{"id":1641,"date":"2017-05-31T07:00:16","date_gmt":"2017-05-31T05:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1641"},"modified":"2017-05-30T07:39:06","modified_gmt":"2017-05-30T05:39:06","slug":"el-mundo-sentido-y-sinsentido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1641","title":{"rendered":"El mundo: sentido y sinsentido. Armon\u00eda \u00abfratrialcal\u00bb de opuestos"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s<\/u>) Planteo en este art\u00edculo el sentido y el sinsentido del mundo, del mundo en general y del mundo contempor\u00e1neo en particular. A tal fin, replanteo la hip\u00f3tesis de un mundo regido simb\u00f3lica e ir\u00f3nicamente por un Dios duende o daimon, un dios implicado en el esplendor y la miseria del mundo que cohabitamos. En consecuencia, aduzco una teolog\u00eda laica, capaz de dar cuenta y raz\u00f3n de un mundo secular o secularizado, preocupado por la verdad y la posverdad, el sentido y el sinsentido de la realidad. Finalmente desemboco en una filosof\u00eda <em>fratriarcal<\/em>, que defiende la fratria o hermandad de los contrarios y opuestos en una filosof\u00eda de la coimplicaci\u00f3n (dual\u00e9ctica), capaz de asumir cr\u00edticamente el bien y el mal.<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo del presente escrito desarrollaremos los siguientes puntos:<\/p>\n<ol>\n<li>Hip\u00f3tesis del Dios-duende o daimon<\/li>\n<li>Filosof\u00eda del cristianismo<\/li>\n<li>Teolog\u00eda laica<\/li>\n<li>Posverdad o pseudoverdad<\/li>\n<li>Filosof\u00eda fratriarcal<\/li>\n<\/ol>\n<h2><strong>Hip\u00f3tesis del dios-duende<\/strong><\/h2>\n<p>El hombre contempor\u00e1neo, como dec\u00eda, m\u00e1s o menos ilustrado tiene una concepci\u00f3n del mundo presidida no tanto por un Dios omnipotente y trascendente, sino por un Dios-duende o daimon, el cual encarnar\u00eda la ambivalencia de la vida y de la muerte, de lo positivo y lo negativo, de lo divino y lo diablesco. Este Dios-duende simboliza la necesidad y el azar, lo racional e irracional, el determinismo y el indeterminismo de la realidad omn\u00edmoda. El Tao oriental o del dios gn\u00f3stico Abraxas son figuras adecuadas a este pensamiento dual del hombre contempor\u00e1neo, acorralado entre el destino y la libertad. Pero el propio Dios cristiano reflejar\u00eda nuestra dualidad, ya que nos cre\u00f3 a su imagen y semejanza.<\/p>\n<p>Se trata de la \u00faltima Gnosis o filosof\u00eda religiosa, la cual intenta conjugar paganismo y cristianismo en una religiosidad secular o secularizada. La clave de esta Gnosis contempor\u00e1nea es la s\u00edntesis entre la trascendencia cristiana y la inmanencia pagana, entre lo divino y lo humano o mundano, entre Dios y el duende o daimon.<\/p>\n<p>El viejo duende es el habitante doble de la casa, el fantasma que nos ronda ambiguamente, el trasunto de nuestra buena y mala suerte. El aut\u00e9ntico duende cohabita los \u00e1mbitos lim\u00edtrofes, present\u00e1ndose sutilmente como ben\u00e9volo y mal\u00e9volo, de un humor ambiguo, hasta el punto de no pertenecer a lo humano ni a lo divino y, por lo tanto, de pertenecer a ambos equ\u00edvocamente.<\/p>\n<p>El duende refleja as\u00ed la realidad subyacente del daimon como esp\u00edritu indeterminado que alberga los contrarios: el destino y la suerte, el hado ben\u00e9fico y mal\u00e9fico, el medio o m\u00e9dium entre la vida y la muerte. Este es el tema seleccionado por Garc\u00eda Lorca para redefinir el duende como transracional: el duende lorquiano coaliga el principio y el fin, el origen y la muerte, el tiempo de la necesidad y el espacio de la apertura mortal.<\/p>\n<p>As\u00ed que el hombre contempor\u00e1neo realiza una s\u00edntesis ir\u00f3nica e ir\u00e9nica entre lo divino y lo dem\u00f3nico -el duende-, entre lo celeste y lo humanoide. Por eso el Dios de nuestra modernidad posilustrada es un dios bifronte como la vida misma, a la vez fascinante y terrible, como adujera R.Otto. Este Dios posmoderno no juega y juega a los dados, ya que seg\u00fan la f\u00edsica actual el universo est\u00e1 atravesado por la necesidad de las leyes cuasi divinas y la innecesidad del azar cuasi dem\u00f3nico.<\/p>\n<p>Se aduna as\u00ed no solo la versi\u00f3n pagana del mundo, sino tambi\u00e9n la cristiana representada por el Dios necesario del Antiguo Testamento y por el Dios gratuito del Nuevo Testamento, as\u00ed como por la pasi\u00f3n mortal de Jes\u00fas y su resurrecci\u00f3n o trascendencia. El resultado cultural de semejante cosmovisi\u00f3n contempor\u00e1nea ser\u00eda la proyecci\u00f3n de un pensamiento tragic\u00f3mico, traspasado de seriedad y humor corrosivo.