{"id":2056,"date":"2017-09-27T07:00:42","date_gmt":"2017-09-27T05:00:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2056"},"modified":"2017-10-18T18:53:55","modified_gmt":"2017-10-18T16:53:55","slug":"matteo-ricci-ciencia-ming","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2056","title":{"rendered":"Matteo Ricci llev\u00f3 la ciencia occidental hasta los Ming"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Leandro Sequeiros<\/span>)\u00a0<\/strong><strong>El jesuita Matteo Ricci, cuyo nombre chino fue Li Madou, pas\u00f3 28 a\u00f1os en China y falleci\u00f3 en Pek\u00edn en 1610. Hab\u00eda sido alumno del astr\u00f3nomo y matem\u00e1tico jesuita Christophorus Clavius en el Colegio Romano. Ricci aprendi\u00f3 la lengua china y se hizo uno de ellos. Tradujo los Elementos de Euclides y su mapamundi lleg\u00f3 hasta el mismo Emperador. Las ciencias y algunos instrumentos t\u00e9cnicos fueron las llaves que le abrieron las impenetrables puertas de China. Un extenso estudio que se acaba de publicar en Espa\u00f1a (<\/strong><strong>Michela Fontana. <em>Matteo Ricci. Un jesuita en la corte de los Ming<\/em>. Bilbao, Ediciones Mensajero, 2017) hace volver a la actualidad la figura de Ricci. Sin duda, un hombre en las fronteras de la ciencia, tecnolog\u00eda y religi\u00f3n en el siglo XVI.<\/strong><\/p>\n<h2><strong>Matteo Ricci y la pasi\u00f3n por la fe en China<\/strong><\/h2>\n<p>La vida de Matteo Ricci se sale de lo com\u00fan. Se han escrito novelas inspiradas en su aventura incre\u00edble en el siglo XVI y se presenta como un paradigma del intento de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas de apostolado cient\u00edfico<strong>. <\/strong><\/p>\n<p>Matteo Ricci nace en Macerata (en la costa Adri\u00e1tica de Italia), el 6 de octubre de 1552. En 1561 comienza a asistir como alumno al Colegio de los jesuitas de su ciudad natal. En 1568 parte para Roma para estudiar la carrera de Derecho y con 19 a\u00f1os ingresa como novicio en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. En 1572 es destinado a Florencia para estudiar humanidades y entre 1573 y 1577 vive en Roma donde estudia en el prestigioso \u00a0<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pontificia_Universidad_Gregoriana\">Colegio Romano<\/a>, donde se forma en ciencias con el famoso f\u00edsico jesuita <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/Christophorus-Clavius-reunio-ciencia-religion-y-matematicas_a9734.html\">Christophorus Clavius<\/a>.<\/p>\n<p>Ricci siente la vocaci\u00f3n a trabajar como misionero en Asia y all\u00ed es destinado. En 1577 se traslada a Coimbra, donde estudia portugu\u00e9s y comienza sus estudios de Teolog\u00eda. En 1578 zarpa de Lisboa junto con otros 13 jesuitas. Llega a Goa en septiembre de ese a\u00f1o y contin\u00faa all\u00ed sus estudios de Teolog\u00eda, mientras ense\u00f1a lat\u00edn y griego.<\/p>\n<p>Con 28 a\u00f1os \u00a0es ordenado sacerdote en Coch\u00edn (actualmente, Kochi, en el estado indio de Kerala). En 1582 parte de Goa y llega a Macao el 7 de agosto. Inmediatamente se pone en la dura tarea de aprender la lengua china. Finalmente, Guo Yingping, gobernador general de las provincias de Guangdong y Guangxi, concedi\u00f3 en 1583 permiso a Ricci y a otro jesuita, el padre Michele Ruggieri para instalarse en Zhaoquing, al oeste a Guangzhou. Ricci tiene 31 a\u00f1os. Emprende ahora una larga marcha la capital, Pek\u00edn. No lo lograr\u00e1 hasta 1589.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2062\" aria-describedby=\"caption-attachment-2062\" style=\"width: 290px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2062 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Matteo-Ricci-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Matteo-Ricci-300x188.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Matteo-Ricci.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2062\" class=\"wp-caption-text\">El jesuita Matteo Ricci<\/figcaption><\/figure>\n<p>En la residencia jesuita de Zhaoquing, Ricci ten\u00eda expuesto un mapa del mundo. Este mapa suscitaba gran inter\u00e9s entre sus visitantes. Por sugerencia de \u00e9stos, lo copi\u00f3, tradujo los nombres de los lugares al chino y lo hizo imprimir en 1584. Es la primera edici\u00f3n del famoso Mapamundi, <a href=\"http:\/\/catalogue.nla.gov.au\/Record\/4327841\">Mappamondo<\/a> o Yudi Shanhai quantu. Tambi\u00e9n eran admirados por los chinos los relojes europeos, los prismas venecianos, los cuadros y libros occidentales, entonces desconocidos en China. Este contacto logr\u00f3 la conversi\u00f3n de unas setenta personas. Posiblemente para entonces, Ricci hab\u00eda adoptado ya su nombre chino: Li Madou.