{"id":1282,"date":"2017-03-29T07:00:34","date_gmt":"2017-03-29T05:00:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1282"},"modified":"2017-03-27T17:40:17","modified_gmt":"2017-03-27T15:40:17","slug":"el-compromiso-religioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1282","title":{"rendered":"El compromiso religioso es aceptable, e incluso razonable"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Pedro Rubal Pardeiro<\/u>) Robert Audi, fil\u00f3sofo americano, con dedicaci\u00f3n especial a la epistemolog\u00eda y la teor\u00eda de la acci\u00f3n, Profesor de Filosof\u00eda en la Universidad de Notre Dame, y Presidente de la Asociaci\u00f3n de Fil\u00f3sofos Cristianos, es autor de una obra titulada <a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/Rationality-Religious-Commitment-Robert-Audi\/dp\/0199609578\" target=\"_blank\"><em>Rationality and Religious Commitment<\/em><\/a> (Oxford, Clarendon Press, 2013). En este trabajo se propone ofrecer los fundamentos de que el compromiso religioso no solo sea aceptable, sino incluso razonable. Todo sin perjuicio de hacer resaltar el hecho de que haya individuos que rechazan el te\u00edsmo y lo hacen con cierta racionalidad. Una parte importante del libro de Audi se refiere a la moral. El compromiso religioso es aceptable, e incluso razonable, hasta el punto de que reconoce una moral natural aut\u00f3noma que est\u00e1 presente tambi\u00e9n en el hombre religioso. La moral religiosa asume la moral natural<\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>En\u00a0este art\u00edculo, siguiendo en todo caso el pensamiento de Audi, voy a referirme a la forma en que entiende la relaci\u00f3n entre racionalidad, razonabilidad, justificaci\u00f3n y conocimiento. Qu\u00e9 papel juegan estos conceptos con el compromiso religioso y la forma en que, dentro de un contexto racional, aparece la racionalidad moral religiosa y la racionalidad moral natural. En otro art\u00edculo comentaremos los otros aspectos contenidos en la obra de Robert Audi.<\/p>\n<p>Audi tambi\u00e9n pretende ayudar a quienes est\u00e1n en b\u00fasqueda e indagan qu\u00e9 racionalidad conviene elegir y qu\u00e9 se requiere para contraer un compromiso religioso. Hace referencia, principalmente, al cristianismo, juda\u00edsmo e islamismo, concentradas en una concepci\u00f3n de Dios omnisciente, todopoderoso y bondadoso, soberano del universo y compasivo de los seres humanos. Sin embargo, se encuentran tambi\u00e9n pasajes en el libro con referencias a religiones no te\u00edstas.<\/p>\n<p>No identifica <strong>racionalidad\u00a0<\/strong>con <strong>justificaci\u00f3n <\/strong>y <strong>razonabilidad. <\/strong>Tiene, a este respecto, seg\u00fan \u00e9l mismo escribe en el Pr\u00f3logo, dos objetivos: primero, manejar la amplia visi\u00f3n que de la racionalidad hizo en su obra previa <a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/Architecture-Reason-Structure-Substance-Rationality\/dp\/0195158423\" target=\"_blank\"><em>The Architecture of Reason: The Structure and Substance of Racionality <\/em><\/a>(Oxford, 2001); segundo, aplicar esa idea de racionalidad llev\u00e1ndola al caso del compromiso religioso, teniendo en cuenta que hay quienes dudan de que tal compromiso sea respetable.<\/p>\n<p>Por consiguiente, Audi se pregunta si la cuesti\u00f3n es de racionalidad, razonabilidad, justificaci\u00f3n o de la posibilidad de un conocimiento referente a un dogma o actitud religiosa. Todo esto exige abordar otras importantes dimensiones de la persona, como son las conductas, las actitudes y las emociones ordinarias de la vida, cuya racionalidad no necesita el apoyo de las creencias; pero la persona religiosa s\u00ed necesita racionalizar su compromiso religioso, aceptando una visi\u00f3n deter<a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/Rationality-Religious-Commitment-Robert-Audi\/dp\/0199609578\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-1303\" title=\"Rationality and religious commitment\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/Captura-de-pantalla-2017-03-27-a-las-8.03.29.png\" alt=\"\" width=\"303\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/Captura-de-pantalla-2017-03-27-a-las-8.03.29.png 586w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/Captura-de-pantalla-2017-03-27-a-las-8.03.29-227x300.png 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 303px) 100vw, 303px\" \/><\/a>minada del mundo, para actuar, en opini\u00f3n de Audi, con alg\u00fan grado de certeza.<\/p>\n<p>Tampoco elude Audi abordar cuestiones concernientes a la \u00e9tica, y se pregunta si las normas morales derivan de la voluntad divina. Se pregunta c\u00f3mo los te\u00edstas reconcilian su conocimiento religioso con el cultivo de un h\u00e1bito cient\u00edfico de la mente apropiado para estudiar el mundo natural.<\/p>\n<p>Y aunque busca dar contestaci\u00f3n a todas estas cuestiones de un modo suficientemente preciso en relaci\u00f3n a las tres religiones, no excluye otras opciones, como la clase de fe que es m\u00e1s apropiada a un particular dogma religioso, o la clase de \u00e9tica que uno podr\u00eda desear aceptar, etc.