{"id":1747,"date":"2017-06-21T07:00:48","date_gmt":"2017-06-21T05:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1747"},"modified":"2017-06-18T18:36:57","modified_gmt":"2017-06-18T16:36:57","slug":"neurociencias-inteligencia-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1747","title":{"rendered":"Neurociencias e inteligencia espiritual: caminos cient\u00edficos para la \u00e9tica y utop\u00eda humanista"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Agust\u00edn Ortega<\/u>) Actualmente se ha producido un desarrollo y auge de las conocidas como neurociencias. Diversos autores con diferentes perspectivas que se pueden matizar y complementar entre s\u00ed como Damasio (2010), Rubia (2015) o Nogu\u00e9s (2013) nos indican c\u00f3mo el cerebro y la propia constituci\u00f3n humana tienen una capacidad y apertura a estas emociones o sentimientos, creencias o valores. C\u00f3mo la verdad, la belleza (est\u00e9tica) y el bien o \u00e9tica (Gardner, 2011), la trascendencia y espiritualidad se expresan en las diversas experiencias culturales, espirituales o m\u00edsticas y religiosas. A diferencia de los animales, el ser humano no se conforma con satisfacer los meros instintos o supervivencia, sino que busca conferir sentido y existencia al ser humano, abrirse a los sentimientos y experiencias de trascendencia, espiritualidad o religiosidad que lo comunican y posibilitan el encuentro con los otros, con el todo y lo (el) Otro, con la apertura a Dios.<\/strong><\/p>\n<h3><strong>EL DESARROLLO DE LAS NEUROCIENCIAS <\/strong><\/h3>\n<p>El ser humano no es una tabula rasa o papel en blanco, ya que posee una base psico-org\u00e1nica, es un esp\u00edritu encarnado (corp\u00f3reo) en el mundo, que le posibilita su vida socio-cultural, le capacita para pensar, razonar, creer, sentir amor y ser responsable moralmente. Y esta base racional-corporal, que constituye al ser humano, da de s\u00ed en la relaci\u00f3n con los otros, se desarrolla y realiza en la realidad social e historia. Ya que, asimismo, tampoco el ser humano queda determinado por la biolog\u00eda o naturaleza en menoscabo de su libertad y responsabilidad \u00e9tica, que debe ejercer en el mundo e historia (Fuster, 2014). En la l\u00ednea de la antropolog\u00eda y filosof\u00eda (Sanigeneti, 2014), se nos muestra toda esta capacidad simb\u00f3lica, moral y espiritual del ser humano que desarrolla sus inherentes relaciones familiares, culturales sociales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas internacionales o universales, trascendentes y espirituales En las que se vaya estableciendo el sentido, principios espirituales y valores morales como la memoria compasiva y justicia con las v\u00edctimas, la opci\u00f3n por los pobres y la liberaci\u00f3n integral del mal, opresi\u00f3n e injusticia que se estructura en la realidad hist\u00f3rica (Bauer, 2013).<\/p>\n<h3><strong>NEURO\u00c9TICA SOLIDARIA<\/strong><\/h3>\n<p>Desde lo anterior, nos podemos abrir a una neuro\u00e9tica y pr\u00e1ctica solidaria (Bonete, 2001; Cortina, 2011). Ya que la persona est\u00e1 constituida a nivel f\u00edsico y psico-cerebral por la cooperaci\u00f3n solidaria. Con el altruismo que trata de ir establecido una sociedad-mundo m\u00e1s habitable. Como nos ense\u00f1an los premios Nobel B. McClintock, C. Woese o J. Bauer (2008). En este sentido, las conocidas como neuronas espejos nos indican que el ser humano tiene la capacidad de empat\u00eda, de sentir con los otros en una conciencia global, con una colaboraci\u00f3n para la solidaridad en el mundo, como nos muestra J. Rifkin en su monumental obra (2010).