<\/p>\n<p>Pero en 1589 se nombra un nuevo gobernador general, que ordena a los jesuitas que se vayan de su provincia. Pero en lugar de regresar a Macao, Ricci logr\u00f3 autorizaci\u00f3n del nuevo gobernador para establecerse en la parte norte de la provincia de Guangdong. De este modo, los jesuitas se trasladaron a Shaozhou. En este lugar, encontraron m\u00e1s facilidades, adquirieron una casa y construyeron una iglesia. Para inculturarse en la nueva situaci\u00f3n adoptaron los ropajes de los monjes budistas.<\/p>\n<p>Ya en Pek\u00edn, atra\u00eddo por la fama de que los jesuitas eran expertos en alquimia, un joven llamado Qu Rukui pidi\u00f3 estudiar bajo la gu\u00eda de Ricci, que lo instruy\u00f3 en matem\u00e1ticas, astronom\u00eda y en la religi\u00f3n cristiana. Atra\u00eddos por la sabidur\u00eda de los occidentales, muchos chinos instruidos se acercaron para acceder a su sabidur\u00eda. M\u00e1s tarde, Qu se hizo cristiano.<\/p>\n<h2><strong>Los jesuitas se pasan de monjes budistas a letrados confucianos<\/strong><\/h2>\n<p>Tal como describe Michela Fontana, al caer en la cuenta hacia 1590 de que el rango social de los monjes era inferior al de los letrados o gente instruida, los jesuitas adoptaron el vestido de los letrados, y como ellos, se dejaron crecer el pelo y la barba. Para entonces, Ricci dominaba ya la lengua china, y tradujo los Cuatro Libros de Confucio al lat\u00edn, y los titul\u00f3 <em><a href=\"http:\/\/www.inculturacion.net\/phocadownload\/Autores_invitados\/Sequeiros,_Inculturacion_y_Matteo_Ricci.pdf\">Tetrabiblon sinense de moribus<\/a><\/em> (el manuscrito se conserva en los archivos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Roma). Igualmente, Ricci ide\u00f3 el primer sistema para transcribir, en letras romanas, el idioma chino. Estos dos logros de por s\u00ed, justifican el reconocer a Ricci como padre de la sinolog\u00eda occidental.<\/p>\n<p>En 1592, la residencia de los jesuitas es atacada y Ricci fue herido en un pie, que le dejar\u00e1 cojo para toda la vida. Con la idea de que para convertir a China a la fe cristiana deber\u00edan convertirse primero el Emperador y las clases dirigentes, Ricci abandon\u00f3 Shaozhou y viaja en 1595 a Nanking\/Nank\u00edn, esperando seguir hasta Pek\u00edn. Al no poderse quedar all\u00ed por la invasi\u00f3n japonesa de Corea, una zona dependiente de China, Ricci continu\u00f3 hasta Nanchang, donde obtuvo permiso de residencia.<\/p>\n<p>En Nangchang public\u00f3 en 1595 su primer libro en chino, Jiaoyoulun (Sobre la Amistad). Tambi\u00e9n tradujo al chino y edit\u00f3 en 1596 su peque\u00f1o Tratado sobre Mnemotecnia (en chino, Xiguo jifa) para satisfacer a los visitantes que deseaban saber c\u00f3mo cultivaban la memoria los occidentales.<\/p>\n<h2><strong>El mapamundi de Ricci<\/strong><\/h2>\n<p>La publicaci\u00f3n del mapamundi en lengua china abri\u00f3 muchas puertas a Ricci y a los jesuitas. Por vez primera, se describe en China la Tierra como un planeta redondo, aunque hay discusi\u00f3n entre los expertos sobre si se le adelant\u00f3 el dominico Juan Cobo en Filipinas con su obra de 1593. Dentro de la cartograf\u00eda china marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n muy importante, sobre todo en cuanto al conocimiento de los chinos del resto del mundo. As\u00ed, en la primera mitad del siglo XIX, los intelectuales chinos que quer\u00edan escribir sobre pa\u00edses extranjeros, ten\u00edan que utilizar los trabajos cartogr\u00e1ficos escritos en chino por los jesuitas dos siglos antes.<\/p>\n<p>En el \u00e1ngulo superior derecho del mapa de Ricci, existe una ilustraci\u00f3n que representa la esfera del mundo, el sistema cosmol\u00f3gico de Ricci (<em>Carta dei quattro elemento e dei Nove cieli<\/em>), y al lado un texto (<em>Nozioni generali di cosmograf\u00eda e di geografia<\/em>). En el lado izquierdo del mapa, otro texto describe la <em>Distanza e grandeza comparata tra il globo terrestre e i pianeti dei Nove Cieli<\/em>).