<\/p>\n<p>Nos confrontamos as\u00ed a una visi\u00f3n duend\u00edstica o dem\u00f3nica del mundo, una visi\u00f3n desde el duende y el daimon como figuras indeterminadas, y solo determinadas por su ambig\u00fcedad o ambivalencia. Duende o daimon dice fatum o hado, y el hado es tanto fatal como fortuna. El hombre cohabita esa indeterminaci\u00f3n entre lo racional y lo irracional, entre la armon\u00eda y la disarmon\u00eda, y que la Gnosis contempor\u00e1nea trata de articular en una religiosidad ilustrada de car\u00e1cter secular o secularizado. A tal fin proyecta una filosof\u00eda cristiana y pagana, cuya clave es un Dios-duende o divinidad dem\u00f3nica, cruce parad\u00f3jico del bien y el mal, de lo bueno y de lo malo, de Dios y el diablo.<\/p>\n<p>Como dice C.S.Lewis, el duende no es ni de Dios ni del diablo, lo cual empero viene a significar que es de ambos co\u00edmplicemente: esperemos que tratando de remediar nuestro viejo dualismo o manique\u00edsmo cultural, sin confusiones nefastas entre el bien o lo bueno y el mal o lo malo. En el fondo el Dios-duende significar\u00eda para el hombre actual la \u201cautocreatividad\u201d personificada del universo y su ambivalencia humana. Se tratar\u00eda de implicarnos activamente en ese trasfondo de \u201cautocreatividad\u201d vital y mortal, asumiendo cr\u00edticamente nuestra situaci\u00f3n existencial.<\/p>\n<h2><strong>Filosof\u00eda del cristianismo<\/strong><\/h2>\n<p>Desde un estricto punto de vista filos\u00f3fico, la religi\u00f3n aparece como una superestructura, cuyo sentido resulta flotante o imaginario. Por eso Borges la adscribe al \u00e1mbito de la literatura fant\u00e1stica o de ficci\u00f3n existencial. Sin embargo, en el caso del cristianismo la cl\u00e1sica superestructura religiosa queda vulnerada por el principio de la Encarnaci\u00f3n de lo divino en lo humano, aportando as\u00ed una revisi\u00f3n infrastructural. La clave de la religi\u00f3n cristiana es que Dios es humano y Jes\u00fas es divino. Lo cual funda un Humanismo trascendental.<\/p>\n<p>La esencia del cristianismo es pues Jesucristo, el Dios-Hombre y el Hombre-Dios, filos\u00f3ficamente la s\u00edntesis de lo divino y lo humano, de trascendencia e inmanencia. La trascendencia est\u00e1 significada por el Dios de Jes\u00fas que es la personificaci\u00f3n del Bien socr\u00e1tico, jud\u00edo y, por supuesto, cristiano: el Bien supremo y radical. Pero lo intrigante es que, en el cristianismo, este Dios-Bien comparece realmente asediado y finalmente crucificado por el mal, simbolizado no solo por los malos o malvados sino tambi\u00e9n por d\u00e9mones o demonios, es decir, por el esp\u00edritu del mal opuesto al esp\u00edritu del bien.<\/p>\n<p>La originalidad filos\u00f3fico-teol\u00f3gica del cristianismo radicar\u00eda entonces en el Dios crucificado como s\u00edntesis del bien y el mal, es decir, de lo bueno y de lo malo, de la vida y de la muerte. El Dios crucificado es la vida mortalmente herida, el bien acribillado, la bondad asaeteada y la trascendencia inmanentizada. El Dios crucificado es el Dios vulnerable y vulnerado por el hombre y las potencias malignas, el Dios destronado y destrozado, el Dios sin Dios por cuanto vaciado y abandonado de s\u00ed mismo, como exclama Jes\u00fas en la cruz, as\u00ed pues, aniquilado, como dice san Pablo. Es un Dios muerto, pero no un Dios-muerte, ya que ser\u00e1 resucitado\/resuscitado por la fe.<\/p>\n<p>La fe es querencia de amor, apertura trascendental, asunci\u00f3n proyectiva. Pero la apertura de la fe aut\u00e9ntica no tiene nada que ver con los extremos de un realismo literal o de un idealismo supersticioso. Superstici\u00f3n significa estar por encima o sobrevolar, sobre-estar abstractamente, as\u00ed como superestar fant\u00e1sticamente. La superstici\u00f3n es pues un espiritualismo como espiritismo, un sobrepasar la dura realidad de modo iluso o ilusion\u00edstico. Pero como ya apuntamos, el cristianismo no es una religi\u00f3n suprastructural sino infrastructural, a ra\u00edz precisamente de la Encarnaci\u00f3n. La cual significa asumir no solo el bien sino tambi\u00e9n el mal, siquiera cr\u00edticamente, no solo la vida sino la muerte, no solo la trascendencia sino tambi\u00e9n la inmanencia.