<\/p>\n<p>Esta cooperaci\u00f3n solidaria, afecto y amor hacia los otros es lo que realmente nos ha hecho evolucionar y desarrollarnos como humanos, lo que permite la cohesi\u00f3n y superar los obst\u00e1culos e inconvenientes o males que nos van surgiendo. Tal como ya intu\u00eda lo m\u00e1s valioso de la teor\u00eda madura de Darwin y ha estudiado G. Hunther (2015), que expone como el amor y la solidaridad va impregnado la vida de las personas, transformado la realidad en el compartir la existencia y los bienes. Nuestro cerebro y psicolog\u00eda est\u00e1 conformada por la bondad y emociones emp\u00e1ticas (Morgado, 2010) o sentimientos como la amabilidad, compasi\u00f3n y la cooperaci\u00f3n con los otros que permiten nuestra salud integral, realizaci\u00f3n y felicidad. Como ha mostrado en sus actividad e investigaci\u00f3n R. Davidson (2012).<\/p>\n<p>Es precisamente la desigualdad e injusticia, que va en contra de la dignidad del ser humano, la que causa el conflicto y violencia ya que desata la agresividad e ira de estas personas que se ven violadas en su dignidad e injusticia. Como ha puesto de manifiesto el propio Bauer en su importante estudio (2013), que muestra como la violencia es fruto de rechazar la \u00e9tica, la dignidad y justicia por el af\u00e1n ego\u00edsta del tener y del economicismo que ha ido dominando en la realidad social e hist\u00f3rica. Frente a lo anterior, estas neurociencias, y la neuro\u00e9tica, nos muestran que es posible ir adquiriendo el sentido, los principios espirituales y valores morales como la memoria compasiva y justicia con las v\u00edctimas. Con la opci\u00f3n por los pobres y la liberaci\u00f3n integral del mal, opresi\u00f3n e injusticia que se estructura en la realidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<h3><strong>INTELIGENCIA ESPIRITUAL Y M\u00cdSTICA HUMANISTA<\/strong><\/h3>\n<p>Con lo visto, se va logrando una conciencia e inteligencia espiritual (Torralba, 2010; V\u00e1zquez Borau, 2010), una m\u00edstica asociada a otras realidades como la espiritualidad o la religi\u00f3n (\u00c1vila, 2003). En donde puede darse la ambig\u00fcedad con todas sus capacidades y virtudes, pero tambi\u00e9n sus posibles deformaciones y peligros. No obstante, la m\u00edstica o espiritualidad pertenece a lo m\u00e1s profundo del ser humano. Ya que hace referencia al car\u00e1cter trascendente y espiritual de toda persona, por el que la humanidad busca el sentido y la realizaci\u00f3n de la vida (\u00c1vila, 2013), la acogida del don, dinamismo y significado m\u00e1s hondo de la realidad. La espiritualidad y la m\u00edstica son, por tanto, la experiencia profunda que tiene el ser humano de la vida y de la existencia o realidad. Con los proyectos vitales, sentimientos y valores o principios para ir buscando y encontrando este sentido de la vida e historia.<\/p>\n<p>Por lo que lejos de evadirnos o alienarnos de la realidad, de encerrarnos en un individualismo y relativismo nihilista, de deshumanizarnos o hacernos infelices, al contrario, la espiritualidad y m\u00edstica real nos fundamenta e implanta o nos religa en la realidad. Posibilita la religaci\u00f3n y con-versi\u00f3n a los (nos vierte con) otro\/as. De esta forma, la aut\u00e9ntica espiritualidad y m\u00edstica es esta experiencia o proyecto de vida que se realiza en la inter-relaci\u00f3n din\u00e1mica, profunda y trascendente de la realidad y de los otro\/as (Mart\u00edn Velasco, 2007); en los sentimientos y valores o principios antropol\u00f3gicos-\u00e9ticos. Como son la fraternidad y el amor, la compasi\u00f3n y el perd\u00f3n, la paz y la justicia, regalada y debida a ese don que es la realidad, nosotros y los otro\/as, con los que me encuentro re-religado.