<\/p>\n<p>Entre estos dos textos y el dibujo, est\u00e1n contenidas las ideas principales de la cosmolog\u00eda de Ricci, tomadas de las que estaban en boga entre la intelectualidad eclesial europea de la \u00e9poca. El sistema del mundo de Ricci es el geoc\u00e9ntrico de Tolomeo y contiene nueve esferas conc\u00e9ntricas alrededor de la Tierra inm\u00f3vil. Las siete interiores representan las \u00f3rbitas de los planetas, de la luna y del Sol, mientras que el octavo cielo es el de las constelaciones y el noveno que corresponde al primer motor (<em>primo mobile<\/em>).<\/p>\n<h2><strong>Ricci y las matem\u00e1ticas<\/strong><\/h2>\n<p>En el siglo XVII, el Teorema de Pit\u00e1goras era bien conocido por los sabios de occidente. Pero no en China. Llevarlo all\u00ed fue uno de los m\u00e9ritos de Matteo Ricci. Su alumno Qu Rukui (o Xu Guangqi) present\u00f3 en 1603 al prefecto de Shangai, para poder efectuar unos c\u00e1lculos acerca del curso de un r\u00edo, un m\u00e9todo que compaginaba el procedimiento tradicional chino con el Teorema de Pit\u00e1goras. Con ello dio a conocer por primera vez en China la f\u00f3rmula griega.<\/p>\n<p>Pero la obra que hizo m\u00e1s famoso a Ricci fue la traducci\u00f3n al chino de los seis primeros libros de los <em>Elementos <\/em>de Euclides, realizada junto a su alumno Qu Rukui (o Xu Guangqi). Algunos autores opinan que la traducci\u00f3n se hizo para persuadir a los chinos de la superioridad de la ciencia occidental y por tanto, de la superioridad de la religi\u00f3n cristiana respecto al budismo. En 1604, Qu Rukui (o Xu Guangqi) pasa los ex\u00e1menes y llega al m\u00e1s alto grado del mandarinato, el grado <em>jin shi<\/em>. Ese mismo a\u00f1o se hizo cristiano y empez\u00f3 una ingente tarea misionera con Ricci. En 1606 se pusieron a traducir la obra de Euclides al chino, deteni\u00e9ndose en el libro sexto por indicaci\u00f3n de Ricci. La obra se imprimi\u00f3 en 1607, con el t\u00edtulo <em>Elementos de Geometr\u00eda <\/em>(<em>Jihe yuanben<\/em>), y al igual que el mapamundi de unos a\u00f1os antes, dio a Ricci un gran prestigio. Uno de los honores m\u00e1s grandes es que se le concedi\u00f3 un terreno para su mausoleo cuando muriese, la primera vez que se conced\u00eda a un extranjero, y que supon\u00eda el reconocimiento de la <em>nacionalidad china<\/em>.<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n de los primeros seis libros de los <em>Elementos<\/em> de Euclides estuvo precedida de dos pr\u00f3logos. Uno escrito por Matteo Ricci y otro por Qu Rukui (o Xu Guangqi). La versi\u00f3n de los <em>Elementos<\/em> de Euclides introducida en China insist\u00eda sobre todo en los aspectos pr\u00e1cticos, que son lo que m\u00e1s interesaban a los chinos: medici\u00f3n de \u00e1reas, vol\u00famenes, etc, dejando de lado las cuestiones m\u00e1s especulativas.<\/p>\n<p>Como se ha dicho, la traducci\u00f3n de los <em>Elementos<\/em> no se complet\u00f3, sino que se llev\u00f3 a cabo solo hasta el libro VI. Tardar\u00eda mucho tiempo en terminarse de traducir. Los libros VII al XIII fueron traducidos (y no por casualidad) por los misioneros protestantes que llegaron a China. Alexander Wylie, con la ayuda del matem\u00e1tico chino Li Shanlan, los public\u00f3, con el t\u00edtulo de <em>Continuaci\u00f3n de los Elementos de Geometr\u00eda <\/em>(<em>Xu juhe yuanben<\/em>) en 1857.<\/p>\n<h2><strong>La larga marcha hacia Pek\u00edn<\/strong><\/h2>\n<p>Como muy bien narra Michela Fontana, en el libro que comentamos, en 1598, Wang Hunghui, ministro de ritos de Nank\u00edn, se percat\u00f3 de que el saber astron\u00f3mico y matem\u00e1tico de los occidentales podr\u00eda ayudar a mejorar el calendario chino. Para ello, se ofreci\u00f3 a escoltar a Ricci y a su compa\u00f1ero jesuita, <a href=\"http:\/\/www.yutopian.com\/religion\/missionary\/Lazaro.html\">L\u00e1zaro Cattaneo<\/a>, hasta Pek\u00edn. Durante el viaje, Cattaneo, que era m\u00fasico, hab\u00eda logrado captar la variedad de tonos usados por los chinos al hablar y ayud\u00f3 a Ricci a preparar un diccionario chino, <a href=\"http:\/\/www.silkqin.com\/01mywk\/themes\/matteo.htm\">Vocabularium sinicum<\/a>, <em>ordine alphabetico europeorum more concinnatum et per accentus suos digestu<\/em>, en el que se consignaban los cinco tonos y las aspiraciones de las palabras usadas en el lenguaje oficial. Por desgracia, esta obra no se ha conservado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2065\" aria-describedby=\"caption-attachment-2065\" style=\"width: 181px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2065\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Matteo-Ricci-Michela-Fontana-191x300.jpg\" alt=\"\" width=\"191\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Matteo-Ricci-Michela-Fontana-191x300.jpg 