<\/p>\n<p>Como se evidencia por lo aqu\u00ed expuesto, extra\u00eddo del <strong>Pr\u00f3logo<\/strong> del libro, los contenidos tienen no poca complejidad \u2013al menos, yo lo veo as\u00ed-. Por ello, la revisi\u00f3n y comentario que me propongo hacer ser\u00e1 necesariamente esquem\u00e1tica, por dos razones: porque no puedo extenderme mucho, ya que quedar\u00eda truncado el hilo de algunas argumentaciones, acompa\u00f1adas de abundante casu\u00edstica, y porque somos conscientes de que nuestra s\u00edntesis es introductoria, siendo absolutamente necesaria la lectura del libro para hacerse con lo esencial del pensamiento de Audi.<\/p>\n<p><strong>Estructura del libro. <\/strong>Adem\u00e1s del <strong>Pr\u00f3logo, la obra <\/strong>consta de cuatro partes, divididas en cap\u00edtulos, y la conclusi\u00f3n. A fin de no ocupar innecesariamente espacio, har\u00e9 la revisi\u00f3n de cada una de las partes con esquematizaciones breves de sus respectivos contenidos, y, finalmente, har\u00e9 referencia a la <strong>Conclusi\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<h2>Cuatro conceptos epistemol\u00f3gicos: racionalidad y razonabilidad, justificaci\u00f3n y conocimiento<\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 16px\">Este es el contenido de la <\/span><strong style=\"font-size: 16px\">Primera Parte<\/strong><span style=\"font-size: 16px\">.<\/span><\/h2>\n<p><strong>Racionalidad<\/strong>. Bajo el ep\u00edgrafe \u201cperfil de la racionalidad\u201d se refiere Audi a los grados de racionalidad, admitiendo una escala en la racionalidad, desde la consonancia con la raz\u00f3n en la simple percepci\u00f3n de un m\u00ednimo racional a lo que es \u00f3ptimamente razonable. Cuando esta racionalidad m\u00ednima hace referencia a elementos individuales, como creencias y acciones, es <em>focal. <\/em>Un <em>compromiso racional <\/em>puede tener integrados planes constituyentes, con las intenciones, creencias, actitudes y, a menudo, las emociones como elementos centrales. La naturaleza y la racionalidad de los compromisos religiosos son el foco central del libro de Audi: las intenciones son una clase de compromiso pr\u00e1ctico; las creencias lo son de compromiso cognitivo. La formaci\u00f3n de aqu\u00e9llas pone metas a nuestro itinerario; la de \u00e9stas pone caminos en nuestro mapa de la realidad (p. 9).<\/p>\n<p>Insiste Audi en que hay una <em>racionalidad pr\u00e1ctica <\/em>(para las acciones) y otra <em>te\u00f3rica<\/em> (para las creencias). Ambas racionalidades deben ser reflejadas en un adecuado relato de la racionalidad global del compromiso religioso (p.10). Pero un sistema de creencias racionales no garantiza la racionalidad de las acciones o deseos. <em>Sin embargo, no puede negarse que la raz\u00f3n te\u00f3rica tenga una autoridad sobre la pr\u00e1ctica, que \u00e9sta no tiene sobre aqu\u00e9lla<\/em> (pp. 12-13).<\/p>\n<p>Distingue entre lo permitido por la racionalidad y lo requerido racionalmente por la raz\u00f3n particularizada en un elemento focal. S\u00f3lo hay una racionalidad global, aplicable a las personas, y su graduaci\u00f3n comporta una compleja relaci\u00f3n con la racionalidad focal de los elementos que constituyen el contexto. La pr\u00e1ctica (praxis) tiene an\u00e1logo tratamiento, considerando los deseos concebidos an\u00e1logamente a las creencias.<\/p>\n<p>Hace referencia Audi a las reglas en la constituci\u00f3n de la racionalidad: los seres racionales <em>tienden a<\/em> ser seres razonantes (<em>reasoning, <\/em>porque tienen que formular razonamientos). Un ser omnisciente no necesita razonar. Pero una <em>creencia razonada<\/em> es racional s\u00f3lo si el razonante racional cree las premisas de que parte. Pero no todas las creencias racionales en la vida ordinaria pueden estar basadas en \u201crazonar\u201d sistem\u00e1ticamente, ni en la vida secular ni en la religiosa (p.20). Por el lado pr\u00e1ctico, a trav\u00e9s del placer o el dolor, y otras fuentes de motivaci\u00f3n, la experiencia humana aporta fundamentos racionales intuidos del deseo a que se abre el sujeto.<\/p>\n<p><strong>Justificaci\u00f3n<\/strong>. Partiendo de que la racionalidad global de la persona es una clase de integraci\u00f3n de los elementos focalmente racionales, dice que a menudo se identifica con la <em>justificaci\u00f3n, <\/em>que implica racionalidad. Pero no son id\u00e9nticas: las personas pueden ser racionales en general, mientras pueden ser justificadas s\u00f3lo con respecto a algo espec\u00edfico, como una creencia. La racionalidad global es un concepto constituido por dos clases de capacidad interconectada: <em>te\u00f3ricamente, <\/em>la capacidad para captar ciertas verdades, como las derivadas de la experiencia de uno, y tambi\u00e9n para hacer cierta clase de inferencias de ellas; <em>pr\u00e1cticamente, <\/em>capacidad de responder a ciertos hechos de experiencia, haciendo inferencias pr\u00e1cticas de ellos, es decir, para