<\/p>\n<p>La espiritualidad y m\u00edstica se ejercita as\u00ed en la vida y realidad cotidiana, en los acontecimientos, a la vez, habituales y trascendentales de la realidad y de los otros. Tales como la alegr\u00eda y el dolor o sufrimiento, la opresi\u00f3n o la fraternidad, la injusticia o la solidaridad, la exclusi\u00f3n o la justicia, la vida o la muerte\u2026 La experiencia espiritual y m\u00edstica nos abre y confrontan con todas estas experiencias tan constantes, significativas del mal o el bien, del sufrimiento e injusticia, de la muerte y el sin sentido.<\/p>\n<p>Y lejos del relativismo e individualismo o nihilismo, una correcta m\u00edstica cree que hay que optar y comprometerse por estas certezas o verdades. Como la compasi\u00f3n y la justicia hacia los otro\/as, la paz y fraternidad humana, la confianza y esperanza de que el mal, la injusticia y la muerte no tienen la \u00faltima palabra. Sino el amor, la vida y la felicidad plena en ese dinamismo trascendente que busca siempre m\u00e1s realizaci\u00f3n y plenitud en los otro\/s y en lo-el Otro; que se opone y hace frente a toda realidad que deshumanice, oprima y excluya a las personas.<a href=\"https:\/\/gcloyola.com\/es\/524-ciencia-y-religion\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-1771\" title=\"neurociencias\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/06\/Captura-de-pantalla-2017-06-18-a-las-18.35.09.png\" alt=\"\" width=\"251\" height=\"331\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/06\/Captura-de-pantalla-2017-06-18-a-las-18.35.09.png 365w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/06\/Captura-de-pantalla-2017-06-18-a-las-18.35.09-228x300.png 228w\" sizes=\"auto, (max-width: 251px) 100vw, 251px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En este sentido, la espiritualidad y m\u00edstica tiene un car\u00e1cter universal o \u00e9tico, social y pol\u00edtico en cuanto que no hace distinciones entre los est\u00e1n a mi lado o lo de cerca y los de lejos, entre la solidaridad inter-personal o pol\u00edtica (internacional-mundial). Ya que se comprende y vivencia religada fraternalmente a toda la realidad, a toda la humanidad. Es una m\u00edstica compasiva e inteligente, que no busca solo remediar de forma asistencialista o paternalista e individualista el sufrimiento de uno (en uno). Sino que discierne cuales son las ra\u00edces del mal y de la injusticia, la cultura y estructuras sociales que est\u00e1n de fondo y causando dicho dolor, deshumanizaci\u00f3n e injusticia en el mundo, para transformarlas profundamente. Para impulsar el protagonismo, la promoci\u00f3n y liberaci\u00f3n integral de todas las personas, en especial, de los empobrecidos, oprimidos y excluidos.<\/p>\n<p>Como se puede observar, la espiritualidad y m\u00edstica nos proporciona una raz\u00f3n e inteligencia espiritual y cr\u00edtica-\u00e9tica, social y pol\u00edtica. Por la que nos vamos humanizando, por la que vamos alcanzado el desarrollo, la liberaci\u00f3n integral y la felicidad en la medida en que experienciamos y acogemos el amor y el perd\u00f3n que se nos regala. Y lo llevamos realmente a la practica en el compromiso por la reconciliaci\u00f3n y la paz, por la fraternidad y la justicia, desde los marginados y v\u00edctimas de la historia (Cucci, 2013). Y es que nada m\u00e1s profundo, humano y espiritual, ni m\u00e1s bello y hermoso, nada que proporcione m\u00e1s realizaci\u00f3n y felicidad que donde haya mentira se ponga verdad, donde haya sufrimiento justicia, desesperaci\u00f3n esperanza\u2026. Que uno se encuentra entreg\u00e1ndose por los dem\u00e1s, don\u00e1ndose y comprometi\u00e9ndose porque haya otro mundo posible, m\u00e1s justo y fraterno.