191w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Matteo-Ricci-Michela-Fontana.jpg 318w\" sizes=\"auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2065\" class=\"wp-caption-text\">Matteo Ricci. A Jesuit in the Ming Court. (Michela Fontana)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Los viajeros llegaron a Pek\u00edn el 7 de septiembre de 1598. Debido a que los chinos desconfiaban de todos los extranjeros, se negaron a recibir a los misioneros. Wang les aconsej\u00f3 que volviesen a Nank\u00edn, a donde llegaron en 1599. Muchos funcionarios eruditos visitaron a Ricci y Cattaneo en su residencia de Nank\u00edn. Uno de ellos, el eminente sabio Li Zhi, escribi\u00f3 a un amigo sobre Ricci: \u201cYa puede hablar nuestra lengua con fluidez, escribe nuestros caracteres y se comporta seg\u00fan nuestras normas de conducta. Produce una impresi\u00f3n imborrable: interiormente refinado y por fuera de una gran franqueza. Entre todos mis conocidos, no s\u00e9 de nadie que se le pueda comparar\u201d.<\/p>\n<p>Cuando se present\u00f3 una segunda ocasi\u00f3n de viajar a Pek\u00edn, Ricci la aprovech\u00f3 sin vacilar. Pero cuando iban de camino, Ricci y sus compa\u00f1eros (Diego de Pantoja y el hermano jesuita Zhong Mingren), fueron detenidos en Linqing durante casi medio a\u00f1o, por orden del director de impuestos. Incluso se les confiscaron algunos de los regalos destinados al Emperador. M\u00e1s tarde, llamados a la capital, llegaron el 24 de enero de 1601.<\/p>\n<p>El Emperador Wan Li qued\u00f3 encantado con los regalos (entre los que hab\u00eda dos relojes, tres pinturas al \u00f3leo, un clavicordio, prismas venecianos y el Theatrum Orbis Terrarum de Ortellius) y dio orden de que los misioneros se hospedasen en el palacio y ense\u00f1asen a los eunucos a reparar los relojes y a tocar el clavicordio.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s pasaron a vivir en la residencia destinada a los diplom\u00e1ticos extranjeros. All\u00ed recib\u00edan muchas visitas, entre ellas viajeros de Asia central. Por ello, Ricci lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el Cathay de Marco Polo era s\u00f3lo otro nombre para China. Esta informaci\u00f3n la envi\u00f3 Ricci a sus compa\u00f1eros jesuitas de la India y Europa, y lleg\u00f3 a su vez a la embajada del jesuita misionero de Cathay Bento de Goes (1592-1607), que confirm\u00f3 la exactitud de lo dicho por Ricci.<\/p>\n<h2><strong>El <em>Catecismo<\/em> de Ricci<\/strong><\/h2>\n<p>En 1603 aparece la primera edici\u00f3n del catecismo redactado por Matteo Ricci, <a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-39292012000300002\">Tianzhu shiyi (El verdadero significado del Se\u00f1or del Cielo<\/a>), que sirvi\u00f3 para las primeras conversiones. En 1604, cuando la misi\u00f3n de China se hizo independiente de la provincia jesu\u00edtica de Jap\u00f3n, Ricci fue su primer superior. Su m\u00e9todo de <a href=\"http:\/\/www.fides.org\/aree\/news\/newsdet.php?idnews=526&amp;lan=spa\">inculturaci\u00f3n<\/a>, sin embargo, encontr\u00f3 oposici\u00f3n dentro y fuera de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Debido a que la oposici\u00f3n se traduc\u00eda muchas veces en escritos, Ricci se vio forzado a defenderse y publicar en 1609, poco antes de morir, su Correspondencia Apolog\u00e9ntica (Bianxue yidu). La desaprobaci\u00f3n de su m\u00e9todo creci\u00f3 despu\u00e9s de su muerte y, al fin, se lleg\u00f3 a la controversia de los Ritos Chinos, de los que ya se ha hablado antes.<\/p>\n<p>Durante los m\u00e1s de 25 a\u00f1os que permaneci\u00f3 en China, Ricci compuso unos veinte libros, cient\u00edficos y no cient\u00edficos. Cinco de sus obras cient\u00edficas se conservan en su totalidad, copiadas en el Siku quanshu (Gran Enciclopedia de las Cuatro Tesorer\u00edas), que contiene 36.000 juan (vol\u00famenes chinos). El t\u00edtulo colectivo de las cinco obras de Ricci es <em>Qiankun tiyi<\/em> (Tratado sobre el cielo y la tierra).<\/p>\n<p>En 1607 es publicada la traducci\u00f3n al chino de los primeros seis libros de los <em>Elementos de Euclides<\/em>, llevada a cabo por Ricci y por su alumno Qu Rukui (tambi\u00e9n transcrito como Xu Guangqi), de nombre Pablo. De sus obras no cient\u00edficas, cinco han recibido rese\u00f1as en su Siku quanshu zongmu tiyao (Rese\u00f1as compendiadas de la bibliograf\u00eda general de la Gran Enciclopedia de las Cuatro Tesorer\u00edas).