{"id":1411,"date":"2017-04-19T13:14:56","date_gmt":"2017-04-19T11:14:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1411"},"modified":"2017-04-19T13:14:56","modified_gmt":"2017-04-19T11:14:56","slug":"miguel-de-unamuno-y-su-vision-humanista-de-la-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1411","title":{"rendered":"Miguel de Unamuno y su visi\u00f3n humanista de la ciencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Antonio S\u00e1nchez Orantos<\/u>) Alicia Villar Ezcurra en su edici\u00f3n del libro de escritos de Unamuno titulado <em>Miguel de Unamuno. Escritos sobre la ciencia y el cientificismo<\/em>, que da acceso a dos bellos in\u00e9ditos &#8211;<em>Ciencia y Literatura<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> y <em>La vida y la ciencia<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>&#8211;<em>, <\/em>no s\u00f3lo permite reflexionar sobre la compleja relaci\u00f3n de Unamuno con la ciencia<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, sino que tambi\u00e9n posibilita recuperar esa posibilidad de la filosof\u00eda moderna, muchas veces olvidada, que inici\u00e1ndose en Descartes, y pasando por Pascal, llega hasta Kierkegaard; alternativa a la que se suele subrayar con m\u00e1s frecuencia e intensidad, aquella que inici\u00e1ndose tambi\u00e9n en Descartes, y pasando por Kant, los idealismos y la izquierda hegeliana, culmina en Nietzsche.<\/strong><\/p>\n<h2><strong>VIDA: CIENCIA Y FILOSOF\u00cdA<\/strong><\/h2>\n<p>La \u00edntima biograf\u00eda de los fil\u00f3sofos nos explica muchas cosas. Porque ser fil\u00f3sofo, no ide\u00f3logo defensor de una posici\u00f3n asumida, obliga, si se busca la verdad, a prestar atenci\u00f3n a los inesperados acontecimientos de la vida, sobre todo si \u00e9stos desnudan la vida personal, quiebran las seguridades adquiridas. Y Unamuno recibe la visita, en 1897, de uno de esos acontecimientos: su tercer hijo, Raimundo, contrae una grave meningitis que deriva en hidrocefalia. Y la Ciencia, tan querida y admirada, sabe y explica con precisi\u00f3n qu\u00e9 es la meningitis y la hidrocefalia; sabe explicar, incluso, la causa de la muerte del hijo querido; pero no ofrece esa sabidur\u00eda, cargada de esperanza, que posibilita seguir viviendo sin apartarse del camino de la verdad; seguir viviendo sin caer en la tristeza esc\u00e9ptica, que terminar\u00e1 siempre en el nihilismo. El mismo Unamuno, con bellas palabras, nos ofrece el significado vital de su dolorosa experiencia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abYo, que he repetido tanto la blasfemia de que la verdad no se hizo para consolar al hombre, voy entrando en que el consuelo tiene que ser verdad, y despu\u00e9s de haberlo hecho todo polvo con mi raz\u00f3n pura, siento que la raz\u00f3n pr\u00e1ctica se me despierta\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>La vida, el acontecimiento vital afectando al hombre de carne y hueso, no la reflexi\u00f3n epistemol\u00f3gica, que tendr\u00e1 que venir despu\u00e9s como reflexi\u00f3n de segundo orden, abre la posibilidad de prestar atenci\u00f3n a los l\u00edmites de la raz\u00f3n pura y, por eso, a los l\u00edmites de la Ciencia. Porque de eso se trata. No de rechazar la raz\u00f3n y, por eso, el conocimiento cient\u00edfico, sino de prestar suma atenci\u00f3n a sus l\u00edmites. Porque no es Ciencia sino cientificismo \u00abla disposici\u00f3n de esp\u00edritu creciente, que consiste en tener una fe ciega en la ciencia. Ciega porque esta fe es tanto mayor, cuanto menor es la ciencia de los que la poseen.\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> El cientifismo prevalece all\u00ed donde la Ciencia lleva una vida l\u00e1nguida.