Mi experiencia en INSIDE Washington Tech

El programa INSIDE Washington Tech marcó sin duda un antes y un después en mi carrera profesional. Me hizo descubrir el amplio abanico de oportunidades que ofrece ser ingeniera, y me ayudó a recordar por qué escogí mi carrera; algo que durante los años de estudiante puede volverse un poco difuso.

Durante las tres semanas que pasamos allí, pude adquirir una visión muy completa de lo que implica trabajar en EEUU. El INSIDE no solo cambió mi perspectiva de la ingeniería completamente, sino también mis objetivos profesionales.

Imagen 1: Environmental Protection Agency

Empezamos en la embajada, donde nos hablaron de la situación actual de los españoles en Estados Unidos, tanto a nivel individual como a nivel empresarial. En este sentido, las clases a las que asistimos en Georgetown University sobre legislación y política exterior fueron un muy buen complemento.

Imagen 2: Georgetown University

Después, combinamos visitas a universidades de ingeniería, como George Washington University o University of Maryland, con asociaciones científicas, como ASME o IEEE, y organismos gubernamentales, como US Department of Energy.

Imagen 3: US Department of State

De entre todas las visitas, aquellas que más me marcaron a nivel personal fueron las de los organismos multilaterales, como el Banco Mundial y el Banco Inter-Americano de Desarrollo. Los ponentes nos explicaron la labor de estas instituciones en la evolución de países emergentes, y pudimos ver de primera mano lo que significa trabajar en desarrollo.

El ambiente internacional, combinado con la diversidad de proyectos en los que colaboran, fue lo que más captó mi atención. Me sorprendió que, a pesar de ser un Banco, muchos de los departamentos estuviesen compuestos de ingenieros, tanto para puestos técnicos, como de gestión.

Además, tuvimos la oportunidad de conocer a ex-alumnos de ICAI que trabajaban en el Banco, y nos dieron las claves y puntos de vista que buscábamos de forma muy cercana.

Imagen 4: Inter-American Development Bank
Imagen 5: World Bank

El INSIDE me hizo darme cuenta de la gran importancia del networking. Conocer a antiguos alumnos de Comillas en Washington me pareció una de las partes más interesantes y útiles del programa.

Ver cuál ha sido la evolución de personas que hace no tanto estaban en mi misma situación, fue increíblemente inspirador y reconfortante. Muchos de ellos habían pasado por el mismo programa, y volvieron a España con las mismas ilusiones de poder volver en el futuro. Aunque todos admitieron que fue difícil llegar hasta donde están ahora, cada uno supo encontrar su propio camino y dejaron claro que lo peor era aguantar los momentos difíciles sin rendirse.

Imagen 6: US Patent and Trademark Office

Una vez en España, me di cuenta de lo mucho que mis preferencias personales y perspectivas de futuro habían cambiado. Después del INSIDE, se había abierto un nuevo horizonte y solo cabía la posibilidad de intentar luchar por lo que quería, por muy difícil que pareciese al principio.

Imagen 7: Environmental Protection Agency

Tuve que esperar dos años para poder mandar mi solicitud, ya que un requisito para los candidatos era estar estudiando un postgrado. Mirando atrás me doy cuenta de que todo sucedió en el momento oportuno, aunque yo no me diese cuenta. Durante esos años pude adquirir experiencia en otras empresas, madurar a nivel personal y aclarar mis preferencias profesionales. Todo esto jugó un papel esencial.

Envié mi candidatura para el internship del Banco Inter-Americano de Desarrollo (BID), y aquí fue donde realmente saqué partido de mi experiencia en el INSIDE, y de los consejos recibidos por todos aquellos insiders con los que habíamos hablado. El proceso fue largo, pero, a finales de abril, por fin llegó la convocatoria de mi entrevista. Todo fue muy bien y afortunadamente me ofrecieron unirme al programa en verano. Hasta que llegué allí, no supe que habíamos sido más de 2500 candidatos, y que solo 45 habíamos sido seleccionados. No me cabe ninguna duda de que la experiencia en el INSIDE tuvo mucho que ver.

Una vez allí, y esta vez como profesional del BID, pude hablar con los nuevos insiders que estaban visitando el Banco ese verano. Ver el INSIDE desde el otro lado fue una experiencia muy especial. Pude dar mi propio punto de vista a gente que en unos años quizás intente lo mismo que yo.

Imagen 8: Inter-American Development Bank (2016)

El INSIDE fue inolvidable por muchas razones: hicimos un gran grupo de amigos, descubrimos una ciudad con oportunidades que no podíamos ni imaginar, disfrutamos de una visita fugaz a NY, y lo más importante, dimos nuestros primeros pasos como profesionales.

