{"id":1939,"date":"2017-09-06T07:00:34","date_gmt":"2017-09-06T05:00:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1939"},"modified":"2017-09-05T06:34:34","modified_gmt":"2017-09-05T04:34:34","slug":"libertad-fenomenologica-fundamentos-neurologicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1939","title":{"rendered":"La libertad fenomenol\u00f3gica debe tener sus fundamentos neurol\u00f3gicos"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <span style=\"text-decoration: underline\">Juan Pedro Nu\u00f1ez Partido<\/span>) El cerebro es algo muy complejo, tan terriblemente complejo como desconocido \u00bfqu\u00e9 hacemos por tanto pregunt\u00e1ndonos por cuestiones tan parad\u00f3jicas y alejadas de nuestros conocimientos actuales sobre los mecanismos neuronales? El camino de la ciencia es iluminado por nuestras concepciones sobre la realidad, son las hip\u00f3tesis y los modelos te\u00f3ricos del cient\u00edfico los que determinan su investigaci\u00f3n. Digamos que es muy dif\u00edcil encontrar aquello que no se busca, incluso para tropezar con lo inesperado hay que estar abierto y dispuesto a encontrarse con ello. En este sentido, la libertad ni es buscada ni se la espera en la investigaci\u00f3n sobre el cerebro. La raz\u00f3n es sencilla, la libertad no cabe en el marco de la ciencia, al menos no sin alterar parcialmente algunos de sus principios m\u00e1s b\u00e1sicos.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llamamos libertad a las decisiones que tomamos conscientemente. Dicho proceso es id\u00f3neo ante situaciones en las que no tenemos datos suficientes, ni estrategia establecida y el cerebro tiene que dise\u00f1arla. Para ello utiliza los contenidos conscientes, unos conglomerados de datos seleccionados que le permiten simular internamente la realidad y comparar las consecuencias de cada alternativa en distintas dimensiones<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Dicha actividad gira sobre la constante y familiar sensaci\u00f3n del yo, en una espiral sin l\u00edmites claros porque es pura y literalmente especulativa, sopesando pros y contras en funci\u00f3n de la historia y capacidades individuales del propio sujeto. El fin de dicho proceso se alcanza cuando la realidad exige una respuesta, por lo que a veces se alarga an\u00f3malamente cuando dicho momento se elude de alguna manera. Por Juan Pedro Nu\u00f1ez Partido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Entre lo absurdo y lo excepcional<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Yo no s\u00e9 usted, pero yo me siento libre para tomar decisiones y responsable de mis actos. Constantemente las opciones que me planteo giran en mis pensamientos hasta que tomo una decisi\u00f3n y la ejecuto, sin que por ello dejen de asaltarme dudas y me replantee alternativas constantemente. De hecho, puedo incluso rectificar y desdecirme a m\u00ed mismo en muchos momentos.<\/p>\n<p>El problema es que dicho conjunto de experiencias podr\u00eda no ser m\u00e1s que una ilusi\u00f3n, una creencia completamente irreal y sin fundamento cient\u00edfico, similar a la de ver al mago partiendo por la mitad a su ayudante delante de mis ojos. Tanto la creencia de libertad como la visi\u00f3n de la mujer partida en dos, ser\u00edan tan veraces en apariencia como falsas en el fondo. Pudiera ser que todo lo que experimento, siento, pienso y por tanto decido, sea la consecuencia inapelable de los complejos mecanismos neurol\u00f3gicos que a nivel inconsciente ocurren en mi cerebro, aunque yo crea tener cierto control consciente sobre ello. El problema es que, de ser as\u00ed, si nuestras experiencias conscientes no fueran m\u00e1s que meros adornos (un epifen\u00f3meno), nos surge la pregunta de \u00bfpor qu\u00e9 nuestro cerebro hace algo tan est\u00fapido como gastar energ\u00eda en crear sensaciones conscientes que son innecesarias en s\u00ed mismas, para a su vez utilizarlas en un ficticio proceso de \u201clibre\u201d decisi\u00f3n? Cr\u00e9anme si les digo que no es f\u00e1cil responder a esta pregunta sin atentar directamente contra los principios b\u00e1sicos de la biolog\u00eda y la evoluci\u00f3n<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>El cerebro es algo muy complejo, tan terriblemente complejo como desconocido \u00bfqu\u00e9 hacemos por tanto pregunt\u00e1ndonos por cuestiones tan parad\u00f3jicas y alejadas de nuestros conocimientos actuales sobre los mecanismos neuronales? El camino de la ciencia es iluminado por nuestras concepciones sobre la realidad, son las hip\u00f3tesis y los modelos te\u00f3ricos del cient\u00edfico los que determinan su investigaci\u00f3n. Digamos que es muy dif\u00edcil encontrar aquello que no se busca, incluso para tropezar con lo inesperado hay que estar abierto y dispuesto a encontrarse con ello. En este sentido, la libertad ni es buscada ni se la