<\/p>\n<h2><strong>Fallecimiento de Matteo Ricci <\/strong><\/h2>\n<p>La tensi\u00f3n y el cansancio a lo largo de los a\u00f1os debilitaron la salud de Ricci que muri\u00f3 en Pek\u00edn a los cincuenta y siete a\u00f1os de edad, el 11 de mayo de 1610. Accediendo a los deseos de los compa\u00f1eros jesuitas, el Emperador les permiti\u00f3 enterrarlo a las afueras de la puerta oriental de la ciudad de Pek\u00edn. El lugar, conocido como Zhalaer, fue entregado en el siglo XIX al cuidado de los hermanos Maristas. Pero cuando la rebeli\u00f3n de los boxers (en 1900) el enterramiento fue destruido y luego reconstruido. Durante la Revoluci\u00f3n Cultural de Mao (en 1966), la sepultura fue destruida por segunda vez, aunque ha sido parcialmente restaurada. Los obispos chinos que asistieron al Concilio Vaticano II pidieron en 1963, por unanimidad, que el Papa introdujese la causa de beatificaci\u00f3n de Matteo Ricci.<\/p>\n<h2><strong>Ricci, en la encrucijada cultural y cient\u00edfica del siglo XVI<\/strong><\/h2>\n<p>Los miembros de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas que fueron a China, o al menos la corriente dominante entre ellos, estaban persuadidos de que la mejor manera de introducir el catolicismo en China era llegar antes a las clases dirigentes (pol\u00edticos y cient\u00edficos) que controlaban el pa\u00eds. Hab\u00eda que llevar a los chinos \u2013que cre\u00edan poseer una cultura superior a la de los b\u00e1rbaros occidentales \u2013 algo que desearan y despertara su curiosidad lo suficiente como para que les permitiesen entrar y establecerse en el imperio. La soluci\u00f3n se encontr\u00f3 en la ciencia, que por aquel entonces estaba sufriendo una verdadera revoluci\u00f3n en Europa, mientras que en China pasaba por una cierta decadencia durante la dinast\u00eda Ming reinante. Y en particular, ser\u00eda la astronom\u00eda y las matem\u00e1ticas las ciencias que mayor prestigio dieron a los jesuitas y que les abrieron puertas hasta el mismo Emperador.<\/p>\n<p>Tal vez el misionero que describe y lleva a la pr\u00e1ctica este nuevo m\u00e9todo de evangelizaci\u00f3n a trav\u00e9s del estudio de la lengua y de las culturas chinas y del uso de la ciencia europea es Matteo Ricci. Tras \u00e9l, otros jesuitas cient\u00edficos fueron a la misi\u00f3n de China. Su trabajo, especialmente en la reforma del calendario, les dio un gran prestigio en la corte china. Aunque soportaron per\u00edodos de persecuci\u00f3n, siempre supieron superar las situaciones dif\u00edciles y a finales del siglo XVII consiguieron lo que tanto hab\u00edan deseado: un edicto imperial que les daba libertad para predicar la fe cristiana en todo el imperio y para que todo el que quisiera pudiera hacerse cristiano.<\/p>\n<p>Pero mientras esto suced\u00eda, al mismo tiempo, se agudiz\u00f3 el problema que finalmente destruy\u00f3 la misi\u00f3n de China y que hab\u00eda comenzado varias d\u00e9cadas antes. Este problema es la Controversia de los Ritos Chinos.<\/p>\n<h2><strong>La controversia sobre los Ritos Chinos y la inculturaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>La ra\u00edz de la controversia puede hallarse en el diverso m\u00e9todo de evangelizaci\u00f3n seguido por unos y otros. Con los jesuitas, la inculturaci\u00f3n, el estudio de la lengua china, el uso de la ciencia y, sobre todo, el gran respeto por la cultura china, se adelantaron a su tiempo. La Iglesia Cat\u00f3lica consigui\u00f3 un gran prestigio en China gracias a los jesuitas. Los jesuitas quer\u00edan seguir su propio m\u00e9todo apost\u00f3lico basado en una prudente adaptaci\u00f3n misionera, que tend\u00eda a aprovechar cuanto hubiera de aprovechable en los pueblos de misi\u00f3n, y que podr\u00eda quedar condensado en esta doble funci\u00f3n; adaptar lo nuestro a lo suyo, y adoptar lo suyo en lo nuestro, siempre que pudiera ser integrado en el cristianismo. Con respecto al caso de China, puede reducirse a estos tres puntos principales: 1) el nombre o vocablo con el que deber\u00eda designarse a Dios; 2) los honores tributados a Confucio; 3) los honores tributados a los antepasados difuntos.