{"id":1480,"date":"2017-05-03T07:00:38","date_gmt":"2017-05-03T05:00:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1480"},"modified":"2017-04-28T07:22:14","modified_gmt":"2017-04-28T05:22:14","slug":"suficiencia-universo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1480","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 funda la suficiencia del Universo?"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Manuel B\u00e9jar<\/u>) Que nuestro universo no sea eterno nos impele a preguntarnos por el fundamento que lo pone en marcha en el big bang. Y aqu\u00ed, como vemos, caben distintas alternativas. Es posible hablar de una existencia mundana, puramente material, aunque metaf\u00edsica, como la idea de los m\u00faltiples universos. Pero tambi\u00e9n es posible y al mismo nivel l\u00f3gico, suponer que lo mundano se fundamente en una realidad que identificamos como Dios. La ciencia del siglo XXI no se posiciona. No necesita de Dios. Pero no puede negar a Dios. La ciencia abre el camino, pero no lo culmina. Son los cient\u00edficos, hombres y mujeres de nuestro siglo, quienes personalmente deciden adherirse existencialmente a lo divino o permanecer centrado en lo mundano. Esto es as\u00ed, porque en ciencia no hay patencia de verdad de que el universo sea autosuficiente o m\u00e1s bien, precise de un fundamente divino.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es el hombre? \u00bfQu\u00e9 debe hacer con su vida? Preguntas tan perentorias y otras similares, y que todo hombre lleva insertas en el fondo de su conciencia moral, no pueden responderse sin responder la primera de las preguntas: \u00bfcu\u00e1l es la verdad humana? Es decir, en definitiva, \u00bfqui\u00e9n es el hombre? Pero resulta que conocer la verdad humana, para vivir en autenticidad en conformidad con esa verdad, supone conocer qu\u00e9 es el universo. El hombre forma parte del universo y la verdad humana depende de la verdad del universo; entendiendo por universo el conjunto de la realidad que nos contiene, que nos ha producido y en la que debemos vivir nuestra vida. Pero la cl\u00e1sica pregunta filos\u00f3fica por la realidad, y la verdad metaf\u00edsica, va hoy necesariamente unida a la pregunta cient\u00edfica sobre la verdad del universo.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><strong>Sorpresa ante la existencia del universo<\/strong><\/h2>\n<p>El universo es sorprendente. Basta alzar la vista al cielo durante una noche estrellada para contemplar las innumerables estrellas que abarrotan la b\u00f3veda celeste. Cada una de las estrellas son bolas de fuego como nuestro sol en un delicado equilibrio de fuerzas nucleares y gravitatorias, suficiente para transformar el hidr\u00f3geno primigenio en helio y otros elementos m\u00e1s pesados durante miles de millones de a\u00f1os, antes de convertirse en remanentes de elevada densidad. La alargada vida de las estrellas nos evoca ya la realidad de que el universo es viejo.<\/p>\n<p>La mayor parte del tiempo de este vetusto existir en desbordante actividad f\u00edsica nuestro cosmos ha sido un universo puramente f\u00edsico, sin vida. Es m\u00e1s, mayoritariamente el tiempo cosmol\u00f3gico ha sido testigo de un universo hostil tambi\u00e9n con la posibilidad de que surgiera siquiera la vida m\u00e1s elemental. La radiaci\u00f3n y los cuerpos masivos han ido modelando ciegamente el cosmos a golpe del \u00edmpetu gravitatorio consiguiendo que emergieran las estructuras cosmol\u00f3gicas inertes que lo definen a gran escala. Nos referimos a los colosos celestes que detectan nuestros mejores telescopios.