espera en la investigaci\u00f3n sobre el cerebro. La raz\u00f3n es sencilla, la libertad no cabe en el marco de la ciencia, al menos no sin alterar parcialmente algunos de sus principios m\u00e1s b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>La ciencia asume que todo fen\u00f3meno tiene una causa y por eso busca dichas relaciones causa-efecto que, por definici\u00f3n, son constantes y regulares (ante las mismas circunstancias, los mismos hechos). Luego de existir eso que llamamos libertad, es decir, si mis decisiones no estuvieran al cien por cien determinadas por las reglas de lo f\u00edsico, de lo neurol\u00f3gico, la ciencia parece que tendr\u00eda un grave problema<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>\u2026 \u00bfSeguro? \u00bfTan grave ser\u00eda que para un aspecto concreto del universo, y a la vez tan maravilloso y excepcional como es nuestra actividad consciente, hubiera que hacer cierta salvedad a dicho principio de causalidad? Nosotros creemos que no, m\u00e1s aun, nos parece una postura tan razonable al menos como la de pretender que estamos completamente determinados por el devenir de los procesos neurol\u00f3gicos, pues dicho determinismo, a diferencia de lo que pudiera parecer, no est\u00e1 exento de problemas cient\u00edficos tanto de car\u00e1cter te\u00f3rico como emp\u00edrico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>El punto de partida<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>No le voy hablar del alma o de la existencia de en un mundo paralelo al de la realidad f\u00edsica (dualismo). Ni cuando nombro la libertad significa que usted sea due\u00f1o y se\u00f1or de todos sus actos. Nuestro cerebro es una maravillosa y sofisticada maquinaria biol\u00f3gica que sigue en gran medida complejos algoritmos y reglas de funcionamiento. No hay m\u00e1s, al menos si queremos seguir manteniendo este debate dentro del marco de la ciencia. Lo que ocurre es que dicha actividad neurol\u00f3gica genera en determinados casos un fen\u00f3meno de caracter\u00edsticas excepcionales, nuestra consciencia. La cual pudiera estar especialmente dise\u00f1ada para que el cerebro d\u00e9 respuestas cuando no tiene la posibilidad de aplicar un principio, regla o algoritmo de acci\u00f3n espec\u00edfico.<\/p>\n<p>Si yo le dijese que un objeto es igual a otro y en cambio usted encontrarse una diferencia entre ambos, supongo que ya no le parecer\u00eda leg\u00edtimo considerarlos id\u00e9nticos o la misma cosa. As\u00ed es como act\u00faa la ciencia en todas sus \u00e1reas, s\u00f3lo se considera que dos aspectos de la realidad son lo mismo si comparten todas y cada una de sus caracter\u00edsticas y propiedades. Si por el contrario se detecta una diferencia, por peque\u00f1a que sea \u00e9sta, se entiende que se trata de cosas distintas.<\/p>\n<p>Ahora imag\u00ednese un rect\u00e1ngulo de color verde chill\u00f3n y h\u00e1galo crecer y decrecer en tama\u00f1o dos o tres veces (no se preocupe, seguir\u00e9 aqu\u00ed cuando haya terminado). \u00a1Perfecto! Para la ciencia no es un problema identificar las neuronas que han participado en su ejercicio de imaginaci\u00f3n, ni los patrones de actividad electroqu\u00edmica que han tenido lugar durante los mismos. Pero le aseguro que ninguna de dichas neuronas se ha te\u00f1ido de color verde chill\u00f3n, ni han aumentado o disminuido su tama\u00f1o mientras usted ve\u00eda crecer o decrecer el rect\u00e1ngulo. De hecho, ninguna de las caracter\u00edsticas de su experiencia subjetiva se corresponde con las caracter\u00edsticas de los procesos f\u00edsicos que han tenido lugar a nivel cerebral. Por tanto, los contenidos conscientes no pueden identificarse<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> con la actividad neurol\u00f3gica de la que surgen, sino que han de ser una nueva dimensi\u00f3n o manifestaci\u00f3n de la materia (de las muchas que la propia F\u00edsica ya propone como posibles) de la que todav\u00eda desconocemos sus propiedades (emergentismo).<\/p>\n<p>El hecho de que la naturaleza \u00faltima de la consciencia sea f\u00edsica permite explicar su papel causal sobre la actividad neuroqu\u00edmica del cerebro, pues no ser\u00eda m\u00e1s que el proceso inverso por el que \u00e9sta se transforma en experiencias conscientes. Es algo muy com\u00fan en la naturaleza que de unos estados o compuestos determinados surjan otros de naturaleza y propiedades completamente distintas, y que dichos procesos puedan adem\u00e1s revertirse. El ejemplo m\u00e1s com\u00fan es el del agua, un l\u00edquido cuyas propiedades nada tienen que ver con la de los gases que la componen y que pueden pasar de un estado a otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>El poder de la informaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Cuando el hombre aprendi\u00f3 a construir herramientas fue cuando empez\u00f3 a dominar su entorno y pudo superar las restricciones que su anatom\u00eda le impon\u00eda. Para construir barcos con los que navegar por los mares, primero tuvimos que cortar grandes \u00e1rboles con hachas y sierras. Es evidente que para alcanzar determinados logros son necesarias las herramientas adecuadas. Nosotros entendemos que los contenidos conscientes son unas herramientas de trabajo que fabrica el propio cerebro para as\u00ed poder realizar tareas y actividades que de otro modo le ser\u00edan imposibles.