hacer razonamientos adecuados, ordenados a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque se puede afirmar, dice nuestro autor, que hay muchas clases de creencias justificas en las personas racionales, lo que las hace justificables son sus fuentes subjetivas en tales personas. Aqu\u00ed el concepto de racionalidad se comporta m\u00e1s como una virtud que como una regla. Es que, si la justificaci\u00f3n fuese equivalente a la racionalidad, todas las creencias y acciones racionales estar\u00edan justificadas (p.29). Sin embargo, tambi\u00e9n hay acciones racionales injustificadas que no son inmorales. La racionalidad es m\u00e1s permisiva que la justificaci\u00f3n (p.30). Hay eventos, como un crimen, que parecen racionalmente resueltos, seg\u00fan las causas que los provocaron; pero no lo suficiente para justificarlos.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n para una creencia requiere fundamentos que de alg\u00fan modo apuntan a la verdad. Para eso debe estar basada en fundamentos internamente accesibles a la persona, por reflexi\u00f3n sobre impresiones de la memoria o por entendimiento de una proposici\u00f3n evidente por s\u00ed misma (p.35).<\/p>\n<p><strong>Razonabilidad<\/strong>. Como ya se apunt\u00f3, la racionalidad y la razonabilidad no son nociones equivalentes (p.39). Podemos pedirle a un amigo incomodado que sea razonable \u2013escribe Audi-. Nuestro ruego presupone racionalidad, pero se le pide algo m\u00e1s: razonabilidad, porque \u00e9sta tiene un status m\u00e1s fuerte que aqu\u00e9lla en casos focales concretos: as\u00ed como la racionalidad global no significa razonabilidad global, la focal tampoco significa razonabilidad focal (p.39).<\/p>\n<p>Sin embargo, la razonabilidad tiene mucho en com\u00fan con la justificaci\u00f3n: lo eminentemente razonable, cuando menos, est\u00e1 eminentemente justificado, y lo justificado equivalentemente, es razonable. El autor tambi\u00e9n se ocupa de la racionalidad y de la razonabilidad en el dominio est\u00e9tico, por ejemplo, en la interpretaci\u00f3n de una obra. Muchas experiencias religiosas ocurren en la interpretaci\u00f3n de la belleza natural, algunas ocurren en la experiencia de la m\u00fasica, la pintura u otras artes (42).<\/p>\n<p>Por otra parte, la valoraci\u00f3n normativa de los compromisos religiosos puede presentarse desde su racionalidad, desde su justificaci\u00f3n y desde su razonabilidad, extendi\u00e9ndolas a su reflejo en el conocimiento; pero sin desechar la importancia de otras pautas para la valoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece evidente que el autor mantiene la estrategia de considerar si el compromiso religioso puede ser racional, particularmente en el sentido de que la racionalidad es consonancia con la raz\u00f3n. Pero luego debe abordar la cuesti\u00f3n de si, dados los fundamentos en los que puede ser racional, es tambi\u00e9n razonable. En cuanto a la justificaci\u00f3n de una creencia, \u00e9sta debe estar basada en una adecuada evidencia,<em> en el sentido de<\/em> estar apoyada por proposiciones aceptadas que pueden ser aducidas para una justificaci\u00f3n de la creencia (p.44).<\/p>\n<p>Racionalidad, justificaci\u00f3n, razonabilidad, son propiedades que hacen referencia al mundo real que nos est\u00e1 presente por el <strong>conocimiento<\/strong>. Este puede ser <em>te\u00f3rico<\/em> sobre el ser de realidad y <em>pr\u00e1ctico<\/em> sobre el ser y deber ser de las acciones humanas. En este sentido, el conocimiento puede ser racional, justificado o razonable.<\/p>\n<h2>Las dimensiones del compromiso religioso racional<\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 16px\">Entramos ya en la <\/span><strong style=\"font-size: 16px\">Segunda Parte<\/strong><span style=\"font-size: 16px\"> del libro de Audi.<\/span><\/h2>\n<p>En la segunda parte de su obra, aborda Audi las dimensiones del compromiso religioso. Se ocupa de la creencia, de la fe, de la aceptaci\u00f3n y de la esperanza (Cap. 3), de la diversidad de este compromiso (Cap. 4), as\u00ed como de los aspectos experienciales y pragm\u00e1ticos de los compromisos religiosos (Cap. 5).<\/p>\n<p>Sigue distinguiendo, en los conceptos de evoluci\u00f3n normativa, las aplicaciones focales de las globales. Recordemos que la global se aplica a las personas en general, y la focal a las creencias y acciones concretas. \u00c9stas son consideradas como <em>paradigmas <\/em>de elementos pr\u00e1cticos; aqu\u00e9llas como <em>paradigmas <\/em>de elementos te\u00f3ricos. Ambos paradigmas son importantes en la filosof\u00eda de la religi\u00f3n; pero hay otros elementos tambi\u00e9n importantes que admiten una valoraci\u00f3n racional, entre los que se refiere a la <strong>fe<\/strong>. No es lo mismo hablar de <em>fe en Dios<\/em> que de <em>creencia en \u00c9l<\/em>, porque no hay equivalencia.