<\/p>\n<p>Al analizar la estructura cosmol\u00f3gica de este universo observable registramos la presencia de vastas reuniones estelares en galaxias, c\u00famulos de galaxias y superc\u00famulos. Existen billones de estrellas reunidas en torno a millones de centros gal\u00e1cticos ordenados en estructuras m\u00e1s descomunales denominados c\u00famulos y superc\u00famulos. A gran escala c\u00f3smica estos c\u00famulos son los ladrillos que conforman el extraordinario dinamismo de la estructura c\u00f3smica. Es decir, son las piezas que interfieren m\u00ednimamente en el devenir c\u00f3smico.<\/p>\n<p>El universo es viejo y generosamente inmenso. Tan inmenso que a\u00fan hoy recibimos en nuestro planeta la luz de galaxias ya extintas, pero que por su lejan\u00eda se nos manifiestan hoy en plena actividad estelar. Lo viejo est\u00e1 muy distante. As\u00ed, la luz de los objetos m\u00e1s distantes tardar\u00e1 m\u00e1s en alcanzarnos y al hacerlo hoy podemos ver c\u00f3mo fue ese objeto cuando emiti\u00f3 esa luz en el pasado. Los cu\u00e1sares son los objetos m\u00e1s lejanos. Se tratan de fuentes poderosas de luz tan potentes como centros gal\u00e1cticos activos, pero mucho m\u00e1s lejanos. Tan lejanos que la luz tarda varios miles de millones de a\u00f1os hasta llegar a la Tierra. El cu\u00e1sar m\u00e1s lejano se halla a unos 13.000 millones de a\u00f1os-luz. Por tanto, nuestro universo ha de tener m\u00e1s de 13.000 millones de a\u00f1os. El universo es realmente viejo.<\/p>\n<h2><strong>El origen del universo<\/strong><\/h2>\n<p>La cuesti\u00f3n que resulta l\u00f3gica preguntarse es qu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 de los cu\u00e1sares. La respuesta es simple: nada ha sido observado. Parece que llegamos al conf\u00edn del universo observable. Lo m\u00e1s sorprendente es que hoy observamos por todas las direcciones un tipo especial de radiaci\u00f3n muy diluida originada en un pasado remoto. La presencia debilitada de esta radiaci\u00f3n de fondo junto con la ausencia de objetos m\u00e1s lejanos que los cu\u00e1sares son fundamentos cient\u00edficos para afirmar que nuestro universo es viejo, pero no eterno; y que es inmenso pero finito. Los cient\u00edficos est\u00e1n de acuerdo en que el universo observable es finito. Las diferentes opiniones emergen al debatir si el universo en su conjunto \u2013m\u00e1s all\u00e1 del universo observable\u2013 es o no infinito.<\/p>\n<p>Hablar de un universo fuera de los l\u00edmites de lo observable es leg\u00edtimo, intelectualmente retador y muy enriquecedor para atender lo metaf\u00edsico, pero no es ciencia. No puede hablarse en nombre de la ciencia de algo que no puede o no ha sido observado y experimentado en alg\u00fan laboratorio, con instrumentos de medida que permitan la cuantificaci\u00f3n de determinados par\u00e1metros de la actividad f\u00edsica que despliega el fen\u00f3meno. M\u00e1s llanamente, nada puede integrarse en el canon del conocimiento cient\u00edfico sin base emp\u00edrica alguna. El m\u00e1s all\u00e1 del universo observable queda por tanto sin el menor rigor cient\u00edfico. As\u00ed pues, desde la cosmolog\u00eda se habla de un universo muy viejo, finito en el tiempo y en el espacio, aunque sin l\u00edmites.<\/p>\n<p>La finitud espacial y temporal de nuestro universo sugieren la necesidad de una puesta en marcha de la actividad f\u00edsica que dinamiza el cosmos desde hace unos 13700 millones de a\u00f1os. Este primer fogonazo se conoce actualmente como big bang y es un concepto clave para entender nuestro cosmos, su finitud, as\u00ed como para poder especular con distintas propuestas metaf\u00edsicas que ofrezcan raz\u00f3n suficiente de su existencia. Entre ellas, la posibilidad de una inmensa colecci\u00f3n de m\u00faltiples universos, que reducir\u00eda la inmensidad de nuestro universo observable a una piececilla de algo mayor. Quiz\u00e1s algunos tambi\u00e9n puedan servirse de esta meta-realidad para dar raz\u00f3n de su fe en el fundamento divino de nuestro existir.