<\/p>\n<p>No tenemos mucho espacio para explicar en profundidad qu\u00e9 tipo de propiedades nuevas suponen los contenidos conscientes, pero b\u00e1sicamente se trata de un tipo de informaci\u00f3n excepcional. El fr\u00edo, el calor, el hambre, la sed, el placer, el dolor, el rojo, el amarillo, el azul, lo dulce, lo amargo, la tristeza, la alegr\u00eda, el miedo, la rabia\u2026, son datos que s\u00f3lo existen en nuestro cerebro en formato consciente y son un tipo de informaci\u00f3n completamente distinta a cualquier otra cosa que no sean ellos mismos. Aplicando la l\u00f3gica de la teor\u00eda evolutiva y del principio de ahorro de energ\u00eda de los procesos biol\u00f3gicos (que unas l\u00edneas m\u00e1s arriba parec\u00edan cuestionados al considerar la consciencia un mero adorno o un simple epifen\u00f3meno), las experiencias conscientes deber\u00edan suponer una mejora adaptativa. Nosotros vamos m\u00e1s all\u00e1, consideramos que son una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n de los organismos biol\u00f3gicos en su relaci\u00f3n con el medio ambiente, ya que las propiedades emergentes de la materia en \u00abestado consciente\u00bb permiten trabajar al cerebro con una informaci\u00f3n de posibilidades tan excepcionales que, dentro de dicho espacio de trabajo, cambiar\u00edan las reglas de juego del universo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1951\" aria-describedby=\"caption-attachment-1951\" style=\"width: 262px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1951\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170906-Cerebro-Neuronas-272x300.png\" alt=\"\" width=\"272\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170906-Cerebro-Neuronas-272x300.png 272w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/09\/20170906-Cerebro-Neuronas.png 652w\" sizes=\"auto, (max-width: 272px) 100vw, 272px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1951\" class=\"wp-caption-text\">Sujeto consciente<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>Un c\u00edrculo vicioso del que salir<\/strong><\/h2>\n<p>Una de las cualidades fundamentales de los contenidos conscientes es que los experimentamos directamente y por tanto podemos dar cuenta de ellos en alguna medida. Aquellos procesos que ocurren en nuestro cerebro y est\u00e1n desprovistos de esta cualidad ser\u00edan, por definici\u00f3n, inconscientes. La completa ausencia de experiencia directa alguna de c\u00f3mo, por ejemplo, nuestro cerebro transforma las distintas longitudes de onda que impactan en nuestra retina en los diferentes colores que vemos, implica que cada experiencia consciente surge de un complejo proceso neurol\u00f3gico inconsciente.<\/p>\n<p>Esto evidencia tres cosas: que los registros de actividad neurol\u00f3gica inconsciente no aportan nada en s\u00ed mismos ya que \u00e9sta siempre est\u00e1 presente. Que los modos de trabajo consciente e inconsciente est\u00e1n perfectamente coordinados. Y que si los contenidos conscientes no se utilizaran para nada, ser\u00eda l\u00edcito concebir la consciencia como un mero resultado de los procesos inconscientes. Pero la actividad consciente propiamente dicha es el uso y manipulaci\u00f3n que de dichos contenidos hace el cerebro (pensamiento, imaginaci\u00f3n\u2026). Por lo que, de cara a determinar el papel de la actividad consciente, el planteamiento cient\u00edfico correcto ser\u00eda comprobar si existen diferencias en nuestra forma de responder en id\u00e9nticas situaciones cuando hay o no actividad consciente. De haber diferencias, l\u00f3gicamente la actividad consciente no podr\u00eda considerarse banal.<\/p>\n<p>En este sentido, la investigaci\u00f3n experimental en psicolog\u00eda aporta desde hace d\u00e9cadas multitud de datos que ponen en evidencia como la participaci\u00f3n de la consciencia en distintos procesos y situaciones cambia nuestro modo de proceder y los resultados que obtenemos<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Incluso podemos acudir a ejemplos de la vida cotidiana, pero aun as\u00ed no es suficiente \u00bfpor qu\u00e9? Porque una y otra vez se acaba responsabilizando de todo acto a los procesos inconscientes subyacentes, en una forma de argumentaci\u00f3n que de facto se vuelve circular ya que no admite otra conclusi\u00f3n que no sea el punto de partida, es decir, que la consciencia es un mero resultado y que la omnipresente actividad neurol\u00f3gica inconsciente es la responsable de todo nuestro funcionamiento ps\u00edquico.