<\/p>\n<p>Las creencias y otros conocimientos son intelectualmente respetables s\u00f3lo si su poseedor tiene adecuada evidencia de ellos (evidencia es la intuici\u00f3n \u201cracional\u201d de que algo corresponde a la realidad). Incluso intelectuales opuestos al \u201cevidencialismo\u201d, explica Audi, como Alvin Platinga y William Alston, han tendido a estar de acuerdo con los \u201cevidencialistas\u201d tradicionales en <em>un punto<\/em>: que el <em>focus<\/em> del esfuerzo para armonizar fe y raz\u00f3n consiste en situar la creencia en su justo protagonismo.<\/p>\n<p><strong>Clases de fe<\/strong>. Los discursos de la vida ordinaria mantienen, al menos, siete diferentes locuciones de fe:<\/p>\n<p><em>1\u00aa.- Fe proposicional. <\/em>Si tengo fe que Dios ama a los seres humanos, no tengo una actitud cognitiva, pero s\u00ed una positiva disposici\u00f3n hacia la persuasi\u00f3n de que as\u00ed es en realidad: creo<em> que.<\/em> En esta fe est\u00e1 implicado un m\u00e1s elevado grado que va m\u00e1s all\u00e1 de la esperanza (54).<\/p>\n<p><em>2\u00aa.- Fe actitudinal. <\/em>Si habitualmente creemos en Dios, tenemos una fe actitudinal y creemos en ciertas proposiciones acerca de Dios. Por supuesto, creemos <em>en Dios<\/em>, y la fe en \u00c9l presupone su existencia. Es <em>fe en <\/em>(55).<\/p>\n<p><em>3\u00aa.- Fe doctrinal.<\/em> Pertenece a un dominio abstracto. Tener esta clase de fe implica abrazar ciertos dogmas y actitudes. La fe en cuesti\u00f3n es el conjunto apropiado de proposiciones; es la fe que profesan los que tienen compromiso con los elementos de un credo. Fe <em>\u201cen un credo\u201d<\/em> (p.57).<\/p>\n<p><em>4\u00aa.-Fe global. <\/em>Es el caso m\u00e1s rico: la noci\u00f3n b\u00e1sica es <em>ser una persona de fe <\/em>(de tener una fe religiosa). Dice el autor que la gente con su propia visi\u00f3n interior de Dios, que no comporta una existencia religiosa externa, puede ser persona de fe, aunque no posea una fe en particular, de una religi\u00f3n social. Ser una persona de fe es una noci\u00f3n global (pp. 57-58).<\/p>\n<p><em>5\u00aa.- Fe proposicional (dox\u00e1stica). <\/em>Creer algo como materia de fe. El autor la propone como una clase de fe proposicional que se deriva de la adhesi\u00f3n a un sistema de creencias religiosas. Se puede contrastar con creer en la evidencia; pero este contraste no implica que la persona piense que no hay evidencia, porque es compatible con buscar evidencia y con tener fe de que ser\u00e1 encontrada. Parece que aqu\u00ed lo crucial es que la fe proposicional (dox\u00e1stica o no) \u2013como otras clases de fe\u2013 sea concebida como una actitud que no necesita ser una <em>respuesta de la evidencia<\/em> porque forma parte de un sistema de creencias aceptado (pp.58-59).<\/p>\n<p><em>6\u00aa.- Fe aceptante: aceptar la gente en buena fe. <\/em>Puede ser un ejemplo de la actitudinal, cuando uno conf\u00eda en una persona <em>por la fe<\/em> que tiene fe en ella. La aceptaci\u00f3n es una candidata para una clase de fe distinta de la creencia, y ser\u00e1, al menos, grosso modo, equivalente a la clase de fe no dox\u00e1stica (pp. 61-62).<\/p>\n<p><em>7\u00aa.- Fe de lealtad: fidelidad a.- <\/em>Es una fe de signo distinto a los otros casos. Es principalmente conductual y requiere cierta clase de relaci\u00f3n con las personas en cuesti\u00f3n, tal como un compromiso para actuar en beneficio de otros. Pero la noci\u00f3n de mantener fe es importante para mantener el compromiso religioso (p.62).<\/p>\n<p>Estas clases de fe est\u00e1n relacionadas entre s\u00ed de un modo complejo. Aunque la fe proposicional no implica fe actitudinal, parece que la fe actitudinal implica la fe proposicional. La fe en la persona implica fe referente a una cierta amplitud de las acciones y actitudes, emociones u otras caracter\u00edsticas, dadas en las conductas asociadas. Por otra parte, una persona de fe tendr\u00e1 fe, cuando menos, de una de las dos clases relevantes aqu\u00ed: actitudinal o proposicional. (pp. 63-65).<\/p>\n<p><strong>La fe racional<\/strong>. Tambi\u00e9n explora aqu\u00ed el autor algunas condiciones para la fe racional. Por ejemplo, la fe actitudinal no es racional, si uno no tiene una base para la proposicional: la fe de uno en Dios no ser\u00eda racional si no tuvo ning\u00fan fundamento racional para la fe proposicional concerniente a Dios, es decir, fe en que Dios ama a los seres humanos. Asimismo, dedica Audi varias p\u00e1ginas a estudiar la fe fiduciaria, relacion\u00e1ndola con la creencia, la confianza, la convicci\u00f3n, la esperanza, la aceptaci\u00f3n, y ofreciendo algunos contrastes normativos (pp. 68-88).<\/p>\n<p>Analiza Audi la diversidad de compromisos religiosos, como soportes del te\u00edsmo. As\u00ed, en el compromiso religioso, dado en el contexto de la narrativa existencial, hace referencia Audi a concebir el compromiso religioso como principalmente intelectual. Y aboga por considerar, entre otras cosas, sus dimensiones conductuales y emocionales. Para ver esto compara los dos modos de determinar c\u00f3mo las gentes se comprometen religiosamente:<\/p>\n<p><em>. Por cuestiones doctrinales acerca de sus vidas.<\/em><\/p>\n<p><em>. Por narrativas existenciales, que describen esas vidas.