<\/p>\n<p>L\u00edmites de la Ciencia que desvelan las dos valiosas funciones que cumple en la vida humana. La primera de ellas es bellamente definida por Unamuno:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl objeto de la ciencia es la vida, y el objeto de la sabidur\u00eda es la muerte. La ciencia dice \u201chay que vivir\u201d, y busca los medios de prolongar, acrecentar, facilitar, ensanchar y hacer llevadera y grata la vida; la sabidur\u00eda dice \u201chay que morir\u201d, y busca los medios para prepararnos a bien hacerlo\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>La segunda funci\u00f3n de la Ciencia en la vida humana, que exige la matizaci\u00f3n de la consideraci\u00f3n t\u00f3pica de irracionalismo -\u00a1qu\u00e9 inventen, pues ellos!<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>&#8211; para la propuesta unamuniana, es la exigencia de ajuste a la realidad: acoger con justeza lo real para que la vida del hombre de carne y hueso no caiga ni en la fantasmagor\u00eda ni en la diletante noveler\u00eda. Dejemos nuevamente hablar a Unamuno:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abIr a la rebusca de un hecho nuevo. De un pobrecito hecho, de un hechillo peque\u00f1\u00edn y humilde es doblar la cerviz a la gran maestra: la Verdad. La ciencia suele ser la m\u00e1s abonada escuela de humildad, de sencillez, de desprendimiento; la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es el m\u00e1s provechoso ejercicio espiritual, la ascesis que m\u00e1s purifica el esp\u00edritu. \u201cNo como yo quiero, Realidad, si no como t\u00fa quieres\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>\u00abSon las alturas serenas del estoicismo cient\u00edfico\u00bb, as\u00ed lo llama Don Miguel<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, que exigen una profunda renovaci\u00f3n de los m\u00e9todos de ense\u00f1anza, sobre todo en la Universidad. Porque esta presencia vivificante de la Ciencia queda distorsionada cuando es reducida a pura \u00abindustria\u00bb, a pura tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab\u2026 Y siglos m\u00e1s tarde que Plat\u00f3n, otro esp\u00edritu excelso, aunque de un temple bien distinto al de aqu\u00e9l, el canciller Bacon, escribi\u00f3 que \u201cno se han de estimar in\u00fatiles aquellas ciencias que no tienen uso, siempre que agucen y disciplinen el ingenio\u201d. Este es un serm\u00f3n que hay que estarlo predicando a diario -y por m\u00ed no quedar\u00e1- en aquellos pa\u00edses y entre aquellas gentes donde florece la sobre estimaci\u00f3n por la ingenier\u00eda\u2026Un mero ingeniero -es decir, un ingeniero sin verdadero esp\u00edritu cient\u00edfico, porque los hay que le tienen- puede ser \u00fatil para trazar una v\u00eda f\u00e9rrea, como un mero abogado para defender un pleito; pero ni aqu\u00e9l har\u00e1 avanzar a la ciencia un paso, ni a \u00e9ste le confiar\u00eda yo la reforma de la Constituci\u00f3n de un pueblo\u00bb<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<h2><strong>CIENCIA Y CIENTIFISMO<\/strong><\/h2>\n<p>\u00abPorque aquellos que no se atreven a buscar la vida de las que dicen profesar como verdades, jam\u00e1s viven con verdad en la vida.\u00bb<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> Y queda as\u00ed definida la vocaci\u00f3n cient\u00edfica, que obliga a un doble reconocimiento: \u00abque poca ciencia lleva al cientificismo y mucha nos aparta de \u00e9l\u00bb<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>; y que \u00abhay obras de exposici\u00f3n cient\u00edfica en cuya trama se descubre algo misterioso que las hace duraderas, son obras que proceden del secreto de la vida, tienen su ra\u00edz en alg\u00fan misterio de tribulaci\u00f3n. Los grandes pensamientos, hasta los que parecen m\u00e1s ajenos, provienen del coraz\u00f3n.