<\/p>\n<p>As\u00ed, frente a la actual cultura y estructura social del neoliberalismo\/capitalismo global. En donde prima la raz\u00f3n individualista, economicista y mercantilista (el mercado, el beneficio y la competitividad convertidos en \u00eddolos), que empobrece y excluye a la mayor\u00eda de la humanidad, la inteligencia m\u00edstica-pol\u00edtica pretende una raz\u00f3n o sabidur\u00eda cordial, compasiva y solidaria. Para ir promoviendo y comprometi\u00e9ndonos por unas sociedades y pueblos con inteligencia, por unas inter-relaciones, culturas y estructuras sociales que sean inteligentes. Esto es, humanizadas, fraternas y justas, donde se erradique el sufrimiento injusto y la violencia, la pobreza y exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Por lo que toda autentica educaci\u00f3n y formaci\u00f3n deber\u00e1 promover esta inteligencia m\u00edstica y pol\u00edtica que busca la verdad, la belleza y el bien en la vida y praxis moral del compromiso solidario por la justicia y la paz en el mundo; en la defensa de la vida y dignidad de las personas o colectivos m\u00e1s excluidos y empobrecidos, que m\u00e1s sufren la injusticia y el mal. Para terminar este apartado, como reconocen hoy diversos y reconocidos pensadores, diremos que una fuente y caudal inagotable de esta m\u00edstica son las diversas tradiciones espirituales y religiosas que han ido manifest\u00e1ndose desde los principios de los tiempos hasta la actualidad. En nuestro contexto, es de rese\u00f1ar que junto a sus fallos o deformaciones, lo mejor de la tradici\u00f3n del humanismo judeo-cristiano, como por ejemplo el conocido contempor\u00e1neamente como personalismo comunitario, tiene mucho y bueno que aportarnos (Burgos &amp; Ca\u00f1as &amp; Dom\u00ednguez, 2013).<\/p>\n<h3><strong>FILOSOF\u00cdA DE LA UTOP\u00cdA Y ESPIRITUALIDAD<\/strong><\/h3>\n<p>Esta car\u00e1cter espiritual y m\u00edstico del ser humano, como estamos estudiando, se abre a la utop\u00eda, esperanza y trascendencia que anhela el ser humano. Dec\u00eda Hegel que la historia es el dinamismo de la conciencia de la libertad, ya que el mismo pensamiento o filosof\u00eda se confronta con esa nada o absurdo que es la negaci\u00f3n de toda raz\u00f3n, vida y libertad. El Por qu\u00e9 existe el ser y no la nada que indica Heidegger, o la nada y no el ser, la muerte e injusticia de los pobres, con la historizaci\u00f3n de Ellacur\u00eda. La historia de la humanidad, con su raz\u00f3n o pensamiento y cultura, se caracteriza por esta b\u00fasqueda e inquietud de un mundo mejor, m\u00e1s libre, con m\u00e1s ser y alma, m\u00e1s vida, justicia y bien. As\u00ed lo presenta la Biblia que, como se\u00f1al\u00f3 el tambi\u00e9n filosofo E. Bloch, es un libro que contiene una colecci\u00f3n de utop\u00edas, un hilo rojo con \u201cel principio-esperanza\u201d que orienta en el horizonte ut\u00f3pico y liberador. La experiencia humana y espiritual nos mueve, el alma de la persona que expresa la trascendencia y el esp\u00edritu nos gu\u00eda. \u00abPensar es trascenderse. La raz\u00f3n no puede florecer sin esperanza; la esperanza no puede hablar sin raz\u00f3n\u00bb, tal como nos segu\u00eda ense\u00f1ando ese filosofo de la utop\u00eda y de la esperanza que es Bloch (Alvarenga, 2014).