<\/p>\n<h2><strong>Teolog\u00eda laica<\/strong><\/h2>\n<h3><strong><em>Cultura cristiana y pagana<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: right\"><em>La esencia del hombre consiste\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>en estar abierto por una brecha<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>\u00a0<\/em><em>que no se puede cerrar\u00a0<\/em>(L.M.Chauvet).<\/p>\n<p>En la reuni\u00f3n anual del Instituto teol\u00f3gico para seglares \u201cBerit\u201d de Zaragoza, su director Francisco Mart\u00ednez recomend\u00f3 un libro desapercibido de Luis Mar\u00eda Chauvet, profesor del Instituto cat\u00f3lico de Par\u00eds: \u201cS\u00edmbolo y sacramento: dimensiones constitutivas de la existencia cristiana\u201d, publicado hace unos a\u00f1os por Herder de Barcelona.<\/p>\n<p>Se trata de un libro importante, una especie de Teolog\u00eda laica o laical, ya que presenta la cosmovisi\u00f3n cristiana en di\u00e1logo con la filosof\u00eda y las ciencias humanas, concitando al existencialismo y el estructuralismo, al psicoan\u00e1lisis y el marxismo, la hermen\u00e9utica y la posmodernidad. Esta obra de conjunto sintetiza bien el di\u00e1logo contempor\u00e1neo de la religi\u00f3n con la secularidad, de lo sagrado con lo profano, de la cultura cristiana con la cultura pagana.<\/p>\n<p>Repasaremos aqu\u00ed diacr\u00edticamente esta obra intrigante de Teolog\u00eda secular, desde nuestra propia filosof\u00eda hermen\u00e9utica, reinterpretando su problem\u00e1tica simb\u00f3lica en pro de una Teolog\u00eda fratriarcal.<\/p>\n<h3><strong><em>Teolog\u00eda simb\u00f3lica<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>El autor asume la tradici\u00f3n teol\u00f3gica cr\u00edticamente, transitando de una visi\u00f3n entitativa y esencialista a una revisi\u00f3n simb\u00f3lica y existencial. De acuerdo con M.Heidegger, el hombre no es el due\u00f1o del ente sino el pastor del ser, el cual dice apertura radical. Frente a la vieja \u201contoteolog\u00eda\u201d que se define por su fijaci\u00f3n a la realidad objetual, la nueva teolog\u00eda simb\u00f3lica trasmuta la fijaci\u00f3n en figuraci\u00f3n, pasando del mundo c\u00f3sico de los objetos al mundo humano de la significaci\u00f3n dial\u00f3gica y del sentido intersubjetivo.<\/p>\n<p>El hombre dice \u201cex-sistencia\u201d, y se constituye no en cerraz\u00f3n con el ente, sino en la apertura del ser, es decir, como abrimiento existencial a la otredad. Esta alteridad altera y rompe el armaz\u00f3n de lo entitativo (lo que Heidegger llama Gestell), desarmando su cosificaci\u00f3n en nombre de la fluidificaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstico-simb\u00f3lica que nos caracteriza como animales simb\u00f3licos.<\/p>\n<p>El hombre no se sit\u00faa en medio del ente, los entes o las cosas, sino en su mediaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstico-simb\u00f3lica, la cual est\u00e1 significada por el ser y su trasfondo de sentido impl\u00edcito o implicado, compartido. La realidad bruta del ente y de los entes queda atravesada por el lenguaje del ser, el cual rompe y rasga esa presencia ruda de la realidad dada como dato inmediato, mediante su revisi\u00f3n simb\u00f3lica. El s\u00edmbolo no dice lo real sino lo surreal, no lo dado o dataci\u00f3n sino su daci\u00f3n o dotaci\u00f3n. Frente a la presencia tosca del ente, el ser dice presencia surreal, relaci\u00f3n trascendental, horizonte de sentido.<\/p>\n<h3><strong><em>El sujeto simb\u00f3lico<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>El mundo de los objetos dados es un mundo clausurado y reificado, el cual resulta rasgado por el sentido del ser como trascendencia inmanente. Pero el ser no es un ser o ente, sino la relaci\u00f3n trascendental de los seres, tal y como se articula en el lenguaje cultural protot\u00edpicamente simb\u00f3lico. La retracci\u00f3n del ente al ser es la retracci\u00f3n de lo real insignificante a su significaci\u00f3n o significancia simb\u00f3lica, es decir, a su sentido humano. Esta retracci\u00f3n de lo insignificante a lo significante se realiza mediante el lenguaje como mediaci\u00f3n significativa, lenguaje que tiene al hombre como \u201cde-nominador\u201d com\u00fan de cosas y realidades.