\u00bb<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> Y la deseada reforma de la ense\u00f1anza descubre, as\u00ed, una clave preciosa, un s\u00f3lido fundamento. Un modelo pedag\u00f3gico que genera un ser humano sin pasiones, sin afectos, sin cuerpo, sin emociones\u2026 Un modelo s\u00f3lo mental y solo calculador (intelectualismo)\u2026 ser\u00e1 siempre un modelo humano deshumanizador. Y esta mala educaci\u00f3n se originar\u00e1 por esa ceguera para dimensiones de la experiencia humana que, sin justicia, por falta de verdadero saber, se llegan a considerar secundarias, derivadas, incluso irrelevantes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abCuantos esperan que la ciencia haga la felicidad del g\u00e9nero humano, no creen en ella y menos en su ense\u00f1anza. Al menor desenga\u00f1o la declaran en bancarrota. Todo progresista lleva dentro un reaccionario, porque todo optimismo c\u00e1ndido cela la desconfianza. Fe, verdadera fe en la ciencia, conciencia clara del poder de \u00e9sta, lo cual equivale a conciencia de sus l\u00edmites, apenas la he encontrado m\u00e1s que en esos a quienes se moteja de esc\u00e9pticos, en los que aman m\u00e1s el ejercicio de la caza que el engullirse la pieza cazada\u00bb<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>El objetivo de la educaci\u00f3n, pues, no puede quedar reducido a ofrecer verdades para que sean engullidas. Este (anti)m\u00e9todo educativo favorecer\u00e1 siempre una especie de idolatr\u00eda cient\u00edfica penetrada de dogmatismo e intolerancia: fe ciega en el progreso, intelectualismo vacuo, desierto. O, tambi\u00e9n, lo extremos siempre se tocan, un esp\u00edritu fosilizado en la m\u00e1s vacua escol\u00e1stica. La Ciencia es hambre de saber, hambre nunca satisfecha, hambre insaciable que provoca una b\u00fasqueda interminable. La Ciencia, un saber que siempre debe ser buscado. Por eso, subraya Unamuno en el in\u00e9dito <em>La vida y la ciencia<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa pasi\u00f3n, s\u00ed, la pasi\u00f3n es uno de los m\u00e1s poderosos factores de progreso. Y entre las pasiones se cuenta la pasi\u00f3n por conocer, el impulso pasional nos lleva a echar mano de los frutos del \u00e1rbol de la ciencia. \u00bfEs que no existe acaso, aunque por desgracia sea muy rara, la pasi\u00f3n cient\u00edfica? \u00bfNo es ella, o m\u00e1s bien la pasi\u00f3n filos\u00f3fica la que anima los excelsos di\u00e1logos de Plat\u00f3n, aquellos peque\u00f1os dramas en que la raz\u00f3n, el logos, personificado a cada paso, es el protagonista? Sin alguna pasi\u00f3n dif\u00edcil es que la ciencia ilumine; toda luz supone alg\u00fan fuego, por peque\u00f1o que sea. Cierto es que hay luz fr\u00eda como tambi\u00e9n calor oscuro pero lo acabado es alumbrar y arder como San Bernardo dijo al decir: <em>lucere et ardere perfectum est<\/em> y si alguna vez al pie del \u00e1rbol de la ciencia luce la luz fr\u00eda es lo ordinario que al pie del \u00e1rbol de la vida se mantengan calores oscuros\u2026 \u00bfCu\u00e1ndo juntar\u00e1n sus copas y sus ra\u00edces sus dos \u00e1rboles?\u00bb<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, dicha reforma educativa exige enfrentar <em>El mal del siglo, <\/em>es decir, encontrar \u00abun refugio de calma y serenidad entre las turbulencias provocadas por las pasiones pr\u00e1cticas.\u00bb<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> Se trata de defender una imaginaci\u00f3n creadora de sentido, motivada por la b\u00fasqueda de la verdad, para que las \u00abindustrias\u00bb que se deriven de dicha b\u00fasqueda no impidan la realizaci\u00f3n de todas las dimensiones de la vida humana. El relato <em>Mecan\u00f3polis<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, ir\u00f3nica profec\u00eda del mundo que nos espera si la reforma educativa no posibilita el verdadero sentido del quehacer cient\u00edfico, expresa con gran plasticidad la profunda preocupaci\u00f3n de nuestro autor. Porque si se lograse esta ansiada reforma educativa, la que procura mantener la pasi\u00f3n por la verdad, entonces, la Ciencia, consciente de sus l\u00edmites, se convertir\u00e1 en verdadera puerta de sabidur\u00eda, ya que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPor ella (por la Ciencia) nos hacemos un concepto del universo y de nuestro lugar y valor en \u00e9l. La ciencia es el p\u00f3rtico de la filosof\u00eda\u00bb<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>Pero este p\u00f3rtico de la filosof\u00eda s\u00f3lo se descubre \u00abdespu\u00e9s de que uno se ha lavado bien los ojos con l\u00e1grimas que suben a ellos desde el fondo del coraz\u00f3n\u00bb derrotando la tentaci\u00f3n de convertir el saber cient\u00edfico en narc\u00f3tico para la vida. Porque todas las obras de sabidur\u00eda han sido \u00abhijas de amor verdadero, es decir, doloroso\u00bb. Es la distinci\u00f3n entre <em>Intelectualidad y espiritualidad<\/em> expuesta con suma claridad y ternura en <em>Carta a Ortega de 30 de mayo de 1906<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><em>. <\/em><\/p>\n<h2><strong>ILUSTRACI\u00d3N, PROGRESO, REGENERACIONISMO<\/strong><\/h2>\n<p>Y, progresivamente, se va abriendo camino la cr\u00edtica a las propuestas \u00abregeneracionistas\u00bb, a la ambig\u00fcedad de la idea de \u00abprogreso\u00bb, al proyecto \u00abmoderno\u00bb. Camino cr\u00edtico que recoge los resultados de la confrontaci\u00f3n entre la <em>Ilustraci\u00f3n <\/em>y el <em>movimiento rom\u00e1ntico<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Describamos, brevemente, para terminar, esta confrontaci\u00f3n, pues ella nos posibilitar\u00e1 recuperar, como anunciamos en el primer p\u00e1rrafo de esta reflexi\u00f3n, esa posibilidad, muchas veces olvidada, abierta por la filosof\u00eda moderna: la que inici\u00e1ndose en Descartes, y pasando por Pascal, culmina en Kierkegaard vislumbrando, en esperanza, un fin transcendente para la vida humana.<a href=\"http:\/\/www.tecnos.es\/ficha.php?id=3918758\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-1420\" title=\"unamuno\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/04\/TC00251101.jpg\" alt=\"\" width=\"270\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/04\/TC00251101.jpg 200w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/04\/TC00251101-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Las notas esenciales del romanticismo, brevemente presentadas, ahorrando los necesarios matices, pueden ser expuestas a trav\u00e9s de un claro y progresivo esquema, que en Unamuno, como ya ha sido insinuado, se encarna en el paso del <em>intelectualismo al cordialismo<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>: esp\u00edritu de finura exigiendo <em>ordo amoris<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. La Ilustraci\u00f3n hab\u00eda despojado al \u00abmisterio\u00bb y a las narraciones que lo encarnan, esas narraciones que presentan los anhelos m\u00e1s profundos de la vida humana, de todo valor veritativo: el misterio y su narraci\u00f3n m\u00edtica era sencillamente una f\u00e1bula. En el sentir rom\u00e1ntico se lo requiere como acceso y presentaci\u00f3n de la verdad que la raz\u00f3n moderna impide. Es el nuevo reconocimiento de los l\u00edmites de la raz\u00f3n, que exige la apertura al s\u00edmbolo y a la met\u00e1fora: al arte y a la poes\u00eda que procuran la verdad que s\u00f3lo puede ser descubierta \u00abcon los o\u00eddos del coraz\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Porque siempre ser\u00e1 necesario distinguir las causas eficientes que la inteligencia descubre, de las causas finales que el esp\u00edritu y la voluntad exigen<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p>Es la posibilidad y la necesidad de formular una nueva \u00abnarrativa\u00bb para esta nueva sensibilidad deseosa de verdad fundamental, de Trascendencia. Saber del misterio, por tanto, para una nueva forma de dar raz\u00f3n, que, reconociendo los l\u00edmites de la raz\u00f3n moderna, se arraigue en las posibilidades de la imaginaci\u00f3n para abrir un camino (m\u00e9todo) hacia la Trascendencia a\u00f1orada. Una \u00abnarrativa\u00bb, pues, que entrega