<\/p>\n<p>En resumen, que nuestro universo no sea eterno nos impele a preguntarnos por el fundamento que lo pone en marcha en el big bang. Y aqu\u00ed, como vemos, caben distintas alternativas. Es posible hablar de una existencia mundana, puramente material, aunque metaf\u00edsica, como la idea de los m\u00faltiples universos. Pero tambi\u00e9n es posible y al mismo nivel l\u00f3gico, suponer que lo mundano se fundamente en una realidad que identificamos como Dios. La ciencia del siglo XXI no se posiciona. No necesita de Dios. Pero no puede negar a Dios. La ciencia abre el camino, pero no lo culmina. Son los cient\u00edficos, hombres y mujeres de nuestro siglo, quienes personalmente deciden adherirse existencialmente a lo divino o permanecer centrado en lo mundano. Esto es as\u00ed, porque en ciencia no hay patencia de verdad de que el universo sea autosuficiente o m\u00e1s bien, precise de un fundamente divino.<\/p>\n<p>La metaf\u00edsica de la realidad no ha quedado esclarecida por la cosmolog\u00eda. El modelo cosmol\u00f3gico del big bang no agota todo el pensamiento. Al contrario que en los modelos cosmol\u00f3gicos de corte cl\u00e1sico-newtoniano, donde todo el universo se conceb\u00eda como un gran reloj c\u00f3smico autosuficiente<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> e infinitamente viejo, la ciencia actual no se cierra en banda a la idea de Dios como anteriormente hicieran otros pensadores de la modernidad. En la actualidad nos toca vivir en un marco cultural que critica estas ideas puramente mundanas asumidas por la modernidad. Vivimos un momento donde la cultura cient\u00edfica ofrece un modelo cosmol\u00f3gico de un universo finito que no permite conocer claramente su fundamento metaf\u00edsico. Y, por tanto, tan razonable es pensar en un fundamento divino de la creaci\u00f3n o en una metaf\u00edsica que sirva de soporte mayor al universo observable.<\/p>\n<h3><strong>Finitud del universo<\/strong><\/h3>\n<p>Hemos explicado ya que el universo accesible por observaci\u00f3n es finito. Este universo finito descubierto por la ciencia carece de rincones peculiares o direcciones privilegiadas. Decimos en ciencia que se trata de un universo homog\u00e9neo a largas distancias, porque no hay un lugar distinguido del resto. Es tambi\u00e9n un universo is\u00f3tropo porque tambi\u00e9n a grandes distancias se muestra igual independientemente de la direcci\u00f3n de observaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo es esto posible? \u00bfAcaso no ocupa la Tierra un lugar privilegiado? \u00bfNo es distinto tal vez mirar en una direcci\u00f3n desde el hemisferio norte que hacerlo en otra direcci\u00f3n desde el hemisferio sur?<\/p>\n<p>El car\u00e1cter is\u00f3tropo y homog\u00e9neo del universo es una realidad cient\u00edfica recogida en el denominado principio cosmol\u00f3gico. El universo es homog\u00e9neo e is\u00f3tropo a distancias muy superiores a las t\u00edpicas en planetas, sistemas solares y galaxias. El principio cosmol\u00f3gico sostiene que el mapa del universo es muy similar si comparamos regiones inmensas de unos mil millones de a\u00f1os luz de longitud t\u00edpica. Es decir, sin fijarnos en el detalle (planetas, estrellas y galaxias), en su conjunto el universo es is\u00f3tropo y homog\u00e9neo. Y en consecuencia carece de bordes. Es ilimitado.<\/p>\n<p>El principio cosmol\u00f3gico garantiza que las observaciones cosmol\u00f3gicas realizadas desde una posici\u00f3n cualquiera del universo \u2013las observaciones realizadas cerca de la Tierra o desde el lugar que fuere\u2013 son representativas del universo en su conjunto. A gran escala el universo es homog\u00e9neo y en esta escala de representaci\u00f3n el inmenso universo tiene una densidad baj\u00edsima: apenas hay la masa del \u00e1tomo m\u00e1s ligero por cada metro c\u00fabico.