<\/p>\n<p>El sujeto humano no se deja sujetar ni reducir por el objeto inmediato, sino que se yergue en el lenguaje, el cual mediatiza los objetos significativamente. En este contexto cultural el sujeto sufre un \u201cdiferimiento\u201d, como dice L.M.Chauvet, un rodeo que evita su regresi\u00f3n cuasi incestuosa a la realidad-madre (natural), en el nombre del padre y su simb\u00f3lica proyectiva (cultural). El sujeto pierde as\u00ed el para\u00edso original imaginario, sufriendo una castraci\u00f3n simb\u00f3lica bajo la ley paterna de la prohibici\u00f3n del incesto.<\/p>\n<p>De esta guisa, el sujeto mortifica su omnipotencia infantil, muriendo al pasado narcisista en aras del futuro. Es el nombre y la figura del padre quien, seg\u00fan J.Lacan, saca al sujeto de su encerrona matriarcal, proyectando un orden simb\u00f3lico que supera la naturaleza animal en cultura humana.<\/p>\n<h3><strong><em>El simbolismo sublimador<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>En esta tesis lacaniana compartida por el (pos)estructuralismo, el simbolismo rompe la inmediatez de lo natural por la mediaci\u00f3n cultural. Como dice E. Ortigues, el simbolismo introduce en la vida animal el lenguaje cultural a modo de pacto intersubjetivo entre yo, t\u00fa y \u00e9l.<\/p>\n<p>El simbolismo representa as\u00ed la ley del otro, la alteridad, que en el lacanismo se interpreta lac\u00f3nicamente como el paso o tr\u00e1nsito del \u00e1mbito matriarcal al patriarcal, mediante la prohibici\u00f3n de la regresi\u00f3n incestuosa. Ahora bien, en esta visi\u00f3n (pos)estructuralista se supera la regresi\u00f3n matriarcal en nombre de la proyecci\u00f3n patriarcal, reafirmando as\u00ed subrepticiamente nuestra cultura patriarcal de signo antimatriarcal.<\/p>\n<p>Sin embargo, frente a esta superaci\u00f3n patriarcal del estadio matriarcal, nuestra hermen\u00e9utica simb\u00f3lica se sit\u00faa a favor de una \u201csupuraci\u00f3n\u201d tanto del estadio matriarcal como del estadio patriarcal, ahora en el nombre democr\u00e1tico de un nuevo estadio \u201cfratriarcal\u201d. Matriarcado y patriarcado quedan as\u00ed remediados simb\u00f3licamente en el fratriarcado.<a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-el-dios-heterodoxo\/9788499113142\/2491568\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-1680\" title=\"dios\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/05\/Captura-de-pantalla-2017-05-27-a-las-7.25.34.png\" alt=\"\" width=\"245\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/05\/Captura-de-pantalla-2017-05-27-a-las-7.25.34.png 488w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/05\/Captura-de-pantalla-2017-05-27-a-las-7.25.34-191x300.png 191w\" sizes=\"auto, (max-width: 245px) 100vw, 245px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pues bien, en el fratriarcado la tradicional prohibici\u00f3n patriarcal del incesto (matriarcal) se reconvierte en \u201cinter-dicci\u00f3n\u201d del incesto mediante el lenguaje, es decir, en articulaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstico-simb\u00f3lica del incesto a trav\u00e9s de su sublimaci\u00f3n y trasfiguraci\u00f3n en la figura o figuraci\u00f3n del hermano, ya no consangu\u00edneo o particular sino simb\u00f3lico o cultural, universal. El amor natural de car\u00e1cter cerrado (endogamia) se abre as\u00ed al amor cultural de car\u00e1cter abierto (exogamia), precisamente a trav\u00e9s del lenguaje y la relaci\u00f3n simb\u00f3lica abierta (frente a la clausura literal o entitativa, natural o consangu\u00ednea).<\/p>\n<p>El lenguaje simb\u00f3lico de la cultura humana, esencialmente abierto, articula as\u00ed el caos y la confusi\u00f3n originaria (incestuosa) en el logos y su difusi\u00f3n universal. Pero el simbolismo fratriarcal no solo critica el incesto o la cerraz\u00f3n con la madre, sino tambi\u00e9n con el padre, en nombre de una hermandad diferida, basada ya no en la filiaci\u00f3n natural sino en la afiliaci\u00f3n simb\u00f3lica o cultural.<\/p>\n<h3><strong><em>Cristianismo y fratriarcado<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Si la regresi\u00f3n matriarcal resulta t\u00edpica del trasfondo preindoeuropeo (protomediterr\u00e1neo), la proyecci\u00f3n e identificaci\u00f3n patriarcal resulta t\u00edpica de la cultura indoeuropea (y semita). En el medio o mediaci\u00f3n simb\u00f3lica de ambas culturas comparece hist\u00f3ricamente el cristianismo, con su concepci\u00f3n medial de un fratriarcado abierto de car\u00e1cter universal y universalista (de Jes\u00fas a Pablo).