a la nueva forma de dar raz\u00f3n su objeto: el deseo de Trascendencia de la vida humana. S\u00f3lo as\u00ed la raz\u00f3n podr\u00e1 cumplir su m\u00e1s alta funci\u00f3n: superar la escisi\u00f3n generada por el pensar de la modernidad, superaci\u00f3n que se revela, as\u00ed, como principio de un nuevo saber. Exigencia de unidad entre <em>Amor y pedagog\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>Es la radicalizaci\u00f3n de la libertad moderna: la necesidad de inteligir el mundo (imagina\u00adci\u00f3n\/est\u00e9tica) sin la restricci\u00f3n del m\u00e9todo. Es el yo como ser absolutamente libre, ra\u00edz de la verdad de todo lo existente, porque la interioridad es el \u00e1mbito de b\u00fasqueda y encuentro con el fundamento de toda posible verdad. Y por eso, tambi\u00e9n, la necesidad de cuidado\/promoci\u00f3n de esta libertad que exige la creaci\u00f3n de un espa\u00adcio pol\u00edtico, diferente del mecanicismo estatal, en el cual la persona no sea medio, sino fin en s\u00ed: ser aut\u00e9nticamente moral, pero no por su universalidad, sino, precisamente, por su singularidad, por ser hombre de carne y hueso.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa ascesis y el monacato son paganos, hijos del hartazgo de la decadencia (las resonancias de Kierkegaard son evidentes). Lo evang\u00e9lico, lo primitivo, lo genuinamente cristiano\u2026 es activo, alegre, sencillo, revolucionario\u2026 Obra como si el Universo tuviese un fin. La inteligencia no ve sino causas eficientes; la voluntad crea causas finales\u2026 El que tiene experiencia de Dios, y tener experiencia de Dios es crearse por fe una finalidad humana trascendente, no necesita que se lo demuestren; la l\u00f3gica est\u00e1 de m\u00e1s\u2026\u00bb<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, aparece la necesidad de reconocer el \u00abesp\u00edritu del pueblo\u00bb, la intrahistoria, la verdad presente en la tradici\u00f3n popular. Frente al individualismo de la Ilustraci\u00f3n y frente a su concepci\u00f3n del Estado como una gran maquinaria para el logro de fines pragm\u00e1ticos, se subraya la fundamentalidad de un v\u00ednculo comunitario que aboque a una concepci\u00f3n org\u00e1nica del Estado, en la que el individuo devenga miembro de una comunidad de vida, de una comunidad compasiva y, por eso, reconciliada. Comunidad humana cuyas se\u00f1as de identidad, por ser no s\u00f3lo pol\u00edticas, sino, ante todo, espirituales, expresan esa conciencia com\u00fan del pueblo que puede evitar la arbitrariedad de la individualidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa verdadera y honda europeizaci\u00f3n de Espa\u00f1a, es decir, nuestra digesti\u00f3n de aquella parte de esp\u00edritu europeo que pueda hacerse esp\u00edritu nuestro, no empezar\u00e1 hasta que tratemos de imponernos en el orden espiritual de Europa, de hacerles tragar lo nuestro, a cambio de lo suyo, hasta que no tratemos de espa\u00f1olizar Europa\u00bb<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p>Porque es evidente que la filosof\u00eda moderna, en su culmen, no ha sabido procurar, la situaci\u00f3n hist\u00f3rica muestra esta terrible verdad, una sabidur\u00eda adecuada que posibilitase la convivencia moral humana: la aceptaci\u00f3n del otro como distinto, pr\u00f3ximo; la aceptaci\u00f3n de la compasi\u00f3n como valor fundante, exigiendo el di\u00e1logo con lo diferente, exigiendo hospedar la alteridad, derrotando toda posible exclusi\u00f3n. Y quiz\u00e1 sea el \u00abpeculiar y heterodoxo\u00bb conocimiento espa\u00f1ol, que nunca fue alterado por el racionalismo\/idealismo moderno, el que pueda ofrecer una alternativa a tanta barbarie.