Imagen 9: Excursión a Mount Vernon

Raquel de la Orden

¡El ICAI Speed Club vuelve a rodar!

El ICAI Speed Club es una Asociación de estudiantes de la Universidad Pontificia Comillas (ICAI e ICADE), que surge con el afán de aunar a todos los estudiantes amantes del motor que ansían poner en práctica los excelentes conocimientos recibidos en la universidad y complementar su formación con un caso real tanto de ingeniería como empresarial.

Un sueño que nació de la ilusión de estudiantes de ICAI, aventurándose a participar en la competición internacional de Motostudent, y que tras muchas horas de trabajo, esfuerzo y motivación de un equipo grande y unido, consiguieron culminar el pasado Octubre de 2016 cuando tuvo lugar el evento en el circuito de Motorland, en Alcañiz, Aragón.

Un proyecto en el que conocimientos de ingeniería para el diseño de la moto, habilidad para gestionar proyectos, contabilidad, marketing y RRSS de la Asociación, así como parte legal con estatutos y contratos, habilidades personales para trabajar en equipo, motivación y compañerismo han sido la clave para lograr el éxito de la pasada edición. Un proyecto de alumnos para alumnos.

Ahora, se disponen a continuar con este sueño, participando en dos nuevos proyectos para los cuales necesitan contar con gente de ICAI para el proyecto de ingeniería y de ICADE para la gestión de la Asociación y económica de los proyectos, obteniendo financiación a partir de empresas, así como el marketing y RRSS.

Es una oportunidad de oro para seguir aprendiendo conocimientos que no se pueden adquirir en el aula, de pelearte con un caso práctico real, de trabajar en un equipo unido y de impulsar tu carrera profesional.

¿Te lo vas a perder?

Te esperamos el miércoles 15 de febrero, de 12:30 a 13:30 en el aula Magna de ICADE

EL SUBMARINO, un trabajo de fin de grado diferente

Ángel Salgado, un alumno que ahora estudia primero de Máster, nos cuenta el trabajo de fin de grado que presentó al finalizar cuarto. Decidió presentar una propuesta propia, un submarino, y no dejó indiferente a nadie de los que estaban al tanto de su elección.

Hola Ángel, tu proyecto no estaba en la lista de trabajos de fin de grado que ofrece la universidad, ¿qué te llevó a presentar uno nuevo?

Yo siempre había pensado que como proyecto de fin de grado quería hacer algo que verdaderamente me gustase, no quería ceñirme a un proyecto cerrado en el que no pudiese ser creativo, pues pienso que mientras más te apasiona lo que haces mejor te sale. Ingeniería industrial es una carrera en la que se aprende a hacer de todo un poco, puedes hacer casi cualquier cosa y como al proyecto, al final le vas a dedicar muchas horas, lo mejor que puedes hacer es llevarlo al terreno que más te guste, en mi caso me encanta todo lo relacionado con el mar y el mundo naval. Es por eso que se me ocurrió hacer un submarino.

¿Cómo empezó todo?

Al acabar tercero nos empezaron a decir que teníamos que ir pensando el proyecto de fin de grado que íbamos a hacer, pues aunque teníamos de plazo hasta antes de navidad para elegirlo, si querías hacer un buen proyecto era conveniente empezar cuanto antes. Lo primero que tuve que hacer es buscar apoyo en algún profesor y por eso le conté mis ideas a Juan Luis Zamora, que había sido mi profesor de control automático. Si te soy sincero, en un principio pensé que la idea se la tomaría a broma y me la intentaría quitar de la cabeza, pero lejos de eso, se interesó y empezamos a pensar cómo llevarlo a cabo e incluso aceptó ser mi director de proyecto. Sin Juan Luis, este proyecto se habría quedado en una simple idea.

Como mi proyecto tenía una gran componente de fluidodinámica, pensé que necesitaba otro profesor que tuviese conocimientos en este campo, no podía ser otro que Luis Mochón, que había sido mi profesor de Fluidos (asignatura que prefiero no recordar demasiado). Al hablar con Luis, no sólo encontré esa persona con los conocimientos de submarinos que estaba buscando, sino que también encontré una persona que cada vez que me veía en el pasillo me motivaba y contagiaba su ilusión.