<\/p>\n<p>Supongo que usted se abriga cuando siente fr\u00edo y no lo hace si no experimenta dicha sensaci\u00f3n. Luego asumir\u00e1 sin problemas que la causa de que se abrigue es la sensaci\u00f3n consciente de sentir fr\u00edo. Pero como ya le dije al principio dicha creencia pudiera no ser m\u00e1s que una ilusi\u00f3n. Imag\u00ednese que cuando su cerebro detecta que pierde calor corporal, debido a las bajas temperaturas externas, emite dos \u00f3rdenes simult\u00e1neamente, una la de fabricar la experiencia de fr\u00edo, dos la de abrigarse (principio de doble causalidad). En ese caso, la sensaci\u00f3n de fr\u00edo no ser\u00eda la causa de que usted se abrigase. Eso s\u00ed, volvemos al principio de este art\u00edculo \u00bfpara qu\u00e9 hace nuestro cerebro una cosa tan est\u00fapida como fabricar experiencias conscientes que son innecesarias? El problema adem\u00e1s se complica. Si en dicha situaci\u00f3n usted toma un poco de alcohol para \u00abentrar en calor\u00bb, probablemente al sentir menos fr\u00edo usted no se abrigue, pero desgraciadamente estar\u00eda perdiendo m\u00e1s r\u00e1pidamente calor corporal, pues el alcohol habr\u00eda dilatado sus vasos sangu\u00edneos. Siempre podemos pensar que, curiosamente, el poco alcohol que usted haya tomado ha afectado al crucial sistema para la supervivencia que detecta la p\u00e9rdida de calor (y por eso no emite con la urgencia requerida la orden de abrigarse), pero no en cambio al \u201csuperfluo\u201d mecanismo de fabricar sensaciones conscientes. O por otro lado, como as\u00ed nosotros lo creemos, las experiencias conscientes son una herramienta tan poderosa que su existencia ha roto con muchos de los mecanismos biol\u00f3gicos que determinaban nuestros actos, incluso aunque puntualmente, como en el caso del ejemplo, su primac\u00eda pudiera tener consecuencias perjudiciales para nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Los \u00bfcruciales? experimentos de Libet (1985)<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Hace casi 30 a\u00f1os de las investigaciones de Libet y ya entonces muchos consideraron concluyentes sus resultados. Hoy se han vuelto a poner de moda, si bien la l\u00f3gica experimental es la misma, consiste en pedir a los sujetos que tomen una decisi\u00f3n sencilla, como apretar un bot\u00f3n, cuando \u201clibremente decidan\u201d. Sistem\u00e1ticamente en todos los casos, un segundo antes de que los sujetos declaren haber decidido apretar el bot\u00f3n, se detectan patrones de actividad neurol\u00f3gica inconsciente que predicen inequ\u00edvocamente el momento de dicha decisi\u00f3n. Luego cuando creemos que estamos libre y conscientemente tomando una decisi\u00f3n, parece que \u00e9sta ya ha sido tomada por un proceso inconsciente previo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo interpreta y ejecuta un sistema mec\u00e1nico la orden de tomar una decisi\u00f3n \u00ablibremente\u00bb? \u00bfPor qu\u00e9 un sistema u organismo que ya ha tomado una decisi\u00f3n pierde tiempo y energ\u00eda en crear la falsa e irrelevante sensaci\u00f3n de que dicha decisi\u00f3n no se ha tomado todav\u00eda, sino que se est\u00e1 tomando un tiempo despu\u00e9s? \u00bfPor qu\u00e9 se asume tan f\u00e1cilmente que se pueda tomar una decisi\u00f3n en formato inconsciente y cuesta tanto asumir que \u00e9sta se pueda tomar en formato consciente, siendo ambas dos formas de trabajar del cerebro?<\/p>\n<p>Tal vez usted no tenga grandes conocimientos sobre metodolog\u00eda experimental, pero por poco que sepa entender\u00e1 que todas las variables relevantes en un experimento deben ser medidas con rigor y fiabilidad. \u00bfC\u00f3mo medir algo cuya naturaleza f\u00edsica nos resulta desconocida? \u00bfQu\u00e9 pensar\u00eda si le digo que en estos experimentos ni siquiera se ha tenido en cuenta todo patr\u00f3n de actividad neurol\u00f3gica relacionado con la actividad consciente? El sujeto no ha dejado de pensar, percibir y sentir cosas y no sabemos hasta qu\u00e9 punto cualquiera de estas experiencias conscientes ha precedido, qui\u00e9n sabe si incluso de forma determinante, al patr\u00f3n neurol\u00f3gico inconsciente relacionado con \u00abla decisi\u00f3n\u00bb. La \u00fanica medida de la actividad consciente ha sido el informe verbal del propio sujeto, pero f\u00edjese lo que se le pide a los sujetos en dicha situaci\u00f3n: decidir realizar un movimiento, ejecutarlo, valorar el momento exacto en que se ha tomado dicha decisi\u00f3n e informar de ello \u00bfEs el desfase de un segundo tan relevante cuando adem\u00e1s sabemos que nuestra capacidad de procesamiento consciente es lenta? \u00bfQu\u00e9 tiene de extra\u00f1o en general, y m\u00e1s en este caso que se trata de un movimiento sencillo y automatizado, que la interacci\u00f3n consciente-inconsciente se solape?