<\/p>\n<p>El exceso de inculturaci\u00f3n de los jesuitas, es decir, el respeto y la asimilaci\u00f3n de los rituales sociales de China y la reelaboraci\u00f3n de los contenidos de la fe en los contextos culturales les trajeron problemas. En la liturgia cat\u00f3lica, los jesuitas aceptaron muchos de sus rituales, lo que provoc\u00f3 la sospecha\u00a0 y la alarma de las jerarqu\u00edas eclesi\u00e1sticas. Los jesuitas en China eran de ideas avanzadas y mentalidad abierta. Pero la Controversia sobre los Ritos Chinos que se desarroll\u00f3 entre los misioneros cat\u00f3licos, lleg\u00f3 a Roma y se dio por terminada con las disposiciones dictadas por Benedicto XIV en 1742. S\u00f3lo en 1939 la Sagrada Congregaci\u00f3n de <em>Propaganda Fide<\/em> levantaba el juramento que pesaba sobre los misioneros, y daba como l\u00edcitas algunas ceremonias, consideradas civiles, en honor de Confucio y de los antepasados difuntos.<\/p>\n<h2><strong>El di\u00e1logo y la armon\u00eda entre la ciencia y la fe cristiana<\/strong><\/h2>\n<p>La gran intuici\u00f3n de Matteo Ricci, y por la que ha pasado a la historia como paradigma del encuentro entre la ciencia y la religi\u00f3n en China, es que la ciencia puede ser un medio poderoso para la propagaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Ya Valignano era consciente de que en una sociedad culta como la china, la estrategia habr\u00eda de ser la de intentar una adaptaci\u00f3n, inculturaci\u00f3n, aculturaci\u00f3n, enculturaci\u00f3n o inmersi\u00f3n cultural. Con todos estos t\u00e9rminos se quer\u00eda expresar la necesidad de volcar en otros moldes ling\u00fc\u00edsticos y culturales los contenidos de la fe cristiana. Pero en ese tiempo era una tarea muy dif\u00edcil. La teolog\u00eda occidental cristiana se hab\u00eda expresado en un lenguaje filos\u00f3fico que implicaba un modo de pensar la realidad, de desarrollar los procesos l\u00f3gicos de la mente y utilizar unos s\u00edmbolos que eran incomprensibles en China. \u00bfEra posible desnudar culturalmente la teolog\u00eda occidental para elaborar de nuevo un ropaje que la hiciera comprensible?<\/p>\n<p>Tal vez es la misma pregunta que en la actualidad se hacen cient\u00edficos, fil\u00f3sofos y te\u00f3logos que intentan encontrar plataformas comunes de di\u00e1logo entre ciencia y religi\u00f3n. Ricci, en este proceso, fue un adelantado. Y, con las salvedades culturales y teol\u00f3gicas anacr\u00f3nicas, se\u00f1ala un camino de presencia inmersa en las culturas y las ciencias.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2068\" aria-describedby=\"caption-attachment-2068\" style=\"width: 290px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2068 size-medium\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Camino-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Camino-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Camino-768x512.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170927-Camino.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2068\" class=\"wp-caption-text\">Ricci se\u00f1ala un camino de presencia inmersa en las culturas y las ciencias<\/figcaption><\/figure>\n<p>El primer paso que Ricci y los jesuitas dieron en China es el de aprender la lengua. Francisco Javier acudi\u00f3 a int\u00e9rpretes. Pero era muy complicado traducir no solo las palabras sino los procesos mentales. Y el segundo paso, necesario, fue conocer y valorar la cultura china: el complejo sistema social que constitu\u00eda la base de la cohesi\u00f3n del imperio.<\/p>\n<p>El tercer paso de la estrategia de Ricci era este: dado que China era un pa\u00eds muy centralizado en el que el emperador y sus mandarines ostentaban un gran poder, si se accediese a la conversi\u00f3n de la cabeza, el resto del pueblo seguir\u00eda los pasos de sus dirigentes, a los que se ten\u00eda una gran veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cuarto paso consisti\u00f3 en elegir una estrategia para llegar a las clases dirigentes del pa\u00eds. Ricci lo tuvo muy claro: el modo de acceder a las clases dirigentes era ofreciendo algo que no ten\u00edan: el saber de la ciencia de occidente. Una ciencia que, incluso, podr\u00eda solucionar problemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos del pa\u00eds, como era la confecci\u00f3n de mapas, el uso de la astronom\u00eda para elaborar un calendario, entrenar la mente para recordar muchos conceptos mediante m\u00e9todos mnemot\u00e9cnicos.<\/p>\n<p>El plan de Ricci pretend\u00eda que si se controlaba el conocimiento cient\u00edfico se podr\u00eda controlar tambi\u00e9n la educaci\u00f3n. Sabemos que desde el principio, junto con la tarea misional, el otro gran objetivo de los jesuitas en China fue la creaci\u00f3n de una red de colegios, tal como hab\u00edan hecho en Europa con mucho \u00e9xito.