<\/p>\n<p>Como nos mostr\u00f3 el viejo Kant, la misma raz\u00f3n, con su vertiente m\u00e1s pr\u00e1ctica-\u00e9tica, no se resigna que la desdicha, injusticia e infelicidad tenga la \u00faltima palabra; que el mal y la opresi\u00f3n se impongan sobre la justicia, que la muerte derrote a la misma vida moral y honrada. Como nos ense\u00f1a Adorno, Kant no se conforma con lo establecido, tiene el anhelo de la salvaci\u00f3n, el secreto de la filosof\u00eda kantiana \u201ces la imposibilidad de pensar la desesperaci\u00f3n\u201d. En esta l\u00ednea, el mismo Adorno afirma que \u201cel pensamiento que no se decapita desemboca en la trascendencia, la luz del conocimiento es la redenci\u00f3n\u201d. Y Unamuno se\u00f1alaba que el \u201chombre Kant no se resigna a morir del todo\u201d, que la raz\u00f3n cr\u00edtica kantiana desemboca en la afirmaci\u00f3n de la vida sobre la muerte, postulando as\u00ed la misma existencia de Dios. Esa trascendencia del otro que atisb\u00f3 Kant, que es fin y no medio ya que tiene dignidad porque no es un precio, es radicalizada (profundizada) en Levinas. Con el encuentro y responsabilidad ante el rostro de ese otro, como es el del hu\u00e9rfano o la viuda (el pobre-excluido), que es apertura y encuentro con el Rostro del Otro Trascendente, con Dios mismo.<\/p>\n<p>Como se observa, todos estos pensadores modernos y contempor\u00e1neos como el ya mencionado Adorno, Horkheimer, Benjamin con su escuela de Frankfurt o el mismo La\u00edn Entralgo han pensado la espera y la antropolog\u00eda de la esperanza. La compasi\u00f3n y esperanza ante el sufrimiento e injusticia que padecen las v\u00edctimas de la historia, condici\u00f3n de verdad seg\u00fan Adorno, que se abre al anhelo de justicia plena y de sentido. Con la chispa-temporalidad mesi\u00e1nica, el kairos\/tiempo en el que, por las grietas de la historia, se introduce el Mes\u00edas que eche el freno de emergencia a esta historia, descarrilada por un supuesto progreso que se hace sobre las ruinas y v\u00edctimas. Es la interrupci\u00f3n de la historia por este tiempo mesi\u00e1nico de esperanza y liberaci\u00f3n. Como nos sigue mostrando todo ello Benjamin que, en este sentido, indica que la tradici\u00f3n de los oprimidos nos ense\u00f1a que ellos siempre viven en un estado de excepci\u00f3n, donde es negado permanentemente un orden justo, se rechaza la justicia y dignidad con las v\u00edctimas que nos traen la esperanza. \u201cS\u00f3lo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza\u00bb (Benjamin).<\/p>\n<p>Todo este caudal de la raz\u00f3n e historia de la esperanza, en di\u00e1logo con estos autores como Bloch o la escuela de Frankfurt u otros, lo recogen y profundizan pensadores y te\u00f3logos tan significativos como Rahner, Chenu y Congar, Moltmann o Metz. Con una teolog\u00eda trascendental, hist\u00f3rica y pol\u00edtica de la esperanza o escatol\u00f3gica, la historia de la salvaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n en la historia con sus liberaciones, la fe en la inteligencia y el Evangelio en el tiempo con una teolog\u00eda del trabajo. La \u00abmemoria passionis\u00bb y subversiva del Dios Crucificado-Resucitado que transforma la sociedad e historia, en anticipaci\u00f3n y apertura a ese futuro pleno que rechaza toda idolatr\u00eda y absolutizaci\u00f3n de cualquier sistema e injusticia.