<\/p>\n<p>\u00bfEs l\u00edcito generalizar los resultados obtenidos en el proceso de decidir mover un dedo, a procesos de decisi\u00f3n m\u00e1s complejos? En verano, cuando hace calor y quiero darme un ba\u00f1o, pero el agua est\u00e1 terriblemente fr\u00eda, doy mil vueltas antes de meterme o no en el agua. Ni le cuento el tiempo que me llev\u00f3 elegir carrera, decidir casarme con mi mujer, cambiar de trabajo\u2026 Tal vez y s\u00f3lo tal vez, si hubieran medido mi actividad neurol\u00f3gica hubieran encontrado al final del proceso un patr\u00f3n similar al hallado por Libet, pero no considero leg\u00edtimo asumir que todo lo vivido experimentado y pensado a nivel consciente antes de dicho patr\u00f3n fuera irrelevante para que \u00e9ste apareciera. La decisi\u00f3n es un proceso y como tal un devenir de acontecimientos conscientes e inconscientes que interaccionan hasta llegar al resultado final. Al igual que un buen relevista sale unos metros antes de que su compa\u00f1ero le entregue el testigo, pero s\u00f3lo cuando \u00e9ste se ha acercado a cierta distancia, los patrones neurol\u00f3gicos inconscientes que controlan los movimientos (especialmente los muy automatizados) podr\u00edan activarse cuando el proceso consciente de la decisi\u00f3n alcanza cierto estatus (de intensidad, certeza o convicci\u00f3n) que anuncia su inminente finalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Siguiendo nuestras propias reglas<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Lo primero que ver\u00eda una nave extraterrestre al acercarse a la tierra es que el movimiento de millones de seres humanos en todo el planeta, est\u00e1 controlado por los sem\u00e1foros. M\u00e1s les valdr\u00eda a los cient\u00edficos extraterrestres no tratar de averiguar qu\u00e9 fuerzas f\u00edsicas emanan de dichas luces, para afectar de esa manera tan eficaz la corteza motora de nuestros cerebros. La mayor\u00eda de nuestros actos cotidianos est\u00e1n regidos por normas que hemos creado conscientemente y no hay ley f\u00edsica que puede explicar directamente por s\u00ed sola la relaci\u00f3n entre dichas normas y nuestro comportamiento.<\/p>\n<p>En algunos casos, como el de los sem\u00e1foros, podr\u00eda apelarse razonablemente a procesos de condicionamiento y al principio biol\u00f3gico y evolutivo de supervivencia, para explicar el surgir de este tipo de normas de forma \u00abmec\u00e1nica\u00bb. A fin de cuentas, saltarse un sem\u00e1foro en rojo pone en riesgo la vida. El problema es que la mayor\u00eda de las normas y reglas que nos auto imponemos son demasiado superfluas, arbitrarias y cambiantes (por ejemplo, las modas o las leyes) para que sean el resultado de un proceso evolutivo o de condicionamiento. Si a esto a\u00f1adimos que nos las saltamos y las cambiamos constantemente de forma caprichosa, la explicaci\u00f3n mecanicista se complica un poco m\u00e1s. Ni\u00f1os muy peque\u00f1os ya son capaces de inventar juegos y cambiar constantemente las reglas a su antojo. Lo inestable, sin car\u00e1cter de necesidad, arbitrario, subjetivo&#8230; no pertenece al mundo del determinismo ni de lo mec\u00e1nico y, como veremos, encaja como un guante en el \u00e1mbito de la consciencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Mec\u00e1nicamente insostenibles<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Millones de especies sobreviven sin un sistema de procesamiento de informaci\u00f3n consciente porque su comportamiento se ajusta a las regularidades de su entorno. Cuando el cerebro trabaja en modo inconsciente distintos dispositivos especializados computan infinidad de datos por separado y realizan multitud de tareas simult\u00e1neamente sin ning\u00fan problema, ya que cada uno de ellos sigue las reglas establecidas, por la gen\u00e9tica o el condicionamiento ambiental, que garantizan la mejor respuesta. Pero para que se hayan desarrollado dichos mecanismos de respuesta, ha hecho falta mucha informaci\u00f3n sobre la regularidad de los acontecimientos a los que han de \u201cenfrentarse\u201d. El equilibrio ecol\u00f3gico de nuestro planeta es el resultado de miles de millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n, al igual que nuestro c\u00f3digo gen\u00e9tico. Para que un software inteligente desarrolle por s\u00ed mismo un algoritmo de c\u00f3mputo eficaz en un \u00e1mbito concreto, requiere de millones de datos<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Pero m\u00e1s importante a\u00fan, para que un mecanismo funcione adecuadamente es necesaria la presencia de todos los elementos (est\u00edmulos o datos) que regulan\/alimentan su actividad, si no aparecen todas las circunstancias que determinan una respuesta, \u00e9sta no se da. As\u00ed se gestan y as\u00ed funcionan los mecanismos sean del tipo que sean.