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala el historiador de China, Jami, los jesuitas no consideraban los conocimientos cient\u00edficos chinos como una fuente de la que Europa pudiera aprender algo. Si ciertos conocimientos les parec\u00edan interesantes para ser transmitidos, eran m\u00e1s bien algunas t\u00e9cnicas o curiosidades, no un sistema de saber. Al fin y al cabo, Ricci y los suyos buscaban aparecer en China como portadores de un saber que mostrar\u00eda la superioridad de su religi\u00f3n.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n cient\u00edfica de Ricci estuvo fuertemente influida por Christophorus Clavius (1537-1612), figura destacada de la astronom\u00eda y de las matem\u00e1ticas en el entorno del Colegio Romano. Clavius fue maestro de matem\u00e1ticas de Ricci durante cuatro a\u00f1os y siempre mantuvieron una estrecha relaci\u00f3n. Clavius insist\u00eda en sus clases que la exploraci\u00f3n del mundo natural pod\u00eda ayudar a reflexionar sobre el mundo espiritual; para \u00e9l, era esencial que los estudiantes comprendieran que las ciencias eran a la vez \u00fatiles, y necesarias para el correcto entendimiento de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Ricci se dio cuenta del valor que los conocimientos cient\u00edficos pod\u00edan tener para la evangelizaci\u00f3n de China. En una carta fechada el 15 de febrero de 1609 al compa\u00f1ero jesuita Francesco Pasio, dice lo siguiente: \u201c&#8230; porque no he hecho otra cosa que ense\u00f1ar algo de matem\u00e1ticas y cosmograf\u00eda (&#8230;) que han servido para abrir los ojos a los chinos que estaban ciegos; y si esto lo decimos de las ciencias naturales y de las matem\u00e1ticas, \u00bfqu\u00e9 diremos de aquellos conocimientos m\u00e1s abstractos, como son la f\u00edsica matem\u00e1tica, la teolog\u00eda y lo sobrenatural?\u201d<\/p>\n<p>Pero Ricci iba m\u00e1s all\u00e1. Intentaba mostrar que la imagen del mundo que presentaba el budismo era anticient\u00edfica, mientras que la que presentaba el cristianismo era compatible con los datos cient\u00edficos.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n: por la ciencia y la tecnolog\u00eda a Dios<\/strong><\/h2>\n<p>El estudio de Michela Fontana muestra, a trav\u00e9s de los memoriales dirigidos por Matteo Ricci al Provincial de los Jesuitas, el padre General de la Compa\u00f1\u00eda Claudio Acquaviva, y de sus cartas que para \u00e9l la ciencia y las tecnolog\u00edas tienen un valor instrumental: mostrar la superioridad del conocimiento occidental y por ello de la religi\u00f3n cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Los conocimientos y habilidades de Matteo Ricci para saber transmitir y admirar con la ciencia occidental aprendida sobre todo en el Colegio Romano con Clavius, le granjearon una gran fama en la corte del Emperador. Veamos algunos textos de la \u00e9poca, que se traducen aqu\u00ed al castellano por vez primera. En una carta escrita el 28 de octubre de 1595 en Nanchang, podemos leer:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Se hab\u00eda esparcido por aqu\u00ed una fama de que yo sab\u00eda hacer plata de plata viva [el mercurio]; y aqu\u00ed hay millares de hombres que se dedican a esto y en esto consumen la vida y sus haberes con mucho fasto, sin que hasta ahora haya nadie que lo sepa hacer. Y este rumor es como entre nosotros el de los alquimistas de la quintaesencia, y muchos ven\u00edan para aprender esta ciencia, que se considera entre ellos como cosa de hombres santos; y cuanto m\u00e1s digo que yo en esta materia soy \u201csicut asinus ad liram\u201d [en lat\u00edn, dir\u00edamos: como el burro que toc\u00f3 la flauta por casualidad], tanto menos me creen; tanto [m\u00e1s] que yo tengo\u00a0 fama de que sab\u00eda hacer relojes y que entend\u00eda muy bien las cosas de las matem\u00e1ticas. Y es verdad que para ellos puedo decir que soy otro Tolomeo; porque no saben nada, hacen relojes s\u00f3lo inclinados, es decir, equinocciales [relojes de sol], pero no se inclinan sino a raz\u00f3n de 36 grados, pensando que todo el mundo es de 36 grados de altura, ni m\u00e1s ni menos.