<\/p>\n<p>Mientras que el antiguo matriarcalismo era un naturalismo, el moderno patriarcalismo es un racionalismo abstractoide. En su remedio o mediaci\u00f3n el cristianismo afirma la figura simb\u00f3lica de la persona como esencialmente fratriarcal: a la vez mediadora del \u00e1nima matriarcal y del \u00e1nimus patriarcal, s\u00edntesis encarnatoria de la naturaleza y la cultura. En la teolog\u00eda cristiana esta correlaci\u00f3n de los contrarios est\u00e1 simbolizada por el Esp\u00edritu Santo como nexo entre el Padre y el Hijo, una figura que personifica el amor del Padre y del Hijo, la hermandad o afiliaci\u00f3n de los contrarios, el alma relacional del mundo.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que el Dios cristiano ya no sea el viejo Dios todopoderoso sino todoamoroso, el cual se encarna en la cruz del hombre y en la encrucijada del mundo. El Dios cristiano es el Dios crucificado, lo que lo convierte en un Dios vac\u00edo de la prepotencia divina, un Dios-hombre cuyo cuerpo desaparece del sepulcro vac\u00edo y s\u00f3lo cabe redescubrirlo simb\u00f3licamente en su Iglesia como el resucitado o resuscitado. Pero entonces la Iglesia, como dice l\u00facidamente L.M.Chauvet, se convierte en la presencia de la ausencia del Dios.<\/p>\n<p>En efecto, la presencia del Dios en la Iglesia es esencialmente sacramental, y por lo tanto simb\u00f3lica, mientras que la propia Biblia no deja de representarlo simb\u00f3licamente a trav\u00e9s del lenguaje espiritual de la Escritura. Incluso en la praxis o pr\u00e1ctica pastoral, el Dios cristiano solo es visible en el rostro del otro como persona, en la hermandad interhumana, en la \u201cliturgia del pr\u00f3jimo\u201d. En definitiva, es el amor el que resuscita a Dios en el hombre, as\u00ed como al hombre en Dios.<\/p>\n<h3><strong><em>La brecha existencial<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Como dice sutilmente Luis Mar\u00eda Chauvet, la esencia del hombre consiste precisamente en estar abierto por una brecha que no puede cerrar. Que no se puede cerrar ni se debe obturar, pero tampoco superar con mitos matriarcales (regresivos) ni razones patriarcales (abstractoides). Esa brecha existencial solo se puede supurar a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n fratriarcal o de hermandad simb\u00f3lica, as\u00ed pues, a trav\u00e9s de una civilizaci\u00f3n de la fraternidad universal que supere toda clausura de la raz\u00f3n y toda cerraz\u00f3n del coraz\u00f3n, toda particularidad o particularismo en pro de una humanidad transfronteriza, pero que asuma su contingencia.<\/p>\n<p>La brecha del hombre es la brecha de la ex-sistencia humana abocada a la muerte y, por tanto, a la ausencia. La presencia en el mundo acaba siendo la presencia de una ausencia. El hombre muere, pero queda su huella simb\u00f3lica en la cultura humana. El propio Dios cristiano muere, pero queda su Esp\u00edritu de amor, as\u00ed como su Iglesia, la cual es la presencia de su ausencia.<\/p>\n<p>As\u00ed que la brecha existencial del hombre es la \u201cherida tr\u00e1gica\u201d, la fisura real que solo puede suturarse simb\u00f3licamente, pero ello dice abiertamente. En la comuni\u00f3n tot\u00e9mica de la eucarist\u00eda cristiana el propio hombre experiencia esta apertura como un comer y ser comido, comulgar y ser comulgado, asimilar o transustanciar y ser asimilado o transustanciado, trascender y ser trascendido. Aqu\u00ed radica la brecha radical que constituye nuestra existencia en apertura: apertura trascendental simbolizada por el ser que nos traspasa como un rayo o rel\u00e1mpago simb\u00f3lico y, por tanto, de doble signo: luminoso y opaco, vital y mortal, l\u00edmite e implicaci\u00f3n, presencia y ausencia.<\/p>\n<h2><strong>Posverdad o pseudoverdad<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Si tienen la verdad<\/em>,<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>gu\u00e1rdensela <\/em>(F. Pessoa)<\/p>\n<p>La vieja verdad tradicional ha sido una verdad dogm\u00e1tica y fundamentalista, inc\u00f3lume, que se ha erigido en verdad inaccesible para todos excepto para los guardianes de su ortodoxia. Por eso pudo espetar F. Pessoa a los guardianes de la verdad absoluta: \u201csi tienen la verdad, gu\u00e1rdensela\u201d. Pues la verdad absoluta supera la humana contingencia, convirti\u00e9ndose en absolutismo mentiroso.<\/p>\n<p>Guard\u00e9monos pues de la verdad absoluta y vayamos a buscarla recorriendo el camino en compa\u00f1\u00eda. El amigo Jos\u00e9 Bada me habla de la verdad-camino, que es la b\u00fasqueda de la verdad sin su posesi\u00f3n, la apertura dial\u00f3gica o intersubjetiva, lo que yo llamo la verdad-sentido o sentida, la verdad consentida. La verdad-sentido es la verdad humana o encarnada, la verdad relacional y no absoluta, pero tampoco relativista.