<\/p>\n<p>\u00bfEs realmente posible que nuestro cerebro d\u00e9 respuestas en cualquier momento y situaci\u00f3n aplicando procesos preestablecidos? \u00bfSomos conscientes de que la mayor\u00eda de las respuestas que damos buscan alcanzar objetivos futuros, no s\u00f3lo a corto sino a medio y largo plazo? \u00bfQu\u00e9 algoritmo es capaz de predecir el futuro sin conocer todas las contingencias que est\u00e1n en juego (incluido el comportamiento de otros seres humanos)? \u00bfC\u00f3mo es posible que aplicando procedimientos mec\u00e1nicos, el nivel de creatividad de nuestras respuestas sea tan alto y adem\u00e1s relativamente eficaz en circunstancias tan dispares? L\u00f3gicamente, la consciencia no ha surgido para replicar el mismo modo de adaptaci\u00f3n que ya nos ofrec\u00eda el procesamiento no consciente de informaci\u00f3n. Es evidente que no siempre tenemos almacenada en nuestra base de datos cu\u00e1l es la respuesta m\u00e1s adecuada, o la f\u00f3rmula para averiguarla. De hecho la mayor\u00eda de las veces tenemos que tomar decisiones basadas en muy pocos datos y de baja fiabilidad, es decir, tenemos que improvisar. Y \u00e9sta es la raz\u00f3n de ser de la consciencia, y a ella debemos nuestra capacidad para dar respuestas razonablemente adaptativas en cualquier entorno y circunstancia.<\/p>\n<p>Dado que la inteligencia artificial (IA) aplica procesos mec\u00e1nicos que le permiten realizar sin \u201capenas\u201d intervenci\u00f3n del programador, tareas muy parecidas a las que hacemos nosotros con una eficacia igual o superior, pudiera parecer que el papel que le hemos otorgado a la consciencia no fuera tal. Pero dichos dispositivos de IA no funcionan como nosotros, pueden permitirse dar respuestas al azar para ir buscando los protocolos m\u00e1s eficaces, mientras procesan millones de datos, porque sus errores no tienen mayor consecuencia que el reajuste interno del procedimiento. Para un ser humano los errores se pagan con sufrimiento y a veces con la vida, y nos har\u00edan falta muchas vidas para procesar todos esos millones de datos en cada \u00e1mbito de actuaci\u00f3n. Otra diferencia importante es que un programa de IA se ejecuta, no duda, y decide mejor cuantos m\u00e1s datos tiene. En cambio, nosotros dudamos y lo hacemos m\u00e1s cuanta m\u00e1s informaci\u00f3n tenemos entre opciones equivalentes. Y muchas veces no dudamos por ignorar cu\u00e1l es la mejor alternativa, sino porque no queremos experimentar las consecuencias negativas de una opci\u00f3n ni renunciar a las positivas de la otra. Luego son nuestras experiencias conscientes las que determinan este fen\u00f3meno tan humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Consciencia: Yo + Libertad<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Ahora pregunt\u00e9monos c\u00f3mo tendr\u00eda que ser la herramienta que nos permitiera dise\u00f1ar estrategias de acci\u00f3n, tomar decisiones, para enfrentarnos a lo desconocido y cambiante, es decir, con la que poder crear \u201creglas\u201d particulares para cada ocasi\u00f3n. L\u00f3gicamente no podr\u00eda basarse en el uso de reglas establecidas de antemano ya que estas no habr\u00edan podido desarrollarse, ni depender de ning\u00fan dato concreto, pues no habr\u00eda garant\u00edas de que estuviera disponible cuando lo necesit\u00e1semos. Dicho proceso deber\u00eda estar abierto a poder ser rectificado en cualquier momento, todo lo contrario, a lo pre-determinado. Y el mayor problema a resolver ser\u00eda \u00bfbajo qu\u00e9 criterio actuar\u00eda? \u00bfC\u00f3mo evaluar la eficacia de cada estrategia y en qu\u00e9 sentido, si lo que es bueno para una cosa puede ser perjudicial para otra? Por tanto \u00bfc\u00f3mo hacer balance de costes y beneficios comparando dimensiones de la realidad cualitativamente distintas?<\/p>\n<p>Cuando el cerebro trabaja en modo consciente mantiene siempre abierto el proceso de dise\u00f1o, an\u00e1lisis y evaluaci\u00f3n de las respuestas, dicho de otra forma, nada est\u00e1 determinado a ejecutarse de ninguna forma concreta, y por eso dudamos. Adem\u00e1s, procesa la informaci\u00f3n en serie, es decir, paso a paso para as\u00ed poder rectificar en cualquier momento la acci\u00f3n puesta en marcha (tal vez por eso tengamos gen\u00e9ticamente menos respuestas prefijadas que el resto de especies).