<\/p>\n<p>Se atisba pues, que el acto supremo del dar raz\u00f3n, el que abarca todas las ideas, es un acto de voluntad, porque s\u00f3lo por ella, por su apuesta (Pascal), por su capacidad de mostrar m\u00e1s que demostrar la verdad (Kierkegaard), por su decisi\u00f3n (Unamuno) se hermanar\u00e1n el bien y la verdad. Por eso, el fil\u00f3sofo debe poseer tanta fuerza est\u00e9tica como el poeta. Los hombres sin sentido est\u00e9tico son almas perdidas que el fil\u00f3sofo-poeta debe orientar. Es el ansia de m\u00e1s vida, el ansia de sobrevivirse como resorte del vivir.<\/p>\n<h2><strong>CONCLUSI\u00d3N: EL FIN HUMANISTA DEL PROGRESO<\/strong><\/h2>\n<p>Y la conclusi\u00f3n se impone. El fin del progreso tendr\u00eda que ser siempre acrecentar la vida y, para ello, debemos avivar nuestra ciencia y nuestras conciencias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abConcibiendo las cosas con una concepci\u00f3n teleol\u00f3gica que acaso muchos de vosotros rechac\u00e9is, yo me he imaginado siempre\u2026 que la materia se me aparece como un medio para la vida, la vida un medio para la conciencia y la conciencia un medio para Dios, conciencia universal\u00bb<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p>Y, por eso, la propuesta de Unamuno querr\u00e1 encarnar, en los problemas de su siglo, el estilo de Don Quijote: llevar los valores de la b\u00fasqueda espiritual y de la creaci\u00f3n a un continente desolado por la \u00abortodoxia inquisitorial cient\u00edfica\u00bb<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. Y algunos, ojal\u00e1 sean muchos, gracias al gran y fino trabajo de Alicia Villar Ezcurra, intentaremos seguir, a nuestro modo, los pasos de nuestro gran Unamuno. Porque:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl progreso es un mal necesario. Acepto en toda su fuerza el s\u00edmbolo del G\u00e9nesis. Ad\u00e1n perdi\u00f3 su inocencia, prob\u00f3 de la fruta del \u00e1rbol de la ciencia y se vio sujeto al trabajo y al progreso. Es inevitable el progreso. El que no le sigue perece. Pero \u00bfhe de proclamarle bien por eso? \u00a1No, sino que suspiro por el para\u00edso terrenal perdido e irrevocable!\u00bb<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<p>Y si \u00e9ste para\u00edso nunca existi\u00f3, como dir\u00e1n algunos sabiondos cientificistas, hagamos caso a nuestro coraz\u00f3n y asumamos el compromiso hist\u00f3rico de crearlo. \u00a1Seamos buenos Quijotes! Gracias, Alicia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Notas<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Carta a Rafael Altamira de 21 de octubre de 1897, <em>Epistolario in\u00e9dito I, <\/em>pp. 51-52. Cfr. Villar Ezcurra, A, <em>Miguel de Unamuno. Escritos sobre la ciencia y el cientificismo<\/em>, Tecnos, Madrid, p. XXXI.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Villar Ezcurra, A, o.c., LVII-LVIII. Cf. Unamuno, Cientificismo, 9 de junio, 1907.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Ib\u00edd., pp. 205. Cf. Unamuno, <em>Sobre la Europeizaci\u00f3n<\/em>, mayo-diciembre 1906.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ib\u00edd., p. LIII. Cfr. Unamuno, <em>El p\u00f3rtico del Templo, <\/em>julio 1906.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Ib\u00edd., p. 344. Cfr. Unamuno, <em>Ciencia y Literatura<\/em> (in\u00e9dito). La idea aparece repetida en el <em>Tratado del Amor de Dios<\/em> y en <em>Mi confesi\u00f3n<\/em>. Una convicci\u00f3n, pues, que obliga a matizar con sumo cuidado la consideraci\u00f3n de la Ciencia en la propuesta unamuniana.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ib\u00edd., p. 347. Cfr. Unamuno, <em>C<\/em><em>iencia y Literatura <\/em>(in\u00e9dito).<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ib\u00edd., pp. 243-244. Cf. Unamuno, <em>Verdad y vida<\/em>, febrero 1908.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Ib\u00edd., p. 247.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Ib\u00edd., p. LXII. Cf. Unamuno, <em>Cientificismo<\/em>, 9 de junio, 1907.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Ib\u00edd., p. LIII.