<\/p>\n<p>En efecto, tenemos en un extremo la encarquecida verdad absoluta de car\u00e1cter tradicional, mientras que en el otro extremo se predica y practica la verdad relativa o relativista, exenta, de signo posmoderno. Hemos pasado as\u00ed de un extremo al otro, de la verdad pura a la posverdad o pseudoverdad de signo posmoderno. Sin embargo, entre la verdad absoluta y la verdad relativa o relativista, afirmamos la verdad relacional o correlacional, la cual no es puramente objetiva ni impuramente subjetiva, sino medial o mediadora, objetivo-subjetiva, humana y no extrahumana ni suprahumana.<\/p>\n<p>As\u00ed que el ojo humano es ojo porque lo vemos y nos ve, correlacionalmente, de modo que la aut\u00e9ntica verdad comparte tu visi\u00f3n y la m\u00eda en una cosmovisi\u00f3n de car\u00e1cter interperspectiv\u00edstico. Se trata de la articulaci\u00f3n de la verdad-sentido, la cual incluye tanto tu verdad como la m\u00eda polif\u00f3nicamente, en una especie de coimplicaci\u00f3n de opuestos compuestos sinf\u00f3nicamente. De esta guisa, porque de una guisa o guiso se trata, la aut\u00e9ntica verdad dice \u201cinterverdad\u201d, verdad plural y contingente, puesto que desde Arist\u00f3teles sabemos que toda sustancia est\u00e1 ya accidentada por sus accidentes, al modo como todo sustantivo est\u00e1 ya adjetivado impl\u00edcitamente. Por eso la verdad es lo que es y no es, es la realidad y su contrapunto, es la luz y su sombra.<\/p>\n<p>Digamos que la aut\u00e9ntica verdad es la s\u00edntesis de lo uno y lo otro, el amor de los contrarios contractos, el amor contrariado. El cual encarna la ambivalencia humana, pues como aduce P.Neruda: \u201csabr\u00e1s que no te amo y que te amo, puesto que de dos modos es la vida: amor, te amo por clara y por oscura\u201d. El propio Dios, presunta verdad pura, es c\u00f3mplice del ser y, por tanto, c\u00f3mplice de la realidad. Arturo Sosa, prep\u00f3sito jesuita, acaba de hablar del Dios multicolor, multicultural y multivariado; y de un modo radical, Nicol\u00e1s de Cusa lo define como la coincidencia de los opuestos. Por ello amar a Dios es amarlo todo, siquiera de un modo sublime o sublimatorio.<\/p>\n<p>En consecuencia, pienso que deber\u00edamos hablar si acaso de la verdad p\u00f3stuma, asumiendo en este mundo la verdad-sentido o simplemente el sentido como baremo de nuestra condici\u00f3n humana. Pues la aut\u00e9ntica verdad es el sentido que asume el sinsentido, mientras que el aut\u00e9ntico sentido es la verdad que asume su doblez o ficci\u00f3n. Dejemos pues la pura verdad para los antiguos dioses y la verdad relativa o relativista para los nuevos posmodernos, mientras asumimos sensatamente la verdad-sentido en una perspectiva intramoderna.<\/p>\n<h2><strong>Filosof\u00eda fratriarcal<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: right\">\u00ab\u00bfTu verdad? S\u00ed, tu verdad,<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">a compartir con la m\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">que no la pienso guardar.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Ambas forman la verdad\u00bb\u00a0(AOO)<\/p>\n<p>En mi filosof\u00eda hermen\u00e9utica se ofrece una revisi\u00f3n de signo coimplicativo basada en la dial\u00e9ctica de los contrarios, interpretada como \u201cdual\u00e9ctica\u201d de los opuestos compuestos. En lugar del raciocinio cl\u00e1sico comparece all\u00ed el \u201crelaciocinio\u201d como m\u00e9todo de mediaci\u00f3n de los contrastes, a trav\u00e9s de un lenguaje hermen\u00e9utico de car\u00e1cter dial\u00f3gico y simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de semejante coimplicacionismo simb\u00f3lico es una filosof\u00eda del sentido y del sinsentido, de la vida y de la muerte, de Dios y el diablo, de la positividad y la negatividad existencial entreveradas o coimplicadas. Todo ello conlleva un pensamiento ambivalente o de doble valencia, atravesado por la contra-dicci\u00f3n que obtiene su articulaci\u00f3n en un logos diacr\u00edtico de car\u00e1cter aferente o asuntivo, sint\u00e9tico y re-mediador.<\/p>\n<p>Junto a ello, la afor\u00edstica ser\u00eda mi iron\u00eda socr\u00e1tica, el \u00e1mbito en el que problematizo saberes y cuestiono sabores, donde dilucido mi oscuridad y aclaro mis sombras, ya que la afor\u00edstica es el foro de lo que carece de fuero, el \u00e1gora de lo que carece de aforo, la comunicaci\u00f3n de lo incomunicado por excomunicado.