugar, manteni\u00e9ndolo en el espacio y el tiempo a lo largo de todo su hist\u00f3rico discurrir.<\/p>\n<p>Y en tercer lugar, orient\u00e1ndolo hacia la plenitud escatol\u00f3gica de su amor.<\/p>\n<p>Dios no act\u00faa en el mundo \u00abcontra\u00bb la creaci\u00f3n o \u00abcontra\u00bb la libertad humana, sino a trav\u00e9s de ella potenciando su autonom\u00eda y su propio ser. Pero esto es algo que ni se ve ni se nota, por lo menos, en una vivencia apresurada de la vida. Y es que se necesita soledad, silencio y oraci\u00f3n para poder percibir a Dios como el Misterio Sagrado que alienta en la creaci\u00f3n tras el zumbido del viento, la calidez del sol, la inmensidad del oc\u00e9ano o la solidez de las monta\u00f1as sin ser, no obstante, ni aire, ni fuego, ni agua, ni tierra. Y es que Dios no es un elemento, ni la quintaesencia de los elementos. No es ente, sino la fuente originaria de todo ente. No es ser, sino aquel que trasciende, fundamenta y supera en plenitud y significaci\u00f3n a todo ser. Y por ello puede tener car\u00e1cter personal sin quedar preso en las limitaciones y ambig\u00fcedades de nuestro ser personal.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2197\" aria-describedby=\"caption-attachment-2197\" style=\"width: 290px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2197\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171018-Dios-Craci\u00f3n-300x108.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"108\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171018-Dios-Craci\u00f3n-300x108.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171018-Dios-Craci\u00f3n-768x277.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/10\/20171018-Dios-Craci\u00f3n.jpg 959w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2197\" class=\"wp-caption-text\">El silencio o el vac\u00edo son modos de llegar a Dios.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Dios no es una persona. Ni la suma de tres individualidades. Es la plenitud perfecta en la vivencia del amor del car\u00e1cter personal que emerge en nosotros, pero que \u00c9l vive en la eternidad m\u00e1s all\u00e1 de las mezquindades y dobleces que oscurecen nuestro coraz\u00f3n. Ni la soledad del uno \u2014contrapuesto al mundo\u2014, ni el antagonismo de la d\u00edada \u2014siempre bordeando el dualismo originario\u2014, ni la apertura de la tr\u00edada \u2014aquejada de dispersi\u00f3n. Unidad y multiplicidad han de ser aqu\u00ed trascendidas como s\u00edmbolos religiosos que remiten a una plenitud inimaginable de la que ning\u00fan concepto humano puede dar cuenta de forma total y completa. No obstante, el cristianismo no nos deja at\u00f3nitos y mudos frente al Misterio Absoluto como si \u00fanicamente fuese silencio o vac\u00edo.<\/p>\n<p>El silencio o el vac\u00edo son modos de llegar a \u00c9l. Y en \u00c9l habitan el Logos y el Esp\u00edritu. El Esp\u00edritu que alienta en la creaci\u00f3n y el Logos que la informa y estructura. Realidades divinas estas que el cristianismo ha sabido ver presentes y actuantes en la historia de la revelaci\u00f3n y muy especialmente en las palabras y obras de Jes\u00fas de Nazaret. Ese Jes\u00fas que vincul\u00f3 indisolublemente el insondable Misterio de Dios con el amor del Padre que s\u00f3- lo puede querer el bien de aquellos a quienes ama. El bien incondicional y absoluto.<\/p>\n<p>Es as\u00ed, pues, que seg\u00fan la sabidur\u00eda cristiana Dios est\u00e1 presente y actuante en todas aquellas realidades y libertades que en el mundo cooperan para el bien. Sana y cura a trav\u00e9s de las acciones de misericordia, p. e., de todos los samaritanos del mundo que, desvi\u00e1ndose de su camino, socorren a quienes yacen en la cuneta.<\/p>\n<h2>\u00bfQui\u00e9n act\u00faa cuando act\u00faa el caminante de Samar\u00eda?