<\/p>\n<p>Ya en Am\u00e9rica Latina, prolongando a su maestro Zubiri, Ellacur\u00eda nos mostr\u00f3 que la realidad e historia de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n integral nos vienen por los pueblos crucificados por el mal e injusticia, en el sentido o medida que se asocian al mismo Jes\u00fas Crucificado-Resucitado y Salvador. Tal como ya nos hab\u00eda mostrado, cada uno a su manera, E. Wiesel o D. Bonhoeffer que indicaban a este Dios crucificado y presente en los crucificados y v\u00edctimas de la historia. Con Ellacur\u00eda, G. Guti\u00e9rrez ha articulado muy bien todo este dinamismo y unidad de la historia de la salvaci\u00f3n que, en el Don de la Gracia, se va realizaci\u00f3n en la liberaci\u00f3n hist\u00f3rica e integral de todo mal, pecado e injusticia (Sols Lucia, 1999). Una salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n a nivel espiritual, personal, socio-hist\u00f3rico, pol\u00edtico y escatol\u00f3gico-trascendente en el amor, caridad pol\u00edtica y justicia con la opci\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<h5><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/h5>\n<h5>Alvarenga, L. (dir., 2014). <em>Ignacio Ellacur\u00eda. Utop\u00eda y cr\u00edtica<\/em>. Valencia: Tirant Humanidades.<\/h5>\n<h5>\u00c1vila, A (2003). <em>Para conocer la psicolog\u00eda de la religi\u00f3n<\/em>. Navarra: Verbo Divino.<\/h5>\n<h5>\u00c1vila, A. (2013).\u00a0<em>Madurez, sentido y cristianismo<\/em>. Madrid:\u00a0 PPC.<\/h5>\n<h5>Bauer, J. (2008). <em>Das kooperative Gen<\/em>, Hoffman und Campe Verlag.<\/h5>\n<h5>Bauer, J. (2013). <em>La violencia cotidiana y global<\/em>. Barcelona: Plataforma.<\/h5>\n<h5>Bonete, E (2001). <em>Neuro\u00e9tica pr\u00e1ctica<\/em>. Bilbao: Desclee<\/h5>\n<h5>Burgos, J. M.; Ca\u00f1as, J. L.; Dom\u00ednguez, X M; (2013). <em>Introducci\u00f3n a la Psicolog\u00eda personalista.<\/em> Madrid: Dyckinson.<\/h5>\n<h5>Cortina, A. (2011). <em>Neuro\u00e9tica y Neuropol\u00edtica.<\/em> Madrid: Tecnos.<\/h5>\n<h5>Cucci, G. (2013).\u00a0<em>La fuerza que nace de la debilidad. Aspectos psicol\u00f3gicos de la vida espiritual<\/em>. Santander: Sal Terrae.<\/h5>\n<h5>Damasio, A. (2010). <em>Y el cerebro cre\u00f3 al hombre<\/em>. Barcelona: Destino.<\/h5>\n<h5>Davidson, R. (2012). <em>El perfil emocional de tu cerebro.<\/em> Destino: Barcelona<\/h5>\n<h5>Fuster, J. M. (2014).\u00a0<em>Cerebro y libertad<\/em>. Barcelona: Ariel.<\/h5>\n<h5>Gardner, H. (2.011), <em>Verdad, belleza y bondad reformuladas<\/em>. Barcelona: Paidos.<\/h5>\n<h5>Huther, G. (2015). <em>La evoluci\u00f3n del amor. Barcelona<\/em>: Plataforma.<\/h5>\n<h5>Mart\u00edn Velasco, J. (2.007). <em>M\u00edstica y humanismo<\/em>. Madrid: PPC.<\/h5>\n<h5>Morgado, I. (2010). <em>Emociones e inteligencia social<\/em>. Barcelona: Ariel.<\/h5>\n<h5>Nogues, R. M. (2013). <em>Cerebro y trascendencia.<\/em> Barcelona: Fragmenta.<\/h5>\n<h5>Rifkin J., (2010). <em>La civilizaci\u00f3n emp\u00e1tica.<\/em> Paidos: Barcelona<\/h5>\n<h5>Rubia, F. J. (2007). El <em>cerebro y espiritual.<\/em> Barcelona: Fragmenta.<\/h5>\n<h5>Sanigeneti, J. J. (2014). <em>Neurociencias y filosof\u00eda del hombre.<\/em> Madrid: Palabra.<\/h5>\n<h5>Sols Lucia, J. (1999). <em>La teolog\u00eda hist\u00f3rica de Ignacio Ellacur\u00eda<\/em>. Madrid: Trotta.<\/h5>\n<h5>Torralba, F. (2010). <em>Inteligencia espiritual<\/em>. Barcelona: Plataforma.<\/h5>\n<h5>V\u00e1zquez Borau, J.L. (2010). <em>La inteligencia espiritual<\/em>. Bilbao: Desclee.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por el <\/strong><\/em><strong>Dr. Agust\u00edn Ortega Cabrera<\/strong><em><strong>, Profesor e Investigador en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Ecuador Ibarra y colaborador de<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><strong>FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Agust\u00edn Ortega) Actualmente se ha producido un desarrollo y auge de las conocidas como neurociencias. 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