<\/p>\n<p>Sabemos que los contenidos conscientes han sido seleccionados de entre la mir\u00edada de datos que a cada momento procesa nuestro sistema nervioso. Y surgen de la acci\u00f3n coordinada de los distintos dispositivos especializados que a nivel inconsciente procesan por separado las caracter\u00edsticas de las experiencias que finalmente experimentamos unificadas<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Lo que los convierte en un tipo de informaci\u00f3n extremadamente valioso tanto por su calidad informativa como por su versatilidad. Cuando usted habla con otra persona, los colores y formas se integran armoniosamente en la imagen que ve, y a ella se unen los sonidos que dicha persona pueda emitir y su cerebro traduce en palabras, y si le coge la mano el tacto de la piel se sumar\u00e1 al todo, junto con sus propias reacciones emocionales\u2026 As\u00ed son los contenidos conscientes, una maravillosa combinaci\u00f3n perfectamente ensamblada de se\u00f1ales diferentes.<\/p>\n<p>Ahora es f\u00e1cil entender por qu\u00e9 la actividad consciente es m\u00e1s precaria que la inconsciente y genera cansancio, pues el cerebro est\u00e1 al l\u00edmite ya que tiene que crear los costosos contenidos conscientes y simult\u00e1neamente manipularlos para dise\u00f1ar la estrategia\/respuesta a seguir<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Pero gracias a dichos contenidos el cerebro puede reproducir internamente la realidad haciendo compatibles un mont\u00f3n de se\u00f1ales y as\u00ed tantear distintas alternativas de respuesta y evaluar su eficacia comparando sus efectos en m\u00faltiples dimensiones, tanto externas (tama\u00f1o, color, temperatura\u2026) como internas (cansancio, hambre, miedo, valoraci\u00f3n social\u2026). No hay reglas, s\u00f3lo un ejercicio \u201cvirtual\u201d de ensayo y error con los datos disponibles.<\/p>\n<p>Algunas de esas se\u00f1ales internas que el cerebro transforma en contenidos conscientes son extremadamente frecuentes y por tanto se vuelven profundamente familiares: nuestro propio cuerpo<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, nuestras reacciones emocionales habituales, nuestro estilo de pensamiento\u2026, en definitiva la base de lo que denominamos nuestro \u201cyo\u201d. No es ning\u00fan \u201cfantasma\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, ni ning\u00fan complejo dispositivo, s\u00f3lo otra representaci\u00f3n consciente m\u00e1s. Eso s\u00ed, de la realidad m\u00e1s tozuda e incontestable: que somos organismos estables y distintos de cualquier otro conjunto de datos que procesemos. L\u00f3gicamente se convierte en la pieza clave de la representaci\u00f3n interna de la realidad, en la constante de toda \u201cecuaci\u00f3n\u201d consciente (yo veo, yo oigo, yo siento\u2026) y en el epicentro de dicha actividad, en el m\u00e1ximo criterio de evaluaci\u00f3n (c\u00f3mo me afectan las cosas). Todo ello genera una inevitable, poderosa y parad\u00f3jica sensaci\u00f3n de \u201cdesdoblamiento\u201d del propio cerebro. Sus dos formas de trabajo se entrelazan para elevarse por encima de las restricciones del entorno, pero s\u00f3lo en una de ellas diversas piezas de la realidad se unen en un maravilloso y sentido puzle del que cada uno de nosotros es su figura central.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, llamamos libertad a las decisiones que tomamos conscientemente. Dicho proceso es id\u00f3neo ante situaciones en las que no tenemos datos suficientes, ni estrategia establecida y el cerebro tiene que dise\u00f1arla. Para ello utiliza los contenidos conscientes, unos conglomerados de datos seleccionados que le permiten simular internamente la realidad y comparar las consecuencias de cada alternativa en distintas dimensiones<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Dicha actividad gira sobre la constante y familiar sensaci\u00f3n del yo, en una espiral sin l\u00edmites claros porque es pura y literalmente especulativa, sopesando pros y contras en funci\u00f3n de la historia y capacidades individuales del propio sujeto. El fin de dicho proceso se alcanza cuando la realidad exige una respuesta, por lo que a veces se alarga an\u00f3malamente cuando dicho momento se elude de alguna manera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><em>Ep\u00edlogo<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Como vemos parece que todav\u00eda es leg\u00edtimo reclamar un espacio para el debate cient\u00edfico en torno a la libertad. Y creemos que es importante se\u00f1alar que lo hemos hecho sin recurrir a concepciones dualistas del mundo, ni a hom\u00fanculos internos. Tampoco hemos reducido la libertad a una toma de decisiones mec\u00e1nica e inconsciente<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, ni a un mero acuerdo social<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> de atribuci\u00f3n de responsabilidades como mecanismos agentes de nuestras acciones<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Y lo hemos hecho integrando todo lo que sabemos sobre las diferencias entre los modos de funcionar consciente e inconsciente de nuestro cerebro, sin reducir el papel de la actividad consciente a la mera capacidad de inhibir mec\u00e1nicamente acciones pre dise\u00f1adas<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/p>\n<p>Damasio, A. (1999). <em>The feeling of what happens: Body and emotion in the making of consciousness<\/em>. Fort Worth, TX US: Harcourt College Publishers.