<\/p>\n<p>Desde mi propia filosof\u00eda relacionista, la afor\u00edstica se concibe como un relaciocinio relativizador de absolutos, como un relacionismo correlativizador de contrarios y como una red ling\u00fc\u00edstica de urdimbre tramada y de signo dram\u00e1tico. En efecto, el aforismo que cultivo no es tr\u00e1gico o traum\u00e1tico, pero s\u00ed tragic\u00f3mico o tram\u00e1tico, ya que coimplicar los opuestos es afrontar la contradicci\u00f3n real y resolverla en contra-dicci\u00f3n simb\u00f3lica o surreal.<\/p>\n<p>El ejemplo paradigm\u00e1tico que suelo proponer es que la vida es amor y muerte, coexistencia de eclosi\u00f3n y oclusi\u00f3n, de expansi\u00f3n e impansi\u00f3n: \u201camor\u201d, amor y desamor, afirmaci\u00f3n y negaci\u00f3n. Esta misma simb\u00f3lica la encontramos en Dios, a la vez la luz (dieus) ensombrecida por el diablo, s\u00edmbolo del s\u00edmbolo y su s\u00edntesis corro\u00edda por la anal\u00edtica diab\u00f3lica del diablo.<\/p>\n<p>Culturalmente esta reuni\u00f3n de los contrarios comparece tradicionalmente en el mito del h\u00e9roe y el drag\u00f3n, en donde el presunto buen h\u00e9roe resulta aguerrido y dracontiano, armado hasta los dientes, pero amado por la princesa cautiva, mientras se enfrenta a un drag\u00f3n desnudo, desarmado y desamado cruelmente por la propia princesa. Una lucha desigual que hoy consideramos injusta, ya que el viejo h\u00e9roe del bien resulta agresivo frente al viejo drag\u00f3n del mal agredido por aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>Nuestra propia propuesta alternativa a semejante contradicci\u00f3n de los contrarios es reconvertirlos en contra-dicci\u00f3n, cuya soluci\u00f3n no es la violencia sino la paz, empazamiento o empatamiento de dichos opuestos. La coimplicaci\u00f3n de los opuestos se expresa rom\u00e1nticamente como el amor de los contrarios de que est\u00e1 hecha la vida, as\u00ed como ilustradamente como el hermanamiento de los opuestos compuestos por su propia (co)existencia.<\/p>\n<p>La coimplantaci\u00f3n de los contrarios fue avisada por la filosof\u00eda oriental de Laots\u00e9 y por la filosof\u00eda occidental de Her\u00e1clito, se filtra en la filosof\u00eda plat\u00f3nica arribando a Nicol\u00e1s de Cusa, y se recicla en la dial\u00e9ctica que arriba a Hegel. Actualmente es la f\u00edsica cu\u00e1ntica la que trabaja con semejante dial\u00e9ctica o dual\u00e9ctica de los contrarios, al tiempo que el C\u00edrculo de Eranos ha ofrecido una aportaci\u00f3n hermen\u00e9utica ya insustituible.<\/p>\n<p>Una nueva perspectiva se abre con esta revisi\u00f3n del dualismo cl\u00e1sico y la cr\u00edtica a su manique\u00edsmo tradicional. Es una perspectiva perspectiv\u00edstica y no aislada, como anunciaba Ortega, una cosmovisi\u00f3n ecum\u00e9nica y medial, una concepci\u00f3n transversal de la realidad en su articulaci\u00f3n o Logos, traducido por Heidegger como reuni\u00f3n: bajo el s\u00edmbolo de un ser que no se reduce a ente, cosa o entidad, sino que atraviesa los seres o entes como su junci\u00f3n o conjunci\u00f3n (copula entis).<\/p>\n<p>De este modo la afor\u00edstica se convierte en una proliferaci\u00f3n o diseminaci\u00f3n, para decirlo con Derrida, pero que vuelve siempre a la junci\u00f3n o juntura del ser, el cual se define como lo mismo diferenciado, la identidad diferida y herida (didentidad), la c\u00f3pula energ\u00e9tica o surreal del ser y ya no la c\u00fapula eid\u00e9tica o irreal de la idea (abstracta). Inspirados por el Nietzsche menos loco y m\u00e1s l\u00facido, llamamos a esta c\u00f3pula del ser \u201csentido\u201d (consentido o convivido), y ya no la c\u00fapula de la verdad dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Ahora el mundo es m\u00e1s incierto pero m\u00e1s cierto, m\u00e1s ambiguo pero m\u00e1s v\u00edvido, m\u00e1s convaleciente pero m\u00e1s sano. La coexistencia no es ya esto contra aquello, sino esto con aquello, no solo sino tambi\u00e9n, mediaci\u00f3n radical de extremos, curaci\u00f3n de opuestos compuestos. Ahora la medicina cultural no trata de salvar la parte frente al todo o viceversa, sino de encajar la parte en el todo y recalar el todo en la parte. Se trata de afirmar la vida y asumir la muerte, de proyectar a Dios contrapunteado por el diablo, de promover al h\u00e9roe para salvar al drag\u00f3n.