<\/em><\/p>\n<p>Es menester darse cuenta de la vida de la persona comprometida religiosamente, para describir reflejos de las experiencias de esta persona, revelados. Para conocer a una persona en general, debemos saber no s\u00f3lo acerca de otras cogniciones que las creencias, sino tambi\u00e9n acerca de actitudes, emociones, y el comportamiento, viendo c\u00f3mo manifiestan la acci\u00f3n y el pensamiento de alguna persona. \u00bfCu\u00e1les son nuestras esperanzas, temores y amores? \u00bfC\u00f3mo sentimos acerca de las personas que no conocemos, si las vemos en la calle o s\u00f3lo nos recordamos de ellas por los reportajes televisados? \u00bfQu\u00e9 hacemos para socorrer a los que sufren y, cuando realizamos tales acciones con qu\u00e9 esp\u00edritu actuamos? Son preguntas que nos introducen en la subsiguiente exposici\u00f3n del autor (pp. 89-92).<\/p>\n<p>Los compromisos religiosos, adem\u00e1s de la racionalidad, constan de elementos actitudinales y volitivos, que son tambi\u00e9n objeto de an\u00e1lisis aqu\u00ed. Mucha gente estar\u00eda muy desorientada en el caso de perder su compromiso religioso, e incluso algunos sufrir\u00edan una depresi\u00f3n psicol\u00f3gica; pero hay otros en los que el compromiso no es profundo y estos experimentar\u00edan leves perturbaciones e incluso podr\u00edan hacer una transici\u00f3n a una actitud secular, a la que se sintieron afines (p.101).<\/p>\n<p><strong>El campo del compromiso religioso de la fe<\/strong>. La envergadura o extensi\u00f3n del compromiso religioso depende normalmente de la fuerza de su contenido y cubre lo que el autor llama <strong>campo<\/strong>: el mayor n\u00famero de proposiciones y pautas de conducta que parte del compromiso de cada uno. Pero tambi\u00e9n ocurre que una persona se siente religiosamente comprometida a m\u00e1s de lo que solo se requiere por las proposiciones y pautas correspondientes. En algunos casos, un amplio compromiso podr\u00eda representar una clase de <em>supererogaci\u00f3n <\/em>religiosa (p.102).<\/p>\n<p>Deber\u00eda ser evidente que muchas de las cosas que uno desear\u00eda cumplimentar en virtud del compromiso religioso est\u00e1n colateralmente justificadas por consideraciones no-religiosas y racionales. Particularmente en asuntos de \u00e9tica, los compromisos religiosos que corresponden a la moral pueden estar justificados con fundamentos no-teol\u00f3gicos. Pero no se sigue que la racionalidad de tales compromisos religiosos <em>dependa<\/em> de esa justificaci\u00f3n colateral, no-religiosa. Lo religioso asume e integra lo no-religioso.<\/p>\n<p>Los tratadistas de filosof\u00eda de la religi\u00f3n han asumido, com\u00fanmente, que el compromiso religioso es racional s\u00f3lo en proporci\u00f3n a la racionalidad de sus contenidos cognitivos. Audi sostiene que los compromisos religiosos tienen dimensiones actitudinales y conductuales importantes, que son cruciales por su armon\u00eda con la racionalidad.<\/p>\n<p>Hay experiencias religiosas que pueden ser consideradas como un respaldo para el te\u00edsmo. Las que llama <em>experiencias religiosas en sentido relacional <\/em>(social) tienen un objeto independiente. Pero tambi\u00e9n hay experiencias religiosas no-relacionales, que son experiencia de Dios y tienen un significado religioso. A \u00e9stas les llama<em> experiencias religiosas en sentido fenom\u00e9nico.<\/em> Algunos tratadistas hacen referencia, asimismo, a la distinci\u00f3n entre experiencias religiosas \u201cintrovertidas\u201d y \u201cextrovertidas\u201d. Estas \u00faltimas son por su naturaleza relacionales y pueden en algunos casos ser perceptivas; las primeras, en cambio no son, naturalmente, consideradas perceptivas, o fenom\u00e9nicas.<\/p>\n<p>Deber\u00eda tomarse en consideraci\u00f3n la idea de que, si una experiencia religiosa es relacional, debe tambi\u00e9n ser perceptual. El autor encuentra aqu\u00ed dos cuestiones: una, conceptual; otra, \u00f3ntica (pp. 107-112).<\/p>\n<p><strong>La experiencia religiosa fenom\u00e9nica<\/strong>. En el apartado de las experiencias religiosas perceptuales nos dice que el concepto de percepci\u00f3n es abierto: nuestros cinco modos sensoriales no agotan los aspectos fenomenales posibles de la percepci\u00f3n, aunque describir alguno de los modos no sensoriales relevantes sea dif\u00edcil. Por eso la percepci\u00f3n moral es tambi\u00e9n dificultosa de describir, y es aparentemente tambi\u00e9n una raz\u00f3n por la que algunas personas la han llamado <em>experiencia religiosa inefable. <\/em>Sin embargo, no existe ning\u00fan l\u00edmite <em>a priori<\/em> para el alcance de las posibilidades de una experiencia directa de Dios. En este sentido dice literalmente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u201cDeber\u00eda tambi\u00e9n ser recordado que ver es quiz\u00e1 el modo sensorial menos apropiado para la percepci\u00f3n de Dios. El concepto de o\u00edr a una persona y, correspondientemente, el concepto de persona, no requiere siquiera una voz f\u00edsica. La comunicaci\u00f3n de agrado \u2013entendido como un proceso causal\u2013 puede en principio ir de una mente a otra de alguna manera completamente diferente\u201d<\/em> (p.113).