<\/em><\/p>\n<p>Y en otra carta, escrita en la misma fecha y en el mismo lugar, Ricci enumera de forma expl\u00edcita las cinco principales razones que le dan prestigio en China:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>No podr\u00eda decir la extraordinaria concurrencia que tengo en esta ciudad, cosa que atribuyo a cinco causas. La primera es [el hecho] de ver a un extranjero, cosa ins\u00f3lita, y m\u00e1s todav\u00eda que sepa la lengua y la ciencia, las costumbres y ceremonias del pa\u00eds. La segunda es la fama que se ha esparcido de que de plata viva [mercurio] sabemos hacer plata buena, y muchos ven\u00edan para aprender esta ciencia que es una cosa muy estimada entre ellos; y cuanto m\u00e1s afirmo que no s\u00e9 nada de esta materia, tanto menos lo creen. La tercera [raz\u00f3n] es [el hecho de] saberse que yo tengo un arte de [desarrollo de la] memoria tal que, con s\u00f3lo leer una vez cuatrocientas o quinientas palabras, se me quedaban tan fijas en la memoria que pod\u00eda recitarlas al derecho y al rev\u00e9s con mucha facilidad. La cuarta [raz\u00f3n] es la fama que he adquirido entre ellos en cosas de matem\u00e1ticas; y en verdad me parece que entre ellos soy un Tolomeo (&#8230;) Los acad\u00e9micos y otras personas doctas sienten placer en oir las causas de [esa] apariencia, y desean que yo ense\u00f1e alguna cosa de matem\u00e1ticas, como pienso hacer, si me quedo aqu\u00ed. La quinta [raz\u00f3n] es por el deseo que muchos muestran de escuchar las cosas [que tocan a] su salvaci\u00f3n, tanto que, de rodillas, me lo suplican; y los mismos acad\u00e9micos, que no creen en la inmortalidad del alma, dicen que nuestra ley es verdadera por los discursos que he tenido con ellos, tras los cuales, sin contradecir, se hunden hasta el suelo y me dan las gracias por la buena doctrina que les he ense\u00f1ado.<\/em><\/p>\n<p>Como puede verse, s\u00f3lo la \u00faltima raz\u00f3n se refiere al discurso religioso, que en principio es lo que m\u00e1s interesaba a los misioneros jesuitas. Otra cita significativa de la fama que lleg\u00f3 a tener Ricci en China se puede encontrar en una carta que escribe en portugu\u00e9s el jesuita Alfonso Vagnoni, desde Nank\u00edn, en 1605:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Es incre\u00edble el cr\u00e9dito que tiene con los chinos el padre Matteo Ricci, y m\u00e1s visitado es por los grandes y estimado por todo el reino de China, por lo cual se han difundido algunos libros, muy curiosos, que \u00e9l ha compuesto en la misma lengua china. De modo que todos, o la mayor parte de los mandarines, que vienen de fuera a Pek\u00edn, o que parten para diversas provincias, van primero a visitarlo y quieren llevarse consigo alguna obra suya. Piensan y dicen que no puede haber en Europa otro hombre como \u00e9l. Y cuando los nuestros les dicen que hay otros todav\u00eda m\u00e1s doctos, no se lo pueden creer (&#8230;.) El hecho de estar \u00e9l en aquella corte hace que todos los mandarines que vienen a gobernar a estas provincias muestran gran respeto a nuestros padres que se encuentran en ellas, y que les traigan cartas del mismo padre Ricci, y que les vengan a visitar por respeto hacia \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Leandro Sequeiros<\/strong><em><strong>, <\/strong><strong>Academia de Ciencias de Zaragoza, coeditor de FronterasCTR y colaborador de la C\u00e1tedra Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Leandro Sequeiros)\u00a0El jesuita Matteo Ricci, cuyo nombre chino fue Li Madou, pas\u00f3 28 a\u00f1os en China y falleci\u00f3 en Pek\u00edn en 1610. Hab\u00eda sido alumno del astr\u00f3nomo y matem\u00e1tico jesuita Christophorus Clavius en el Colegio Romano. Ricci aprendi\u00f3 la lengua china y se hizo uno de ellos. Tradujo los Elementos de Euclides y su &#8230; <a title=\"Matteo Ricci llev\u00f3 la ciencia occidental hasta los Ming\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=2056\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Matteo Ricci llev\u00f3 la ciencia occidental hasta los Ming\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":2059,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[241,184,238,178],"class_list":["post-2056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-cientifismo","tag-jesuitas","tag-naturaleza","tag-trascendencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2056"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2224,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2056\/revisions\/2224"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2059"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}