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Ib\u00edd., p. 12. Cf. Unamuno, <em>De la Ense\u00f1anza Superior en Espa\u00f1a<\/em>, agosto\/octubre 1899.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ib\u00edd., p. 355. Cf. Unamuno, <em>La vida y la ciencia <\/em>(in\u00e9dito).<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Unamuno, <em>Sobre el cultivo del vascuence, <\/em>OC IV, pp. 189.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. Villar Ezcurra, A, o.c., p. 337ss. Cf. Unamuno, <em>Mecan\u00f3polis, <\/em>11 agosto 1913.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Ib\u00edd., p. 176. Cf. Unamuno, <em>El p\u00f3rtico del templo, julio 1906<\/em>.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Ib\u00edd., p. 403 ss.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Ib\u00edd., p. 201. Cf. Unamuno, <em>Sobre la Europeizaci\u00f3n<\/em>, mayo-diciembre 1906. Cf. Cerezo, P, <em>El mal del siglo. El conflicto entre Ilustraci\u00f3n y Romanticismo en la crisis finisecular del s. XIX, <\/em>Biblioteca Nueva, Edit. Universidad de Granada, 2003.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Ib\u00edd., p. XL. Cf. Unamuno, <em>Intelectualidad y espiritualidad, <\/em>marzo 1904.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Ib\u00edd., p. XXXIX.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cf. Ib\u00edd., nota 60, p. XL.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Ib\u00edd., p. XLVII.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Ib\u00edd., p. XL. Cf. Unamuno, <em>Amor y pedagog\u00eda<\/em>, 1902.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Ib\u00edd., p. XLVII. Cf. Unamuno, <em>Carta a Luis de Zulueta<\/em>, 27 de noviembre de 1903.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Ib\u00edd., p. LV.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Ib\u00edd., p. LXV. Cf. Unamuno, <em>Discurso pronunciado en el paraninfo de la universidad de Valencia, 22 febrero 1909, con ocasi\u00f3n del I centenario del nacimiento de Darwin.<\/em><\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Ib\u00edd., p. LXVIII.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Ib\u00edd., p. XLIV. Cf. Unamuno, <em>Carta a Pedro Jim\u00e9nez Ilundain<\/em>, 1902.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cfr. Villar Ezcurra, A, <em>Miguel de Unamuno. Escritos sobre la ciencia y el cientificismo<\/em>, Tecnos, Madrid, pp. 343-347.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ib\u00edd., pp. 348-356.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u00abEl conjunto de los escritos seleccionados, sin \u00e1nimo de exhaustividad, ofrece una triple perspectiva: la autonom\u00eda y los l\u00edmites de la ciencia, su situaci\u00f3n en Espa\u00f1a y en Europa, y la necesidad de demarcar los terrenos propios de la ciencia y la religi\u00f3n\u2026 y su ordenaci\u00f3n cronol\u00f3gica permitir\u00e1 enmarcar el contenido de los escritos y la evoluci\u00f3n de su postura\u2026 la selecci\u00f3n de correspondencia permitir\u00e1 seguir la evoluci\u00f3n de su pensamiento y su apasionamiento al respecto\u00bb Cf. Villar Ezcurra, A, ib\u00edd., p. XIV. \u00abEl objetivo de la edici\u00f3n es facilitar la lectura de textos dispersos en los nueve vol\u00famenes de sus obras completas (Ed. Escelicer). Por este motivo, no se han incluido textos sobre la ciencia que pertenecen a obras m\u00e1s accesibles y extensas como <em>En torno al casticismo, Amor y pedagog\u00eda y Del sentimiento tr\u00e1gico de la vida en los hombres y en los pueblos\u2026<\/em>\u00bb ib\u00edd., p. XV.<\/h5>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Antonio S\u00e1nchez Orantos<\/strong><em><strong>, profesor de la Universidad P. Comillas de Madrid y colaborador de FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Antonio S\u00e1nchez Orantos) Alicia Villar Ezcurra en su edici\u00f3n del libro de escritos de Unamuno titulado Miguel de Unamuno. 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