<\/h2>\n<p>El samaritano, se dir\u00e1 con toda raz\u00f3n. \u00bfSobre qui\u00e9n act\u00faa dicho samaritano? Sobre un desconocido herido al borde del camino. \u00bfNo hay en ese hecho aparentemente natural nada m\u00e1s que eso? El naturalismo ser\u00eda claro al respecto: no hay nada m\u00e1s. El supranaturalismo necesitar\u00eda recurrir a elementos milagrosos para percibir ah\u00ed la acci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Leamos, no obstante, este mismo episodio a la luz de Mt 25, 31ss. Todos lo recordamos: \u00abvenid a m\u00ed benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve fr\u00edo y me cubristeis, estuve enfermo y me visitasteis, etc\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>El panente\u00edsmo dial\u00e9ctico, en consecuencia, nos ofrece una clave bien distinta: el encuentro natural entre aquellos que se ayudan, se cuidan y se aman est\u00e1 pre\u00f1ado de una presencia de Dios que, manteniendo la plena autonom\u00eda y la plena alteridad de las personas libres que interaccionan \u2014el enfermo es el enfermo, el que ayuda es el que ayuda\u2014 sin embargo, canaliza la verdadera fuerza del amor divino que presencializa en la inmanencia de la creaci\u00f3n al propio Dios trascendente: \u00ab\u00a1a m\u00ed me lo hicisteis!\u00bb. Y esto para sorpresa de tirios y troyanos. Porque la acci\u00f3n transformadora de la gracia de Dios alcanza al desvalido a trav\u00e9s del acto de compasi\u00f3n de quien libremente decide ayudarlo. La gracia act\u00faa, pues, como verdadera \u00abacci\u00f3n\u00bb de Dios haciendo que la libertad humana haga el bien. Y es esta una acci\u00f3n que, siendo obra de la gracia de Dios, de ninguna manera deja de ser obra igualmente de la libertad humana. Y a la inversa: siendo una obra libremente querida por quien realmente la protagoniza \u2014el samaritano\u2014 es, en su \u00faltimo nivel de profundidad m\u00e1xima, verdadera acci\u00f3n salvadora de Dios.<\/p>\n<p>Y esto es as\u00ed porque la relaci\u00f3n de absoluta dependencia que la creaci\u00f3n tiene con su Creador supone que a mayor presencia de Dios m\u00e1s la criatura es ella misma y, al rev\u00e9s, a mayor autonom\u00eda de la creaci\u00f3n mayor presencia y acci\u00f3n de Dios en ella.<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>La acci\u00f3n y la presencia de Dios inundan la creaci\u00f3n sin anegarla, la envuelven por dentro y por fuera sin asfixiarla, la atraviesan sin descoyuntarla. Antes bien, como acabo de indicar, cuanta m\u00e1s presencia de Dios hay en la creaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00f3noma y libre es la creaci\u00f3n. Por eso, cuanto m\u00e1s act\u00faa Dios en ella m\u00e1s act\u00faa en plena libertad ella misma. Y Dios act\u00faa en los tres modos del tiempo secuencial: en el pasado, presente y futuro de su creaci\u00f3n. Ni el naturalismo ni el supranaturalismo aciertan, pues, con la clave decisiva de la cuesti\u00f3n. El panente\u00edsmo dial\u00e9ctico apunta, a mi juicio, mucho mejor en la direcci\u00f3n correcta.<\/p>\n<p><strong><em>Art\u00edculo elaborado por\u00a0<\/em>Pedro Castelao,\u00a0<em>profesor de Teolog\u00eda en Universidad Comillas, miembro del Consejo Asesor de la C\u00e1tedra CTR y colaborador de FronterasCTR.\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Pedro Castelao). Hay algunos presupuestos que dificultan comprender qu\u00e9 quiere decir un creyente cuando afirma que Dios act\u00faa en la creaci\u00f3n. Presupuestos compartidos tambi\u00e9n por quienes niegan sentido a esa afirmaci\u00f3n. En este art\u00edculo se estudian dichos presupuestos y sus consecuencias teol\u00f3gicas. Tambi\u00e9n se estudian las concepciones naturalistas, supranaturalistas y panente\u00edstas a la hora &#8230; <a title=\"\u00bfQu\u00e9 significa que Dios \u00abact\u00faa\u00bb en la creaci\u00f3n?\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2191\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u00bfQu\u00e9 significa que Dios \u00abact\u00faa\u00bb en la creaci\u00f3n?\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2200,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[145],"tags":[261,215,255,178],"class_list":["post-2191","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-tecnologica-etica-y-teologia","tag-esperanza","tag-sufrimiento","tag-teologia","tag-trascendencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2191"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2191\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2217,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2191\/revisions\/2217"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2200"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}