<\/p>\n<p>Percibir a Dios mediante algo m\u00e1s que la experiencia directa, es una <em>percepci\u00f3n te\u00edstica mediada:<\/em> ver a Dios mediante la belleza de la naturaleza. La experiencia estar\u00eda basada en elementos fenom\u00e9nicos, en el ver ordinario (u otro modo de sentir algo en el mundo natural). Pero habr\u00eda un elemento fenom\u00e9nico religioso. Por supuesto, no todas las personas religiosas tienen estas experiencias.<\/p>\n<p>Plantea Audi que seguramente no es verdad que la experiencia sensible pueda ser fiable s\u00f3lo cuando es verificada por otros sentidos, porque, si fuese as\u00ed, no podr\u00edamos justificar que vemos un rayo de luz, perceptible s\u00f3lo por nuestra vista. Y esto da una cierta autoridad normativa a la experiencia religiosa. Incluso, si una persona me describe una experiencia subjetiva y no tengo raz\u00f3n para pensar que la descripci\u00f3n es falsa, puedo racionalmente creer que es verdadera.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-1309\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/ten-commandments-187967_1920.jpg\" alt=\"\" width=\"422\" height=\"279\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/ten-commandments-187967_1920.jpg 1920w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/ten-commandments-187967_1920-300x199.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/ten-commandments-187967_1920-768x508.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/03\/ten-commandments-187967_1920-1024x678.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 422px) 100vw, 422px\" \/><\/p>\n<p>Hay otra aproximaci\u00f3n para defender la racionalidad del compromiso religioso, actitudinal y conductual. Es una racionalidad ampliamente pragm\u00e1tica y completamente compatible con la experiencia religiosa (p.125). Lo racional pragm\u00e1tico a que se refiere aqu\u00ed el autor nos invita a hacer algo, en parte, a dar una <em>respuesta nuestra<\/em> \u2013orientada a una clase de acci\u00f3n deseable que nos lleva a hacer algo.<\/p>\n<p>En el Cap. 5 nos habla el autor acerca de la aproximaci\u00f3n pr\u00e1ctica dox\u00e1stica para defender la racionalidad del te\u00edsmo. Audi explica el <em>te\u00edsmo dox\u00e1stico, <\/em>donde las condiciones te\u00edstas centrales son creencias; el <em>te\u00edsmo fiduciario<\/em>, donde los elementos cognitivos est\u00e1n encarnados en la fe fiduciaria, y el <em>te\u00edsmo aspiracional, <\/em>en que la fe se encarna en la esperanza. Pero no parece que haya manera de especificar en t\u00e9rminos precisos justamente cu\u00e1nto soporte de racionalidad necesita la experiencia religiosa en cada una de estas tres amplias categor\u00edas del te\u00edsmo. Depende mucho del car\u00e1cter exacto de la experiencia, de sus fuentes conceptuales y cognitivas, del fondo del sujeto, y del contenido de las actitudes religiosas en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<h2>Religi\u00f3n, teolog\u00eda y moralidad<\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 16px\">La<\/span><strong style=\"font-size: 16px\"> Tercera Parte <\/strong><span style=\"font-size: 16px\">se adentra en la relaci\u00f3n entre moral y religiosidad.<\/span><\/h2>\n<p>Se estudia primero en esta parte c\u00f3mo la racionalidad de la conducta derivada del compromiso religioso se relaciona con la obligaci\u00f3n moral (Cap. 6). Veamos los an\u00e1lisis de Audi.<\/p>\n<p>Si queremos entender el compromiso religioso en relaci\u00f3n con la moralidad, es preciso considerar la mejor de las opciones en las \u00e9ticas compatibles con el te\u00edsmo cl\u00e1sico. Haciendo esto podemos aprender mucho acerca de c\u00f3mo la moral y las reglas religiosas de la conducta se relacionan.<\/p>\n<p><strong>La \u00e9tica del mandato divino<\/strong>. Comienza Audi por la \u00e9tica del mandato divino, del que distingue dos clases: lo que podr\u00edamos llamar versiones sem\u00e1nticas y versiones \u00f3nticas. En las primeras, los t\u00e9rminos morales tienen significado teol\u00f3gico: \u201cobligatorio\u201d significa, grosso modo, \u201cmandado por Dios\u201d. En las segundas, las \u00f3nticas, \u201cobligatorio\u201d, no significa esto, sino que la <em>propiedad<\/em> de ser obligatorio no ser\u00eda identificada con eso de ser \u201cmandado por Dios\u201d. Considera importante diferenciar estas dos versiones en los mandatos divinos. Pues si la sem\u00e1ntica es correcta alguno que tiene solo el concepto de Dios, pero cree que no existe ning\u00fan Dios, entonces debe negar que haya algo objetivamente obligatorio, porque la noci\u00f3n de lo que \u201cDios manda\u201d ser\u00eda vacua, vac\u00eda, sin contenido.