<\/p>\n<p>Hemos descubierto un universo viej\u00edsimo, vast\u00edsimo, sin bordes y pr\u00e1cticamente vac\u00edo. Si hipot\u00e9ticamente nos plante\u00e1ramos que el universo observable fuera infinito manteniendo la densidad finita por el principio cosmol\u00f3gico, concluir\u00edamos \u2013en contra de la experiencia\u2013 que habr\u00eda infinidad de estrellas capaces de crear una b\u00f3veda celeste tan brillante como la superficie del Sol. La hip\u00f3tesis de la infinitud del universo observable nos conduce a un absurdo que se conoce como la paradoja de Olbers. Por tanto, el universo observado debe ser finito \u2013aunque sin l\u00edmites\u2013 y habremos de construir modelos cosmol\u00f3gicos acordes con su finitud, tanto espacial como temporal.<\/p>\n<h3><strong>El modelo cosmol\u00f3gico del big bang<\/strong><\/h3>\n<p>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte del siglo pasado Edwin Hubble descubri\u00f3 experimentalmente que las galaxias se alejan unas de otras con una velocidad de recesi\u00f3n proporcional a su separaci\u00f3n. Tanto m\u00e1s lejanas m\u00e1s aprisa se distancian las galaxias. Este hecho sugiere que el universo es din\u00e1mico. Las galaxias son motas de polvo en el gran tejido c\u00f3smico que se expande sin cesar. Si esto es as\u00ed, como se comprueba cient\u00edficamente, entonces es razonable suponer que en el pasado toda la materia se concentrara en un estado de mayor densidad que el actual. Nos referimos al estado m\u00e1s primitivo del universo que puso la materia en actividad f\u00edsica. Este gran dinamizador se conoce como big bang y, a partir de los datos de Hubble puede deducirse que aconteci\u00f3 hace unos 13700 millones de a\u00f1os. Como sabemos es un resultado muy razonable y acorde con las observaciones.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1501\" aria-describedby=\"caption-attachment-1501\" style=\"width: 211px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Edwin_Hubble\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1501 size-full\" title=\"hubble\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/05\/Captura-de-pantalla-2017-04-28-a-las-7.19.06.png\" alt=\"\" width=\"221\" height=\"279\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1501\" class=\"wp-caption-text\">E. Hubble (Wikipedia)<\/figcaption><\/figure>\n<p>El modelo cosmol\u00f3gico del big bang no explica por qu\u00e9 existe el universo, ni siquiera ofrece una raz\u00f3n suficiente de su existencia. La idea del big bang sugiere que en el pasado m\u00e1s remoto el universo ten\u00eda unas condiciones tan extremas en densidad y temperatura que se hace imposible cient\u00edficamente hablar con propiedad de qu\u00e9 hab\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de esta situaci\u00f3n inicial de singularidad sin par. Lo que s\u00ed puede hacerse cient\u00edficamente es analizar las consecuencias de este gran fogonazo primigenio. Y sorprendentemente lo que se deduce te\u00f3ricamente ha sido observado experimentalmente.<\/p>\n<p>En 1965 Penzias y Wilson descubrieron casualmente una radiaci\u00f3n remanente de microondas que permea el universo observable casi por igual en todas las direcciones. Si el universo fuera infinito esta radiaci\u00f3n hubiera desaparecido por completo. Hoy contamos con unos mil millones de fotones por cada metro c\u00fabico procedentes de esta radiaci\u00f3n de fondo. Este resultado es coherente con la idea expuesta de un universo finito. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no se ven a simple vista? Porque son de una frecuencia invisible en el rango de microondas. \u00bfY por qu\u00e9 no calientan? Porque la intensidad de la radiaci\u00f3n est\u00e1 muy debilitada debido a la expansi\u00f3n del universo. Sin embargo, ah\u00ed est\u00e1n, millones de fotones que forman a\u00fan hoy el mapa del universo primitivo.