<\/p>\n<p>El relato b\u00edblico de la hermandad de Ca\u00edn y Abel puede servirnos de arquetipo de lo que estamos diciendo. En el principio era la hermandad, pero es una hermandad fratricida. Ca\u00edn mata a Abel, y Dios pide explicaciones al asesino \u2013el malo de la pel\u00edcula- sobre el asesinato de su hermano el bueno. Es una reacci\u00f3n justiciera propia del Dios antiguotestamentario, que desde el principio apoya al bien frente al mal, a Abel contra Ca\u00edn, al h\u00e9roe religioso versus el antih\u00e9roe irreligioso.<\/p>\n<p>Pero curiosamente esta mentalidad justiciera queda abolida y transgredida en el Nuevo Testamento, en el que Jes\u00fas predica y practica no la justicia sino la misericordia y el perd\u00f3n, el amor, hasta el punto de colocar en primer t\u00e9rmino evang\u00e9lico al pecado frente al bueno, al malo versus el bueno, a la oveja perdida y al enfermo frente al sano. El Dios de Jes\u00fas se preocupa por Ca\u00edn y ya no por Abel, por el hijo pr\u00f3digo y no por su hermano mayor, por la salvaci\u00f3n o redenci\u00f3n de lo irredento y no por el justo o santo.<\/p>\n<p>La vieja pregunta del viejo Dios justo a Ca\u00edn es por Abel \u2013d\u00f3nde est\u00e1 tu hermano. La nueva pregunta del Dios amor lo es a Abel por Ca\u00edn: d\u00f3nde est\u00e1 tu hermano. Porque en efecto, el problema es Ca\u00edn y no Abel, Ca\u00edn es el que necesita ayuda, representa el paria en toda sociedad, es el antih\u00e9roe dracontiano o monstruoso frente al h\u00e9roe moral entronizado.<\/p>\n<p>En definitiva, es la hermandad de Ca\u00edn y Abel lo que hay que reconstruir, el hermanamiento de los contrarios, el apoyo no s\u00f3lo al bueno de Abel sino al malo de Ca\u00edn, la apertura de Abel a Ca\u00edn para que este se abra a aqu\u00e9l, la fratr\u00eda o fraternidad, el fratriarcado o fratriarcalismo no en su sentido idealista o id\u00edlico, sino en su sentido radical de hermanamiento de los opuestos compuestos.<\/p>\n<p>Pus lo que aqu\u00ed se compone es lo humano, y lo humano dista tanto de lo suprahumano o divino como de la infrahumano, animal o diablesco. El hombre es la mediaci\u00f3n de lo divino y lo dem\u00f3nico, el punto de encuentro entre la trascendencia y la inmanencia, la s\u00edntesis de lo celeste y lo infraterrestre. El hombre es la encarnaci\u00f3n y personificaci\u00f3n de la c\u00f3pula del ser, en cuanto reuni\u00f3n de contrastes y cosnciencia de lo inconsciente, en cuanto s\u00edntesis de arriba y abajo, derecha e izquierda, exterior e interior. El hombre es la encrucijada de Hermes entre Dioniso y Apolo, el alma interior del universo, la conciencia de la inconsciencia.<\/p>\n<h4><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA M\u00cdNIMA<\/strong><\/h4>\n<p>&#8211; Luis Mar\u00eda Chauvet: S\u00edmbolo y sacramento: dimensi\u00f3n constitutiva de la existencia cristiana.<\/p>\n<p>&#8211; F.Nietzsche: Humano, demasiado humano.<\/p>\n<p>&#8211; M.Heidegger: Carta sobre el humanismo.<\/p>\n<p>&#8211; C.L\u00e9vi-Strauss: Antropolog\u00eda estructural.<\/p>\n<p>&#8211; Jacques Lacan: Escritos.<\/p>\n<p>&#8211; S. Breton: El Verbo y la Cruz.<\/p>\n<p>&#8211; E.Ortigues: El discurso y el s\u00edmbolo.<\/p>\n<p>&#8211; E.Levinas: Totalidad e infinito.<\/p>\n<p>&#8211; J. Moltmann: El Dios crucificado.<\/p>\n<p>&#8211; E.Trias: La aventura filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>&#8211; P.Lanceros: La herida tr\u00e1gica.<\/p>\n<p>&#8211; L.Garagalza: El sentido de la hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>&#8211; A.Ortiz-Os\u00e9s: El Dios heterodoxo.<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s<\/strong><em><strong>, Catedr\u00e1tico de Antropolog\u00eda en la Universidad de Deusto y colaborador de FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s) Planteo en este art\u00edculo el sentido y el sinsentido del mundo, del mundo en general y del mundo contempor\u00e1neo en particular. A tal fin, replanteo la hip\u00f3tesis de un mundo regido simb\u00f3lica e ir\u00f3nicamente por un Dios duende o daimon, un dios implicado en el esplendor y la miseria del mundo que &#8230; <a title=\"El mundo: sentido y sinsentido. Armon\u00eda \u00abfratrialcal\u00bb de opuestos\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1641\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El mundo: sentido y sinsentido. 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