<\/p>\n<p>Damasio, A. (2003). <em>Looking for Spinoza: Joy, sorrow, and the feeling brain.<\/em> New York: Harcourt.<\/p>\n<p>Dennett, D. C. (1991). <em>Consciousness explained<\/em>. Boston: Little Brown.<\/p>\n<p>Gazzaniga, M. (2011). <em>Who&#8217;s in Charge? Free Will and the Science of the Brain<\/em>. New York: Ecco.<\/p>\n<p>Libet, B. (1985). Unconscious cerebral initiative and the role of conscious will in voluntary action. <em>Behavioral and Brain Sciences<\/em>, <em>8<\/em>(4), 529-566.<\/p>\n<p>N\u00fa\u00f1ez, J.P. (2012). <em>La mente: La \u00faltima frontera<\/em>. Madrid: Universidad Comillas.<\/p>\n<p>Pinker, S. (1997). <em>How the mind works<\/em>. N.Y. Norton &amp; Company Inc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Algo que es imposible en un lenguaje formal (no podemos restar peras a manzanas) pero s\u00ed podemos comparar nuestra hambre con el esfuerzo de ir a por suculenta comida en un d\u00eda de fr\u00eda tormenta. Fronteras CTR publica aqu\u00ed una adaptaci\u00f3n de un art\u00edculo publicado por el profesor N\u00fa\u00f1ez Partido en la Revista Cuenta y Raz\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Dennett lo intenta y recurre a retorcidas propuestas te\u00f3ricas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Otro problema es que la libertad dif\u00edcilmente podr\u00eda ser medida, al ser por definici\u00f3n un fen\u00f3meno arbitrario, caprichoso y subjetivo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Como propone el monismo identitario.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> La actividad consciente es lenta, inestable, maneja pocos datos y est\u00e1 asociada a las sensaciones de control, esfuerzo y cansancio. La inconsciente todo lo contrario. Tareas que se ejecutan a la perfecci\u00f3n sin intervenci\u00f3n de la consciencia, pierden eficacia si \u00e9sta interviene.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Kurzweil (2013). <em>C\u00f3mo crear una mente<\/em>. Berl\u00edn. Lola Books.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Sabemos que la consciencia no est\u00e9 localizada en ninguna zona concreta del c\u00f3rtex.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Es lo que hemos denominado metaf\u00f3ricamente \u201c<em>actividad al cuadrado<\/em>\u201d (N\u00fa\u00f1ez, 2012).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> V\u00e9ase Damasio (1999).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Problema del hom\u00fanculo o del teatro cartesiano.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Algo que es imposible en un lenguaje formal (no podemos restar peras a manzanas) pero s\u00ed podemos comparar nuestro hambre con el esfuerzo de ir a por suculenta comida en un d\u00eda de fr\u00eda tormenta.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cerebro y libertad<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Gazzaniga (2011).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Blackmore (2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> (Gazzaniga, 2011).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Juan Pedro N\u00fa\u00f1ez Partido<\/strong><em><strong>, profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas y colaborador de FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Juan Pedro Nu\u00f1ez Partido) El cerebro es algo muy complejo, tan terriblemente complejo como desconocido \u00bfqu\u00e9 hacemos por tanto pregunt\u00e1ndonos por cuestiones tan parad\u00f3jicas y alejadas de nuestros conocimientos actuales sobre los mecanismos neuronales? El camino de la ciencia es iluminado por nuestras concepciones sobre la realidad, son las hip\u00f3tesis y los modelos te\u00f3ricos &#8230; <a title=\"La libertad fenomenol\u00f3gica debe tener sus fundamentos neurol\u00f3gicos\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1939\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La libertad fenomenol\u00f3gica debe tener sus fundamentos neurol\u00f3gicos\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":1942,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[121],"tags":[63,86,83,80,60,57],"class_list":["post-1939","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-transhumanismo-y-posthumanismo","tag-cerebro","tag-conciencia","tag-determinismo","tag-libertad","tag-mente","tag-neuronas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1939"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1939\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1963,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1939\/revisions\/1963"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1942"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}