<\/p>\n<h3><strong>\u00bfOtros universos? <\/strong><\/h3>\n<p>La cosmolog\u00eda ha avanzado con \u00e9xito en el conocimiento del origen del universo. Ahora bien, la pregunta cl\u00e1sica acerca de por qu\u00e9 existe algo en vez de nada, no ha sido a\u00fan resulta. Todo lo que carece de raz\u00f3n suficiente para existir debe recibir de otro su existencia. Racionalmente, es tanto posible basar la contingencia del universo en un agente divino sin origen f\u00edsico, como afirmar la existencia de una pluralidad infinita de universos autosuficiente. Ambas propuestas no son cient\u00edficas. Dios no forma parte de la ciencia, ni lo infinito es aceptado de mejor manera. A Dios no se la ha visto, ni tampoco a uno solo de todos esos infinitos universos adicionales. Los \u201cotros universos\u201d callan al modo del silencio divino. Quiz\u00e1s por ser algo personal y no cient\u00edfico el premio Nobel de f\u00edsica Steven Weinberg escribi\u00f3 un excelente ensayo sobre el origen del universo sin mencionar a Dios ni a otros universos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Eso s\u00ed, concede mucha importancia al principio cosmol\u00f3gico, aunque plantea la posibilidad metaf\u00edsica de que el universo observable sea solo un grumo dentro de una realidad mayor. En lo personal es claro. Se declara ateo y finaliza su ensayo de un modo desolador: <em>Cuanto m\u00e1s comprensible parece el Universo, tanto m\u00e1s sin sentido parece tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Si el universo permitiera conocer con seguridad cu\u00e1l es su verdad \u00faltima, entonces el hombre podr\u00eda saber con seguridad a qu\u00e9 atenerse. El hombre podr\u00eda vivir moralmente su vida ateni\u00e9ndose a esa verdad \u00faltima, conocida por la ciencia y por la filosof\u00eda. Pero la verdad \u00faltima del universo (y de la realidad metaf\u00edsica como tal) es incierta, se nos escapa. No podemos conocerla con seguridad por el ejercicio de la raz\u00f3n natural. Por ello, el hombre debe afinar su capacidad valorativa, personal y libre, para hallar un sentido para su vida. Creer que se posee una verdad incontrovertible, bien en el sentido te\u00edsta o ateo, es falso engreimiento, m\u00e1s emocional que racional.<\/p>\n<h5>Notas<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> A diferencia de los desarrolladores de la mec\u00e1nica celeste a partir de los principios newtonianos, el mismo Newton defend\u00eda la necesidad de postular un campo de divinidad que ajustara los sutiles desequilibrios de la maquinaria del gran reloj c\u00f3smico para evitar consumarse en su infinito existir. Peque\u00f1as desviaciones sostenidas durante much\u00edsimo tiempo pudieran dar al traste con la maquinaria c\u00f3smica. Dios actuar\u00eda discretamente sobre su creaci\u00f3n para que perseverara en su consistencia y estabilidad. Otros f\u00edsicos de la Ilustraci\u00f3n pensaron que el gran reloj c\u00f3smico era consistente por s\u00ed mismo y en consecuencia lo m\u00e1s razonable era prescindir de la idea de Dios. Hoy la ciencia no aclara la cuesti\u00f3n de la autosuficiencia c\u00f3smica.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cfr. S. WEINBERG, Los tres primeros minutos del universo. (Alianza, Madrid, 1999).<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Manuel B\u00e9jar<\/strong><em><strong>, F\u00edsico, Doctor en Filosof\u00eda y colaborador de FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Manuel B\u00e9jar) Que nuestro universo no sea eterno nos impele a preguntarnos por el fundamento que lo pone en marcha en el big bang. Y aqu\u00ed, como vemos, caben distintas alternativas. Es posible hablar de una existencia mundana, puramente material, aunque metaf\u00edsica, como la idea de los m\u00faltiples universos. 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