6 comentarios en “Teilhard de Chardin ante la visión hinduista del amor divino”

  1. Pienso que el autor documentó bien el contenido de su exposición, y, por consiguiente, en este comentario poco más puedo decir que lo que se escribe en la presentación del articulo: “Para explicar este contradictorio sentimiento de atracción y rechazo hacia el hinduísmo, quizás convenga recordar que Teilhard de Chardin era un científico y un poeta místico, pero entre estos dos extremos parece faltarle, a veces, contacto con la realidad histórica social, política y económica del momento que le había tocado vivir”. Sólo unas sugerencias.
    No entiendo muy bien, que esa “falta de contacto con la realidad histórica” le fuera un obstáculo en ocasiones y en otros, no; puesto que cuando expresa sus concordancias con el hinduismo lo hace evidenciando una adecuada comprensión, pienso. Y, además, creo percibir unas matizaciones en su tratamiento de las distintas clases de amor, que me hace pensar que él intuía en las concepciones de los filósofos y teólogos del hinduismo, aunque no lo resaltara. Si se me permite, yo diría que el amor en el hinduismo está, salvo algunos casos, marcado con una impronta teológica, mientras la concepción de Teilhard, lo están más con la de matiz científico, hasta el extremo de que parece llevarlo al ámbito de lo energético, incluyendo así, a veces, verdaderas leyes físicas, aunque sin dejar de aprovecharlas para darles un sentido teológico. Es decir, en el hinduismo se trata de místicos que aprovechan la ciencia, mientras que en el caso de Teilhard estamos en presencia de un científico, pero religioso y creyente, con madera de místico.
    Si esto fuese así, tal vez habría que pensar en un motivo extraño a todo esto: En no querer agravar las relaciones con sus superiores religiosos, no demasiado buenas, haciendo valoraciones continuas de las estructuras del pensamiento teológico de otras confesionalidades religiosas, en función de su esgtado de ánimo.

  2. Este texto del autor de este artículo: “Esta religiosidad popular del Bhakti Movement carecía, sin embargo, de una base objetiva y racional que le llegó con los diversos comentarios a los aforismos (sūtras)de Bādarayanaa las Upanishads, el Brahmasūtra, por un grupo de Maestros espirituales (ācharyas) que construyeron lo que ha venido en llamarse el sistema filosófico del Vedānta. Y aquí, una vez más, Teilhard de Chardin se equivoca al afirmar que “para el sabio hindú, el Espíritu es la unidad homogénea en la que viene a perderse lo perfecto al suprimir todos los matices y riquezas individuales”[39], llevando necesariamente a un monismo panteísta. De hecho, todo lo contrario es la verdad: desde el siglo VIII al XVI, se construyeron teorías filosófico-teológicas que precisamente, tenían como fin dar una respuesta no-panteísta al problema del Uno y lo múltiple, yendo desde un aparente monismo en la “no-dualidad” (Advaita) de Śankara, al “puro dualismo” (Dvaita) de Madhva, pasando por el “no dualismo cualificado” (Vishishtādavaita) de Rāmānuja, el “puro no-dualismo”(Shuddhādvaita) de Vallabha y el “dualismo en la unidad” (Dvaitādvaita) de Nimbārka. De ellos el que más se acerca el pensamiento teilhardiano es, sin duda alguna, Rāmānuja con su descripción del cosmos como Cuerpo de Brahman, tan parecido al Cristo Cósmico del jesuita francés” sistematiza muy bien la complejidad del problema y la desesperante falta de un paradigma filosófico y de un lenguaje apropiado en occidente para poder expresar de forma comprensible que existe una alternativa entre la dualidad y el monismo y que la “no dualidad” tal como suele expresarse en la literatura occidental es muy pobre si se compara con los lenguajes de los filósofos, teólogos y místicos hindúes. A la luz de este artículo cobra vida lo que escribí hace unos meses en este mismo blog: https://blogs.comillas.edu/FronterasCTR/2018/01/31/nuevas-espiritualidades-falacias/; así como https://blogs.comillas.edu/FronterasCTR/2018/04/11/dualismo-y-no-dualismo-religiosas/. Nos queda desde occidente mucho que decir. Y cada vez me reafirmo en algunas reflexiones sobre la inconmensurabilidad de los paradigmas de lo que escribí para el grupo de paradigmas emergentes: https://paradigmasemergentesblog.wordpress.com/2018/02/12/la-inconmesurabilidad-de-los-paradigmas-emergentes/ Creo que debemos seguir el hilo de nuestras reflexiones..