<\/p>\n<p>Pero por lo que respecta al punto de vista \u00f3ntico, el <em>concepto<\/em> de <em>obligatorio<\/em>, como otros conceptos morales, no es necesario que sea teol\u00f3gico. Esto tiene una importante implicaci\u00f3n epistemol\u00f3gica, pues, aunque un acto obligatorio ser\u00eda inequ\u00edvoco por ser considerado divinamente mandado, sin embargo, uno puede <em>conocer <\/em>que un acto es obligatorio sin conocer que es\u00a0\u00a0 divinamente mandado. Es decir, se permite reconocer la autonom\u00eda epistemol\u00f3gica de la \u00e9tica. Y de aqu\u00ed se parte para afirmar que la existencia de muchos modos no teol\u00f3gicos es posible. As\u00ed, el descubrimiento de nuestras obligaciones puede aumentar la probabilidad de conductas correctas para te\u00edstas y no te\u00edstas. Los primeros, incluso, como hombres, pueden abrirse a visiones morales en t\u00e9rminos no teol\u00f3gicos (pp. 138-141).<\/p>\n<p>En otro apartado, \u201cmandatos divinos <em>versus<\/em> \u201cmandabilidad\u201d divina\u201d, sugiere el autor que usa \u201cmandable\u201d, m\u00e1s bien que \u201cmandato\u201d, para permitir posibilitar que las verdades morales generales puedan abrazarse incluso en un mundo en el que no hubiera nadie a quien Dios promulgue mandatos. Entiende por \u201c(co)mandabilidad\u201d divina la posibilidad de ser mandado por un Dios omnicompetente y perfectamente bueno. Ll\u00e1mase a esta propiedad moral \u201c(co)mandabilidad divina general\u201d (<em>general divine commandability)<\/em>. A esto se refiere Audi cuando habla desde el punto de vista de la teolog\u00eda general (p.142).<\/p>\n<p>Audi aborda tambi\u00e9n estos dos puntos: es metaf\u00edsicamente imposible que estos dos conceptos, \u201cser (moralmente) obligatorio\u201d (<em>being \u2013 morally \u2013 obligatory<\/em>) y \u201cconcordar con la voluntad de Dios para acciones de seres creados\u201d (<em>being in accord with God`s will for \u2013 morally appraisable\u2013 actions of created beings<\/em>), se apliquen a lo mismo, por cuanto puede haber obligaciones morales que no tengan referencia a la aprobaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante dice Audi que \u201c(co)mandabilidad divina, obligaci\u00f3n y bien\u201d, son nociones en que bien y correcto est\u00e1n intr\u00ednsecamente conectadas. Por ejemplo, una clase de bondad \u2013bondad moral en las personas\u2013 est\u00e1 constituida, al menos, por una adecuada clase de mandamiento divino para perseguir lo correcto. Pero se refiere a los te\u00edstas. As\u00ed, aprender lo que es correcto y es err\u00f3neo, tanto en una ruta secular como religiosa, ambas son posibles, es esencial para ser moralmente bueno.<\/p>\n<p><strong>Una moral natural<\/strong>. El concepto de bondad moral ser\u00eda explicable enteramente en t\u00e9rminos teol\u00f3gicos, y, entonces, el concepto de ser moralmente bueno ser\u00eda analizable en t\u00e9rminos de perseguir el agrado del mandato o la voluntad divina. Pero estas posiciones, la teor\u00eda del mandato divino aplicado a la obligaci\u00f3n moral (p. 152), no parecen plausibles por muchas razones de peso que nacen de la necesidad de admitir una autonom\u00eda de la moral natural.<\/p>\n<p>Contin\u00faa el estudio acerca de \u201cla autonom\u00eda de las \u00e9ticas y la autoridad moral de Dios\u201d. En estas reflexiones meta\u00e9ticas, considera que una persona comprometida religiosamente puede enriquecer sus propiedades morales por poseer a priori una relaci\u00f3n consecuencial con las naturales. Esto es compatible con las propiedades morales naturales, id\u00e9nticas a las teologales, a la omnisciencia de Dios, y a su consiguiente autoridad moral infalible. Ciertamente, para las \u00e9ticas cognitivas, Dios es infalible en materia de moral, ya que es imposible que haya una verdad (cognoscible) que Dios no conozca. Pero estas normas est\u00e1n impresas en la naturaleza.<\/p>\n<p>A juicio de muchos fil\u00f3sofos, el no-cognitivismo es la mayor opci\u00f3n en la teor\u00eda \u00e9tica. No es necesario que haya ninguna estricta inconsistencia entre una \u00e9tica no-cognitivista y un mandamiento religioso. Una versi\u00f3n plausible del no-cognitivismo distinguir\u00e1 entre <em>juicios morales justificados <\/em>y<em> no justificados.<\/em> Esta distinci\u00f3n estar\u00e1 conectada con el fundamento de las actitudes de aprobaci\u00f3n o desaprobaci\u00f3n que expresan estos juicios. As\u00ed, si mis juicios morales no toman en cuenta las diferencias y similitudes relevantes entre los casos, no est\u00e1n justificadas.<\/p>\n<p><strong>Consecuencialismo<\/strong>. Si Dios nos ama, es que tenemos a sus ojos una clase de valor, y que Dios nos vea como criaturas teniendo valor es por lo que no podemos ser tratados meramente como medios. \u00bfDebemos ser tratados como fines? Si Dios nos toma por tener valores, es porque somos, al menos en parte, agentes libres por nuestra naturaleza creada por \u00c9l, y es razonable pensar que reglas propias para el comportamiento humano soportar\u00edan una m\u00e1s extensa libertad.<\/p>\n<p>En esta apartado, nos trae el autor aportaciones de Kant y de W. D. Ross. \u00c9ste, principalmente, por su obra <em><a href=\"http:\/\/www.sigueme.es\/libros\/lo-correcto-y-lo-bueno.html\" target=\"_blank\">The Right in the Good<\/a>.