Llegado a este punto, el siguiente paso era pensar cómo iba a conseguir un submarino. No es tan fácil como conseguir un avión o un barco teledirigido que buscas en eBay y encuentras cientos fácilmente. Los submarinos teledirigidos son difíciles de encontrar, hay muy pocos modelos y son extremadamente caros. Es por eso que decidimos que la mejor forma de obtener lo que queríamos era fabricándola nosotros mismos, de aquí surgió la idea de diseñarlo e imprimirlo en 3D. Fui a hablar con Mariano Jiménez, encargado del departamento de Diseño y Fabricación de ICAI. Desde el primer momento se implicó totalmente en el proyecto y fue uno de los miembros más importantes. Él y su equipo, David y Benito, fueron sin duda imprescindibles a la hora de lograr construir un dispositivo estanco hecho en una impresora 3D, que fuese capaz de sumergirse en el agua sin dañar toda la electrónica que lleva dentro. Hicimos un estupendo trabajo juntos.

¿Puedes explicar brevemente en qué consiste tu trabajo de fin de grado?

¡Por supuesto! La verdad es que nunca habría imaginado que iba a disfrutar tanto haciendo el trabajo de fin de grado, aquí voy a intentar explicarlo muy por encima, pero si alguien se queda con ganas de saber más, en este enlace puede encontrar mi memoria que incluye un resumen al principio:

https://www.iit.comillas.edu/pfc/resumenes/578e7381df6f4.pdf

El título oficial de este proyecto es “Construcción, modelado y control de un sumergible a escala”. Un sumergible viene a ser prácticamente lo mismo que un submarino solo que, además de navegar por debajo del agua, también está pensado para hacerlo en la superficie. Un submarino es un cuerpo inestable, si tú lo metes en el agua directamente, o se hunde del todo o se queda flotando y si empieza a moverse, se puede dar la vuelta, ponerse de lado, … Es por eso que es necesario añadirle un control que sea capaz de hacerle navegar de forma estable pues a pesar de ser estable en algunos ejes, en otros necesita continuas correcciones durante la navegación para que, por ejemplo, la resistencia del agua en la parte frontal no le haga cambiar de dirección.

Como ya he dicho antes, encontrar submarinos hechos es casi imposible. Existen o submarinos de juguetes o submarinos artesanales hechos por profesionales que cuestan 600€, y como ni yo ni la universidad estábamos dispuestos a pagar eso, decidimos que lo mejor era que lo construyese yo mismo. La mejor forma de fabricar algo tan personalizado era diseñarlo en un programa de CAD e imprimirlo en 3 dimensiones, esto me permitió poder adaptarlo completamente a las necesidades del proyecto. Fue muy complicado pues tuve que tener muchísimos factores en cuenta en el diseño: que fuese estanco, que la electrónica no se mojase, ajustar su flotabilidad, que tuviese la mayor estabilidad natural posible, … Casi me vuelvo loco.

Una vez diseñado, lo imprimí en 3D, lo bañé en acetona para hacerlo lo más estanco posible, le añadí toda la electrónica y lo pinté de negro. Finalmente, y tras mucho tiempo, quedó un resultado increíble.

El funcionamiento del submarino es el siguiente: para avanzar hacia delante y atrás, usa un motor brushless que mueve una hélice; tiene una bomba de agua reversible conectada a un globo, si lo llena el submarino se hunde y si lo vacía emerge; para girar tiene unos timones verticales en la parte trasera; por último, para cambiar el ángulo de cabeceo tiene unos timones horizontales en la parte superior. Todos los timones se accionan con servos. Si a esto le añadimos la batería, la emisora y receptor para comunicarnos con él y el microcontrolador, ya tenemos los componentes básicos del submarino. Se muestran en la siguiente foto:

Una vez colocados, se conectan todos los componentes al microcontrolador y gracias al mando o emisora se puede dirigir el submarino. Tiene dos formas de funcionamiento: control remoto o control automático. En el primero, uno mismo controla todos los elementos del submarino a su voluntad, en cambio, en el modo de control automático, el microcontrolador se encarga de hacer continuas correcciones para que el submarino navegue de forma estable.

Finalmente, pude hacer las pruebas en un depósito del laboratorio de fluidos. Logramos que funcionase bien, pero al final le entró un poco de agua y tuve que dejarlo de lado y ponerme a tope con la memoria. ¡Fue genial verlo navegar debajo del agua!

Nos has comentado que desde un primer momento no tuviste problemas para encontrar director de proyecto, aunque tu trabajo fuese una propuesta nueva

¡Todo lo contrario! Como ya he comentado antes, el grupo de profesores con los que trabajé me ayudó desinteresadamente desde el primer momento. Hicimos un equipo espectacular. Desde aquí quiero dar las gracias una vez más a Juan Luis, Luis, Mariano, David y Benito. Son geniales no sólo como profesionales sino también como personas.

Y última pregunta, por curiosidad, ¿has pensado qué vas a hacer para el trabajo de fin de Máster?

La verdad es que no lo tengo muy claro, quizás le añada una cámara al submarino para poder pilotarlo con unas gafas de realidad virtual o algo así. Ya os contaré.