  3. Con ocasión del centenario de la redacción de “La potencia espiritual de la Materia” (8 de agosto de 1919) he escrito un artículo más largo que espero ver publicado en FronterasCTR y del que ofrezco este resumen. Creo que puede aportar luz y lenguaje a lo que estamos tratando: ““La potencia espiritual de la Materia” de Pierre Teilhard de Chardin, cien años después. Una de las intuiciones más originales y polémicas de Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) es esta: la materia física incluye en su interior una capacidad potencial para expandirse, evolucionar y ascender hacia el espíritu. No hay escisión ontológica entre materia y espíritu, sino que ambas son etapas de un mismo proceso de complejificación y ascensión de la Materia hacia el Espíritu. Esta intuición está ya presente en los primeros escritos de Teilhard de 1916 redactados en el frente de batalla. Esta intuición irá madurando durante su “bautismo de realidad” en las trincheras de la Primera Guerra Mundial y se sintetiza en este ensayo de 1919. Fechado en la isla británica de Jersey (donde los jesuitas expulsados de Francia tenían la casa de formación), el 8 de agosto de 1919, “La potencia espiritual de la Materia” es el último de los ensayos escritos por Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) incluidos en La gran Mónada. Escritos del tiempo de la guerra (1918-1919) (Editorial Trotta, Madrid, 2018). Terminada la Primera Guerra Mundial, Teilhard es desmovilizado el 10 de marzo de 1919. Pasó unos días de descanso en la casa de los jesuitas de Clermont, y luego marchó a la ciudad de Lyon para hacer un retiro espiritual. En la primera mitad del mes de abril, estuvo en París, donde acudió a clases y reanudó su contacto con el Museum (ahora Museo Nacional de Historia Natural de Francia), donde había estado formándose y trabajando desde 1912, antes de ser movilizado en 1915. En París, en una de las casas de la Compañía de Jesús, Pierre redacta en la Pascua de 1919 su ensayo “Los nombres de la Materia”, que él mismo consideraba un avance de “La potencia espiritual de la Materia”, fechada el 8 de agosto de 1919, hace ahora cien años. Las rompedoras ideas de Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), científico, jesuita, místico y poeta, visionario del porvenir, sedujeron a los jóvenes de los años sesenta y setenta del siglo XX. Pero a partir de los años ochenta cayeron en el olvido. En estos últimos años, la tarea de la Red Mundial de Teilhard está recuperando sus propuestas desde nuevos marcos filosóficos y teológicos. Por ello, el centenario de la redacción de “La potencia espiritual de la Materia”, podría ser un buen momento para refrescar sus intuiciones. Por indicación de sus superiores Teilhard regresa en 1919 (hace ahora un siglo) a la isla de Jersey, donde había estudiado filosofía entre 1902 y 1905. Aquí pasó unos dos meses, ya licenciado del ejército tras la primera guerra mundial, gozando aquí del trabajo científico, del retiro espiritual y del descanso.
    “La potencia espiritual de la Materia” (agosto de 1919) es el último de los ensayos de Teilhard que se consideran dentro del ámbito de los Escritos del tiempo de la Guerra (1916-1919). Desde el punto de vista de quien esto escribe, este texto inserto en “La potencia espiritual de la Materia” es la clave para interpretarlo todo: “¡Báñate en la Materia, hijo del Hombre! ¡Sumérgete en ella, allí donde es más impetuosa y más profunda! ¡Lucha en su corriente y bebe sus olas! ¡Ella es quien ha mecido en otro tiempo tu inconsciencia; ella te llevará hasta Dios!» Se describe la Materia como un mar embravecido. Pero se invita a la Humanidad a “bañarse” en ella, a “sumergirse” en sus aguas impetuosas, a luchar contra la corriente que en otro tiempo nos arrastraba. Este acto consciente simultáneamente de dejarse inundar y luchar contra corriente, es lo que – según Teilhard – nos llevará hasta Dios. No es fácil resumir el hilo argumental del texto de Pierre Teilhard de Chardin en “La potencia espiritual de la Materia” (1919). El punto de partida es la descripción personal (“el Hombre”) que se encuentra perdido en la vorágine de un mundo disperso, fragmentado, desorientado. Y sumergiéndose en este mar embravecido el ser humano, al dominar la Materia con la Ciencia y la Técnica, emerge al conocimiento y a una realidad superior en la que la Unidad personal amorizada remite a la divinidad personal.
    Como culminación de “La potencia espiritual de la Materia”, un ensayo místico y poético, Teilhard incluye su famoso Himno a la Materia, del que ofrecemos estos párrafos: «Bendita seas tú, áspera Materia, gleba estéril, dura roca; tú que no cedes más que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer.
    Bendita seas, peligrosa Materia, mar violenta, indomable pasión, tú que nos devoras si no te encadenamos (….).
    Bendita seas, universal Materia, Duración sin límites, Eter sin orillas, Triple abismo de las estrellas, de los átomos y las generaciones, tú que desbordas y disuelves nuestras estrechas medidas y nos revelas las dimensiones de Dios (….). Abajo, en el desierto que ha vuelto a conocer la calma, alguien lloraba: «¡Padre mío, Padre mío! ¡Un viento alocado se lo ha llevado! » Y en el suelo yacía un manto. Jersey, 8 de agosto de 1919
    Como escribe en “El Corazón de la Materia” (1950), en sus años de Teología en Hasting (1909-1912) la lectura de la obra de Henri Bergson le impulsó a “la conciencia de una Deriva profunda, ontológica, total, del Universo. Todo en él “expresa felizmente el sentimiento de la omnipresencia de Dios, el abandono total del místico a la voluntad divina, y ese esfuerzo por comulgar con lo Invisible por intermedio del mundo visible, reconciliando así el Reino de Dios con el amor cósmico”.

  4. Muchas gracias por esta nutrida información. Espero dedicarle más tiempo, aunque ahora ya empiezo a sentirme cansado, a veces: Dios mediante, el próximo 14 (dentro de cuatro días) cumplo 88 años, y su peso se deja sentir. Realmente la década de los 80 no es la “Década Prodigiosa”. Necesito profundizar más en esta interesante temática, y para ello tendré muy en cuenta el hilo conductor que tu sugieres.

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