<\/em><strong>\u00a0<\/strong>Hace referencia tambi\u00e9n tanto al intuicionismo, como al consecuencialismo, desde cuya perspectiva el valor de las personas debe ser tomado como <em>dependiente<\/em>, y en contraste con la visi\u00f3n no-consecuencialista.<\/p>\n<p>\u00bfSignifica esto que el utilitarismo no puede reconocer el valor de las personas, impl\u00edcito en el te\u00edsmo cl\u00e1sico? El autor no le ve claro. Podr\u00eda arg\u00fcirse que incluso para el te\u00edsmo cl\u00e1sico el valor de las personas depende del amor en Dios. Pero tambi\u00e9n un consecuencialista te\u00edsta puede, al menos, evitar concebir a las personas como meramente de valor instrumental, porque, como consecuencia de sus acciones, producen una cantidad de bien. En el libro de Audi esta interesante discusi\u00f3n ocupa las p\u00e1ginas 153-160.<\/p>\n<p><strong>La conducta fundada religiosamente<\/strong>. Queda la referencia a la \u201cconducta fundada religiosamente\u201d. Despu\u00e9s de explicar c\u00f3mo un mandamiento te\u00edstico, incluido en una versi\u00f3n de mandato divino, puede admitirse en el reconocimiento de la autonom\u00eda epistemol\u00f3gica de las \u00e9ticas, ya que para los religiosos su idea de Dios es fuente de moralidad. Pero insiste en que el conocimiento moral es posible independientemente de la confianza en el conocimiento teol\u00f3gico o en la justificaci\u00f3n por proposiciones teol\u00f3gicas, y lo mismo sostiene para la justificaci\u00f3n para juicios morales. E igualmente explica Audi como el mandamiento religioso puede reconciliarse, como una m\u00e1s, con la variedad de teor\u00edas \u00e9ticas normativas.<\/p>\n<p>Es objeto, asimismo, de consideraci\u00f3n la fundamentaci\u00f3n <em>motivacional <\/em>de los mandamientos morales, en particular de los individuales. Se trata de una clase de fundamentaci\u00f3n religiosa de la moralidad, y se pregunta c\u00f3mo es el fundamento religioso de la conducta posible, dada la autonom\u00eda de las \u00e9ticas y, especialmente, para una persona que la afirma.<\/p>\n<p>Se incorporan an\u00e1lisis sobre los elementos actitudinales particulares y de conducta, fundados en un texto, en una teolog\u00eda (revelada o no), en directrices eclesiales, en tradici\u00f3n religiosa o en experiencia religiosa, incluyendo una experiencia de directivas divinas (161). Fundamentaci\u00f3n en el texto, teolog\u00eda o tradici\u00f3n, se entiende como fundamentaci\u00f3n en <em>fidelidad<\/em> a la cosa en cuesti\u00f3n, <em>creencia <\/em>en ella, o lo equivalente. La fundamentaci\u00f3n es psicol\u00f3gicamente mediada por elementos cognitivos y conativos, motivando a los agentes.<\/p>\n<p>Por otra parte, aunque la \u00e9tica es aut\u00f3noma con respecto a la religi\u00f3n, se considera que varios elementos religiosos y acciones pueden exhibir un significado de autoridad normativa limitada. Se pueden tambi\u00e9n aplicar como mandamientos morales <em>causalmente <\/em>fundados en uno o m\u00e1s elementos religiosos, reglas morales que no son fundadas religiosamente, y mandamientos morales actuales o posibles que tampoco tienen fundamento religioso (pp.162-163).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, insiste Audi en que muchas proposiciones morales pudieran ser verdaderas en un mundo sin Dios. Esto ser\u00eda perfectamente compatible con algunos mandamientos religiosos fuertes, aunque no con una \u00e9tica del mandato divino que conllevara la obligaci\u00f3n moral que para todos los hombres tuviera un fundamento religioso.<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por <\/strong><\/em><strong>Pedro Rubal Pardeiro<\/strong><em><strong>, doctor y catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda, colaborador de FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Pedro Rubal Pardeiro) Robert Audi, fil\u00f3sofo americano, con dedicaci\u00f3n especial a la epistemolog\u00eda y la teor\u00eda de la acci\u00f3n, Profesor de Filosof\u00eda en la Universidad de Notre Dame, y Presidente de la Asociaci\u00f3n de Fil\u00f3sofos Cristianos, es autor de una obra titulada Rationality and Religious Commitment (Oxford, Clarendon Press, 2013). En este trabajo se &#8230; <a title=\"El compromiso religioso es aceptable, e incluso razonable\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=1282\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El compromiso religioso es aceptable, e incluso razonable\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":1300,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[142,118],"tags":[232,229],"class_list":["post-1282","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-tecnologia-y-sociedad","category-nuevos-lenguajes-de-la-tecnologia","tag-experiencia","tag-moral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1282"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1282\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1345,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1282\/revisions\/1345"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}